A/N: No soy súper chica ni nada por el estilo, pero así voy a establecer las edades pues que es una diferencia que luego verán.

Omi – 11 (pero por el viaje con Dashi se ganó 1511, jajaja)

Raimundo Pedrosa – 14

Kimiko Tohomiko – 14

Clay Bailey – 15

Jack Spicer – 16

Yo Contra El Mundo

Estoy despierto y aún vivo

Hoy les voy hablar sobre una historia antigua que trata sobre dos eternos rivales: La luz y la oscuridad. Dicen que la oscuridad nació desde el fondo de los corazones de seres humanos. Antes había solamente luz y "nada".

Para cuando llegaron los hombres, si se adueñaba de la luz era los amos de todo. Entablaron una lucha por quién se quedaba con la luz. Y si no hay luz, solo quedan sombras oscuras. Y es por ello que la oscuridad fue tallada por el hombre que se encargaba que sus creaciones egoístas fueran obsoletamente con las intenciones devastadoras. La divinidad y lo hermoso solo podía ser proveniente del alma pura como allá arriba. Empero al final la oscuridad fue más fuerte que su amo y terminó por devorarlo, teniéndolo a su merced, se dedicó por años a destruir su única enemiga: La luz, porque por ella, las personas (especialmente los niños) tenían un acto sublime de conciencia y buena voluntad. La luz y la obscuridad eran rivales, nunca había existido unas enemigas eternas y competentes, que nunca se podían ver juntas.

Un día arreglaron sus diferencias y se turnaron para apoderarse al mundo por un lapsus de tiempo, quien fue la única cosa más fuerte que su poder para acabar la discusión por el bien de la humanidad y todo lo que poblaba sobre la tierra, que era su objetivo en común. Esos tiempos fueron definidos por el mundo como el día y la noche. Así pasaron años de paz y de tranquilidad. Pero la oscuridad era traicionera y mentirosa por definir en estos momentos y traicionó al tiempo y a la luz, la terminó por destruir y el mundo se sumió durante 1.500 años de obscuridad plena. Sin embargo, la luz no fue del todo destruida, dicen que en aquel entonces volaron miles de chispas y penetraron en los corazones de niños de alma pura. Los niños unieron sus fuerzas y volvieron a establecer el balance del mundo que estaba en un caos provocado por las diferencias de los adultos. En ese día se formaron cinco continentes y casquetes polares, la luz devolvió la vida a cada ser viviente, surgiendo una nueva especie de vida literalmente. Y para asegurarse que la obscuridad no volviera a entrometerse, la luz interfirió en cuerpos de luz llamados: luna y estrellas en honor al sacrificio de esos niños.

Los niños crecieron y se transformaron en adultos que perpetuaron ese legado. La oscuridad estaba celosa por la victoria de la luz, así que también se introdujo en cuerpos humanos que combatieron en su nombre. Guerras tras guerras se produjeron con un sobre pretexto para continuar con su rivalidad, involucrando a todas esas especies por igual, se perdieron vidas y los sacrificios fueron cuantiosos. Hubo una era en la que un poderoso y heroico guerrero y una bruja de poderes inimaginables batallaron a razón de quién "poseería la tierra" si para su protección o control absoluto en que se vieron implicados objetos de mágico poder que habían sido bendecidos por dichas rivales legendarias. Al final, nuevamente la luz salió con honores y gloria, pero esta vez el tiempo de su reinado se prolongó hasta nuestros días pues que el humano había dejado de creer en ella y darle razones sobre actos de buena voluntad. Cada día había más miseria, más cadáveres descomponiéndose, más almas yaciendo en la oscuridad del inframundo por tantos horrores... Eso debilitaba a la luz, la oscuridad se hacía más fuerte cada día y solo esperaba disuadir a la primera alma pura y enclenque para tomar su poder y volver a causar malos estragos que le permitieran obtener al mundo a sus pies. Y solo por llegar a ese momento era cuestión de segundos.

La portezuela abrió sus puertas. Un haz de luz barrió la obscuridad. Delicadamente bajando una figura que giraba sobre sí misma mientras en una recta posición, su dedo pulgar tocaba un agua pura que era el vivo reflejo de una perfecta oscuridad. Unas pisadas chapotearon el agua, esparciéndola a todas partes. Jadeaba incansablemente, sosteniendo su brazo como si tuviera el temor de que si lo soltaba, se despediría para siempre de él. La sangre corría por la frente, sus ropas eran sucias y desliñadas por el hollín. Caminó hasta ver aquella figura, y esbozó una sonrisa cruel. Omi puso los ojos desorbitados, encaminándose, sus pasos fueron tornándose veloces y exasperado a medida que el ritmo incrementaba a ser una corredera.

