Guao, si que era temprano, hoy llegaría puntual (de más) a la escuela de la reserva; sobre todo porque vivía enfrente. Me cambié el pijama, luego de un baño y un lavado de dientes estaba lista para vestirme. Busqué en el armario donde no encontraba nada bueno (que me gustara) que ponerme. Corrí en bata hasta el armario donde mis padres adoptivos guardaban las cajas donde estaban mis antiguas posesiones. Una de ellas decía ¡ropa! Saqué unos gastados jeans negros, un par de remeras ajustadas mangas largas de color blanco y azulino. Una campera negra de jogging, una gorra blanca y mis Convers de jean. Me pondría la parka color beige que me habían comprado sólo porque era deliciosamente calentita. Subí las escaleras con mi botín en las manos y en mi cuarto me vestí. Pasé por el baño nuevamente pero esta vez para peinarme y maquillarme. Me cepillé y sequé el pelo que me llegaba ya a la mitad de la espalda, con la ayuda de un cepillo me alisé el jopo. Un labial rosa, rimel, delineador, corrector de ojeras y base. Me encasqueté la gorra y salí del baño. Tomé mi mochila, la parka y la billetera. Mientras bajaba las escaleras metí la billetera en la mochila y me cerré la parka. Me coloqué la mochila mientras entraba en la cocina, donde se encontraba Claree, mi "madre".

Abrí la heladera, saqué la caja de leche me serví un vaso y la guardé. Claree me había hecho dos tostadas con manteca (me negaba a comer tostadas con mantequilla de maní). Desayuné a las apuradas y con una tostada en la mano y un simple ¡Chau! Salí de la casa antes de que Claree pudiera verme. De haber notado que la única ropa seleccionada por ella era la parka hubiera puesto el grito en el cielo.

Crucé la calle de tierra y entré en el edificio que acababa de abrir sus puertas. Saludé a Nicho (Nicholas) quien se encargaba del edificio y me dirigí a mi casillero. Lo abrí, saqué los trabajos que tenía que entregar hoy y guardé los de la semana próxima. Suspiré, era viernes y no tenía nada que hacer, ni amigos con los que hablar. Siempre había sido responsable con la escuela, pero ahora la responsabilidad estaba alcanzando niveles insospechados. Saqué "El amor en los tiempos del cólera" de García Márquez (mi libro favorito) quien nuevamente sería mi compañero de clase y de almuerzo.

Fui hasta el aula de español y me senté en mi lugar habitual. Busqué la página en la que me había quedado y retomé la lectura. Todos comenzaron a llegar y la Sra. Goff (quien también daba español en el Instituto de Forks) se aclaró la garganta según su costumbre.

-Señorita Diana Berry será pasado a curso año superior-suspiró- Tomar sus cosas y sale por favor-

¡Por Dios esta mujer se encargaba de matar al idioma cada vez que abría la boca! Tomé mis cosas y salí del aula. El año superior de español se cursaba en el aula 8. Sin ganas recorrí el pasillo, agradeciendo que mi madre, Alejandra (quien era española), me hubiera enseñado el idioma de pequeña y me hubiera obligado a ir a una academia para aprender a hablar y escribirlo correctamente.

Me detuve frente a una puerta de madera con un trozo rectangular de plástico blanco que tenía un gran 8 pintado en negro. Golpée y al grito de ¡Pase! Ingresé en el aula.

-Sin gorra por favor- Dijo el profesor- La felicito Srta. Berry ha sido promovida al curso superior de español, siéntese junto al Sr. Ateara a quien no creo que le moleste un poco de compañía humana, ya que el aire no parece ser muy amistoso.

Sonreí al profesor a la vez que me quitaba la gorra y caminaba hacia la mesa que me había señalado. Colgué la mochila de un gancho al costado de la mesa y me senté al lado del chico Ateara.

