¡Hola a todos! Hace ya un buen tiempo que no subo nada nuevo para ustedes... Así que, pensando y pensando una idea atada a la inspiración llegó a mi y resultó esto (?) Espero que sea de su agrado~

Disclaimer: Ninguno de los personajes o cosas nombradas aquí me pertenecen, todos los créditos a sus respectivos creadores~ -solo me pertenece la inspiración pero eso que ni que (?)-

Capítulo 1: "Lazos"

Si había algo de lo que Watanuki Kimihiro estaba ciento por ciento seguro era de esto, "Doumeki Shizuka era su piedra en el zapato". El ojiazul caminaba hacia la tienda de Yuuko para cumplir un día más con su trabajo, a regañadientes expresaba abiertamente su "odio" por el chico popular y amigo, Doumeki. A pesar de que eran amigos Kimihiro nunca, pero nunca de los nunca lo ha terminado de asumir ni mucho menos aceptar aquello frente a los demás, ¿El motivo? Orgullo tal vez, pero para sus adentros, solo para él... Tenía claro que podía confiar en el chico y que sin duda alguna tenía su apoyo y entera disposición a ayudarle en todo lo que éste necesitara, el ojiazul lo sabía pero su extraño carácter se bloqueaba e impedía a toda costa que la amabilidad fluyera de forma directa y natural cuando se trataba del mayor.

-¡Ya estoy aquí! ¡Traje los ingredientes para la cena de hoy~!

-¡Ah! ¡Watanuki llegó! ¡Watanuki llegó!

-Hola, ¿Yuko-san está en casa?

-¡La señorita está dándose un baño y mokona la acompaña! ¡Un baño de espuma, un baño de espuma!

-Ya lo pillo, entonces iré preparando la cena… Hoy habrá estofado

-¡Estofado! ¡Estofado!

Maru y Moro canturreaban por el pasillo hacia la cocina mientras giraban alrededor de Watanuki, ya era algo normal a lo que ya se había acostumbrado, con una sonrisa y ánimos repuestos trabajó efusivamente en su obra maestra, Maru y Moro ayudaron también lo que facilitó el trabajo al pelinegro.

-¡Al fin! La cena ya está lista… ¿Podrían ir a avisarle a Yuuko-san que si no se da prisa se enfriará el estofado?

-¡Vamos con la señorita! ¡Vamos a buscarla! ¡La comida se enfría, se enfría!

Watanuki terminó de acomodar los últimos palillos sobre la mesita cuando un pequeño ruido en el jardín captó la atención de sus sentidos, un tanto incrédulo caminó de forma lenta y dudosa de si debía salir o no, pero recordó la barrera que Yuuko-san tenía puesta por lo que soltando un suspiro tranquilizador e inaudible terminó saliendo, una pequeña sombra… Bajo la luz de la luna llena la silueta de lo que parecía ser una mujer sonreía, un leve escalofrío recorrió la espalda del ojiazul, sus ojos no lograban apartarse de aquella débil silueta en el agua…

-¿Quién… eres?

Aquella sonrisa en la silueta se amplió con suavidad y de forma amable, en parte le hizo sentir más relajado pero no quitaba el hecho de que aun estaba tenso, el peso de algo acariciando su hombro y sosteniéndolo de la nada lo erizó por completo, de sobresaltó y se alejó mientras volteaba cayendo inevitablemente al suelo tras haber soltado un claro grito de pánico.

-¿Con quién estás hablando Watanuki?

-¡Yu- Yu- Yu- Yuuko-san…! ¡N-No me asustes de esa manera! Estoy seguro de que en cualquier momento acabaré muerto… Por cierto, Yuuko-san, en el agua hay… ¿Eh? ¿Dónde está?

-¿Dónde está qué?

-En el agua… Estoy seguro de haber visto a alguien sonreír, pero ya no está… Pero hace nada estaba ahí… Que extraño…

-¡Extraño, extraño! ¡Watanuki se asustó, se asustó!

-Que él se asuste ya no es extraño…

-¡Yuuko-san…!

-Oye Watanuki, el que se escribe igual que 1 de Abril~ Mira, mira~ ¡mi sonrisa no asusta~!

-¡Cierra la boca manjuu negro! ¡Cómo sea, mejor iré a servir la cena antes de que me arrepienta…!

