Nihao :3!. ¿Es tan raro verme a mí por aquí xD?... Hombre, la verdad es que no me sentía con muchos ánimos de escribir estos días, y como se me juntó con el estrés de los exámenes... pero ahora que tengo mucho más tiempo libre y ganas de escribir y de pensar, pues me puse manos a la obra con esta historia, que ya llevaba su tiempo rondando por mi cabecita xDu.
Veamos... es un shonen-ai de Soubi y Ritsuka, esa pareja tan sugoi del anime de Loveless. La historia no me pertenece ni los personajes tampoco. La escribo sin ánimo de lucro, sólo porque me gusta... y espero que a ustedes también :P.
La tengo casi terminada, sólo me quedan algunos detalles que añadir y pasarla toda al pc... Y como siempre, dejen opiniones o críticas. ¡Todo vale!
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Borra y escribe de nuevo
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Capítulo 1: Volar sin alas.
Nuestras citas se habían convertido en algo normal, parte de nuestra rutina. Soubi tampoco había perdido sus viejas costumbres de irme a buscar a la escuela, aún después de varios años.
Nuestra relación tuvo siempre sus momentos buenos y malos. Tuvimos multitud de altibajos, la mayoría por culpa de mis continuas discusiones y peleas con mi madre. Habían pasado dos años desde la primera vez que Soubi había aparecido ante mí, y pues nunca se me pasó por la cabeza dejar a mis padres e irme a vivir con él, a pesar de que me lo había propuesto varias veces... Muchas veces llegaba a casa cansado y dolorido por algún golpe, y otras muchas dolido psicológicamente, y era en esas tantas veces cuando acabábamos discutiendo:
-No te conviene estar con esa maniática.
-No es una maniática, es mi madre... respétala.
-La respetaría si ella te respetara a ti.
-Lo hace...
-Claro, pegándote y gritando con un cuchillo en la mano es respeto...
-Soubi, por favor... dejemos el tema.
-Como digas, Ritsuka.
Tantos años juntos habían conseguido varias cosas, entre ellas, confianza. La antigua relación se basaba en simples órdenes y ejecuciones... Yo, Sacrificio, él, Luchador. Nuestras conversaciones, antes escasas y cortas, se habían amenizado. Fue obra del tiempo y de la paciencia que pusimos, no lo niega nadie, pero además de eso, fue obra de "mi madurez"... o algo así decía la psicóloga...
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Memoryless... La horrible obsesión con la muerte de mi hermano y los infinitos comentarios con los que mi madre me lo recordaba cada día habían pasado a un segundo plano. Por una vez dejé de pensar en eso. Por un día me lo propuse, como me había dicho la psicóloga, y por una vez funcionó. Me preocupé por otras cosas más importantes, como lo eran mis amigos y Soubi, y creo que ahí fue cuando maduré: cuando le expresé a Soubi todos mis sentimientos, todas mis dudas... que todo lo que sentía por él era cierto, que no era un simple sentimiento impuesto u ordenado.
Aún guardaba mis fotos en una carpeta en el ordenador de Seimei. Dicho ordenador había terminado por convertir en mío, pero aún así nunca rebusqué en los archivos de su antiguo dueño, ni tampoco los borré, aunque sabía que él no volvería a la vida para recuperarlos.
También me preocupé por mis asuntos en la escuela. El final de curso se acercaba, los exámenes amenazaban con estresarnos al final del trimestre, cuando el sol y el calor tentaban para olvidar los libros e irse a la playa o la piscina...
Salimos casi 10 minutos más tarde que el resto; Yuiko y Yayoi me acompañaban como siempre. No había puesto mucho empeño en hacer amigos nuevos, sin embargo con ellos también había hecho efecto el paso de los años.
A medio patio se adivinaba el cuerpo de Soubi apoyado en la columna de la entrada, donde siempre, y nos acercamos hasta él. Nuestros labios se sintieron suavemente durante unos segundos.
-Has estado fumando de nuevo...
-Sí...
-¿Es que nunca piensas dejarlo?
-No es algo tan sencillo. -respondió tranquilamente- Podré hacerlo.
-Si quieres puedo buscar a alguien para que te ayude, quizás haga más que un libro de autoayuda...
-No te preocupes Ritsuka, podré hacerlo yo solo.
Tras palabras de saludo y de despedida, Yuiko y Yayoi tomaron el camino contrario al de Soubi y mío. Caminamos lado a lado hablando sobre cosas triviales, riéndonos de anécdotas sin importancia... Nos paramos ante la puerta de su casa y nos quedamos en silencio, mirándonos a los ojos... y nuestros labios se volvieron a encontrar, esta vez más apasionadamente que la anterior. Nos sacó del ensimismamiento el ruido de un coche, y fue ahí cuando caímos en que había más gente en la calle aparte de nosotros dos.
-¿Quieres entrar?
-Solo un rato...
Entramos, tiré los libros al suelo, y Soubi, después de quitarse la chaqueta, la dejó sobre los libros que yacían desordenados al lado de la puerta. Sentí el calor de sus manos sobre ambos lados de mi cara, pero presté más atención al tacto de su lengua, acariciando lentamente mis labios.
Se deshizo del beso y dejó de rodearme la cintura con los brazos para recogerse malamente su largo cabello claro. Cogió mi barbilla con sus largos dedos y me acercó hasta él, volviendo a quedar unidos en un beso. Lentamente me arrastró hasta la habitación que había al final del salón. Caímos sobre la colcha sin soltarnos ni del beso ni del abrazo. Olvidé quién era y dónde estaba, dejándome llevar por el frenesí de la situación, hasta sentir un cosquilleo agradable y húmedo sobre mi estómago. Abrí los ojos para verme con la camiseta enrollada a medio pecho y a Soubi jugando con mi ombligo.