-¡Tú! ¡TÚÚÚÚÚÚÚ! ¡¿Por qué me has traído hasta aquí?! –Omi se detuvo a unos escasos centímetros de aquel cuerpo despreciable: encorvado hacia adelante, sus venas salientes de su cabeza calva, esquelético, en posición fetal, su tez era morena- ¡¿Por qué no contestas?! ¡¿Qué es lo que quieres?! ¡Te estoy hablando, te ordeno que me respondas, soy tú líder!

-No es cierto, ya no lo eres, es él...

-¡¿Qué?! –Rezongó Omi- Yo soy el guerrero más inigualable, más valiente, más fuerte, más inteligente, el guerrero perfecto para el cargo... He sido entrenado duramente, ¿Quién te has creído...? –Omi lo jaló por su hombro, viendo la cabeza del hombre. Abriendo sus ojos, los vio azules aguamarinas. Le dirigió una sonrisa tierna, no tenía dentadura y algunos pelitos blancos en su cabeza ovalada. Las venas rojas sangrientas de las escleróticas sobresalientes.

-Sí, eras el guerrero perfecto para el cargo, pero demostraste cometer varios errores y él te quitó tu imperfección... –Omi soltó su hombro cuando la sangre de las venas, rodó como la gota de una lágrima por su mejilla- ¿Qué te pasa, por qué desandas asustado, le temes a la oscuridad Omi?... Tienes razón, deberías temerla porque lo peor es que tú formas parte de estas paredes, de seguro debería haber pagado el precio del mal que has cargado durante estos meses, ¿Verdad que es una pesadilla no tener a nadie a quién llamar para salvarte? Hoy es el día más feliz de mi vida, es el día de Firehealth… –Las lágrimas sangrantes de aquel hombre anciano se arrastraron por el lago, hasta absorber a Omi en una capa que se lo llevó hacia adentro de un vacío oscuro sinfín. "Nunca había visto una oscuridad tan fuerte".

Omi abrió los ojos, estaba sudando y había rodado de lo que podía definirse como un lecho. Prendió un fósforo y con él encendió una vela. Se frotó la frente para enjuagar su sudor. Él se apoyó en los codos mientras escuchaba aquel sonido más fuerte. Se trataba del gong del templo. Otra vez próximamente había tenido aquel extraño sueño. ¿Será que volvía a sentir aquellos síntomas para cuando se volvió Omi malvado? ¿Unas visiones significativas que le indicaba que su lugar era en el lado oscuro junto a Chase Young? No... La verdad es que no había dicho nada a nadie, ni siquiera al maestro Fung, pero desde que Raimundo Pedrosa lo promovieron al grado de inmediato superior, ha tenido esas extrañas pesadillas. Creyó que los efectos pasarían, empero se había equivocado por otra vez. Omi se colocó la túnica roja sobre sus hombros y ajustó el ribete mientras se miraba al espejo, su mejor amigo hasta este entonces. Mostraba la realidad de un hombre en todos sus sentidos. A él una efigie perfecta.

Omi ajustó sus mangas y su apariencia personal, encaminándose a la biblioteca del templo. Raimundo bajó las escaleras, deslizándose por el pasamano. Últimamente, por ser el Líder Shoku, se había levantado más temprano (¡Que conste, contra de su voluntad!) para tener un pequeño entrenamiento previo y unas charlas con el maestro pues que debía saber cosas que los demás no sabían. Kimiko se adecentó y pasó como persona normal por la puerta. Y Clay, quien casi fue el último iba detrás de la chica. Dojo asomó su cabeza por la ventana y dio unos saltos antes de caer en la mesita. El maestro Fung contemplaba con atención unos pergaminos, manoseándolos. Dojo se volteó apenas encendió un incienso y notó llegar a los cuatro monjes. Para cuando separó sus ojos del pergamino, estaba sentado junto a los otros monjes del concejo, discutiendo el asunto. Y sus queridos alumnos a pie de la entrada.

-¿Ocurre algo, maestro? –Inquirió el líder, acercándose.

