Hola a todos, esta es mi primera toma de contacto en este fandom y sinceramente… me da un poco de miedo. Encarar un nuevo fandom y más tan complejo como este me hace sentir un poco insegura. Solo espero que la história os guste y que me dejéis saber vuestra opinión, constructiva o destructiva.
El fic se centrará en la séptima temporada. Será un Hotch/Prentiss aunque todos los personajes tendrán su momento de protagonismo porque todos me encantan y no puedo dejar de ponerlos. Durante el transcurso de la historia, iré poniendo flashbacks (en cursiva) de lo que a mi parecer, pasa entre Hotch y Prentiss y que no termina de verse en la serie.
Por el momento es un K+, ya que no se dónde ponerlo, pero estoy segurísima que cambiará a un M en algún momento.
Agradezco mucho la ayuda y los ánimos brindados a Lica y por supuesto, el capítulo va dedicado a ella.
Sin querer ser más pesada, os dejo con el capítulo y espero de corazón que esté a la altura de este fandom.
DISCLAIMER: Los personajes de Criminal Minds no me pertenecen, son creación de CBS.
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Capítulo 1: Sucesos
Emily Prentiss no era una mujer que se asustara con facilidad. Habiendo sido miembro de la UAC, la Unidad de Análisis de Conducta del F.B.I. y de la Interpol, había visto suficiente maldad como para haber aprendido a controlar el miedo. ¿Entonces? ¿Por qué le temblaba el cuerpo? ¿Por qué tenía ganas de gritar? Definitivamente, no era la primera vez que se encontraba en una situación así. No era la primera vez que un asesino amenazaba su vida.
Cerró los ojos, intentando controlar el aire que a duras penas salía de sus pulmones, que se quejaban con cada bocanada que intentaba pasar por sus agrietados labios.
¿Cómo había terminado así?
Había intentado repasar una y otra vez los acontecimientos mientras esperaba que en algún momento la puerta frente a ella estallara con el golpe famoso de Morgan, o escuchar por entremedias de las rendijas de la ventana tapiada la voz de Hotch ordenando que se separan para montar un perímetro de seguridad frente a la casa, o los gritos de David llamándola. Había imaginado a Reid frente a un mapa trazando un perfil geográfico y a García buscando información de la zona y los habitantes a la velocidad máxima que permitían sus dedos machacar el teclado, mientras JJ daba una rueda de prensa, alertando a la población sobre la amenaza de este nuevo SUDES.
Respiró hondo y contuvo las ganas de gritar y llorar al pensar que, por mucho que esperara, por mucho que imaginara, o pensara, estaba sola. Sus amigos la creían en Londres y estaba casi segura de que Clyde no intentaría buscar ayuda de su antiguo equipo para encontrarla. Lo intentaría por sus medios y cuando la encontrará, quizá ella ya estaría muerta.
De pronto, todo lo que había pasado meses atrás, incluso días atrás, le parecía muy lejano. Se culpó por no haber aprovechado mejor el tiempo, por no haber hecho las cosas de otra manera.
El ruido de los goznes oxidados de la puerta la alertó e intentó alzar la vista hacia el hombre que se acercaba a ella, pero este desapareció rápido de su campo de visión y lo sintió al instante a sus espaldas. Desprendía un ligero olor a menta que hizo que el estómago se le contrajera. Aguantó a duras penas las ganas de vomitar cuando sintió el aliento del SUDES cerca de su cuello.
- Diga la verdad, Agente Prentiss.
Y de nuevo esa orden. Desde que la había encerrado y amordazado en ese lugar, repetía continuamente la misma frase. ¿Verdad? Ella no sabía a qué verdad se refería. Guardó silencio, alzando el mentón con orgullo para no dejarse intimidar.
- Ya le he dicho que no sé a qué se refiere.
El hombre carraspeó, cosa que solía hacer a menudo y seguidamente se enderezó. Cuando se puso ante ella, Emily quiso gritar. En su mano sostenía una fotografía y cuando vio la imagen se sintió completamente desesperada.
