Hola a todos, soy nueva en esta página y este es el primer fanfic que subo. Me gustaría saber que les parece, acepto cualquier comentario que hagan después de todo soy principiante XD

Desde ya muchas gracias y espero que les agrade, aunque sea solo el primer capítulo.

Capítulo 1: El inesperado accidente

Hace ya casi dos años que Kagome viajaba del Sengoku a la época actual, en busca de reunir los fragmentos de la perla de Shikon y de acabar con la vida del malvado Naraku. La fecha de su cumpleaños se acercaba, por lo que pronto cumpliría 17, tenía tanto entusiasmo que últimamente, cuando le sobraba el tiempo, se dejaba arrastrar por sus amigas y salía con ellas a algún lugar.

Pero todo cambió ese día, un día antes de volver a ver a Inuyasha, a la salida de la escuela. Kagome nunca pudo recordar muy bien lo que pasó. Solo sabía que estaba cruzando la calle y al parecer un auto no la vio y la chocó, haciendo que cayera lejos, golpeándose la cabeza. Lo último que vio fue la imagen de los médicos diciéndole "No te preocupes, estarás bien". Luego se quedó dormida y no despertó hasta el día siguiente.

Mientras tanto, en la época antigua, Inuyasha estaba impaciente, hace cuatro días que Kagome se había marchado y aún no daba señales de volver. No se le pasó nunca por la cabeza que iba a encontrar cuando fuera para allá.

Maldición… ¡¿Hasta cuánto piensa estar Kagome en su época?! -dijo mascullando furioso.

Tranquilízate Inuyasha, no es para tanto-le contestó el monje Miroku

¿¡Como rayos quieres que me tranquilice si Kagome aún no vuelve y sabiendo que Naraku puede aparecer en cualquier momento?! ¡Sabes perfectamente que sin ella no podemos saber en donde están los fragmentos! -dijo casi gritándole- Además…creo que ha estado demasiado tiempo en su época, ya debería haber regresado "Me pregunto si le habrá pasado algo malo"-se preguntó a sí mismo preocupado- Si para el atardecer no regresa, iré a buscarla.

En verdad eres demasiado impulsivo Inuyasha, deberías darle su tiempo a la Sta Kagome, quizás tenía algo que hacer.

Bah! –dijo el hanyou para luego dirigirse hacia el pozo devora-almas, donde estuvo esperándola hasta que anocheció y decidió buscarla. Al llegar, se metió a su pieza por la ventana, como siempre lo hacía, pero ella no estaba ahí. Recorrió toda la casa buscándola, reinaba un silencio absoluto, pero no la encontró; a la que si encontró fue a su madre, que en ese momento estaba limpiando en la cocina, ella debía saber en donde estaba Kagome.

Sra…

Ah, hola Inuyasha ¿Cómo has estado? -dijo dándose la vuelta para mirarlo.

Bien, pero… ¿Usted sabe en donde está Kagome?

Ella…está en el hospital -dijo con voz entrecortada

¿Qué quiere decir con eso?

Es que…tuvo un accidente ayer.

¿¡Queeeeeee?! ¿Qué le pasó? ¿Ella está bien? -le preguntó preocupado.

Por ahora sí, pero con el golpe de la cabeza que se dio los médicos no están seguros de que le sucederá -Esto último lo dijo con una expresión triste en su rostro.

Inuyasha no sabía que decir- Donde… ¿donde puedo encontrarla?

El hospital queda cerca de su escuela, pero si no crees que lo puedas encontrar llévate a Souta, él te dirá donde está.

No, está bien. Creo saber adonde es -dijo dándose la vuelta para irse.

Inuyasha espera…toma esto-dijo entregándole la gorra que siempre le daba Kagome para andar por su época.

Gracias y…lamento lo que le pasó a Kagome-saliendo de la casa.

"No se lo dije pero…supongo que se enterara cuando la vea de que ha perdido parte de su memoria"-pensó la mujer, terminando de secar los platos.

En ese mismo momento, Inuyasha se dirigía hacia el hospital, saltando entre los edificios. No sabía bien en donde estaba, pero si seguía el rastro de Kagome desde la escuela, en el lugar del accidente, podría encontrarlo. Llegó hasta allí, pero había más de un olor, además del de Kagome. A pesar de eso, lo localizó siguió unos cuantos metros hasta un edificio alto y de color blanco. Entró y vio a un mundo de gente andar de un lado para el otro; de esa forma no podría encontrarla, así que tendría que preguntarle a alguien, algo no muy común en él.

Oiga, ¿me podría decir en donde puedo hallar a Kagome? preguntó acercándose a una chica que atendía en la oficina del hospital.

¿Se refiere usted a Kagome Higurashi? –dijo la aludida sin dirigirle la mirada

Eh…sí –dijo él.

En el segundo piso, habitación número 45 –Inuyasha no entendío nada de lo que la mujer le estaba diciendo- Subiendo las escaleras… por allí –señaló la mujer mirándolo.

Gra-gracias -dijo saliendo a toda prisa y subiendo las escaleras. Al llegar al piso de arriba, se encontró con un largo pasillo, en el cual se ubicaban muchos cuartos. Empezó a caminar por él, hasta llegar a una puerta con el número 45 inscripto. Ese debía ser el lugar. Entró y ahí la vio: su querida Kagome estaba recostada sobre una cama, rodeada de un montón de extraños tubos que no había visto nunca. Se le acercó y notó que estaba dormida, al parecer se encontraba bien. Al lado de la cama había una silla, Inuyasha decidió sentarse allí y observarla.

"Kagome… ¿que te hicieron?"-pensó, y luego decidió quedarse allí esa noche.

