Fecha y horas desconocidas
Tribunal del Estado
Mi respiración es agitada, la fuerza con la que mi puño golpeó la mesa hizo que me doliera un poco la mano… - (No… esto no puede estar pasando… es imposible…) – Pensé en mis adentros mientras que con furia miraba a aquel despiadado fiscal, su calva brillaba tanto como la del juez del caso, haciendo juego con esos lentes cuadrados que evitaban el contacto directo con sus ojos. Dirigí la mirada a mi cliente, el cual se encontraba mirando al piso con unos ojos sin vida… su largo cabello cubría la mayor parte de su rostro pero no lo suficiente para no notar una fina gota que se deslizaba por su mejilla… ¿Acaso se habrá resignado? …..
- Algunos meses antes -
15 de junio del 2010
10:30 a.m.
Universidad de Derecho del Estado.
Un largo suspiro de aburrimiento y fastidio se escuchó salir de mi boca, mientras mi cuerpo se dejaba caer sobre el pasto de uno de los jardines del campus, mis brazos sostuvieron mi cabeza antes de que esta impactara en el suelo, quedando completamente recostado en el suelo con los ojos cerrados intentando conciliar un poco de sueño… - Vaya día… - Mencione a mí mismo en voz alta sin la más mínima preocupación por que alguien ajeno me escuchara.
Y que lo digas, los últimos días han sido agotadores – Escuche decir a una voz femenina, abrí mis ojos con pereza y gire mi cabeza para ver a la chica que se sentaba al lado mío; portando un ligero pantalón azul marino y una camisa para dama celeste, con su pelo corto que le llegaba a los hombros suelto al aire, y esos ojos tan penetrantes que podían hacer hablar a cualquier testigo en menos de un segundo.
Me senté sobre el mismo sitio en el que estaba anteriormente recostado para quedar a su lado, volteando a verla sin hacer gran alboroto por su llegada – Ah, Melissa, a que se debe el honor para que la futura gran fiscal del distrito… ¿Visite a este humilde abogado? – Mencione algo burlón, cerrando un ojo mientras la miraba de reojo con el otro.
En realidad, su nombre es Melissa Balek, estudia para convertirse en Fiscal en el mismo campus que yo; La gran Universidad de Derecho del Estado, la cual, está afiliada con el departamento de estudios policiacos y forenses, lo cual convierte al campus completo en un hogar para futuros detectives, investigadores forenses, fuerzas policiacas, fiscales, jueces y por supuesto, abogados.
Lo de siempre, trayéndote el almuerzo – Respondió con una sonrisa radiante en su rostro, tomando un emparedado de su bolso y partiéndolo a la mitad, ofreciéndomelo cariñosamente con la mano, al cual yo tome rápidamente y le di un gran mordisco con una sonrisa inmensa
Gracias, sin duda habría muerto ya de hambre hace un año de no ser por ti – Le comente después de pasar el primer mordisco del emparedado, pero justo antes de poder dar el segundo, un balón de futbol americano me impactó de lleno en la frente, haciendo que cayera de golpe al suelo nuevamente.
¡OYE MORGAN! ¡Pasa el Balón! – Grito un corpulento sujeto corriendo hacia nuestra dirección, era alto y fornido, de cabello rubio y ojos verdes, vistiendo una chaqueta deportiva con los colores de su facultad, el típico deportista universitario y razón de muchas malas experiencias en mi vida universitaria… Dean Eastfield
Me levante de golpe hasta estar de pie completamente, furioso mirando en dirección al grandulón y futuro detective que se encontraba con una gran sonrisa en su rostro mientras seguía con su carrera hacia nosotros… pero justo antes de poder hablar, Melissa igualmente se puso de pie, pero se desvió un poco para tomar el balón con un pañuelo y metiéndolo a una gran bolsa de plástico.
¡Oye Balek! ¡Ese balón es mío! – Volvió a vociferar el enorme sujeto mientras seguía caminando hacia acá, pero Melissa le detuvo alzando su dedo índice y moviéndolo de un lado a otro en señal de negativa – Ya no… ahora es una prueba fundamental para un caso – Terminó diciendo antes de guardar el balón ya envuelto en su bolso.
… Bah, como quieran, iré a pedir otro – Dijo mientras que se daba vuelta y se dirigía al salón de deportes… Fue increíble… Melissa había hecho lo que yo no pude en todo el tiempo que estuve en la Universidad… había callado a Dean y tan solo con unas pocas palabras y una mirada fría como el hielo mismo…
El resto del día pasó sin mayores incidentes, y de hecho, muy normal, volvimos a nuestras respectivas clases, algunos juicios ensayados, la hora de la comida, la salida… todo parecía tranquilo y normal. Llegue a mi departamento, me prepare tranquilamente la cena, y me fui a dormir, esperando que el día siguiente fuera tan común como todos los anteriores… pero no podía haber estado más equivocado.
