!Hola a tod s! Buenas noches, madrugadas, días, tardes, etc.
Particularmente tengo una inclinación en publicar por las noches es que en este momento del día es como si la inspiración para hacer las tareas te llegara... ¿ahh? bueno así lo veo... otras chicas actualizan en las madrugadas... así que -Lo mejor pasa por las noches-madrugas- **Éxito**
°Mi primer fic de Kuroshitsuji° emoción, emoción pero muchos nervios... =D Considerando que de entre todos este es mi Anime favorito... el primero en mi lista... ah-como lo amo.
Tengo mucho que decir... pero Naahh no soy muy buena con las presentaciones, en fin... he aquí un trabajo que he creado e ideado gracias a una sumisa inspiración por parte de una amiga.
Nos leemos abajo-ooooooooooooooooo... (Pump)
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Aclaraciones:Los personajes de Kuroshitsuji son obra y gracia de Toboso Yana. A excepción de personajes nuevos que se vinculen en esta historia que reclamo como -míos-
Época: actual
Lugar:(¿?) Por motivos de guardar cierta información es preferible que quede a imaginación de ustedes.
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Summary:
El Teniente Sebastián Michaelis considerado dentro de la Armada Nacional como un perfecto estereotipo a seguir-según sus superiores-y un casanova fichado solo por aquellos quienes están cansados de su exceso de feromonas. La época de pasantías empresariales ha llegado en el invierno de 2012 y con ello también una estudiante de secundaria quien intentara por todos sus medios no convertirse en la amante de ese sensualmente endemoniado hombre en uniforme blanco.
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"Amante de un endemoniado Teniente"
Introducción:
El segundo mes del apocalíptico año sin ansias esperado 2012 marcaba en el calendario el primer día. Como era de esperarse en este tiempo, las lluvias helaban en altas temperaturas las madrugadas y mañanas ya que por las noches el calor que se sentía en pleno apogeo como si fuese un día de playa era considerado parte del enfriamiento del suelo cuando el vapor se enfrascaba en el ambiente. A menudo se reportaban accidentes automovilísticos en la prensa escrita y hablada con consecuencias de pérdidas humanas por un exceso de velocidad, la calzada es húmeda y la visualidad disminuye con grandes chaparrones, sea como fueran las causas, la vida siempre pendía de un hilo cada día. Y cada día existido es la experiencia vivida jamás olvidada y a la vez jamás recordada porque cuando uno muere la memoria se tapona en el libro de la muerte.
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— "Cada ojo era una estrella fulgurosa
y así me hablo con celestial acento,
dulce y suave en su habla melodiosa"—
-Dante Alighieri-
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Capítulo: I
El reloj de muñequera marcaba las primeras ocho horas del primer día del segundo mes del año doceavo después de los pasados primeros dos milenios contados por una humanidad en declive.
Apenas y puso un pie dentro de lo que seria su segundo hogar durante los siguientes cuarenta y tres días se sentía en una mezcla de sentimientos previstos como la ansiedad y algún deje de miedo. Antiguamente en momentos colegiales en grupo a menudo se comentaba sobre esta experiencia que era prácticamente un requisito para la graduación en el próximo año, sucumbía por cabezas ajenas y propia suya dudas como: — ¿Qué haremos? ¿Serán buenos o malos con quienes nos toque "trabajar"? ¿Y si me equivoco en una tarea?... — Entre otras. Pero muy a su pesar no estaba concebida cierta idea… esa que nos hace perder el sentido, la razón, el tiempo y la propia inteligencia se esfuma. No, de hecho no estaba en sus regímenes tal cosa que venga teñida con relaciones maritales.
El tumulto de gentío en su parecer dispersando en distintos departamentos del edificio conjunto. De cierta forma se traía la sensación de estar fuera de lugar, o mejor contextualizado en un fuera de tiempo.
Trago en seco, difícilmente el comprender. Si mas no recordaba su tía paterna le había hecho el comentario de que su supuesta entrada era a las ocho de la mañana. ¡Grave error! Mal información y un punto menos para la puntualidad de una dama como estudiante de secundaria.
– Estas no son las horas adecuadas para arribar a este, su lugar, de trabajo – le sorprendió de lleno su voz varonil y sumisa. Básicamente sus palabras acreditaban a una reprendida pero por en la forma en que lo hacia aseveraba un simple murmullo del viento – La impuntualidad es una falta de respeto mas no de tiempo ¿Estoy en lo correcto?