-¡No!. ¡Para...! -y Soubi obedeció tras mi exclamación- Tengo que irme...
Me incorporé sobre la cama y el borde de la camiseta volvió a su sitio encima de los pantalones. Deshaciéndome de mi posición bajo las caderas de aquel hombre, me puse en pie y me ajusté la ropa.
Salí de la habitación caminando rápido para dar a parar al salón, cogí los libros y abrí la puerta. Antes de que pudiera poner un pie fuera de la casa, Soubi ya había aparecido allí, tras de mí.
-Llámame luego, Ritsuka.
Puso su mano sobre mi hombro y me besó dulcemente la cabeza. Tras una nueva despedida salí a la calle.
Warless... En casa me esperaban las rutinarias discusiones. Esa mi vez mi madre se había pasado toda la mañana comprando y al llegar estaba preparando la comida. Un simple saludo la complació... Había aprendido a decir sólo lo justo para evitar en lo posible las peleas y discusiones, y afortunadamente se habían reducido algo en los últimos meses.
Después de almorzar juntos prácticamente en silencio, esperé a que ella se levantara antes de hacerlo yo. Me cuestioné si ayudarla a recoger la mesa o irme sin decir nada. Al ver que ella lo recogía y no decía nada, opté por ir directo a mi habitación. Ella me observó y no objetó, ni tampoco en toda la tarde...
¿La vida me sonreía de una vez?
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La tarde la hice en honor a la rutina: descansé un par de horas tumbado sobre la cama, mirando a ningún lado y haciendo nada. A la hora de siempre estaba en el psicólogo. Fui allí bastante animado y con ganas de contarle a la sensei lo bien que me estaban yendo las cosas y lo bien que me había ido seguir su consejo.
A la noche cené por mi cuenta, me di una ducha y me acosté no muy tarde. Sobre las once miré a la mesita para ver la hora en el pequeño despertador que brillaba bajo la luz de la lámpara que incidía sobre él. Cerré el libro que estaba leyendo en ese momento y lo dejé al lado del dichoso despertador que me recordó lo tarde que se había hecho al final. Miré al techo, aún sin apagar la luz que ya empezaba a molestarme a la vista y me froté los ojos con los dedos para apartarme el picor. Girándome de nuevo hacia la mesilla, vi el móvil sobre ella y se me antojó de nuevo hablar con él, escuchar su dulce voz... Escuchar su dulce "te quiero, Ritsuka".
-Hola Ritsuka.
-¿Estabas durmiendo?
-No, aún no.
-Menos mal... Siento llamarte a estas horas.
-Sea la hora que sea sabes que te contestaré siempre.
Y era verdad; nunca había dejado de contestar a ninguna de mis llamadas, y aunque nos veíamos bastante a menudo, él quería que lo llamara siempre, y siempre que le preguntaba el porqué, decía que mi voz le hacía despreocuparse y sentirse mejor... una cosa muy parecida a la que me pasaba a mí al oír la suya; una melodía suave y continua que me abrazaba sin cuerpo y que mecía mi alma.
La llamada nocturna se alargó hasta las once y media, hora en la que ya no podía mantener los ojos abiertos y tuve que despedirme de él. Luego, en la más absoluta oscuridad y en el más negro silencio, me dormí.
¿Soñé? No lo recuerdo.
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-¿Entonces Soubi te lo pidió? -preguntó Yuiko con la mano en la boca.
-¡No! -respondí mientras una gotita de sudor resbalaba por mi cabeza- Ni siquiera sé si él quería hacerlo conmigo.
-Lo que hizo parece indicar que sí -afirmó Yayoi.
-Sólo me levantó la camisa y me besó el ombligo...-admití un poco turbado.
-Ritsuka... ¿Nunca se te ha pasado por la cabeza llegar más lejos con Soubi? -preguntó Yayoi como si lo viera lo más obvio del mundo.
-Pues...
Quería comentarles todos mis temores, todas mis dudas, aunque no sabía muy bien si ellos podrían resolvérmelas, ya que eran tan inocentes como yo, incluso más... Sus orejas brillaban intactas sobre sus cabezas, y sus colas de gato seguían agitándose cuando estaban contentos. Las mías sin embargo ya hacía tiempo que querían desaparecer, pero aún no lo habían logrado tampoco.
La conversación se tuvo que ver aplazada, porque a nuestro grupo se unió otro de la clase de al lado. Las dos tropas se acompañaron mutuamente hasta el final de las escaleras, donde cada quien siguió un camino distinto. Yayoi, Yuiko y yo también tuvimos que despedirnos, pero no tardé mucho en volver a estar de nuevo en compañía, de la que mejor podía estar: en compañía de Soubi.
Me dedicó una de sus sonrisas y uno de sus besos dulces como el almíbar, sabor que me acompañó hasta la puerta de mi casa.
-¿Seguro que no quieres venir conmigo? -preguntó mientras yo abría la puerta.
-No puedo... -me volví hacia él y negué tristemente.
-No te preocupes, nos veremos mañana-dijo acariciándome suavemente la cabeza- Te me cuidas mucho.
-Y tú.
-Te quiero.
-Y yo a ti.
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Arg... sigo odiando los comienzos x.x... Al final acabará quedándose cortito... pero quizás demasiado... En fin... ¡no quiero pensarlo! A ver cómo lo termino al final. La historia en sí me gusta, pero no acaba por convencerme del todo, y no sé por qué TT... (sobs sobs).
Por cierto xD las palabras "-less" son los títulos de los capítulos del anime. Es algo así como un songfic o.o... aunque no muy logrado xDu.
En fin, ustedes me dirán qué les parece. Dejen sus comentarios, please :3!
Nãkemiin!