-Me temo que sí, -Contestó con voz trémula el maestro- Me temo que hoy es un día negro que estábamos esperando, hoy es el día de Firehealth –Omi peló los ojos por un minuto. El líder pareció reaccionar normal ante la circunstancia como si supiera de lo que se refería. El vaquero y la chica intercambiaron, sin saber nada de lo que estaba pasando.

-No me gusta andar en rodeos, maestro, ¿Pero a qué se refiere con eso? –Preguntó Clay.

-El día de Firehealth es una línea de pase para que convivan la luz y obscuridad que sucede cada siglo durante un día entero, Firehealth proviene del nombre de unas flameantes llamas azules que procuran el equilibrio entre ambas rivales para que no haya la luz cuando esté la oscuridad ni viceversa, provocaría un desequilibrio y el fin de todo lo que conocemos.

-Lindo, eso fue demasiada información... ¿Y cuál es la emergencia? ¿Será que si alguien se pone a jugar con las fuerzas ocultas, develará otros mil quinientos años de oscuridad?

-Más o menos, en este día se suele activar un Wu del mismo nombre que permite controlar a voluntad esas llamas, si cae en manos equivocadas se puede asegurar años de oscuridad eterna –Explicó el maestro- Su deber, es conseguir primero el Wu que el lado Heylin.

-Así lo haremos señor, -Raimundo llevó su mano hasta la nuca- Descuide, nos atestaremos de que el Wu regrese sano y a salvo y no pasen mil quinientos años de oscuridad, vámonos chicos, tenemos "trabajo" que hacer –Raimundo sintió un escalofrío cuando pronunció esa palabra. Dojo saltó por la ventana, convirtiéndose en un enorme dragón verde. Los monjes se subieron al lomo, éste despegó sus patitas del suelo y voló serpenteante por el cielo azul.

Dojo estuvo atravesando las nubes pomposas blancas, dejando una estela de humo formada. Raimundo estaba recostado del lomo del dragón, con una expresión tranquilaza, sino fuera porque "pesaba" hubiera sido empujado continuamente por las brisas despreocupadas. Omi se hallaba abrazado al cuello de Dojo, asomando su cabeza por la deriva. Kimiko y Clay se hallaban sentados con la vista al frente. Hasta que la chica de fuego se volteó hacia el líder.

-Dime Rai, ¿Tú sabías sobre este asunto del Firehealth? O como se llame.

-Un poco, el maestro me habló de él en cierta ocasión –Sonrió él- Según me acuerdo en la tierra hace otros fastidiosos dos mil o que se yo; había una guerra entre la luz y la oscuridad puesto que no se llevaban bien, se peleaban todo el tiempo para ver quién tenía el mando de todo, intervino el señor tiempo o algo así y estableció sus diferencias ya que ellos se metían en el cuerpo de los humanos para continuar su guerra, pero el tío se cansó de tolerarlos que creó el día y la noche –Aclaró- Pero la oscuridad los traicionó y destruyó la luz, su reinado en la tierra se prolongó a los famosos mil quinientos años, pero la luz se había infiltrado en los corazones de los niños... Porque la llama de la verdadera luz resplandece en las almas tocadas por la pureza, algo cursi me dijo el viejo, total... Los niños devolvieron la luz a todo y casualmente fue en la era en que Dashi y Wuya batallaban hasta la muerte, la oscuridad se limitó a lo que hacía mientras era custodiada por la luna y las estrellas y la luz enflaqueció porque no le daban de comer o algo así... Se creó la liga de la justicia, o sea, nosotros con el fin de que existiera un equilibrio armonioso entre ambos seres poderosos, y se acabó todo.

-Tu explicación es tan detallada, raspaste la carretera con tapón, la tapita y todo… –Apuntó sarcásticamente la chica- Guau, me quedé en estado de shock, pero me temo que me quedé en las nubes cuando te saltaste la parte de Firehealth y lo que tiene que ver con nosotros...

-Yo que sé, mujer, me quedé dormido en media historia y tuve la suerte que el viejo no me descubriera y eso que te ahorré la cursilería melodramática... Relax, Kimi, hemos pasado por peligros más fuertes que ese y ya demostramos en varias ocasiones que podemos contra todo; solo agarramos el Wu, lo metemos en una caja fuerte y se solucionó el peo –Dijo él.

-Raimundo te agradecería que controlaras tu vocabulario en frente de Omi.