– S-si… – en plena afirmación hizo temible aparición esa persona o mejor deleitado como ese hombre, se paro en frente de ella, imponente y majestuoso.
– Srta. Debo recordarle si es el caso que a usted no se le haya informado de que en esta institución la entrada es a las 7:30 am y no toleramos retraso alguno – ya tal actitud de reprendida le recordaba a cierta profesora de Contabilidad, siempre hablando en forma tal vez innecesaria que desde luego, es el punto de saber del estudiante.
Alzó los ojos que hasta el momento los mantuvo ocultos por su baja cabeza y por consiguiente, cabello.
Tal vez no sea el estereotipo que se había marcado para si de un hombre. Pero definitivamente este hombre precisaba la palabra Belleza y todo lo que dentro de ella pueda abarcar.
– Sí señor – hablo cortante, no dejándose a si misma hablar mas de lo debido a consecuencia de su nerviosismo ahora palpable en las palmas de sus manos, escondidas estas por la tela de su falda escocesa.
– Bien – afirmó él, pasándose de sensual echando su cabello nuevamente hacia atrás – nos estamos entendiendo – era claro precisar que los mechones eran largos debido a que unas hilachas se le escurrían por nueva cuenta hacia adelante. Él aun fisgón, le echo ligera ojeada mientras ella trataba de evadir su cuerpo para caminar. Muy bien, desde el punto de vista posterior a su frente el paisaje de la chica, pintaba bien. Debajo de aquel uniforme escolar debía coexistir una exquisita mujer tierna – oya –el sonido más sexual que sus cuerdas bocales podían emitir, con suma ligereza se desprendió de sus labios, siendo hasta ahora imperceptible para aquella muchacha ahora ya, distante.
Sonrió débil boca.
No podía esperar por otra increíble casualidad para hablar con ella. No, no.
Sus pesados zapatos en andar estuvieron, caminaba a igual nivel que esa pequeña recién llegada. Su efímera presencia en entorno suyo le llenaba los ojos de increíble voracidad, su belleza femenina esta en términos indiscutibles mas que eso el campo de feromonas volátiles que aspiraba tenia olor ingenuo a… ¿Cerezas? Si escrutaba perfectamente debía de entender que a lo que llamaba como un gen atractivo no era nada más que su perfume, simple y simple agua con aroma embriagante y adictivo.
o.o.o
No podía dejar de pensar en aquel sujeto que vio por primera ocasión. No sabía con exactitud plena si estaba bien o mal, porque desde que le conoció el mundo un poco estabilizado de su compostura se derrumbo en menos de dos días de labores. Ese hombre la perturbaba con su sola presencia.
Si bien su memoria era constante usurpadora de todo olvido, su consciencia era tal cleptómana de quietud poca.
Tamborileo los dedos por encima del cristal que jugaba el rol de mantel sobre la madera del escritorio donde jugaba a ser la "secretaria" del Teniente, debido a que la efectiva mujer por motivo de vacaciones dejo su puesto de trabajo, en ausentes dos semanas. Estaba esperando a que ese hombre le adjudicara una tarea o quizá en el peor de los casos que la llame a su oficina, por detrás de las puertas colosales.
Mientras estaba allí sentada sin hacer mas nada, recapitulaba en su mente imágenes y porque no, los sonidos de todo el momento. Echo un poco la cabeza hacia atrás debido a que la silla no más tapaba la espalda. Cerro los ojos contemple una bellísima película ideada a partir de un recuerdo.
[Flash Back]
– ¡Hey, Amy! ¿Verdad?
– Sí– apenas lo dijo pensó en recapitularse puesto a que no tenia con precisión una respuesta a una pregunta que no era clara. Y si lo hizo fue para callarlo.
– ¿Tú estabas el domingo en el Centro Comercial? – Interrogo bajito como un seguido susurro – ¿Verdad? – alzo una ceja negrizca el tipo, invirtiendo un poco su rostro níveo. Ella hizo lo mismo debido a su dudosa afirmación.
– No, no… – afirmó en mengua voz. Ambos se miraron cómplices. Él rió y ella no. Incrédula.
[Fin del Flash Back]
Incrédula, incrédula…
Abrió los ojos como cuan mañana al despertar después de cometer una indebida falta.
