Vegeta se sacudía y rugía tratando de liberarse.

Las cadenas metálicas que lo sujetaban crujieron, y después hicieron eso que el príncipe llamada "drenarlo", aprovechando la energía de su prisionero para hacerse más fuertes.

El guerrero se desplomó cuando las fuerzas le faltaron para seguir de pie.

Aun no podía creer el problema en que estaba metido. ¿Cómo sucedió?

Recordó, algo que cada vez le costaba más trabajo, por lo que dedujo que las cadenas buscaban quitarle más que energía. La ultima había sido una batalla intensa, lo que solo incremento el placer de la victoria. El adversario, gigantesco y antiguo como una montaña, de enormes y despiadadas fauces fue destruido. Como debía ser.

Tuvo un final espectacular, que incluyó una explosión devastadora… que Vegeta no pudo esquivar.

Su cuerpo quedo envuelto en llamas y chispas púrpuras. Su armadura se hizo pedazos, y en algún momento perdió la espada. Voló sin control como un cometa hasta que otro estruendo le indicó que había chocado con algo. Cerró los ojos y se perdió.

Despertó para encontrarse en un sótano oscuro, sujeto al muro por estas malditas cadenas.

Gritó, maldijo y amenazó. Su carcelero se limitó a sonreír.

Y el encierro no era lo peor. Incluso este sótano frío era preferible a que… lo sacara.

Sintió la garganta seca por la humillación. No entendía como, pero de alguna manera su carcelero lo arrancaba del sótano en medio de una lluvia de fuego. Y cuando las llamas se disipaban, veía luces y escuchaba gritos de asombro.

Era el escenario de un teatro. El publico estaba compuesto por personas que podían pagar el precio que fuera por un espectáculo extravagante.

Vegeta se sacudía, forcejeaba y rugía como un animal rabioso. Batía sus alas, y volaban plumas blancas y chispas como pequeñas estrellas.

- He aquí a uno de los hijos del Cielo – gritaba su carcelero, convertido en maestro de ceremonias -. Un ángel ¡Un autentico príncipe entre los suyos!

Las exclamaciones de asombro continuaban. La gente hacia toda clase de dramas. Quien conseguía atrapar alguna de sus plumas la sostenía entre sus manos como un tesoro.

Y tan sorpresivo como comenzaba, se terminaba, y estaba de vuelta en el sótano, agotado. A veces aun conservaba la fuerza para acomodarse en un rincón y dejaba que sus alas lo cubrieran mientras dormía. Otras estaba demasiado cansado para tal hazaña, y se quedaba tendido donde sea que hubiera caído.

Se pregunto si lo estarían buscando.

Por supuesto que si. Sabia de uno o dos que podrían remover el cielo y la tierra con tal de dar con él. Se estremeció de repugnancia.

Lo encontrarían así… Se mataría antes de permitirlo.

Y ya lo había intentado, pero no tenia la fuerza suficiente. Ni siquiera para arrancar sus propias alas. Solo conseguía puñados de plumas ensangrentadas, y el dolor no valía la pena.

Los rostros de los espectadores daban vueltas en su cabeza. Confundiéndose unos con otros. Todos con la misma expresión de asombro, iluminados por luces y joyas de colores.

De entre todos, solo recordaba a alguien que no lo veía de la misma manera que el resto.

Se le quedó grabado a pesar de que solo lo vio por un segundo. La incredulidad era evidente.

Casi deseó que tuviera razón, y ser un fraude en lugar de un ángel de verdad.

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Este fic es parte de "Muerto al llegar", el primero que publique en ffnet. Aunque no es exactamente una continuación. Digamos que hay un hueco entre el ultimo capitulo de la saga y esta historia. Ya lo rellenare, pero este salio primero.

Bueno, Vegeta es un ángel desde la primera parte, aunque hasta ahora no había descrito sus alas, porque… pues hasta ahora no las había desplegado.

Y no va ser muy largo. "Muerto al llegar" lo fue, pero las continuaciones: "Spawn", "Redeemer" y este salieron muy cortas.

Espero que les guste.