- Espero que esto la haga recordar.
Abrió los ojos cuando el SUDES abandonó la estancia, únicamente para encontrarse con la fotografía frente a ella. Una fotografía desde la cual Hotch le sonreía. Una fotografía que únicamente debería tener ella y entonces, todo empezó a cobrar sentido y los recuerdos acudieron a ella.
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7 años antes...
F.B.I. Unidad de Análisis de Conducta
QUANTICO, VIRGINIA
Los miembros de la UAC estaban todos inmersos en su trabajo cuando llegó ella con su caja a cuestas. La puerta de su nuevo jefe estaba cerrada a pesar del calor asfixiante que hacía en la oficina.
Dió unos golpecitos a la puerta, avisando de su llegada y de seguida sintió su voz, varonil, tranquila y segura. - Pase.
- ¿Agente Hotchner?
Él se levantó con cordialidad. - Soy la Agente Emily Prentiss. - Ambos estrecharon sus manos y él pareció quedarse un segundo mirándola de más.
- ¿Cómo estás? Oh… eres hija de la embajadora Prentiss. - Asintió sin mucho ánimo. No quería entrar el primer día ya hablando de su madre como si ella hubiera tenido algo que ver en que estuviera allí. - Hice informes para el personal de tu madre. Fue uno de mis primeros trabajos. Tú estudiabas en Brown por entonces.
Intentó sonreír, aunque le costaba. Había escuchado muchas cosas de Aaron Hotchner, pero hasta el momento no había visto nada de todo lo que le habían dicho. Decían que era metódico, eficiente y lo tenía todo controlado. Entonces, ¿por qué no se había mirado su expediente antes de dejar que entrara en la Unidad?
- En realidad era Yale. - Pudo ver un atisbo de vergüenza por su equivocación y le sonrió. - En el F.B.I. llevo casi diez años.
Sonrió al ver como él cerraba los ojos y negaba con la cabeza. - Vaya, cómo pasa el tiempo. - Y en ese momento tuvo que empezar a hablar deprisa sobre su carrera para evitar fijarse en como su nuevo jefe acaba de lamerse el labio.
- He trabajado en el medio Oeste, Saint Louis, Chicago…
Él asintió, siguiendo la conversación hasta que ella dejó de hablar. Se podía notar que había cierta tensión y Emily no entendía muy bien el por qué.
Él continuó preguntando por sus padres hasta que se hizo un silencio incómodo y le preguntó en qué podía ayudarla.
- Pues esperaba que me dijera dónde puedo poner mis cosas.
Él parecía sorprendido de pronto. Pudo notar el cambio instantáneo en su mirada. Esa mirada si era la que le habían dicho que tenía Aaron Hotchner. Serio, escrutador…
- Ha habido un error. - Una mujer rubia apareció en ese momento. Necesitaban la presencia de Hotchner en una reunión. Pudo ver que, aunque serio, y casi enfadado, la respuesta hacia su subordinada había sido educada y tranquila. - Yo no aprobé este traslado, Agente Prentiss. Siento la confusión, pero te han informado mal. Perdona. Me alegro mucho de verte.
Intentó salir tras él a toda prisa pero se quedó parada al ver la decisión con la que se acercaba a otro de los agentes. Quizá no era el momento de abordar la situación.
Esperó cuatro días mientras el Equipo viajaba a Saint Louis por un caso de dos asesinos en serie que se habían estado haciendo la competencia. Mataban a mujeres en lugares públicos y las abandonaban en el bosque. Cuando Hotchner entró a su despacho, ella lo esperaba sentada en su sofá. Él la miró sorprendido.
- Dime que no has estado ahí los últimos cuatro días.
En realidad se había enterado de cuando llegaba y lo había esperado tan solo unas horas. Le entregó unos informes mientras Hotchner le preguntaba como se había enterado que llegaba esa noche, a lo que no respondió, pero a cambio le dio un perfil completo del nuevo caso que acababa de entregarle.
Ante el silencio de él, ella intentó explicarse, empezar de nuevo.