La breve recapitulación en la conciencia fue basta como para enrojecer sus mejillas pero no por que eso provocase en ella algún tipo de sentimiento vergonzoso como cuando el chico que te gusta de improvista te mira o si quiera fijarse en ti puede, pero este enrojecimiento no era por eso. Tenía fuera de si cierta discrepancia, era enojo puro. Y es que ¿Quién con su juicio de hombre de armada puede llevar una conversación fuera de lo laboral con una pasante de secundaria en plena formación? Cuando compañeros y superiores suyos están en su alrededor. Tan cerca de si. Y desde ese momento sentía que llevaba por encima de los hombros una mala impresión para los cabos y capitanes. También estaba el hecho de comenzó a llamarla por su nombre.
- "Química"… - se rumoreaba por el albedrío.
Mordió su labio. Cierta rabieta dentro de ella habitaba.
Un "Bip" freno todo aquel sentimiento, se esfumo. Esa era la llamada firme que ella no podía temerosa dejar de esperar. Resoplo aire por su boca, intentando calmar sus nervios por medio de las manos. Vio hacia un lado y hacia el otro, el lugar era desolado. Apenas se oía ciertas conversaciones ajenas correr por pasillos contiguos. Y lo típico, llamadas por teléfonos. En si, del ambiente nada podía perturbar que entrase en ese lugar, ese despacho.
Casi llegaría la hora del almuerzo, así que pretendería que no escucho nada. Utilizaría como excusa si este llegase a salir de su oficina: «Tuve que ir al baño, no escuche a su llamado, Teniente Michaelis» Debía aceptar que tal cosa sonaba un tanto inmaduro. Inmaduro… inmadura ella, inmadura su excusa e inmaduro el Teniente.
Siempre se caracterizo por lanzarse a realizar tareas que sus compañeras se oponían. Y una de ellas era la interacción con alguna persona importante, claro ejemplo: un maestro. Agarro en brazo, contadas tres carpetas pesadas, de un solo tirón bastaba.
Armándose de valor cuantioso conjugando un rostro casi imperturbable de cualquier emoción, fue.
Pero todo valor ferozmente agarrado pareció de verdad abandonarla cuando ante el portón drupa se quedo, sin tocar ni pedir permiso porque su voz aterciopelada inundo bajo sus oídos.
– …Adelante… – inquirió decidido el hombre.
Dio pisada temblorosa sobra la alfombra una vez que solo empujase la puerta con el nudillo de las manos. Él dejaba la puerta unta mientras le sea conveniente.
Y entonces recordó aquel verso de Dante en "La Divina Comedia" (1). No había forma en el mundo que aquel trio de versos encajaran casi y suspicazmente acreditando un perfectamente en su idilio interno. Como no, con aquella fiereza de libídine. El tipo que por el momento era su "Jefe" estaba perspicazmente sentado en su silla oficinista de negro cuero, la madera de su escritorio brillaba ligereza, el aromatizante escondido en algún lugar hacia trabajo factible puesto a que su olfato fue sensible a tan olor cuantioso, no por ello era desagradable, todo lo contrario.
Y mas pasando exactamente al centro de toda distracción estaba la pantera (2) en forma de hombre. Guardaba desde el miércoles pasado su imagen tan vívida como en sueños. Y en esta realidad efímera. Tenía la manía de arreglarse el cabello con sus manos hacia atrás, cada vez y cuando debido a que no utilizaba ningún tipo de fijador. En caso protervo, lucia endemoniad-amente sexy, con su expresión facial: los ojos entreabiertos y su diente mordía su labio inferior. No sabía con exactitud si su comportamiento era así de usual.
– Aquí están sus archivos ordenados por fechas, Teniente – inquirió rápido desviando su atención del hombre e intentando romper el momento de ilusión, para no caer presa de su hipnotizante mirada carmesí.
– Amy… – le llamo de abrupto – Tengo dos cupones gratis de comida para KFC para usted. Ahora ¿Quiere ir conmigo? O ¿Le pedirá a uno de sus amiguitos que le acompañe? – en ocasiones solía portarse brusco.
Avanzó despacio hasta llegar donde él.
– ¿Si usted me los esta regalando? – Quiso saber, mas él asintió – optaría por lo más seguro – deposito delicado trance las carpetas sobre el escritorio.
Así como de abrupto es todo en su lugar, de la misma forma el aroma que desprendía el tipo le llego a todos sus sentidos convirtiéndose en cosa irresistible no solo para sus ojos sino también para su nariz meticulosa.