-¡A cenar, a cenar! ¡Watanuki quiere cenar~!

-Watanuki…

La ojirubí que aun permanecía junto a la puerta corrediza llamó al chico que ingresaba de mala gana al interior de la tienda, su mirada fija en el jardín llamaron la atención del ya nombrado, sabía que en ese instante Yuuko no estaba jugando por lo que se calmó rápidamente y le miró con cierta curiosidad…

-¿Qué sucede… Yuuko-san?

-Cuida tus palabras, se prudente si no quieres problemas esta semana…

-¿Eh? ¿A qué te refieres…? No entiendo…

-Ya lo entenderás… ¡Ahora vamos a por el estofado~! ¡Watanuki, trae sake de la bodega~!

-¿¡Eh!? ¡Ya voy, ya voy!

Maru, Moro y Mokona giraban de un lado a otro alegremente mientras Watanuki alegaba para sus adentros la inusual forma de beber de la dueña de la tienda para la que actualmente trabajaba, Yuuko permaneció unos instantes observándole y con el rostro serio entrecerró sus orbes rojizas para entrar y sentarse a comer.

Ya era de noche y entre todo lo que Yuuko le había dejado por hacer el ojiazul terminó hecho polvo, a paso lento y cansado caminaba rumbo a su casa, hace ya un par de días que no se pasaba por ahí puesto que últimamente los caprichos de Yuuko por los deliciosos desayunos de su empleado predilecto lo mantenían en la tienda, un suspiro retumbó por la calle deshabitada, la brisa era leve pero fría y en el cielo no se lograba observar estrella alguna, pero esa tranquilidad no solía durarle demasiado al ojiazul. De pronto una presencia le hizo sudar frío, a sus espaldas podía sentir la respiración de alguien… o algo. El miedo lo dominó en un abrir y cerrar de ojos, inmediatamente se reprochó para sus adentros el ser tan terco y no haber aceptado la egoísta invitación de Yuuko a pasar la noche en la tienda nuevamente a cambio de un delicioso desayuno por la mañana, la presencia se acercaba más y más a él muy lentamente hasta que sintió que estaba por tocarlo, sus pies reaccionaron y antes de escucharle hablar se echó a correr a toda velocidad mientras gritaba como un desquiciado muerto de miedo, ni siquiera sabía en que dirección iba, lo que importaba en ese instante era ponerse a salvo lo antes posible…

-¡Maldición! ¿¡Por qué debo de verlos en todas partes!?

Su respiración estaba más que agitada, sus fuerzas comenzaban a abandonarle, si bien se le daba bastante bien el correr –producto a las miles de situaciones en las que su vida dependía de ello- prefería hacerlo bajo otros parámetros, corría con los ojos fuertemente cerrados y simplemente se guiaba por su instinto para no chocar, más pronto se percató de que estaba completamente empapado, se detuvo unos instantes y apoyó sus manos sobre sus rodillas para recuperar algo de aliento, todo estaba mojado, estaba lloviendo y él acababa de enterarse…

-Creo… Creo que ya lo perdí…

-Perdiste… ¿A quién?

-¡D-D-D-D-Doumeki! ¡Idiota, te he dicho miles de veces que no me asustes así! ¿¡Qué demonios haces aquí!?

-No grites… Eso es lo que debería de preguntar yo, esta es mi casa y ya es de noche…

-¿Eh?... Con que llegué al Templo… Ahora entiendo el porque dejó de seguirme…

-¿Vas a quedarte parado bajo la lluvia toda la noche? Si es así podrías hablar más bajo para no despertar a los vecinos…

-¡Que te calles idiota!

-Entra…

-¡No me des órdenes maldito Doumeki!

Mientras el ojiazul reprochaba, Doumeki comenzó a caminar hacia el templo nuevamente dejando el paraguas que sostenía en una de sus manos en un rincón en la parte del patio junto a la entrada, Watanuki por su parte le miró de mala gana pero aun así le siguió al sentir su cuerpo completamente helado producto de las gotas de agua que cubrían su cuerpo y su uniforme.

Una hora después ambos chicos se encontraban en una de las habitaciones del templo, Watanuki mantenía una toalla sobre su cabeza mientras frotaba su cabello para secarlo, llevaba puesto una de las Yukatas azules a rayas del mayor mientras que su uniforme se lavaba para que estuviese seco para las clases del día siguiente.

