Nobody Silent, ya me conoces, jejeje, esta es la historia de mi Oc: Telyn. En Fin. Nos Leemos Abajo :D...


Capitulo 1...

Una No Muy Bonita Bienvenida Al Mundo...


- ¡¿Por que?!. - Pregunto un hombre alto, fornido, de 35 años, de cabellos rojos como la sangre misma, y unos ojos grises como la niebla, que demostraban astucia, determinación, y decisión, piel blanca, tenía un arco, color blanco, en su espalda, y se encontraba abrazando a una mujer de 33 años, de cabellos rubios, y unos bellos ojos dorados como el oro, y piel trigueña, con unos notorios 3 meses de embarazo.

- Lo lamento, pero son las ordenes del Rey, sabemos y entendemos que le dimos los 9 meses para cuidar a su esposa, pero es urgente, necesitamos que venga y se prepare para la guerra. - Le repitió un hombre de 24 años, de cabello castaño oscura, piel cálida, y ojos azules.

Estas tres personas, se encontraban en una cabaña, en la sala, y en un sofá, la pareja estaba sentada, pero, ¿Quien era el pelirrojo?... Ese hombre, era Doker Hanka, el mejor de los arqueros de Kasyel, y uno de los hombres mas respetados de este reino, la familia Hanka, era bastante reconocida por su puntería, ninguna flecha que disparaban llegaba a fallar, pero tambien, por que ellos, eran Arqueros De Hielo, literalmente, ese arco que Doker llevaba en su espalda, era de Hielo Puro, un hielo muy raro, nunca se derrite, ni a las máximas temperaturas, tiene una gran capacidad de congelar cosas, y pueden hacer ciertos trucos si los sabes manejar, muy similar al Hielo Negro, pero esa es otra historia, en fin, solo los Hanka podía portar este tipo de armas, ya que si no lo eras y lo hacías, te congelaría todo el cuerpo, como consecuencia.

- ¡Mira el estado de mi esposa!, ¡No pienso dejarla!, ¡Y menos en esa condición!, ¡Me niego a dejarla!. - Reclamo Doker furioso, abrazando a su esposa con un poco mas de firmeza, pero no tanta como para lastimarla.

- ... Doker... Ve... - Hablo la mujer, su voz era dulce, tranquila, el castaño abrio un poco los ojos, y salio de la cabaña ante la situación que se estaba formando, no haría un buen tercio, y lo sabía.

El Hanka le miro sorprendido, ¿Estaba de acuerdo con esto?, por que si lo estaba, no se la podía creer. - P-Pero Celina... -

- Entiendo que no quieras dejarme... Pero tienes que ir... Sabes que Kasyel tiene muchos enemigos, que debemos enfrentar... La vida suele ser tan dura ciertas veces... Y duele... Pero se tiene que aceptar... - Interrumpió Celina, mirando a los ojos a su esposo, luego, le dio un ligero beso en los labios para motivarlo, ella lo conocía, y sabía que esa era su debilidad. - Te amo... Y se que me amas... Pero tienes que ir... No te preocupes por mi, quedare al cuidado de mi hermano mayor...

- Celina... Yo... Yo... - Doker no sabía que hacer, sentía mucho dentro de si, sabía que las guerras en las que Kasyel, el reino, su nación y tierra natal, participaba, eran duraderas, duraban a lo mínimo 6 meses, planeación, estrategias, lucha, todo eso tardaba demasiado, y Doker apreciaba a las tierras donde nació, pero sabía que si iba no podría estar al lado de su esposa y cuidarla, por un lado estaba Kasyel, el lugar donde nacio, y si no iba, decepcionaría a todo Kasyel, a toda su gente, y a toda su familia... Pero por otro lado, estaba Celina, su esposa, la mujer de la que estuvo y sigue enamorado, estando en tan delicado estado de salud, prefería mil veces una apuñalada directo al corazón, que dejarla en esta condición, la amaba, la amaba demasiado, y quería estar ahí para cuidarla, y darle el amor, que había jurado darle, al aceptarla como esposa el día de su boda, y tambien a su futuro bebe, sería padre, y ese era un gran regalo, y quería estar ahí para verlo nacer. ¿Qué haría ahora?.

- Por favor, Doki... - Le insistio la oji-dorado, con una voz dulce, y tierna, incluso usando el apodo que le tenía de cariño, ahí fue cuando Doker, tomo la desición.

