Diabolik Lovers no es de mi propiedad, pertenece a Reject.

Narración.

―Dialogo.

―Aclaraciones―.

"Pensamientos".

Palabras resaltadas.


Título: How to Be a Bad Girl.

Autora: Lovely Swan.

Géneros: Comedia, romance, sobrenatural.

Advertencias y aclaraciones: Ninguno de los personajes son de mi propiedad, a excepción de la traviesa diablilla ayudante de Papá Maki~~ ¡Oh! Y como olvidar, advertencia de lemmon, lime y futuros juegos sexuales explícitos (?).

(¡No soy culpable de futuros sangrados nasales o ataques cardiacos por culpa de evidente narración sexual en los próximos capítulos~!)

Summary: Cansada de ser la pequeña mártir de una pandilla de vampiros sádicos, Komori Yui ha tomado la decisión de dar un giro de 180° al juego en el que se ha visto introducida por culpa de esas criaturas malignas. ¿Y qué mejor que convirtiéndose en una femme fatale que les dará la lección de sus vidas?

Las chicas malas siempre han sido la perdición de todo hombre, un desafío de lo más excitante. Y los vampiros no son la excepción a esa ley de vida "―Estoy cansada de ser la presa ―Yui estaba decidida a cambiar su estatus en esta familia". Y ella dio un nuevo giro al juego, ¡Las chicas malas son lo mejor! Y tu perdición...

Canción Inspiradora: How To Be A Heartbreaker, por Mariana & The Diamonds.

Palabras: 2957 (Sin incluir las N/A, la frase de Mae West y la descripción de ahí arriba sobre el fic~)


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PRÓLOGO

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"Las chicas buenas van al cielo, las malas van a todas partes" ―Mae West.

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Komori Yui estaba cansada.

Si, como habéis oído. Estaba cansada, ¡Cansada de ser la única estúpida de toda la ecuación! Harta de ser la patética víctima de una panda de vampiros sádicos y malévolos que no hacían otra cosa más que vivir a expensas del abuso sobre su persona. Porque eso hacían esos sinvergüenzas sin escrúpulos.

Aprovecharse de su condición y torturarla por puro placer de hacerle sufrir.

Yui era una muchachita de personalidad amable, dulce e inocente. Criada en base a la religión católica en una iglesia y rodeada de monjas cariñosas que le dieron mucho amor, pero que jamás le enseñaron como defenderse de los canallas abusones. Ni hablar de siquiera haberle enseñado algún método de autodefensa, a menos que este se tratase de rezar el padre nuestro y agitar su rosario. Lo cual no funcionó mucho que digamos la primera vez que vio a esos vampiros amantes del sado.

Eso y más la convertía en la perfecta chica de carácter sumiso fácil de subyugar, ¿No? Abusaban de su noble corazón y se aprovechaban de que ella era la chiquilla débil e ingenua.

Una presa creada para ser el ganado de ensueño ―Ruki y ese estúpido apodo suyo que ya se le pegó―. ¡Oh sí! Y ni hablar del escuadrón de hermanos adoptivos que se sumó al plan "Torturemos a la pobre niña virgen".

Los Mukami eran su segunda ronda de dolor del día. Y quienes gozaban en igualdad de placeres el humillarla, secarla y martirizarla.

Y ella como tonta que se dejaba por ambos bandos. Pero, ¿Qué más podía hacer que aguantárselas en silencio? No podía defenderse y aunque lo desease, con toda su alma, existía una brecha diferencial de fuerza bastante grande ―Por no decir titánicas, ¡Eran vampiros supermanes, joder!―. Y ella de suicida no tenía nada, amigos.

Ya para acabarla de rematar en su miseria: tampoco es como si ella tuviese la suficiente valentía y carácter para desafiar a esos monstruos.

De solo imaginárselo sudó frío.