- No es una prueba, Agente Hotchner. No se como se traspapelaron los documentos, o quizá crea que mis padres han tenido algo que ver con esto, pero no es así. Pertenezco a esta Unidad. Lo único que pido es la oportunidad de demostrarlo.
Hubo un nuevo silencio, uno en el que él la miraba casi sin pestañear, en el que estudiaba su conducta, en el que hacía su trabajo de perfilador como ningún otro y con total seriedad, acabó cediendo.
¿Qué vio en sus ojos al mirarla? Eso no lo sabía, lo que sí sabía era, que desde ese momento, su relación con Aaron Hotchner iba a ser poco más que complicada.
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En la actualidad...
F.B.I. Unidad de Análisis de Conducta
QUANTICO, VIRGINIA
Derek Morgan miraba el lugar donde días antes había estado su amiga y compañera Emily Prentiss con cierto aire de tristeza. Después de todo lo que había pasado, después de haberla recuperado tras pensar que estaba muerta, Emily había decidido dejarlos de pronto. Pese a que ella le había dicho que el sentimiento de querer irse había estado ahí desde el principio, él no era tan tonto como para creérselo. Algo había hecho cambiar de opinión sobre el futuro a Prentiss.
- Qué sexy te pones cuando miras tan fijamente, bomboncito de chocolate.
El comentario de García le arrancó una carcajada y lo devolvió a la realidad. La verdad era que todos echaban de menos a Emily, pero sabían que estaría bien en Londres. Le habían ofrecido dirigir la Interpol. ¿Quién podía negarse a una oferta así?
Miró hacia el despacho de Hotch. Estaba con la puerta cerrada, mirando como de costumbre unos documentos y aprovechó para seguir a García. Ese día había poco trabajo en la UAC y estaban tan poco acostumbrados a estar de brazos cruzados que el aburrimiento parecía entristecerlos más a todos.
- Podríamos salir a comer algo. Este cuerpo necesita alimentarse bien. - Como siempre, la idea había sido de García y los demás estuvieron completamente de acuerdo.
- Alguien tiene que decirselo a Hotch.
Todas las miradas se posaron sobre Rossi que frunció un poco el ceño. - Alguna vez podríais ir vosotros. - Les recriminó.
- No es lo mismo. Ya sabes que Hotch respeta más a sus mayores. - Todos rieron ante el comentario jocoso de Morgan. Todos menos Dave, hasta que JJ entró en la cueva de García.
- Olvidar todo lo que estéis planeando. Tenemos un caso.
Cuando llegaron a la sala de reuniones, Hotch ya estaba de pie ante la mesa repasando el nuevo caso con seriedad.
Todos fueron pasando a la sala y se sentaron mientras Hotch mostraba las fotografías de un hombre de cuarenta y cinco años, asesinado en su propia casa. La brutalidad de las imágenes era impactante.
- En esta ocasión no tenemos que desplazarnos. Ha ocurrido aquí, en Virginia. Ronlad Carvin, asesinado en su casa hace tres semanas. Los vecinos alertaron a las autoridades tras notar un fuerte olor que provenía del interior de la casa. Carvin llevaba tres días muerto. Le habían amputado ambas manos y la lengua. - Informó Aaron.
- ¿Causa de la muerte? - Preguntó Morgan.
- Se desangró tras las amputaciones.
Hotch pulsó un botón y otras dos víctimas aparecieron en pantalla.
- Jordan Lewis e Isaac Mcancci. Treinta y dos y treinta y siete años. A Jordan la encontró la mujer de la limpieza en su oficina cuando se disponía a limpiar hace dos semanas en DC. Aún estaba viva cuando llamo a emergencias. El SUDES le arrancó los ojos y la lengua.
- Si dejó viva a la mujer, seguramente hiciera lo mismo con las otras víctimas. - David parecía absorto mirando el informe, mientras hablaba más para él que para el resto del Equipo.
- A Isaac lo encontraron en su taller a las afueras de Windsor hace una semana.
- No parece que le falte ningún miembro. - Apuntó Reid.