La clase transcurrió sin muchos altibajos y cuando tocó el timbre que indicaba un pequeño recreo el profesor dijo:

-Quil, hazme el favor de prestarle tus apuntes a la Srta. Berry, para que pueda ponerse al corriente de lo que hemos estado realizando este semestre-

Quil (así que ese era su nombre) asintió. El profesor salió del aula con destino desconocido y Quil se giró hacia mí con una sonrisa enorme:

-¡Berry eh! Soy Quil Ateara, tú eres la hija adoptiva de Hill y Claree Berry ¿No?-

-Si, técnicamente son mis tíos, pero me adoptaron para solucionar unos problemas legales-Reímos juntos- Por cierto Quil, mi nombre es Diana, Diana Berry-

-Bueno, ya que nos conocemos el primer paso está dado- Dijo Quil, quien por cierto era bastante simpático.

-Eres la primera persona que no es un profesor o encargado con la que hablo desde que llegué- Sonreí- ¿Vas a prestarme los apuntes ahora o la semana que viene? Porque no me molestaría decirle al profesor que realicé mi maratón de lectura de Jane Austen debido a que tú nunca me prestaste las cosas-

-Vaya, nos conocemos hace menos de cinco minutos y ya comenzaron las amenazas. Umm... Esto vuelve las cosas más interesantes y peligrosas ¿Quién sabe de qué eres capaz? ¡Y lo peor de todo es que te sientas a mi lado!

Reímos y Quil comenzó a caminar hacia la puerta, me hizo señas para que lo siguiera y me dijo:

-¿Porqué no vienes a mi casa mañana en la mañana? Podremos ponerte al día con los trabajos de español y conocernos un poco más. Podrías quedarte a almorzar también-

-Acepto-Respondí de inmediato, Quil era demasiado amistoso para cinco minutos de conocernos pero no importaba-Lo que sea para cambiar un poco de ambiente-

-Perfecto- dijo Quil- ¿Me pasas tu horario y un resaltador?-

Le pasé ambas cosas hasta que hubo marcado prácticamente todas las clases, sólo tres seguían en blanco: Ciencias, Historia y Matemática.

-Las clases con rotulador son las clases que compartimos, tienes la suerte de que suelo sentarme solo. Las chicas mueren por mí y no quiero se agredan mutuamente porque le di el honor a alguna de ellas de estar conmigo- Reímos- Sigues teniendo suerte porque en las tres que no compartimos dos las compartes con Jacob Black y una con Embry Call, son mis amigos y de seguro se sentarán contigo-

-¿Otros miembros del club de los conquistadores?- Pregunté risueña

-No, no tienen tanta suerte, yo soy el único miembro- Respondió riendo.

El resto de la mañana pasó volando, los viernes compartía toda la mañana con Quil. Cuando llegó la hora del almuerzo me dijo:

-Ven conmigo y con mis amigos, así podré presentarlos-

-Iría, pero siempre almuerzo en casa- La sonrisa se desdibujó en la cara de Quil- Está bien, iré y le avisaré a Claree que no comeré con ellos. Nos vemos en 5 minutos-

-Te estoy tomando el tiempo….-

Entré a la cafetería y de puntas de pie logré localizar a Quil quien me vió al instante y agitó la mano. Caminé hacia él y ví que otros dos chicos estaban sentados en la mesa, debían de ser Jacob Black y Embry Call. Quil se paró y separó la silla que quedaba vacía de la mesa. Le sonreí y dije:

-Gracias Quil, pero dejaré la mochila y la parka e iré a comprar la comida-

-No, eso no es problema, iré por ti, el menú de hoy no es muy creativo y si te sientas con nosotros deberás comer todo lo que viene en él-

-Quil, no es necesario que te levantes por mí-

-Eso no es problema- Dijo Quil con una sonrisa-Yo voy por mi segundo plato y los chicos también-

Los tres muchachos se pararon y se fueron, en ese momento caí en la cuenta de que no le había dado el dinero de la comida a Quil.

-Espero que la pizza sea de tu agrado-Dijo Quil mientras dejaba una bandeja frente a mí

Sonreí, el almuerzo consistía en dos porciones de pizza, una ensalada, un sánguche de queso y un postre de chocolate. Para regar eso una botella de Coca-Cola.