Transitando a mitad de la calle Yui detuvo sus pasos y se abrazó a sí misma, dándose un poco de confort por la terrible imagen que se dibujó en su cabeza.

Ay, Dios mío.

¡LA MATABAN! Así de sencillo y sin titubear. Con su estratégico ojo futurista era capaz de verse ahí en el piso, tirada como muñeca rota bien muerta y destripada o quizás hasta empalada como brocheta; los Sakamaki a su alrededor cantando y balando en círculo con sonrisitas malignas pintadas en sus hermosos rostros.

Agregando también el que andarían bañados en su sangre.

"¡No quiero morir siendo una brocheta de Yui!" Chilló lloriqueando y apretando su abrazo en un vano intento por calmar los temblores que la azotaron.

La gente que pasaba por un costado suyo la miraba como si le hubiese crecido una segunda cabeza, unas pocas personas apurando el paso recelosos al casi rozar con la rubia y ella no podía culparles. Parecía una esquizofrénica a punto de sufrir un ataque de nervios en plena vía pública con tanto estremecimiento suyo y gimoteo ahogado, sin mencionar que andaba un poco mugrienta y tenía las rodillas raspadas ―sangrando como cañerías― por culpa de una caída que sufrió al escaparse de la mansión de los locos Adams.

Tirarse del segundo piso y caer sobre Shuu no le amortiguó el impacto demasiado que digamos, especialmente cuando el desdichado acabó mordiéndole el cuello y dejando su herida abierta antes de desaparecer con esa sonrisa perversa y seductora.

« Mujer obscena y masoquista » fue como la llamó y la jovencita deseó con cada onza de su ser el poder lanzarle una piedra por cínico. Claro, como si ella disfrutase mucho de ser la mascota mártir de la casa y la dejasen anémica cada dos por tres .

Suspiró agotada, su excursión sin permiso le había costado más de lo que parecía. Y todo por querer comprar algún libro para su entretenimiento ―Ni siquiera tenía la menor idea de donde había una bendita librería, eso era malísimo―. ¡Solo rezaba porque los hermanos sádicos no se enteraran de su escapada durante la mañana! Quizás, si tenía la suficiente suerte, Shuu no la delataría. Solo que más valía no confiarse demasiado.

Principalmente cuando el tipo era un vampiro y de paso llevaba el apellido Sakamaki. ¡Esos eran los peores traidores del mundo!

Yui había aprendido las lecciones de la vida a la mala.

―Con la mierda de vida que tengo, ¿Quién no lo aprendería? ―Masculló entre dientes. Lágrimas saladas de rabia y dolor escaparon de sus ojos, rodando por sus mejillas sonrosadas y mojándolas en silencio.

A su alrededor el gentío la miro ahora sin menor disimulo, cuchicheando entre ellos y haciéndola sentir como una cucaracha.

Aun así, todavía existían los buenos samaritanos en el mundo.

Un hombre de mediana edad se detuvo al verla y preocupado se le acercó.

―Jovencita, ¿Se encuentra bien? ¿Desea que ir a un hospital? ―Señor desconocido preguntó haciéndola levantar la mirada en su dirección.

Sonrojándose hasta las orejas negó nerviosamente, ganándose una mirada curiosa y a ella no le quedó más que reírse entre dientes.

―¡N-no se preocupe! Me encuentro perfectamente, muchas gracias por preguntar ―dijo con una pequeña sonrisita que no convenció para nada al hombre. Pero igualmente lo dejó pasar y marchó dejándola atrás.

¡Un momento, si podía ayudarla! Cuando se dio cuenta, ya estaba frente al campo de visión nuevamente de aquel hombre.

―Podría decirme donde hay una librería cercana aquí, ¿Por favor?

El hombre pestañeó un poco y asintió mecánicamente, señalando al frente con el dedo.

―Si caminas fijó una calle más y luego doblas a la derecha veraz una… ―Apenas acabó y la chiquilla de ojos rosas gritó un fuerte « Arigatou gozaimasu » que por poco le destrozó los tímpanos.