Hotch dió paso a otra fotografía. Esa vez, la fotografía mostraba un plato sobre la mesa, a medio comer y sobre él, la lengua cortada de la víctima. García dejó escapar un pequeño grito. - ¡Qué horror! Yo solo soy analista, ¿por qué tengo que ver estas cosas?
Todos parecieron ignorar a la informática mientras observaban atentamente cada detalle de las escenas.
- En los tres casos les cortó la lengua a las víctimas y las dejó en el lugar del crimen, pero en el primer y el segundo caso, tanto las manos como los ojos no están presentes y en el tercer caso no hay ningún miembro amputado. - Observó Rossi, mirando las fotografías ante él con interés.
- Si se llevó esas partes del cuerpo como trofeo, ¿por qué en la tercera no hizo lo mismo? - Morgan golpeaba con el bolígrafo sobre la carpeta de su informe mientras pensaba a toda velocidad.
- Quiere dejar un mensaje. - Concluyó Hotch mientras miraba a Rossi como si ambos supieran algo que el resto no sabía. Seguidamente, apagó la pantalla. - Han pasado cuatro días desde el último asesinato. El SUDES mata una vez por semana. Nos quedan tres días para evitar que vuelva a hacerlo. JJ y Morgan, a las escenas de los crímenes y a hablar con los familiares y conocidos a ver si podemos averiguar más de lo que hay en estos informes. Reid, intenta sacar un perfil geográfico y que García te ayude a establecer conexión entre las víctimas. Rossi y yo iremos a la morgue.
En cuanto todos se hubieron ido, David se acercó a Hotch. - Estás pensando en él.
Si Aaron Hotchner tenía algo claro era, que para David Rossi, era casi transparente. No había nada que a su viejo amigo se le escapara, o prácticamente nada. - ¿Cuantos asesinos dejan una lengua como firma?
Evidentemente, habían tratado casos similares en los que utilizaban la lengua de la víctima como mensaje, pero en la mayoría de casos, las lenguas estaban clavadas con clavos, o querían simbolizar el silencio. Este era un caso muy distinto. La lengua tal y como estaba escenificada, parecía más una ofrenda, o una declaración de intenciones y que Aaron recordara, solo había habido un caso similar. Un caso que pese haber pasado semanas intentando resolver, no habían sido capaces y habían tenido que abandonar.
- No lo descarto. Si es él tenemos poco tiempo antes de que vuelva a desaparecer o mate de nuevo.
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En la actualidad…
CASA DE RONALD CARVIN
WASHINGTON DC.
Las paredes de esa casa aún conservaban el olor a putrefacción pese a que el cuerpo de la primera víctima había sido retirado hacía semanas. JJ tragó una vez más y se acuclilló junto a la silla donde habían encontrado sentado a Ronald Carvin mientras el agente de policía Jhon Miller les explicaba la situación.
- El cuerpo estaba recostado sobre la mesa. Los brazos estirados hacia adelante y la cabeza descansando junto a ellos. Seguramente se desmayó por el dolor o perdió el conocimiento en algún momento antes de morir. La lengua estaba entre los brazos, a pocos centímetros de su cabeza.
- Si le cortó sobre la mesa las manos y la lengua, tuvo que limpiarlo después, porque la cantidad de sangre que mancha la madera no es la suficiente que correspondería a una amputación. - Aseguró Morgan, pasando un dedo enfundado en un guante de vinilo sobre la superficie manchada con un par de gotas de sangre ya seca.
- ¿Eso que significa?
JJ se giró a mirar al joven policía. - Significa que o bien el desmembramiento fue post-mortem, algo que está descartado ya que murió desangrado, o le amputó las manos y la lengua en otro lugar y lo trajo seguidamente aquí, o… limpió parte del desastre tras la amputación.
- ¿Por qué se molestaría el asesino en limpiar la sangre de la escena? Si es para ocultar sus huellas puedo entenderlo, pero ¿la sangre?