-¡Aleluya! Por fin una comida como la gente. Estoy harta de la basura orgánica que me obligan a comer en casa de mis tíos-

Los tres muchachos rieron, por sus expresiones se notaban que no les atraía mucho la idea de comer comida orgánica. Sin duda Hill y Claree eran extraños para la gente de la reserva.

-Bueno Quil, ¿cuánto te debo?- le pregunté

-Nada- Dijo Quil- Hay que ser caballeroso, así que este va por mi cuenta- Sonrió

-Está bien, pero será el primero y el último que vaya por tu cuenta- Le dije

-Ok- respondió. Los amigos de Quil se miraron significativamente-Bueno, no te he presentado a los chicos, él es Embry Call-El chico que estaba a la izquierda de Quil levantó una mano-Y él es Jacob Black-El otro chico levantó una mano

-Mi nombre es Diana Berry... Ustedes parecen gemelos, ¡ son los tres muy parecidos!- Los tres se largaron a reír y se lanzaron miradas de complicidad, como disfrutando de un chiste secreto.

-Mmm, hay algo que me estoy perdiendo, por hoy dejaré de lado la curiosidad y no preguntaré- dije entornando los ojos.

-Mmm- Dijo Quil imitándome- Tendremos que tener cuidado o comenzará a amenazarnos para sacarnos la verdad hermanos, aún no sabemos de lo que es capaz-

Los cuatro comenzamos a reír, el almuerzo pasó con una rapidez abrumadora, no me había sentido tan feliz desde hace mucho tiempo. Cuando llegué a la reserva pensé que había perdido toda capacidad de reír sinceramente.

Cuando la campana tocó los tres nos levantamos y llevamos nuestras bandejas a la ventana de limpieza.

-Bueno, Embry y yo vamos un nivel atrasados en Matemática, Jake es el único supergenio de nuestro grupo que está avanzado-

-Pues desde hoy no- Dijo Jacob- Tu vienes conmigo si no me equivoco-

-Ah… Si, estoy en avanzado- Respondí sorprendida, me había incluido en "su" grupo- Creo que es mejor que nos alejemos pronto o correremos el riesgo de deslumbrarlos con nuestra inteligencia-

-Concuerdo, las lámparas quemadas podrían sentir envidia de nosotros y asesinarnos antes de llegar a clase- Dijo Jake.

Nos alejamos riendo, pero vi como Quil parecía un poco molesto por la familiaridad con la que nos habíamos tratado Jake y yo.

La clase de matemática pasó con una lentitud aterradora, la verdad que no habían muchas cosas diferentes a las que ya había visto pero así y todo la profesora no nos daba un segundo de respiro. Jake parecía ser el favorito de la profesora y de un par de chicas que se nos acercaban cada cinco minutos para pedirle con cara de dolor que les explicara los "complicados" ejercicios de la profesora. Cada vez que Jake las veía venir me miraba con cara de súplica como implorando por un salvavidas, pero era muy divertido verlo desesperar.

El timbre tocó y la clase terminó, ya era hora de volver a casa a deprimirme en soledad nuevamente.

-Cambia esa cara, cualquiera pensaría que estás a punto de ser torturada- Dijo Jake

-Jajajajaja- sonreí- ¿Eso te hace feliz?

-Mucho, si Quil llegara a enterarse de que tienes cara de sufrimiento cuando estás conmigo es capaz de pasarse a avanzado y no creo que pueda con ello-

Salimos del aula y nos encontramos con Quil y Embry quienes nos estaban esperando apoyados en la pared. Mientras caminábamos sentí vibrar mi celular, metí la mano en el bolsillo del pantalón y lo saqué, era Claree, ¿atendía o no?, suspirando atendí.

-Claree- dije con voz apesadumbrada-Si, estoy en el colegio, claro que volveré a casa directamente, no soy una delincuente juvenil ¿lo sabes no?- corté.

Los chicos miraban para adelante sin decir nada, tomé nota de su consideración al no preguntarme qué era lo que sucedía.

