Se sentía adolorido, pero no podía evitar aferrarse al cuerpo que estaba bajo él, aunque sus fuerzas eran mínimas, sentía que se estaba muriendo y no podía abrir los ojos. Sin embargo, era consciente de lo que pasaba a su alrededor, sobre todo de la mano que lo abrazaba por la cintura y de los susurros en su oído.
-Ninguno morirá aquí. Nos salvaremos Tony, lo juro.
Esas simples promesas lo hacían amarlo un poco más y regocijarse en el calor que emanaba el otro cuerpo. Pero sabía que no estaban prontos a salir de allí.
-Tony, voy por ayuda-eso fue lo último que escuchó antes de sentir la humedad bajo él y sin saber si habían pasado segundos, minutos u horas fue que abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba en medio de la selva y se había abrazado a un tronco todo ese tiempo.
-Steve-murmuró buscando al héroe, pero no lo encontró. Trato incluso de ponerse de pie, pero no obtuvo resultados, tendría que arrastrarse y ponerse a salvo. Aunque no recordaba cómo había llegado allí.
Al parecer hubo una pelea y él salió volando, porque su armadura estaba destruida y no lograba ponerse en contacto con Jarvis. Una vez más se encontraba en medio de la nada sólo con su cerebro y sin nada de tecnología.
-¡Rogers!-gritó con nuevas fuerzas y sólo escuchó el eco de su voz. Definitivamente no había nadie allí afuera a quien esperar ni que lo fuera a ayudar.
Nuevamente hizo el intento de ponerse de pie y lo logró. Sólo pudo dar unos pasos hasta un árbol lleno de maleza, se sujetó y pasó por encima de un tronco, cuando sus pies tocaron el suelo sintió que la armadura lo hacía torpe, aunque lo protegía en parte del frío. Sin embargo, al mirar vio un cuerpo de cara al suelo.
-¡Steve!-no podía ser. Tal vez sí trató de ir por ayuda y cayó al suelo antes de llegar a algún lado, tenía que ayudarlo, tenía que protegerlo.
Está en coma. Quizás no se salve.
Esas palabras habían destruido su mundo. Ellos habían luchado contra tantas cosas que le parecía insólito que ahora Tony estuviera en una cama sin movimiento. Según los doctores, en cualquier momento dejaría de respirar y moriría. Ni Thanos lo mató y un maldito golpe cuando cayó por la escalera estaba haciendo eso. Se odiaba.
Si él no hubiese…
-La culpa no es buena consejera, Steve-susurró Natasha poniendo una mano en su hombro.
-No sabe que lo necesito-susurró con suavidad. Para ella no era novedad los sentimientos del Capitán hacía el genio.
-Nunca es tarde para que le digas.
-Si no despierta no servirá de nada. Además, él está enamorado de Pepper-murmuraba sentado en la silla junto a la cama de Tony,
-Sin embargo, al único que veo de noche y día en su habitación y sin dejarlo solo es a ti ¿Crees que ella siente algo cuando está por casarse?
-Quizás esa sea la única parte buena de que Tony no esté despierto.
-Él sabía de este matrimonio. Nunca se lo escondí, Capitán-dijo la rubia a sus espaldas-Tony iba ser el padrino en mi boda-fue con esas palabras que se abrió una incógnita en la mente del hombre ¿por qué Stark no le había contado si en las últimas semanas se habían hecho amigos? Cómo no recordar sus momentos juntos en…
-Steve, tienes que dejarlo ir, han pasado muchos meses y dicen que su mente no va a volver-dijo Pepper trayendo a la realidad al rubio, ella había avanzado unos pasos en el cuarto.
-No. Se equivocan-dijo poniéndose de pie y enfrentando a la mujer-los médicos no tienen soluciones y solo Tony es capaz de salir de esto, lo sé-decía firmemente- los Stark esperaron 70 años hasta encontrarme, por qué no lo iba a esperar cuando más me necesita-sin darse cuenta había dicho lo que sólo Natasha sabía.
-La decisión está en mi, soy la…-intentó hablar Pepper.
-Lo lamento, pero no lo permitiré-dijo fríamente e interponiéndose entre la mujer y el millonario.
-Eso me asegura que Tony está en buenas manos. Gracias Capitán-dijo la mujer con una sonrisa, solo lo había estado probando. Luego de eso salió de allí, necesitaba que los médicos siguieran intentando recuperar a su amigo.
Steve desde hace siete meses se mantenía junto a la cama de Tony, moviendo sus piernas y brazos como el kinesiólogo había indicado. Cada tres días afeitaba al hombre justo como a él le gustaba y cortaba su cabello todos los meses, lo dejaba tal como el día del accidente. Si tan solo hubiese sido más rápido.
En los dos últimos meses antes de que Tony quedase en esa cama fue que comenzaron a acercarse. Él creía que jamás lograrían llevarse bien, que su convivencia en la torre sería la peor de todas. Pero al parecer se había equivocado.
-Capitán, le recomiendo dormir, mañana vendrá el médico a examinar al señor Stark y el señor Barnes lo llamó para saber de usted.
-Gracias, Viernes-susurró poniendo sus manos en su rostro por un segundo, luego se puso de pie y besó la frente de Tony-hasta mañana-murmuró caminando al baño y saliendo a los segundos para recostarse en un sillón que había instalado en la habitación.
Deja de culparte, Stark es fuerte, volverá. Ese mensaje le había llegado de Bucky en la mañana. Su amigo siempre estaba atento, aunque no había vuelto a entrar a la torre desde su discusión con Tony, ninguno quiso decirle de qué hablaban.
-Espero tengas razón-decía con desazón y volviendo a mirar el mensaje de su amigo. Aunque tratara de ser fuerte, seguía sintiendo que en cualquier momento Tony se iría y él se quedaría solo otra vez-Buenas noches-susurró mirando al millonario y cerrando los ojos, esperando no volver a soñar con el día en que el hombre quedó así.