Y sin más, Yui echó a correr como alma que lleva al diablo dejando en el olvido a las personas que todavía la miraban entre curiosas y sorprendidas.

―No hay de que ―susurró el hombre al aire, bajando lentamente el brazo sin saber muy bien que es lo que había ocurrido.

"¡Que adolescente para más rara!" El pensamiento colectivo pululó por la calle abarrotada.

―Mami, ¿Esa señorita está loca? ―Un niño de no más de seis años y cabellera castaña preguntó a su madre señalando a la jovencita que corría como si hubiese no hubiese mañana. La mujer solo suspiró y rompió a reír.

―Es la adolescencia, mi amor ―Acarició la cabecita de su bebé con una sonrisa traviesa tatuada en los labios. ¡Ella sabía de propia mano lo que le ocurría a esa bella muchachita!

Debía de estar en esos días del mes.

Problemas femeninos.

―¿Adolescencia? ¿Qué es eso?

Y el chiquitín no entendió nada de nada.

/…/

Tenía las mejillas coloradas y ese pequeño desperfecto no se iba con nada, por más que intentase calmar el ritmo de su alocado corazón.

La jovencita suspiró y resignada continuó ojeando en las estanterías, aguantando el que también ahí, en la librería, fuese el centro de atención de las personas. ¿Quién diría que solo por estar ensangrentada y con la ropa sucia llamaría tanto el interés de los demás? Absolutamente todos los que la veían acababan chismorreando entre ellos, otros con grandes cantidades de nobleza se acercaban a preguntarle por su estado.

Tres de ellos si no acababa de salir del reformatorio y otro si no era una vagabunda, ¡Ah! Esperen, ese fue uno de los guardias de seguridad en cuanto entro.

¡¿Era enserio?! ¿Tanto así parecía una vagabunda?

Se miró de pies a cuello, haciendo una mueca apenas vio las manchas de tierra por todo su suéter blanco ―Ningún comentario extra por el enorme salpicón de sangre en la parte superior de la prenda― y sus pantalones cortos de color beige. Justo ese día tenía que haberse puesto la ropa de tonos claros.

Gracias a su brillante idea de lanzarse por el balcón para huir era la burla de la sociedad humana. Ahora si su vida era una mierda enterita.

"¡¿En qué diantres estuve pensando cuando lo hice?!" Se preguntó arrancándose los pelos en su interior de pura frustración.

Ah, lo recuerda. Había estado pensando en escapar y tener unos momentos a solas para ella misma, sin tener que aguantar que en cualquier momento alguno de los hermanos se despertase y la usase como diana para los afilados colmillos.

De todas formas, el mayor de la parentela acabó por beberse un cuarto de litro suyo.

Ella merecía aunque sea un poquito de respeto.

Pero decírselos… Jamás, preferiría cometer antes seppuku.

Un dolor indescriptible se instaló en su pecho al imaginarse su vida entera siendo la comida favorita de diez vampiros sádicos.

Se estremeció.

―Quisiese dejar de ser la última en la cadena alimenticia ―murmuró bajito y cerrando los ojos con fuerza, trató de contener las lágrimas que deseaban volver a abordarla.

No quería ser más patética de lo que hoy en día era.

Ojala los milagros existiesen.

Y entonces, cuando abrió sus ojos otra vez, lo vio. Ahí acurrucada en el estante entre otras muchas revistas del montón, no obstante no necesitaba a alguna otra.

La necesitaba a ELLA.

El coro de los ángeles cantó en algún lugar mientras la joven Komori estiraba sus manos y tomaba con cuidado aquella preciada revista que la miraba diciéndole a gritos « ¿Pedías un milagro? ¡Pues nena, aquí me tienes! Soy tu milagro~ ».

¿Entonces Kami-sama no la abandonó del todo?

