Habían pasado ya poco más de dos años desde que me dispararon, desde que Dimitri había comenzado a perdonarse a si mismo, desde que Lissa fue nombrada reina, GUAU como pasa el tiempo.
Y aquí estaba yo, en una estúpida clase de 'Psicología del Desarrollo' como oyente, sentada junto a Lissa, quien había decidido finalmente estudiar Psicología.
En el primer año Lissa me había convencido para empezar la carrera con ella pero yo no había durado ni un semestre, en cuanto descubrí que podía asistir a las clases sin estar matriculada lo dejé.
Mi puesto como guardiana de la Reina era el de mas cercanía, y me encantaba, mi trabajo consistía en pasarme el día con mi mejor amiga y protegerla desde primera fila de cualquier peligro, el resto de los guardianes , en total un grupo de 10, se mantenían alejados la mayoría del tiempo, a excepción de Eddie.
Lissa no podía permanecer siempre en la universidad y hacíamos muchas visitas a la Corte, gracias al cielo, pero no tantas como me gustaría, pero ella es lo primero para mí.
Nuestras visitas a la corte era mi única forma de ver a Dimitri, que había sido asignado como guardián de Christian, la otra era cuando ellos venían a la universidad pero al estar en constante 'peligro' la única forma de estar juntos sin dejar de lado nuestras labores era haciendo coincidir nuestras horas libres.
-Vamos Rose- Dijo Lissa mientras se levantaba, no me había dado ni cuenta de que el timbre había sonado.
Me puse a su altura y comenzamos a andar hacia la salida.
-Me muero de hambre- Dije yo lastimeramente.
-Menuda novedad- Dijo Lissa riéndose, la mire fijamente, estar sin el vinculo todavía me extrañaba un poco, pero sin embargo, todavía podía saber en que estaba pensando y como se sentía en algunos momentos, la conocía demasiado.- ¿vamos a la cafetería?-
-Encantada- Dije yo con una sonrisa de oreja a oreja, mientras andábamos me hice una coleta, que era la señal que indicaba que íbamos a la cafetería.
Era de día por lo que la supervisión era más sencilla, pero aun así yo siempre estaba alerta. Escuché unos pasos fuertes detrás de nosotras y automáticamente me gire para encontrarme de cara con Eddie. Lissa se había girado asustada por mi reacción.
-¿Eddie pero tu eres tonto?- Grité yo malhumorada.
-Perdón perdón –Dijo sonrojado- Me acaban de llegar noticias importantes y …-
-¿ Y para qué sirven los móviles?- le corté.
-¡Rose déjale hablar!- Me riñó Lissa.
-¡Christian viene mañana para quedarse el fin de semana!- Mi cara se iluminó, y la de Lissa también, y todo mi enfado por el desapareció.
-¿Por qué?- Dijimos las dos a la vez.
-No nos han dicho el porque- Dijo Eddie.
-¿Viene con su guardia completa?- Dije yo, Dimitri era su guarda de cercanía por lo que lo más seguro era que el viniese, pero si venían solo ellos dos significaría que él tendría que estar trabajando 24 horas al día y no podríamos estar solos, al ser Christian el novio de la reina tenía asignado a dos guardias mas aparte Dimitri.
-Si, vienen todos- Sonreí con todas mis ganas. Hacía tres meses que no veía a Dimitri, cuando Lissa decidió ir un fin de semana a la corte por asuntos importantes, esa vez hacia 5 meses que no nos veíamos, desde las vacaciones de verano.
El día paso volando, Lissa había acabado sus clases y nos pasamos la tarde entera hablando de los preparativos para mañana.
Yo tenía claro que debía ir vestido de negro, como una guardiana debe vestir, pero sabía que llevaría el pelo suelto, a Dimitri le parecía hermoso.
A la mañana siguiente Lissa decidió saltarse sus clases para prepararse, y yo me la pase entera tumbada en la cama relajándome.
Salimos al campus cuando casi era la hora de que llegasen y las dos nos sentamos en un banco con Eddie.
-Tengo el pelo horroroso, no me he maquillado casi nada, debería haberme puesto otra ropa- se quejó Lissa.
-¡Pero si estas preciosa!- Dijo Eddie.
-Toda la razón del mundo- añadí yo- le vas a encantar, como siempre- Tras esto Lissa suspiro y se tranquilizo un poco.
-¡Chicas por allí!- Dijo Eddie señalando a una calle.
No tarde mucho en verles, Christian iba vestido muy simplemente, unos pantalones vaqueros y una camisa de cuadros con unas deportivas y… Lissa se levanto y salió a correr y no pude ver bien a Dimitri, la seguí a unos pasos para darle intimidad al ver que Christian también estaba corriendo, mire detrás de él y le vi.
Dimitri estaba tan guapo como siempre, llevaba su chaqueta de cuero, unos pantalones vaqueros oscuros y una camiseta negra, y por supuesto llevaba su pelo recogido en una coleta de cuero. Le miré a los ojos y me encontré con los suyos, y nos dijimos todo lo que no podíamos decirnos en voz alta en esos momentos. Vi de reojo que Lissa y Christian ya se habían alcanzado y que se estaban dando un beso, yo me quede a unos pasos de Lissa y Dimitri a unos pasos de Christian y le mire con pena, el me sonrió, con una de esas sonrisas que siempre me quitaban la respiración y que nunca me esperaba y no pude evitar sonreírle también.
Note que Eddie se puso a mi lado y saludo con un movimiento de cabeza a Dimitri y luego me miro a mi.
-Puedo cubrirlos a los dos durante un minuto sin ningún problema, estamos a plena luz del día Rose- Me dijo en un susurro, yo me lo plantee un segundo, no era correcto y estábamos bajo la supervisión de muchos guardianes pero yo llevaba demasiado tiempo sin verle y corrí hacia el.
Dimitri se sorprendió un poco al principio, no corrió hacia mi sino que abrió los brazos para cogerme en el momento el que yo saltaba hacia el.
Le abracé con todas mis fuerzas y apoye mi cabeza contra su hombro mientras mis pies no tocaban el suelo y notaba como él me intentaba acercar lo más posible.
-Te he echado de menos camarada- le susurre al oído.
-Y yo a ti mi Roza-dijo dándole un beso a mi cabeza.