-Bueno hermanos tomen nota del aparato de Diana porque nunca volveremos a ver otro igual- Los chicos rieron y el ambiente se relajó, miré mi celular y reí

-Ya sé que es un poco grande pero era de mi padre, el día del accidente lo había dejado en casa, decidí tomarlo para mí cuando la policía lo devolvió-

-Aunque tuvieses un modelo prehistórico seguiríamos mirándolo con añoranza, aquí en la reserva los celulares no son muy queridos por el consejo, dicen que nos aíslan del resto de la tribu-

-Bueno, como que independientemente del celular ya estoy aislada de la tribu, Hill y Claree no son lo que digamos muy… comunitarios-

Llegamos a la puerta del instituto riendo, salimos a la calle y prácticamente nos topamos con Claree que estaba con las manos en la cintura y cara de pocos amigos. Los chicos murmuraron un "ooh" por lo bajo y se alejaron sin despedirse.

Seguí a Claree hasta la casa, esperando por oír alguno de sus épicos sermones sobre mi forma de vestir, sobre el hecho de que estaba sola a la salida del instituto con tres varones y sobre el hecho de que no había almorzado con ellos.

Entramos a la casa y Claree seguía en silencio, Dios qué manera de dramatizar. Dejé mis cosas sobre una de las sillas en el comedor y me saqué la parka.

-No llevas puesta ninguna de las prendas que te compramos- dijo Claree – No almorzaste con nosotros hoy y sabes que es una de las reglas de la casa, entiendo que las diferencias entre tus padres y nosotros pueden ser notables pero tú no haces ningún esfuerzo por adaptarte… Con Hill ya no sabemos qué hacer contigo para que te sientas en casa, para que compartas con nosotros y para que seamos una familia. Supongo que esos chicos con los que estabas son las personas por las que no viniste a almorzar hoy, no me parece que tres varones sean buena compañía para una niña decente-

- Claree no seas hipócrita por favor, tu adaptarte es sinónimo de cambiar totalmente, si, no llevo puesta ninguna de las prendas que ustedes, perdón tu, me compraste es porque yo no visto así, no soy el tipo de chica que siempre usa faldas y blusas color rosa que es súper femenina y muy delicada, nunca fui así Claree y no lo seré sólo para que tú puedas cumplir tu farsa de madre…-Sentía el nudo en mi garganta, porque tenía que llorar siempre que discutía- Porque si fueras una verdadera madre te darías cuenta de que los hijos se aceptan como son y se los ama Claree, se los ama, no se los trata de cambiar en cada aspecto posible… Claree eso es lo que tú estás haciendo conmigo quieres cambiar lo que soy…. –Mis ojos ardían por las lágrimas contenidas y mi voz se escuchaba quebrada- Y sabes que más Claree, esos tres chicos con los que estaba hoy son los únicos que no me han hecho sentir completamente miserable desde que estoy aquí, cada segundo que pasé con ellos lo disfruté de verdad, porque me aceptaron como soy, no tuve que fingir cada segundo para agradarles… -Respiré profundamente y las lagrimas comenzaron a caer sin piedad- Aprecio que tu y Hill me hayan aceptado aquí no creas que no lo hago y nada me haría más feliz que poder sentir que tengo una familia otra vez pero no a costa de perder mi identidad, lo que soy, porque es gracias a mis padres que soy quien soy hoy Claree- ya no podía contener el llanto- Lo siento Claree me gustaría ser mejor para ti, ser el tipo de hija que tu y Hill deseaban tener, pero no lo soy-

Sin esperar a que Claree respondiera, tomé mis cosas y subí las escaleras corriendo, entré a mi habitación y cerré de un portazo, las lágrimas me dificultaban la visión pero entré al baño abrí la ducha y me quité la ropa con la mayor rapidez posible. Entré al agua y pude sentir que la puerta se abría.

-¿Diana?- Era Claree- Veo que estás en la ducha- Sentí como abría el armario de las toallas- Aquí te dejo toallas, en cuanto termines baja por favor Hill está en camino y ambos queremos hablar contigo-