Los ojos se le aguaron de la emoción.

Ni lenta ni perezosa, con su divino regalo, fue apurada hasta la caja para pagar. La fila no era demasiada extensa, por el contrario, constaban solo de un par de estudiantes femeninas de escuela secundaria comprando mangas shojos.

En cuanto el dúo recogió su compra y marchó a la salida, la siguiente fue Yui. Rápidamente se colocó frente a la caja y alzó la vista para mirar a la empleada.

En cuanto lo hizo, vio a un ángel caído del cielo.

Miró a la atractiva dependienta hipnotizada por breves instantes, sin saber muy bien que decir. ¡Y no era para menos! La mujer frente a ella era completamente hermosa y sensual, poseía un largo cabello rubio que caía en magnificas ondas y grandes ojos azules clarísimos que se acentuaban debido al tono lechoso de su piel.

¡Ni que decir de su cuerpazo! Con curvas deliciosas vestía unos simples pantalones desgastados y un ajustado top que le realzaba el buen dotado par de pechos que tenía. Apostaba a que si Raito estuviese cerca se habría apuntado al tren « meterla a mi cama y follar hasta la muerte».

"¡Parece una modelo! No… ¡Un ángel!" Suspiró la ojirosa cautivada por la belleza.

Si hubiese sabido en aquel instante que de ángel esa mujer no tenía ni una pizca.

Estaba frente al diablo, literalmente.

Al momento siguiente cuando cayó en la cuenta de su excesivo escrutinio se sonrojó como cría, la bella rubia le sonrió como lo haría un diablillo a punto de cometer su próxima travesura.

―Disculpe, ¿C-cuánto es? ―consultó tímida la muchachita, rebuscando su monedero entre sus ropas.

La dependienta la miró unos breves segundos, a ella y luego a la revista, para después negar con la cabeza con una sonrisa amable ―La que por cierto, la rubia humana creyó hasta la médula― que la congelo en su sitio.

―¡No te preocupes, muchacha! No es nada para ti, corre por mi cuenta ―ungió guiñándole el ojo.

Yui parpadeó confundida mirando como la atractiva mujer metía la no-compra en una bolsa y se la entregaba con una sonrisa de oreja a oreja.

Esos bellísimos ojos azules la miraron cómplices, dándole una mala espina que la chica ignoró por completo.

Su tasa de supervivencia para estar fallando últimamente.

―Tranquila, guapa~ Yo también pase por estos problemas con mi novio ―la consoló de forma casi maternal, Yui solo se sintió enrojecer hasta su cuero cabelludo al comprender por donde iban sus palabras― Pero apenas compré esta maravilla que ahora tú tienes… ¡UF, UF! Lo tengo comiendo de la palma de mi mano todo el tiempo. Estoy segura que tú y tu amado estarán igual… Sin querer salir de la cama en ningún momentito~ ―ronroneó seductora acercando su rostro tanto al de la humana que esta empezó a hiperventilar de la vergüenza.

Incluso con las piernas hechas gelatina, la rubia logró encontrar la movilidad de estar y llevándose la revista huyó como un cervatillo nervioso. Su cara roja como un tomate.

Tal vez no volvería dentro de poco a esa librería.

La sensual rubia vio a la doncella desaparecer por la puerta, dejando tras de sí el ruido de la campanilla haciendo eco en el interior del establecimiento. Una lenta sonrisa burlona se curvó en su boca antes que estallase en sonaras carcajadas.

―Vaya, vaya~ ¡Tan sencillo que fue! ―farfulló entre risas.

Apoyándose en el mostrador miró a su alrededor, los supuestos clientes caminaban de un lado a otro mirando las repisas de madera colmadas de libros, revistas y mangas. Hombres, mujeres, niños y adolescentes. Todos concentrados en ojear los productos que ofrecía el pequeño local.

De repente la mujer elevó la mano y con un tronar de sus dedos los individuos desaparecieron por arte de magia, como si nunca hubiesen existido.