-No hay necesidad, ya escuché todo, me sorprende que tomes este asunto tranquilamente ya que eres el líder deberías comprender estos riesgos... -Comentó Omi seriamente- No solo el mundo es tu responsabilidad, también nosotros, creí que habías madurado.

-La madurez no es para mí, cabeza de queso, ahora si no les importa... –Metió la barbilla y cerró los ojos con una sonrisa pícara- Despiértenme para cuando habremos llegado.

Raimundo comenzó a echarse un sueñecito. Kimiko soltó un bufido. Clay prefirió tensar las cosas entre ambos para que no se asesinaran en el camino. Omi solo quedó a la expectativa. Para cuando llegaron a la callejuela de una ciudad. Omi les avisó que habían llegado, pues que Dojo cada vez descendía más aprisa en aquel lugar para que nadie viera al gran dragón verde encogerse. Luego de haberse bajado, Dojo se encogió hasta quedar guindado de Clay. Los monjes salieron de la callejuela para ponerse a explorar los alrededores. Solo podían ver un enorme espacio de una gran ciudad, en que podía tardar días por buscar.

-¿Dojo, dónde estamos?

-En algún lugar de Latinoamérica, espero que ustedes sepan hablar en español.

-Dojo, estamos hablando en español -Gruñó Kimiko. Dojo comenzó a olfatear hasta rastrear la señal. Prontamente los monjes comenzaron a corretear por los alrededores de la ciudad al buscar Firehealth. Asomándose por los rincones, puertas, cubos de basura, alcantarillas... Sí era una búsqueda algo loca, que terminó por cansarlos. Kimiko se apoyó de un muro. Omi se encorvó hacia adelante. Clay se abanicaba con su sombrero vaquero del calor. Raimundo se sostuvo de un farol. Estaban jadeando y no soportaría un minuto recorrer toda la ciudad otra vez. Prestamente, Clay señaló a una figura a la redonda de otras que a la vista parecer moscas, ya había llegado y seguramente con su rastreador buscaba el Wu. Si lo seguían, los llevaría al Wu. "Por primera vez, te oigo decir algo productivo", gruñó Raimundo.

Los monjes no perdieron la vista a Jack, pero misteriosamente se desvaneció en el aire. Sin embargo, hallaron el Wu. Se trataba de un amuleto que desprendía "polvos mágicos" (una esfera de rubí guindada de un colgante de filamentos dorados). Estaba ligado casualmente a una sábana y era empujado por el viento. "¡Es mío!", Omi extendió la mano. Pero recularon cuando Jack descendía en su helibot, causando una fuerte brisa.

-¡Mejor ríndanse, perdedores Xiaolin! ¡El Firehealth es mío, nenes! –Dijo Jack con su frase característica- ¡Jackbots ataquen! –Ordenó Jack, oprimiendo un botón mientras pasaba por encima para obtener el Firehealth. Los monjes no tuvieron otra alternativa que atacar a los robots de éste, otra vez. Omi pasó por encima de los robots, saltando de hombro en hombro hasta dar el brinco definitivo y quedarse guindando de la sábana al sostenerse del amuleto. El chico se desmoronó al piso. Dándose cuenta que desde la avenida hacia el subterfugio se aproximaban Chase Young (para que estuviera ahí parado, el Shen Gong Wu tenía que ser algo que interesara) y Wuya. Uniéndose a la fiesta, usando su pasmosa armadura: Hannibal Roy Bean. El maestro tenía razón, todos los villanos estaban aquí para obtener. Omi reculó para atrás con el Wu a la mano. Siendo obligado mientras avanzaba los otros. ¿Ahora qué haría? Ellos lo destrozarían en pedazos. Vio a sus colegas estar por detrás de los Heylin's.

-¡Oye, Raimundo, pásalo! –Omi lo arrojó por encima de los demás Heylin's a Raimundo, que se encontraba distraído hasta que algo lo golpeó. Ellos rápidamente marcharon hacia su encuentro. El líder comenzó a correr. Wuya soltó un hechizo mágico. Del suelo surgió una raíz que atrapó al brasileño, suspendiéndolo arriba, él lo lanzó hacia donde estaba Kimiko.

Dando un salto en el aire lo atrapó, propulsándose con fuego, la chica corrió directo hacia la avenida. Wuya y Hannibal dieron un magnánimo brinco detrás ella. Del suelo, pedazos de la tierra se levantaron para sostener a la hechicera mientras se encaminaba. Hannibal escaló hasta llegar la azotea de un edificio, saltando en uno a uno. Chase los siguió con la mirada. Jack, que se encontraba, tendido en el piso. Pulsó el botón de su helibot y fue tras la chica.