-Ten, te traje un poco de té…

-Pues gracias… Por cierto, ¿Tú qué hacías afuera con esta lluvia?

-¿Preocupado?

-¡Qué quisieras tú!

-Tengo hambre…

-¡Pues ve y búscate algo de comer!

-No hay nada preparado…

-¿Y eso qué tiene que ver conmigo? Tienes manos, ¿No? ¡Mueve tu inútil humanidad a la cocina y prepárate algo!... ¿O quieres comer de la deliciosa comida de Watanuki-sama? Ja ja ja…

-Un par de bocadillos para acompañar el té bastarían…

-¡Serás desgraciado!

Watanuki hacía movimientos extraños con sus brazos y cuerpo, ni mencionar de las caras graciosas que colocaba junto sus posiciones más Doumeki por su parte permanecía sentado, cruzado de piernas mientras degustaba de su té, como si todo estuviese tranquilo…

Si Watanuki nunca había reconocido hasta la fecha era era el hecho de que la presencia de Doumeki en su vida era una de las mejores cosas que le habían ocurrido, pero que el tan solo pensar en agradecerle lo volvía histérico, no sabía la razón de aquello pero la humildad que fluía en él se bloqueaba cuando el mencionado aparecía en comentarios o frente a sus ojos.

La hora de dormir ya había llegado puesto que ya era bastante tarde, ambos chicos se encontraban en la habitación en la que el ojiazul pasaría la lluviosa noche, Doumeki le dijo que se quedara y, aunque parecía una mera excusa, Watanuki aceptó ignorando la opción de negarse e ir de igual forma a su casa tal y como lo había hecho con Yuuko horas atrás. El chico serio y reservado observaba de reojo pero de manera fija y expectante el constante cabeceo de su visita, el cual luchaba por no perder y quedarse dormido… Ambos habían pasado misteriosamente conversando sin muchos impedimentos e interrupciones por parte de la visita de los moradores del Templo de la ciudad.

-Oye, vete a dormir… En la mañana no podrás despertarte…

Sin embargo, el chico de orbes ambarinas no obtuvo respuesta alguna, ni buena ni mala… En el lugar solo se podía oír el sonido de la lluvia azotar con sutileza y elegancia el suelo, de vez en cuando se podían oír lo que parecían ser truenos… Doumeki incrédulo dejó el manga que se "suponía" estaba leyendo a un lado y se acercó al chico, tocó su hombro y por un instante se sorprendió al ver como éste se desplomaba, rápidamente reaccionó por lo que Watanuki acabó entre los firmes brazos del chico del templo, amigo y rival declarado solo por su parte… Sus orbes azulinas comenzaban a cerrarse al sentir la calidez del cuerpo contrario por lo que el mayor no tardó en mostrar su preocupación…

-¡Oye, Watanuki! ¿Estás bien? ¿Acaso un espíritu…?

-No… De pronto me ha entrado mucho sueño… Me siento algo cansado… Déjame… Solo un momento, dormiré un poco y en la mañana preparo el almuerzo… Doumeki…

El mayor se relajó al escuchar que el chico estaba bien, se quedó un par de segundos en aquella posición mientras miraba hacia afuera, la lluvia seguía cayendo y el contrario dormía como si no lo hubiese hecho en días…

-¿Acaso parezco un futón?

Ambos chicos caminaban en completo silencio, uno con el rostro inexpresivo como si nada mientras que el otro parecía estar algo frustrado, molesto, irritado y un tanto avergonzado, cosa que lo hacía enfadar aun más. El día estaba algo nublado pero ya no llovía, Doumeki llevaba las cajas del almuerzo mientras que Watanuki llevaba una bolsa, la que contenía los postres y la sopa para el almuerzo. El ojiazul reprochó a regañadientes como eltrayecto hasta la escuela, más la melodiosa voz de Himawari -la que aparecía por el pasillo de la escuela en la que se encontraban ya- le sacó de aquel especie de trance en el que parecía supergido. No faltaba mucho para que las clases dieran inicio…

-Watanuki-kun, Doumeki-kun… ¡Buenos días!

-Buenas…

-¡Himawari-chan! ¡Buenos días!

-¿Han quedado en el camino?