Doker suspiro pesadamente, y le sonrió con tristeza, y beso suavemente los labios de su amada. - Lo hare... Te amo, Celi... - Le dijo al separarse, tambien usando el apodo que le tenía de cariño, provocando una sonrisa por parte de su esposa. - Ire a avisarle, esperame aqui... -

Dicho esto, el Arquero, salio de la cabaña, viendo el ambiente nocturno y nevado del exterior, los arboles, la tierra y edificios, estaban cubiertos de nieve por lo superior, y el viento era suave pero a la vez un poco fuerte, calmado, la mejor palabra para defirnirlo, algo muy tipico en Kasyel, lo nocturno obviamente no, pero si que era la unica tierra de esa dimensión, en la que nunca cesa de nevar, y las temperaturas eran bajo cero, solo los residentes de ese lugar podrían soportar tanto frio, pero no todo era oscuro, las antorchas iluminaban para guiar a residentes y viajeros por el reino.

- ¡Walter!. - Llamo el Senescal, el castaño estaba frente a la cabaña, este, se giro y vio al oji-gris. - Tome mi desición... Lo hare... -

El tal Walter, simplemente sonrio con un toque de picardía, luego, solto una pequeña risa, antes de decir. - Vaya que tu esposa sabe como convencerte... - Comento, haciendo que el Senescal se sonrojara fuertemente. - Cambiando el tema... Tiene dos día para pasar un tiempo con su esposa, después debe ir al castillo para preparase... - Dicho esto, el ojiazul se fue del lugar.

Despues de eso, Doker regreso a la cabaña, y le prometio a su esposa, que esos dos días, los vivirían como los ultimos de sus vidas, y cumplio su promesa, esos dos días, los vivieron como si fuesen los ultimos de sus vidas, lo hicieron algo magico, y digno de memorarse... Pero los días pasaron, y Doker, tuvo que irse al castillo, con la promesa de volver al acabarse esta guerra...

Pero lo que Doker y Celina no sabían... Era que esos dos días...

Eran los ultimos que pasarían juntos...

(...)

Pasaron 6 meses, y ya era el día en que Celina daría a luz, y Doker regresaría, y la mujer pudiera contarle la gran noticia a su esposo: Sería Padre De Gemelas... Pero eso tendría consecuencias al dar a luz.

- Tranquila, Doker volverá pronto... - Aconsejo un hombre de 35 años, de ojos dorados, cabello rubio y piel trigueña, tomando una mano de su hermana menor, estaban en una recamara de hospital, y la mujer estaba bastante impaciente.

- Lo se, pero... ¡Ah!, ¡Ah!. - Comenzó a gritar de repente.

- ¡Celina!, ¡¿Qué pasa?!. - Pregunto el rubio bastante preocupado.

- ¡John!, ¡Cuando llegue avisale a Doker!: ¡Ya viene!. - Respondió la rubia, el tal John llamo a varias enfermeras, y despues llevaron a Celina en una camilla a otra sala, y si, en la que John no podía entrar.

Mientras que en el cuarto de parto, Celina luchaba por no detenerse, hasta que escucho un llanto: Una de las bebes había nacido, luego escucho otro, las gemelas ya respiraban el mismo aire que ella, ambas estaban llorando, pero pudo ver el aspecto de ambas: Una de ellas, tenía la piel blanca, el cabello rojo como el de Doker, y sus ojos dorados, la segunda, tenía el cabello rubio como el suyo, y los ojos grises de Doker, y la piel blanca, eran idénticas.

- Felicidades. - Le felicito un doctor, Celina estaba exhausta, pero había valido la pena el esfuerzo, las bebes ya habían nacido. - ¿Como las llamara?.

- A... La de cabello rubio... Shenil... - Respondió la mujer mirando a la bebe que mas se parecía a ella con una triste sonrisa.

- ¿Y la de cabello rojo?. - Pregunto el doctor viendo a bebe mencionada.

- Esa... Doker le pondrá su nombre... Es la que mas se parece... Él merece ponerle el nombre... - Respondió la rubia, pero se sentía horriblemente exhausta, su respiración se hacía entre-cortada, y su vista se estaba haciendo borrosas.

- ¡Dios mio!. - Grito el doctor al ver que la mujer había cerrado los ojos, llamo a varias enfermera para que trajeran algo para ayudar a la mujer, pero fue demaciado tarde: Celina había muerto.

El doctor que había atendido a la mujer trato de mirar su pulso pero no lo sentía, comprobó que si le había llegado la hora, ¿Cómo le dirían a Doker que había quedado viudo?, eso no lo sabían, pero si que se devastaría con la trágica noticia, ese hombre la amaba mucho, hasta solo ella pudo convencerlo de ir a la guerra, pero... ¿Cómo se tomaría esto?.