Kimiko se encontró rodeada por los Heylin's, Hannibal tomó un atajo y estaba por delante. Wuya estaba por detrás y Jack veía por el este. Vio a sus compañeros por debajo de ella.

-¡Todo tuyo, Clay! –Se lo aventó. Clay pisoteó la tierra, sobre elevándose y desplazándose aquel sector donde estaba parado sin mover sus pies. Chase vio su oportunidad, viendo que estaba más cerca del vaquero que los otros (arrancando su viaje de regreso). Rápidamente pudo hacer un movimiento. Clay dio una segunda cocedura, arrancando el pedazo desde su superficie. Tirándoselo de regreso a Omi. Cayó a unos metros lejos de él. Omi se apresuró en tocarlo, lo hizo... Al mismo tiempo que Jack.

-¡Jack Spicer, te desafío a un Duelo Xiaolin! El primero en atrapar el Wu del otro ganará, mi esfera de tornami contra tu bastón del mono.

-Acepto tu desafío, calvito.

-¡Te haré morder el volvo!

-Polvo... –Corrigió Clay.

-¡Eso también!

-¡Que comience el Duelo Xiaolin! ¡Gong Yin Tampai! –Los edificios se hicieron a un lado, creciendo y arqueándose como si fuera una jaula para cubrir la luz del sol. Ambos estaban en extremos opuestos. Jack lo contemplaba con una sonrisa estúpida. Omi frunció los labios y cuando la transformación de la ciudad estaba en su punto álgido. Heylin y Xiaolin estaban divididos, desde la terraza de dos edificios que estaban a una altura mediana para ver mejor.

Omi hizo su primer movimiento, tirando su Wu hacia el drenaje: Quiero ver como intentas capturar mi Wu ahí adentro –Cruzó los brazos bajo su pecho. Jack soltó un ruidito. Asomó la cabeza para ver la obscuridad y las aguas sucias correr por el túnel. Jack metió un pie.

-Miren, tengo un pie en la alcantarilla –Ni Chase, Wuya siquiera o Hannibal veían su chiste divertido. Jack se encogió de hombros y entró, apenas dios unos pasos, empezó a deslizarse cerro abajo por el túnel. Omi tomó impulso y deslizándose recostado, entró en la cañería. Y empleó unos movimientos de brazos para hacer que el agua y el barro entreverado corrieran más rápido a su favor. El túnel los condujo a un depósito mucho más amplio, por así decirlo y había un lago lleno de agua estancada. Omi estaba cubierto hasta en el zapato de lodo, él hizo unos movimientos especiales con las manos y tapó el agua en el boquete del túnel que los llevaría hacia donde estaba él, dejando a Jack estancado. Omi dio una vuelta, y el agua lo ciñó en un poderoso torbellino que lo trasladó hasta él, dándole ventaja en despojarle el Wu: Gané... –Dijo simplemente. Una secuela de imágenes previas. Jack se desplomó contra el piso, totalmente empapado hasta las orejas de agua de cañería. Omi salió tranquilamente de la tubería, bajando la cabeza.

-Dos palabras: Insecto inútil –Gruñó Chase, acercándose a Jack: "¿Por qué siempre pierdo?". Mientras los compañeros de Omi, llegaron hasta él, animándolo. Él se veía serio.

-¡Ese es nuestro pequeño monje! Te daría un abrazo, pero estás mugriento.

-No hay problema, Kimiko, ¡Esfera de tonarmi! –Exclamó el chico, haciendo girar la esfera en un dedo dejando escapar un torrente de agua, dándole un refrescante lavabo rápido. Omi sacó de su bolsillo a ambos Shen Gong Wus. Kimiko le dio un fugaz abrazo y un beso en la mejilla. Raimundo tomó el amuleto, tanteándolo. Dojo estaba en el hombro de Clay, aún.

-¿Así que este es el pequeño demonio que nos ocasionará un millardo de años de oscuridad hasta la locura infernal? No parece peligroso.

-No importa que tan bellos sean los problemas, son eso, problemas –Disertó Omi- Si fuera tú, fuera más responsable con mis deberes, todavía opino que hubiera sido un mejor líder.