– Bien – ahora su voz sonaba más gruesa. El cuerpo femenino se tenso al quedar expuesto a él. El sonido de las ruedas de la silla moverse rechino leve quedando ahora contemple sobre ella – Talvez supuse primero su respuesta – se quedo quieto arrimado a su escritorio, acomodándose de nuevo el cabello y dando una pose de modelo masculino erótico, claro que con ese uniforme no mas quedaba hacerle ciertos ajustes como en la camisa, la cortaba, la hebilla del cinturón suelta… no se, los botones y el cierre quizá no existieran.
El lado pervertido de su imaginación se hizo relucir en el último párrafo.
– Aun así, Teniente – hablo firme y claro no dejándose intimidar por más del metro ochenta y cinco de altura que se manejaba el azabache – debo desistir de ese presente – si así deseaba llamarle, estaba por encima de las expectativas.
Se escucho un estrujado bucal por parte del oficial, se bien contextualizado podría darse su fastidio.
– Espero sea en otra ocasión, Amy. Así que hasta luego, sus amiguitos la han de estar esperando – podría acreditarlo como si la estuviese echando de su oficina.
La muchacha de nervios pasó a tensar su cuerpo aun más. El hombre de cierta forma escondida le aterraba, estaba viendo una faceta machista, obviamente él se molesto y ahora la echaba del lugar, aunque no se lo dijera concreta mente con palabras lo hacia en su locución. Sin esperar a que el Teniente cambiase de opinión, alejo las manos del escritorio pasando ligeras pisadas por la alfombra, siendo estas sordas.
La puerta parecía inalcanzable en este punto cuando intentaba huir de él. Quizá en su mínima expresión de gata asustada así fuera. Espantada por un enorme felino que no precisamente buscaba galle-titas (3) que comer.
– Buenas tardes, Teniente – dijo, al momento que tomaba la perilla de la puerta.
– Eso es lo que espero – susurro en el oído de la chica. Fue su gusto al sentir el frágil cuerpo temblar bajo el suyo.
Por un tanto de milésima de segundo, aquel hombre había detenido la puerta abrirse con su mano, ella alzo la vista. Lo sentía tan cerca que el acondicionador de aire no se abastecía. El brazo del hombre estaba extendido y su cuerpo por detrás de ella, deteniéndola.
Se asusto.
– ¿Qué? – fue lo que pregunto casi sin escrutar nada.
– Amy, para la próxima no se me escapara – su tono era bajito y su aliento tibio rodeaba hasta el cuello de la chica. Estaba tan cerca, que mataría por besarla. Pero era demasiado temprano.
La muchacha se alejó rápido de él parecía peligroso pervertido. No más había que mirarlo para darse cuenta de ello. Su mirada se planto en la de él, sus ojos rojos como un pétalo de rosa que por cierto eran totalmente inusuales, su cabello negro, su cutis tan níveo y limpio. En su rostro no había seña de rasuración del vello facial, su pómulos eran altos, su nariz perfilada, su barbilla fina y el cuello por igual piel hermosa. Su cuerpo tenía cierta divinidad mística, tanta elevación, forma y físico aun debajo de su uniforme. Aun así.
– Debo irme… – susurro. Y antes que nada pensaba deliberadamente ¿Quién era el pervertido-a? Ella también le miraba con salacidad e imaginando cosas sin mencionar nada. Esto era mutuo, entonces.
La puerta se abrió por acción del hombre, quien sonreía sin mostrar los dientes y solo en su mirada mordaz podía ver su perversidad. Intento caminar sin siquiera tropezar con las partes arrugadas de la alfombra porque seria su fin. Sentía ella misma su respiración agitada, las manos heladas y temblorosas, era su presa y él por ende, su cazador.
Y pensó que después de todo, esta experiencia seria totalmente fuera de lo normal. Pero debía actuar cautelosa o terminaría al fin del siguiente mes devorada.
¿Había sido idea buena llegar a la Armada?
Aun era temprano para saberlo.
– Nos vemos después de las 13:00 pm – sentencio.
Pero nunca olvidaría el nombre de este hombre Tnt. Sebastián Michaelis.
o.o.o
Continuara...
(1): Hago referencia al verso al inicio de la narracion.
(2):La pantera simboliza la lujuria, según Dante Alighieri en su obra.
(3): Cuando escribo "galletitas" hago referencia a la comida de gato... oh yo les digo: "Vengan mis amores, a comer galletitas"
¿Y bien? ¿Como estuvo? Bien-bien, Bien-mal (:
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¿Nos vidrios? !También!
Nos estaremos leyendo en una próxima! =D ... también las leo.
Y como dijo mi profesor de física en cuarto año: "Como todo lo bueno se va, yo me voy" (Yo/dormir) ¿Ustedes?