Desde un inició jamás subsistieron.

Un sonido ahogado hizo que bajase la vista y volviese a reír al recordar a su amable compañero de empleó.

La voluptuosa hembra se agacho bajo el mostrador de la caja, su sonrisa perdurando y sin romperse en ningún momento, observando divertida al verdadero vendedor de la tienda. Un hombre regordete y de gafas que actualmente se encontraba atado, de manos y pies, como también bastante amordazado para que no interviniese en ningún instante en su perfecta actuación.

―Buen chico, unos minutitos más y serás libre. ¡Te prometo que ni recordarás este traumático evento! ―animó dando pequeños aplausos infantiles, para luego echarse a reír nuevamente al oír el gemido ahogado del pobre infeliz. ― Fase uno del plan, finalizado ―Dio una palmadita en la cabeza del hombre y se enderezó, quitándose un poco de polvo de su ajustado pantalón. ―Karl me deberá una MUUY grande~

Se relamió los labios, sus grandes ojos azules pasando del color azul a un tono rojo.

Tenía en mente hacer cumplir la palabra al viejo rey de los vampiros.

Palabra de súcubo.

/…/

―"Como ser una chica mala" ―Leyó Yui mirando la portada de la revista, observó las letras más pequeñas que estaban impresas bajo el pomposo título rojo― "Aprenda a defenderse de todo tipo de hombres y conviértase en la alfa de su jauría"…

Yui se sonrojó un poco y dudo si esta fue la elección correcta. ¿Habría estado dentro de sus cabales al segundo de comprar esta cosa? Pues viéndolo desde la perspectiva de chica desesperada y al borde del suicidio... ¡No! No se equivocó, hizo lo correcto al comprar esta revista explícitamente creada para volver a una mujer una femme fatale.

Cabría la posibilidad que realmente su agobiado plan funcionase. O bien podía acabar cagándola más de lo que ya estaba todo y cavar su propia tumba.

"En la vida hay que correr sus riesgos" Brindó coraje a sí misma y cogió aire.

Era ahora o nunca.

Y mejor que fuese deprisa, porque tenía el tiempo contado. Faltaban cinco horas para la puesta del sol y que los sádicos se levantasen de su sueño.

―¡Vamos Yui! Tú puedes hacer esto, no es tan complejo ―se dijo decidida.

Abrió la revista y procedió a leer la breve introducción.

Existen mujeres buenas que los hombres anhelan presentar a sus madres, y existen mujeres malas que ellos desean y con las cuales fantasean.

Los hombres son criaturas complejas e impredecibles. Ellos siempre buscarán a las mujercitas buenas y mansas que les otorguen seguridad para formar un día una familia sana y saludable. Pero, ¿Adivinad cielo? No siempre la van a elegir.

Porque ellos siempre van a preferir a la otra, a la chica que puede arrancarles los corazones y patearlos duro; la tía que les reducirá a basuras y ellos aun así van a amarla con cada fibra de su ser.

Los hombres aman el peligro y el dolor, causa de masoquismo sentimental.

Yui parpadeó sorprendida. ¡¿A los hombres les fascinaba sufrir por una mujer tan cruel?! Pensó un breve instante en los Sakamaki y los Mukami, siendo tan sádicos como eran… ¿Les gustaría saborear el dolor emocional como describía la revista?

No lo creía. Ella no era capaz de ver a los orgullosos y brutos vampiros como sentimentales que llorarían en soledad por las noches abrazando a la almohada.

La imagen era sencillamente ridícula y discordante.

Mas, eso no impidió que siguiese leyendo.

Ahora es tu turno, cielo. ¿Quieres ser una niña buena de la cual todo tipejo se aprovechará en tu vida? O… ¿Prefieres ser la chica mala que los tendrá cogidos de las bolas?