-Viejo, has pasado mucho tiempo con ancianos que hasta dices frases sabias –Bufó el líder- Creí que ya habíamos discutido ese tema, que habíamos encontrado una solución, pasaron 3 meses desde que promovieron a líder y todavía no te agrada la idea, Omi... No te agrada mi liderazgo... La decisión no estaba en mis manos, si el maestro me eligió era porque sabía lo que hacía, yo más que nadie sabía cuánto importaba para ti ser líder y lo siento.

-Lo siento no cambia las cosas, lo único que haces todo el día es holgazanear, no te importa lo que en verdad pueda pasar... Crees que esta guerra es un chiste, pero para mí es la vida, y antes que nada, preferiría dar mi razón de ser a ese chiste -Gruñó- El Wu estará más a salvo conmigo –Omi le arrebató el medallón, guindándoselo. Raimundo soltó un bramido. Dojo sabía que las cosas se pusieron muy tensas entre ambos, mejor era irse a casa. Adquirió su colosal forma, permitiéndose que los monjes se montaran sobre él. Éste despegó su rumbo directo a China, hacia el Templo Xiaolin. El maestro no estaba esperándolos, quizá se había ausentado. Decidieron esperarlo en el comedor. Ya era la hora de almorzar. Omi se quedó en una de la silla, columpiando sus pies, clavada la vista en las zapatillas. Kimiko exploraba en el internet con su tablet desde el otro extremo del recinto. Raimundo se puso a jugar con el nuevo Goo Zombis 7. Clay "prefirió jugar al vaquerito". Dojo escogió hacer temprano el almuerzo así que fue a la cocina apenas pisaron el templo. Hoy sería chow mein.

Al cabo de unos minutos los fideos chinos estaban listos en la mesa. Omi se sentó al final de la mesa rectangular, apenas tocaba con sus palitos la comida, nadie notaba su inquietud. Los otros, por supuesto, tenían la mitad del plato devorado en sentido figurado. El niño de piel amarilla llevó una mano a su pecho, apretando fuertemente el amuleto de Firehealth.

-¿Aún no te lo has quitado? –Irrumpió Raimundo con los dedos entrecruzados- Ese collar te hace mal, lo mejor es que almuerces para que no flaquees en el camino... Mi deber como el líder es asegurarme que los miembros de mi grupo estén bien, creo que deberíamos hablar.

-¿Hablar? –Omi soltó el medallón- Estoy perfectamente bien, ¿Por qué no estarlo? Siempre estoy bien, soy perfecto, nada puede pasarme y nuestra charla terminó hace tres meses, sé cuidarme bien de mí mismo, Raimundo... No te necesito para cuidar un estúpido collar.

-Omi... –Susurró él. Omi se levantó de la mesa.

-No me digas así, no eres mi padre; no obedezco tus órdenes, tú nunca me respetas y desde que llegaste solo buscas hacerme quedar en ridículo –Chilló- ¡Todos ustedes creen que soy un payaso y se burlan de mí, a mis espaldas, yo como un tonto sonriendo para asegurar que todo a mí alrededor estaba bien cuando no era cierto! ¡Estoy cansado de seguirte! ¡Ahora me seguiré a mí mismo, soy la única persona en el mundo que puedo confiar! ¡Te odio! –Él abandonó la mesa, yéndose muy molesto. Raimundo se le hizo un nudo en la garganta. Clay espabiló. Kimiko soltó un bufido. Ay no. Ella extendió la mano, palpando la de él.

-Creo que para evitar una ruptura, deberían tener una seria charla, ustedes tienen mucho que discutir si no quieren una tragedia –Raimundo asintió, abandonó la servilleta, yendo tras el chico- Es lo mejor para todos.

-Nunca había visto al compañerito tan vulnerable desde que a Rai lo ascendieron a líder, él se ha escondido en un pequeño rincón obscuro como pollo asustado, el golpe más duro que le partió el corazón fue ese... –Comentó Clay- Creo que no se ha acostumbrado, hace meses que no he vuelto a corregir el argot del compadre y menos su orgullo ha hecho vibrar estas paredes; solo entrena sin cesar y no habla con nadie aparte que suelta unos gritos tremendos por la noche, dudo que fuera por las ardillas, lo peor es que extraño esos días... –Suspiró.

-Nos fue difícil acostumbrarnos a él, creo que será más difícil acostumbrarnos a otro Omi.

Raimundo se acercó al muchacho, estaba abrazado a sus piernas, con la barbilla pegada al pecho y dándole la espalda. Quiso extender la mano para tocarle la espalda, pero solo aflojó la mandíbula. No salieron palabras. Él sacó el videojuego, mostrándoselo. No le hizo caso.