- ¡AH!. - Grito una enfermera al sentir como la apuñalaban, la enfermera callo al suelo, ya muerta, los médicos vieron a un hombre de gran musculatura, que inspiraría miedo en los demas, tenía una sonrisa sadica en su rostro, el hospital fue atacado, y Kasyel estaba siendo invadido, los medicos empezaron a correr y ellos a perseguirlos, el hospital ya estaba evacuando a varios enfermos, una enfermera y un doctor, que lograron ir sin ser vistos, lograron tomar a las dos gemelas, y llevarselas.

Y justo cuando encontraron a alguien encargado de los recién nacidos corriendo con las manos vacías.

- ¡Oye!. - Llamo la enfermera, no sonaba autoritaria, ni tampoco sonaba gentil o grosera, mas bien sonaba como un ruego, el encargado logro oír el grito, se giro y cuando vio al doctor y a la enfermera, acudio a ellos enseguida.

- ¿Que pasa?. - Pregunto el encargado.

- Mira... Ella es la hija de Doker Hanka... Él le pondra el nombre, llevatela. - Le respondió el doctor entregandole a la bebe. - Debes decirle a Doker... Que su esposa ha muerto... - El encargado abrio los ojos como platos al escuchar esto. - Las cosas se habían complicado en el parto... -

- Mira... Ella es Shenil. - La enfermera le entrego a la bebe. - Es recien nacida, llevatela, debes saber que ella es... - Ni pudo terminar la frase, por que uno de los invasores la apuñalo, ella callo muerta al piso, despues siguio con el doctor.

El encargado, llevo primero a la bebe de cabello rubio, pero debía conservar a la bebe de cabello rojo, busco un lugar donde esconderse, en un closet para ser especificos.

Temblaba de miedo, pero tenía a la bebe en brazos, tenía que aguantar y protegerla, pero...

- ¡Ahí estas!. - Dijo un invador abriendo el closet, y justo cuando iba a enterrarle un cuchillo en el estomago...

- ¡Ice Blizzard!. - Grito una voz masculina, una flecha de hielo le llego al hombre que abrio el closet en la espalda, que lo congelo rapidamente.

El encargado se calmo, al ver que Doker Hanka había llegado al fin, y justo a tiempo para salvarle la vida a él y a la bebe. - ¿Esta bien?. - Pregunto el pelirrojo, el encargado sacudio la cabeza, y salio con sumo cuidado del closet. - No se preocupe, ese era el ultimo. - Le informo el Senescal, para que se calmara.

- Que bueno que llego. - Agradecio el encargado. - Felicidades... Es padre... - Le mostro a la bebe. - Se parece mucho a usted, se nota que es su hija... -

Doker al verla, puso su arco en la espalda, y esboso una gran sonrisa. - Dios mio, ¡Es preciosa!. - Tomo a la bebe, quien dormía dulcemente sobre sus brazos, cuando se acordo de algo importante. - Un momento... ¿Donde esta Celina?. - El encargado, al escuchar esa pregunta, trago un poco de saliva, viendo la preocupación en los ojos de Doker.

- Bueno... ¿Cómo se lo explico?... El parto fue exitoso segun me he enterado, pero durante los meses, las cosas se habían complicado y solo uno de ellos viviría: La madre o la bebe... Celina, murio lamentablemente... - Doker abrio los ojos como platos al escuchar tal noticia, no podía creerlo, sintio como el mundo se desmoronaba frente a sus ojos, e hizo su mayor esfuerzo de no llorar. - Pero ella dijo, que como la bebe se le parece tanto... Usted le pondría el nombre... - Le dijo, tratando de consolarlo.

Doker se sentía devastado, el día mas feliz y triste de su vida, perdio al amor de su vida, pero nacio otro. - Celina... Celin... Celi... - Murmuro, diciendo las tres formas de como llamaba a su esposa de cariño, cuando se acordo de un nombre que había escuchado hace años, era un nombre precioso, y sonaba casi como el apodo de su esposa. - Telyn... -

- ¿Cómo dice?. - Pregunto el encargado.

- Telyn... Ese será su nombre... Bienvenida al mundo: Telyn Hanka. - Dijo Doker, mirando como la bebe abría sus ojitos, dorados como el oro, el mismo color de los ojos de su ahora, difunta esposa, él la cuidaría, y le daría el amor que Celina no podría darle...


Bien, aqui esta el primer cap, de la historia de Telyn... Nobody te dije que lo subiría, me tardare en actualizar, ¿Si?.

En fin.

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