-¿¡Quedar, yo con éste!? ¡No, no, no, no! ¡Lo que pasa es que… que lo encontré en el camino y… y… y…!

-Pasó la noche en el templo…

-¡Que te calles! ¡Hi- Himawari-chan, lo que pasa es que…!

-Vaya, conque era eso… Bueno, eso explica todo, después de todo ustedes dos son muy buenos amigos, como uña y carne…

-Himawari-chan… No es eso…

La sonrisa alegre, tranquila y pacífica de la chica de coletas "calmó" por así decirlo al extrovertido chico de extraños movimientos pero al mismo tiempo cómicos, la chica comenzó a reír bajito mientras cubría su boca delicadamente con el dorso de su mano como hacía siempre, Doumeki por su parte, desvió la mirada hacia el patio, donde algunos alumnos hacían su entrenamiento matutino, como si ignorara a propósito la escena que los dos chicos montaban en pleno pasillo, a los que llamaba "amigos" para sus adentros.

Una leve sonrisa, algo imperceptible se situó en el rostro de Doumeki cuando recordaba la escena de aquella noche, cuando el chico arrogante caía entre sus brazos sumido por el sueño…

-…Ki… ¡Doumeki! Qué demonios, ¿Acaso eres una jodida Jirafa o qué?

-Vamos a clases…

-¡Te he dicho que no me des órdenes!

-Ustedes nunca paran de divertirse, ¿Eh?

-Que no es eso… Himawari-chan…

Los cálidos rayos del sol adornaron el patio del Instituto a eso del medio día y como era de costumbre, ambos chicos y la joven de agraciados rizos disfrutaban de la deliciosa comida del chico de gafas, Doumeki comía en silencio mientras ignoraba las quejas y reclamos del "chef" particular del grupo mientras que, como siempre Himawari reía ante el agradable ambiente que se formaba cuando se reunían ambos chicos.

Watanuki terminó por resignarse de que de seguir con la discusión solo terminaría por dejarle sin voz y por lo que se percataba… Sin comida.

-¡Oye, pozo sin fondo! ¡He preparado mucha comida y ya casi te la haz zampado toda… Incluso hasta mi parte maldito Doumeki! ¡Devuélveme mi comida!

-Pero ya me la comí… Mejor come antes de que ya no quede nada…

-¡No ofrezcas de comer a quien preparó la comida como si fuera tuya!

-Es que Watanuki-kun cocina delicioso… Es imposible no querer comérselo todo cuando la tienes frente a ti, se te da bastante bien

-¡Himawari-chan si que sabes valorar mi esfuerzo, es por eso que intento preparar los mejores almuerzos para que puedas probarlos!... Pero por alguna desagradable razón… ¡Éste pozo sin fondo devora todo a su paso antes de que eso ocurra!

-Dame un poco de té…

-¡Serás un…! ¡Deja de ignorarme estúpido Doumeki!

Tras soltar esa última frase el chico de gafas guardó silencio súbitamente al ver la seria pero penetrante mirada ambarina del mayor, tragó grueso al sentir como si le estuviese reprochando con la mirada, una extraña sensación lo invadió en ese instante más no dijo nada y solo terminó por fruncir el ceño, cerrar sus ojos como si no ubiese pasado absolutamente nada y tomando el recipiente donde contenía el té ya preparado lo acercó hacía Doumeki aun algo extrañado por la sensación de segundos atrás…

-Al menos muestra tus respetos hacia el gran Watanuki-sama que ha sido amable contigo y te ha traído este almuerzo y todo con lo que te has deleitado el día de hoy~

-Gracias por la comida…

-Eres un… ¡Ni creas que te seguiré el juego! ¡Y bien! ¿Hoy imagino que me dejarás irme a casa tranquilamente con Himawari-chan y tú te quedarás encerrado hasta la noche en tu club?

-Doumeki-kun, ¿Tienes actividades del club?

