Prólogo
Tenían el mismo ritual hace ya tres meses, se estableció un acuerdo no verbal de guardar el secreto, él no decía nada y ella tampoco. Los encuentros solían darse en cualquier lugar de la casa, el dojo, la cocina y hasta el baño eran testigos, únicos testigos. Bastaba una discusión, un ataque de celos o simplemente una mirada sostenida más del tiempo debido para desatar todo.
En la intimidad, aunque cariñosos, no llegaban al extremo de empalagosos; en cambio con los demás su actitud era la de siempre, desafiantes, rebeldes y defensivos. Al finalizar se sentían liberados, la descarga física y emocional entre ellos no necesitaba más palabras. Siempre se quedaban juntos cerca de una hora después de lo sucedido asimilando emociones, les tomaba muy poco bajar la guardia, cegados por el otro, pero cuando terminaban tenían que poner las emociones en orden y volver al distanciamiento diario. A Akane eso ya le estaba molestando y esta vez lo haría saber.
– Oye Ranma... – dijo aun abrazada a su cuerpo.
– ...Dime...– Ranma tenía la vista perdida, abrumado por las sensaciones recientes. A pesar del tiempo transcurrido aún le resultaba sublime el roce de sus cuerpos desnudos, fingir en unas horas más que no conocía aquello se le hacía cada vez más difícil.
– ¿Cuándo me dirás que me quieres?– su voz sonaba tierna, anhelante y una sonrisa nerviosa adornaba su rostro.
– … – él no estaba listo para eso, no todavía y siendo Ranma, hizo lo que mejor sabía, estropear el momento.– ¿Po... por qué dices eso?– tartamudeó.
– Vamos Ranma... llevamos más de dos meses con esto, estoy algo cansada ya de estar ocultándome– se levantó un poco de su cuerpo para verlo directo a los ojos.– ¿Por qué más te acostarías conmigo si no me quieres?.–
– Yo... a decir verdad yo... bueno...– la situación en si lo ponía nervioso y tener a Akane sobre él, inquisidora y desnuda no ayudaba en nada. Ranma nervioso no pensaba bien.– Bueno... tú te me entregaste...–
No sabía si le molestaba más lo que había dicho o el que ni siquiera la mirara para decirle aquello. Se sentó a un lado de la cama e intentó cubrirse con las mantas. Susurró algo que no alcanzó a oír su compañero.
– …Vete Ranma…– dijo nuevamente un poco más fuerte. Lo sintió moverse a su lado, pero ya no importaba. Intentó tocarla, abrazarla, pero Akane ya no quería su lástima.– Vete Ranma… vete de mi habitación.–
La conocía muy bien para saber que no obtendría nada más de ella… quedarse ahí sólo acarrearía problemas y no los quería con ella. Tomó sus cosas y salió como le pedía.
En cuanto Ranma dejó la habitación, Akane sintió que podía al fin ser débil y lloró.
Vuelvo con otro proyecto que ha estado en mi cabecita últimamente…
Lo primero es pedir perdón por atrasarme con mi fic "Heridas", estos dos últimos años han sido extraños para mi, entre los motivos de la demora están la muerte de mi PC con capítulos e ideas ahí, me mudé dos veces en menos de un año y me falta un poco el tiempo, o más bien me cuesta hacer el tiempo para escribir.
Tengo más o menos la historia desarrollada en mi cabeza, pero recibir ideas siempre ayuda.
En los próximos capítulos mostraré como llegaron a esto… no sé si me de para escribir un lemon que me cuesta un poco, pero intentaré describir lo mejor que pueda el cambio en la pareja.
Gracias por leer y espero que dejen unos reviews con sus comentarios/sugerencias.