-Tengo la versión más reciente de Goo Zombis 7, ¿Te apetece jugar?... –No respondió y eso que sus intenciones era dejarlo ganar en todas las partidas- No tienes que ser directo, sólo quiero que hablemos, que pasemos un rato juntos de monje a monje –Alzó los pulgares- Me acabo de acordar la vez en que tú me despertaste con la esfera de tornami y yo nadé por los pasillos del templo de Guan, debo admitir que fue ingenioso, eres una caja llena de sorpresa –Raimundo golpeó el hombro de Omi, amigablemente. Omi rodó hasta pararse de cabeza. Percibiendo que estaba dormido por los ronquidos que emitía. Raimundo retrocedió: Vaya, veo que estás ocupado, te molestaré en otro momento –Él decidió irse antes que despertara.

Omi estaba despierto, entreabrió los ojos y soltó un suspiro. Volvió a ponerse de pie. Miró la foto. En la que él, Clay y Kimiko le estaban echando una broma pesada a Rai, se reían. Y eran los momentos de felicidad más inolvidables de su corta vida.

-¿Pero en qué estaba pensando cuándo dije eso? Ellos son mis mejores amigos y los acabo de insultar, no he actuado bien últimamente y solo me he hecho daño a mí mismo y a ellos, no quiero causarle más problemas... Aunque todavía destartalan mi perfecta personalidad y por el modo que me encuentro hablando, creo que me estoy pareciendo a Raimundo cuando habla solo con su oso de peluche, ¡Oh no!... Únicamente estoy extralimitando las cosas, por el bien de todo, será mejor que me vaya por un tiempo... ¡Sí, es lo mejor! –Zanjó. Tomando tinta china y papel, comenzó a escribir una nota. La dobló y retocó en donde lo había hecho con dureza. Lo dejó en una mesa auxiliar. Tomó una capa, se marchó, cruzando la ventana.

El maestro Fung subió las escaleras y encontró a sus alumnos descansando tranquilamente en la estancia principal: Siento ausentarme, empero estaba atendiendo unos asuntos con el concejo de los monjes, veo que habéis vuelto... ¿Dónde está el joven monje?

-¿Quién? ¿Omi? Se encerró en su cuarto literalmente y se echó una siestecita, ha estado un poco exaltado, pero creo que un sueño no le vendría mal para que le componga la cabeza.

-¡Raimundo! –Kimiko llevó las manos a la cadera, frunciendo los labios- Omi no está loco.

-¿Qué? Creo que llevamos este asunto fuera de límites, Omi está entrando a la adolescencia y necesita drenar esa adrenalina, hay que felicitarlo: Es su primera malcriadez, -Kimiko no se veía conforme, Clay frunció el ceño, Dojo arqueó una ceja y el maestro soltó un bufido- Solo digo que está recibiendo muchas emociones, que no es necesario preocuparse porque es normal que un chico quiera ser rebelde, hasta yo lo fui –Kimiko soltó una risa desganada cuando dijo "fui". Raimundo se encogió de hombros, enfocando su vista en el videojuego.

-Yo no estoy de acuerdo compadre, si me lo permites, Omi es un niño y está propenso a lo que pasa en su entorno, ser líder era su sueño, sentir que no lo consiguió le destrozó el alma –Argumentó el texano- Ahora más que nunca no podemos quitarle de vista al ganado pues que no se podría escapar y abrir heridas que no cicatrizarán nunca.

-Creo que es mi turno de hablar con él apenas se despierte, pero antes ¿Dónde está el Wu? –Inquirió el maestro Fung. Kimiko puso los ojos desorbitados intercambiando miradas con sus compañeros, el último en tenerlo era Omi. Quizá podía infiltrarse y quitárselo sin poder despertar al muchacho. La chica se levantó hacia el cuarto de Omi, pero lo único que halló era una nota de despedida. Kimiko se la mostró al maestro. Raimundo lo podía creer.

-¡Omi no sería tan imbécil para cometer la misma estupidez de la otra vez cuando Vlad lo engañó, que se iba a volver malo! ¡Omi fue secuestrado! ¡Chase Young seguramente tuvo que ver! ¡No, no es tan idiota, fue Jack! ¡Spicer nos robó al enano!

-¿La rata de Spicer? ¿Para qué quería al compañerito?

