¡Hola! Tiempo sin pasar por aquí.

Bueno, ya estoy en mis vacaciones de navidad y quise aprovechar para dejar salir un poco de mí lado "artístico"

Por ende ahora quiero compartirles esta extraña y corta historia que espero sea de su agrado, se ira actualizando de apoco y será algo al estilo de Drabble con continuidad entre uno y otro capítulo.

Un pequeño "Capítulo 0" les dejaré aquí por ahora.

La historia trata de que Kagome ahora es la muerta viviente y Kikyo es la viva por obra de un hechizo de alguien ajeno a Naraku que solo busca el odio de la miko más pura, en este caso Kagome; en la historía abrá amor, odio, drama, tragedia y en fin.

¡Un saludo a todo/as!


Disclaimer: InuYasha y sus personajes no me pertenecen, esta historia es sin fines de lucro y solo es mera diversión.

Advertencia: OOC (¿?) - SesshKag -InuKik.


Capítulo 0

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Un castigo.

Sí, quizás eso era, un castigo de Kami-Sama por amar lo que está prohibido desde hace siglos, ahora pago las consecuencias de mis actos impuros…

Ahora es al revés, ahora ella tiene todo lo que yo tuve, todo lo que amo y lo que amé.

Ahora ella tiene lo único que nos diferenciaba, lo que me hacía especial ahora es de ella; si antes era una sombra opacada por el brillo del sol, ahora soy nada ante ella.

Ahora ella es lo que yo era, ahora ella esta… Viva.

Yo ahora soy un cadáver errante en el mundo, atada a un hechizo que no tiene fin, condenada a vivir un tormento que es mío y que a la vez es ajeno a mí, y me lleno de odio en pensar de que ella ahora goza de lo único que podía llamar mi ventaja. Ella ahora está viva y yo, soy lo que ella era.

Ahora soy un cadáver en el cieno, un cuerpo de huesos ajeno a los míos, de tierra de la que no es mi tumba, por segunda vez en mí vida… La odio.

Ahora estoy caminando sin sombra, en un mundo donde dos veces no debería existir y es que ella ahora está con mí calor, con mí amor.

Ahora soy yo, la errante en un mundo del ayer y en un mundo de vivos, porque ahora yo… Estoy muerta, y Kikyo está viva… Con mi vida.

En este desierto como vagabunda en las noches sin sueño ando, repudiando mí marchito cuerpo por tener que engullir lar almas de mujeres en pena y odio; vagar por los caminos buscando nada, porque ya no tengo razón de vida… ¿Qué ya no estoy muerta? No supe ni lo que era morir, no supe lo que era dormir por siempre, ahora muerta en vida, muñeca ambulante soy.

Las luces que iluminan mi vaga existencia son de rencor en lamentos y el siseo de quienes son ahora mis compañeras es lo único que tal vez me mantiene cuerda.

Y es que desde que volvimos al monte de las ánimas y quedamos atrapadas en aquél templo donde la perdedora fui yo, porque así es.

Kikyo con mi vida, en mi grupo, en mi misión y yo, en la nada de un lamento.