- Quizá intenta escenificar con ello su arrepentimiento o puede ser que sea un obseso de la limpieza. En esta clase de crímenes estos son los detalles que hacen que demos con con ellos.
Sin decir nada más, Derek subió las escaleras hasta el despacho de Carvin. Parecía que las cosas le iban bien siendo agente de bolsa, viendo los lujos que tenía la casa. Sin duda no era una víctima de alto riesgo, sin contar con que era un varón robusto y para poder dominarlo se necesitaría una fuerza considerable.
Encendió el ordenador de la víctima y llamó a García para facilitarle la dirección IP para que intentara averiguar algo más sobre él a parte de lo que ya sabían. Era divorciado, no tenía hijos, era agente de bolsa y era conocido y apreciado por sus vecinos, amigos y compañeros de trabajo.
De las siguiente escena obtuvieron más o menos el mismo resultado. En la oficina de Jordan Lewis, la encargada de la limpieza, una mujer de mediana edad sudamericana, había encontrado a su jefa sentada en la silla con la cabeza sobre el respaldo, sin ojos, con la lengua entre sus manos y agonizando. La mujer estaba demasiado afectada para dar más detalles. La escena, de nuevo, parecía bastante limpia y ordenada. Lo mismo pasaba con la tercera escena. Habian encontrado el cadáver de Mcancci en su taller, pero a excepción del plato de comida frente a él a medio comer, el resto parecía organizado y limpio.
JJ se acercó al contestador y pulsó el botón. Había varios mensajes de clientes que querían saber cuándo tendrían su vehículo listo, otros tantos de agencias de publicidad. Uno de una mujer al parecer conocida por la cordialidad con la que hablaba y un último mensaje, ya antiguo. Ese mensaje captó la atención tanto de JJ como de Morgan.
"Diga la verdad, señor Mcancci".
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En la actualidad…
MORGUE
WASHINGTON DC
- Las dos primeras víctimas murieron desangradas, la última en cambio…
Hotch y Rossi siguieron al forense hasta el tercer cuerpo, el de Isaac Mcancci y observaron cómo el hombre de avanzada edad sacaba un par de bolsas en las que se podían apreciar partes de manos trituradas.
- Le hizo comer las manos de la primera víctima y los ojos de la segunda antes de cortarle la lengua. La descomposición de los restos denota que hubo masticación y eso es poco probable si la lengua está seccionada. Se la cortó después.
- ¿Qué sentido tiene que se lleve partes de otros cuerpos y luego haga esto? - Cuestionó Rossi.
Hotch miró a su viejo amigo mientras desbloqueaba su teléfono. - García.
- A tu servicio mi excelentísimo señor.
- Reúne toda la información que puedas sobre el caso de los cuatro estudiantes de facultad asesinados en la fosa de serpientes de hace cuatro años. Busca si puede tener relación alguna con alguna de las víctimas que tenemos.
Tras un último comentario de García que a Hotch le hizo apretar los labios, colgó, pero no le dio tiempo de guardar su teléfono cuando éste sonó de nuevo. El número era extranjero, y desconocido para él.
- Hotchner.
- ¿Agente Hotchner? Soy Clyde Easter. - El corazón de Hotch empezó a latir con fuerza al escuchar ese nombre. Ese hombre únicamente podía estar llamándolo por una razón.
- ¿Qué le ha pasado a Emily?
Al otro lado del teléfono, Clyde sintió que se le helaba la sangre, pero no lo demostró. - Esperaba que tú pudieras decírmelo. No llegó a aterrizar en Londres.
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CONTINUARÁ
¿Qué os ha parecido? ¿Lo sigo? ¿Me dedico mejor a jugar al parchís?
¿Qué verdad creéis que oculta Prentiss? ¿Será ella realmente la siguiente víctima? ¿Por qué no pudo atrapar el equipo a este SUDES en el pasado?
Si tenéis esas mismas dudas y además preferís que siga la historia en lugar de ir a jugar al parchís, ya sabéis… hay una cajita abajo que actuará de blanca paloma para hacerme llegar vuestras opiniones y deseos.
Muchísimas gracias.