-¡Yo que sé! ¡Jack es un psicópata, los psicópatas siempre vienen salidos del closet, un loco degenerado que siempre se encierra en su sótano! ¡Es mí culpa por dejarlo solo cuando más me necesitaba, así que debo ser yo quien vaya a rescatar a Omi de las garras de Jack!

-Te acompañaremos, como en los mosqueteros… –Clay hizo un ademán con el sombrero y Kimiko asintió- Sabía que podía contar con ustedes, ¡Andando! –Dojo saltó por la ventana, adquiriendo su forma colosal, permitiendo a los jóvenes subirse en su lomo directo a Nueva York, la sede del genio maligno Jack.


A/N: Ahora que estoy devuelta después de unos días de desesperación y dolor, podré continuar con las historias si es que el internet me lo permite. Hay muchas personas que conozco y no conozco que quieren devastar mi felicidad. Seguramente dirás que lo que acabas de ver no te asustó y solo te reíste por los comentarios tranquilazos de Rai. Esta historia es mi preferida de los cinco fics que creé: Horror, angustia, misterio, romance (¡RAIKIM!), acción y fantasía, yo siempre procuro que en mis historias hayan géneros variados para cautivar al lector.

Pero el horror (que no veo sentido porque no me he asustado leyendo, solo viendo) vendrá más adelante y entenderás otras razones, la única parte escalofriante fue la del viejito ese... Pero yo me reído en unas ocasiones con las películas de terror (en una el tipo se quedó sin papel higiénico y una mano le pasó el papel, que por cierto era la mujer demonio, para cuando salió para buscar a quién podría ser, abrió una puerta y descubrió a un transexual que le dijo: Al menos déjame terminar). Esta historia tiene cierto parecido con Cazador de la Ciudad y algunas cosas me quedaron a lo anime, yo solo digo que hice una novela.

Vamos a ver cómo va desenredándose, así empecé con Cazador que tuvo un final de película... Esta historia se me ocurrió viendo pelis y unas canciones de lo más heavy, el título está basado en una: Awake and Alive. Pero espero no poder extralimitarme a M por algunas partes, para que sea juvenil.

Esta es mi versión de Xiaolin Showdown: The Movie, que está basada en la relación de Raimundo y Omi (No RaiOmi, conste) ya que pienso que llevan una sana rivalidad, son polos opuestos en primer lugar y también porque son personajes que siempre rozan, en el sentido que Raimundo adquirió superioridad ante Omi en el último capi y ha demostrado en varias ocasiones que es un zorro astuto. Las personalidad puede que se alteren un poco, no les diré el por qué, ya que no es el momento. Y lo de Jack...

Porque se me ocurrió un chiste posteriormente. Voy a tratar de no poner OC al menos que sean solo para sustentar una mínima parte (a mí no me gustan los OC sino son historias originales mías, pocas veces me llaman la atención). Creo que no es necesario explicar lo que han visto y no hay aclaraciones porque sería un insulto para XS aclarar de dónde viene todo lo que hice... Firehealth es algo que yo inventé (su título no tiene nada que ver con el caso porque diría algo como fuego saludable y solo quiero que suene fuego y hielo, XD) y no diré nada más sobre el ancianito, todo a su tiempo.

Y creo que fui más que específica... Solo les voy hacer una pregunta al público femenino.

¿Ustedes vieron la película "Troya"? Y si la vieron... ¿Ustedes le vieron la espalda a Brad Pitt?... ¡JAJAJA! Seguro te dejé O.O Lo digo porque me acabo de acordar de una de mis profesoras (una de las más querida y la que manda más tarea, rayos) y nos preguntó eso, no te diré lo que contesté ni sé por qué se me acabo de recordar eso.

¡Disfruten del capi, corazones! No olviden dejarme un review, comentar es una forma de pedir actualización.

"Yo Contra El Mundo: El Duelo Comienza Solo Con Sangre".

Mis historias son... ¡Como un helado!: La base (el vasito o la barquilla) es la fantasía, el mantecado es la acción, el chocolate es la aventura, las chispas de chocolate son el drama, la fresa encima es el romance y un nuevo ingrediente se agregó a mis historias ¡El misterio, ahora te convertirás en detective, mi amigo lector! Sería... No sé ¿Las chispas de colores, el sabor, la boca o qué?, pero creo que sería rico comer ese helado ¿No crees? :)

¿Y tú... Cómo son tus helados?