-Si, el torneo ya está próximo así que los entrenamientos se amplían…

La hora del almuerzo terminó y las clases de la tarde dieron inicio, todo iba normal hasta que una sensación de estar siendo observado invadió al chico de gafas mientras permanecían en el salón de clases, discutiendo el tema que haría la clase en el festival escolar, periodo que poco agradaba al mencionado chico… Sin mostrarse alarmado volteó con sigilo y disimulo para ver de que se trataba, pero nada... A sus espaldas no había nada. Un débil y poco perceptible suspiro dejó salir de sus labios ya más tranquilo, pero la ansiedad volvió una vez más, esta vez con más fuerza. Todo en el salón parecía normal, pero la sensación persistía... ¿Un espíritu? De ninguna manera, no había forma de que pudiesen estar junto a él, Doumeki estaba sentado tres puestos más adelante, estando él presente Watanuki lograba conocer la tranquilidad de no ser perseguido, entonces, ¿Qué era? Su respiración comenzaba a tornarse algo dificultuosa por lo que se llevó una mano al pecho...

-Watanuki-kun... ¿Estás bien? Pareces algo agotado...

-Estoy bien... No es nada... Saldré un momento...

Una compañera de clase le había estado observando un par de segundos, todos en el saloón voltearon a ver, incluso Doumeki, el cual mantenía su mirada de siempre aunque un pequeño atisbo de preocupación se logró reflejar en su mirada, cosa que para Watanuki no pasó desapercibido, sin decir nada desvió su mirada del mayor y salió del salón aparentando naturalidad.

-Maldición, de pronto me siento me siento algo cansado... Me pregunto por qué...

-"Watanuki... Kimihiro..."

Aquella voz le hizo detenerse pero esta vez no volteó. Su cuerpo se paralizó una vez más por el miedo, había algo a sus espaldas y eso le aterraba. La misma sensación que sintió antes de encontrarse con Doumeki al noche pasada... Sentía que pronto iba a alcanzarle si no se movía, pero sus piernas no le respondían como debían, desesperado cerró sus ojos con fuerza... Sus labios solo podían recordar una sola palabra para salvarse, nombrándola en un tono bajito pero audible...

-¡Doumeki...!

-Oye, ¿Estás bien?

Al escuchar al mayor su cuerpo se liberó de las ataduras de las que parecía haber estado sumido, la presencia que sentía y la suave voz que lo llamaba se habían ido. Doumeki sostuvo al ojiazul del hombro y éste una vez más se desplomó, preparado en el caso de que aquello ocurriese una vez más logró sostenerle para que no se golpeara al caer, le observó con preocupación.

-Hey... Watanuki, no te duermas en la escuela... ¿Será un espíritu otra vez?

El de orbes ambarinas guardó silencio mientras observaba a su alrededor y frunciendo el ceño tomó al chico de gafas entre sus brazos y lo llevó hasta la enfermería. Por más que mirase a su alrededor, nunca lograba ver nada más haya de lo usual y lo normal. De poder verlos como su amigo, podría ayudarle un poco más, aunque no lo dijera... Él quería ser observado por el dueño de las orbes azulinas, no como el villano o el rival que parecía ser, sino más bien... Quería ser aceptado.

-De seguro algo como eso nunca pasaría... Él... Nunca diría algo como eso...

Soltó tan pronto lo pensó. Entró a la desolada sala de enfermería y recostó al chico en una de las camillas, lo acomodó y lo observó... Su mano se movió por si sola, poseída por un deseo incontrolable de tener que acariciar aquella oscura cabellera, al darse cuenta de lo que intentaba hacer se detuvo, observó su mano y luego el rostro del contrario, estaba profundamente dormido... Los deseos parecían incrementarse... Su mano continuó y sus dedos terminaron enredados en aquellas finas hebras oscuras, acariciandolas suavemente, el contanto fue breve pero claramente agradable. Sin decir palabra alguna retiró su mano y salió del lugar dejando al chico recostado en la camilla. La brisa suavemente entró por la ventana y como un reflejo el chico se enrolló en sí mismo mientras se cubría un poco más con las sábanas para ocultar el inexplicable sonrojo en sus mejillas...

-Estúpido Doumeki...

Sin saber la razón, su corazón latía con fuerza mientras que el tacto de la mano contraria aún lograba sentirlo sobre su cabeza. Observando el techo se preguntaba a que se refería Doumeki... ¿Qué se suponía que debía pensar ante aquella frase abierta? Estaba molesto porque no lograba comprender la situación ni al chico en sí por lo que, dándose media vuelta simplemente se durmió.

Continuará...

Espero que les haya gustado este primer loco capítulo, muy pronto tendrán el 2~ -autora en piloto automático (?)- sin más que decir los dejo, comenten para saber que les pareció~ bye-byee~