¡Que caos! Si elegía la primera opción acabaría un día muerta por anemia o sin gota de sangre. Y si elegía la opción dos… Habría posibilidad de que no funcionase y adelantase su muerte.

Consideró los pros y contras detenidamente, para al final solo soltar un gruñidito de irritación. ¡Al diablo con todo!

―Esta podría ser mi única oportunidad ―Yui sonrió― Y no estoy dispuesta a desaprovecharla por nada del mundo.

A continuación, la joven reanudó su lectura. Por cada palabra y oración su seguridad aumentaba, hasta que sin darse cuenta sus pensamientos giraron en una nueva dirección.

El disparatado plan podría funcionar.

"No, va a funcionar" dictaminó la jovencita con una sonrisilla traviesa y un rubor en las mejillas.

Finalmente había hallado su salvación.

PASO 1: Coqueteo.

Las chicas malas siempre eran una aventura y la caída de todo hombre, inclusive la de los vampiros.

Continuará…

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¡Y he acabado! Lo sé mi gente, deben estar queriéndome ahorcar por no haber actualizado hace muuuucho tiempo. Pero tengo mis justificaciones, ¡He andado ocupadísima y no tenía tiempecito para nada! Sin embargo, trataré de darme un espacio para poder actualizar mis demás historias y también escribir nuevas, como por ejemplo esta que les traigo hoy día~

Aun así, ¡PIDO ENORMES DISCULPAS POR MI DEMORA!

Para dar comienzo a esta sección, lo primero que mencionaré es que algunas de mis historias serán descritas. Fenómeno que les comente a unas poquitas personitas que me mandaron sus preciosos PM, ¡Y no es que no lea! Por el contrario, leo cada uno de sus comentarios y mensajes privados, el problema es que a veces no tengo mucho tiempo para contestar ―suspiró― En fin, entre las historias que serán nuevamente escritas se hallan "My vampire baby", "The night before", "He could be my love", "The Question of the century" y "Witch Spell". En orden distinto por obviedad, ya lo vereís dentro de pocos… ¡Tengo tantas ideas para estos fics renovados! Ni hablar de los misterios y sorpresas que os llevareís en cuanto lean, como también… El lemmon en donde algunos habrá~

¡OH, OH, OH! Y también, para aquella personita a la que le debía su precioso fic, ¡UTAU! ¡No te preocupes nena, que el fic que te debía ya está casi a la mitad! Hablaremos por PM, pero ya te contaré de una pequeñísima recompensa que te entregaré por haber sido tan paciente y aguantar mi horrendo retraso de un año (O hasta más creó).

Y quizás lo que todos esperan:

SECCIÓN: ¡¿LA PAREJA DE YUI?!

* Tantarantán*

No hay pareja definida… ¡PORQUE SERÁ HAREM, MIS NENAS!

Si, como habeís oído. Este fic tendrá de todo y habrá harem completito, ¿Por qué? Pues me dio la gana de escribir algo distinto, romántico y también múltiple.

¿O es que nunca soñaron un Yui x Todos con lemmon incluido? (Dudo que haga orgías, pero, ¿Quién sabe? NAH, bromeo… Solo haré si ustedes opinan en sus comentarios xD).

Con respecto a la personalidad de Yui, tendrá sus momentos dulces, ingenuos y tiernos… Todo excepto la inocencia, porque a partir del segundo, le entrará fetiche sexual xD

¿Broma o no? Quien sabe~

Y finalmente, para acabar y dejarles tranquilitas sin mis idioteces, les voy avisando que habrá más concursos y premios… No físicos por obviedad, pero si escritos xD Ya me entenderéis más adelante y espero que hayaís disfrutado esta nueva historia.

¡Opinad ahora mi gente~! Comenten mucho y cumpliré sus fantasías en esta historia, porque sensualidad habrá muchísima (?).

Ahora sí, ¡Adiosito! Bye, bye~~ Hasta la próxima.