Al día siguiente, Kagome despertó, se sentía cansada, adolorida y tenía un fuerte dolor de cabeza. No recordaba nada de lo que había pasado, ni por qué estaba en ese lugar ni qué hacía un chico durmiendo a su lado.

"Un momento…"-pensó-¿Un chico?-Lo miró mejor, tenía una larga cabellera plateada y de la gorra que al parecer se le había corrido un poco asomaban… ¿unas orejas de perro? Le parecía extraño, pero a la vez creía saber quién era, como si lo conociera desde hace mucho tiempo. A pesar de que no tenía muchas fuerzas como para levantarse, se sentó en la cama, provocando que el extraño joven se despertara.

¿Kagome?-dijo mirándola.

Disculpa pero… ¿cómo sabes mi nombre?-dijo un tanto sorprendida

¿De qué estás hablando Kagome? –preguntó él sorprendido- Soy Inuyasha, ¿quien mas? ¿Me vas a decir ahora que no sabes quien soy? –bufó él molesto.

Lo siento, pero en verdad…no recuerdo nada –dijo ella bajando la cabeza- Siento que te conozco pero no sé de dónde y por qué

Inuyasha no supo que responder, eso sí que lo había tomado por sorpresa. No había pensado en la posibilidad de que Kagome se golpeara tan fuerte como para perder la memoria. A pesar de todo, tenía suerte, ya que ella no había muerto en el accidente, estaba viva, y eso tenía que alegrarle. Sus pensamientos fueron interrumpidos por una dulce voz que, ciertamente, le encantaba escuchar.

Inuyasha… si así te llamas, dime ¿qué tipo de relación tenía yo contigo?

Yo…-no sabía que decirle- …no lo sé –dijo con una mirada de tristeza, la cual cambió rápidamente a una de sorpresa cuando notó que ella se había estirado hacia él y le estaba tocando las orejitas- ¿¡Q-qué haces?! –le dijo sonrojado casi gritándole, aunque debía admitir que la forma en que Kagome se las tocaba se sentía… ¿bien?

Oh, lo siento –dijo ella regresando a su posición original- Es que me llamaron la atención esas orejitas de perro que tienes…son muy lindas –contestó sonriendo, lo que provocó que el medio demonio se sonrojara aún más. Después de todo, ella seguía siendo la de siempre, era la Kagome que nunca lo había menospreciado por ser diferente- ¿Y eres de por aquí?

Pues…algo así –dijo él pero al ver que ella no lo entendía, decidió decirle todo aquello que ella había olvidado y por lo tanto desconocía en el momento, obviamente omitiendo las partes que podrían aludir a lo que creía que sentía por ella. Kagome solo calló y escuchó atentamente cada palabra que el chico con orejas de perro le contaba- Y eso es todo –dijo Inuyasha cuando finalizó con su historia- No espero que lo creas pero creo que con verme quizás puedo convencerte de que es cierto.

Ella negó gentilmente con la cabeza- No hace falta –dijo ella y ante la mirada confundida de él agregó sonriendo- Te creo…creo en ti Inuyasha -el aludido se sonrojó levemente y apartó su vista para que ella no lo notara, le gustaba el tono tan amable de esas palabras que le dirigía en esos momentos- Entonces… ¿debería ir verdad? Digo…para conocer ese lugar y a nuestros amigos...

Si…bueno…solo si tú estás de acuerdo…

Por mí no hay problema –dijo ella dejando escapar un leve bostezo- ¿Cuándo iremos?

Supongo que…cuando te sientas mejor…y ya no tengas que quedarte en este lugar

Bien –ella tomó la mano del hanyou y la resguardó entre las suyas a la vez que las acariciaba- Estaré esperando esa oportunidad…-dijo cerrando los ojos mientras le sonreía.

A Inuyasha los colores se le habían subido a la cara y podría decirse que estaba más rojo que el propio haori que vestía- Cla-claro…-dijo apartando rápidamente su mano de la de ella y se daba vuelta para que no pudiera ver lo roja que estaba su cara. Eso lo había sorprendido, ya que a pesar de ser un extraño desconocido (por lo menos ahora que la memoria de Kagome fallaba), ella lo había tratado tan amablemente como si en verdad no hubiese ocurrido nada. No pudo evitar que una leve sonrisa escapara de sus labios, aunque se sintiese apenado por ello- Bueno…yo…creo que ya es hora de irme –dijo aún con un pequeño tinte rojo en sus mejillas- te veré dentro de unos días- él abrió la ventana de la habitación dispuesto a salir por ella- Adiós Kagome…-ella vio como se perdía entre los edificios que rodeaban el lugar.

Adiós…Inuyasha -susurró Kagome luego de que el medio demonio se hubiera ido- ¿Ehhh? –dijo notando el tono que había usado- ¿Por qué le susurré de ese modo? -se preguntó sonrojada a sí misma. Sentió mucha pena por ello, ¿por qué lo trataba así cuando apenas lo había conocido ese día? Bueno, a decir verdad, según lo que él le había contado ya lo conocía pero no podía evitar sentir curiosidad sobre qué tipo de relación tenía con ese chico de larga cabellera plateada y ojos tan dorados como el sol. En ese momento, se dio cuenta de que sentía algo a sus pies, sobre la cama. El chico con orejas de perro había dejado algo allí y tuvo que estirarse un poco para agarrarlo; cuando lo vio soltó un breve suspiro- Vaya, se ha olvidado su gorra –esbozó una sonrisa y cerró sus ojos mientras que se acercaba el objeto hacia ella, abrazándolo– Supongo…que se la devolveré cuando vuelva a verlo –se rió traviesa y luego se tiró pesadamente en la cama- ¿Con qué soy la reencarnación de una sacerdotisa? –Esa si que había sido una sorpresa…

Gracias por leer, espero sus reviews si quieren :3