Y ha llegado la consabida secuela de Ayato.

¡Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón! Me la he pasado con un bloqueo de escritora toda la semana. Mi papá decidió irse de viernes negro a Laredo y en el viaje por fin me desbloqueé, pero me olvdé llevar mi amada laptop. Me la pasé escrbiendo esta historia en las noches y, ahora que he vuelto, estoy pasándola lo más pronto posible.

No es super interesante. De hecho, todavía no me quito el bloqueo por completo. Pero creo que salió, al menos, bonita.

A/N: Esta secuela y la de Reiji suceden en universos separados. Lo que es verdad en una historia no necesariamente lo es en la otra. Aquí aplica todo lo de Meganekko Yui, pero no lo de White is for resignation.

Comenten, sugieran, critiquen, flameen. Ya saben, me gusta oír opiniones :)


Un tronido ensordecedor se dejó oír. Seguía lloviendo a cántaros, pero no fue un rayo lo que provocó el ruido; fue una de las más pesadas ramas del enorme y viejo árbol seco bajo el que el chofer del autobús decidió estacionarse a revisar una llanta. En vida fué un roble, pero ahora sólo era un montón de madera; un despojo del glorioso gigante verde que habría sido unos cuarenta años atrás. Seguía siendo hermoso, pero no era perfecto.

"No es el mejor. Y si no es el mejor, no sirve"

El conductor volvió al camión y arrancaron de nuevo. Iban lento por la lluvia. Demasiado para su gusto. El demente de Reiji podría estarlos siguiendo y alcanzarlos en cualquier momento; aunque la posibilidad le parecía pequeña, estaba ahí, y Ayato no se sentía con ganas de dejar cosas al azar ahora. No después de todo lo que tuvieron qué pasar para llegar a donde estaban.

Justo en ese momento, rayo y trueno cayeron, potentísimos y al unísono; iluminando el cielo y haciendo temblar la tierra. Si el rayo cayó al mismo tiempo que el trueno, probablemente no cayó lejos de donde estaban. "Ese roble, ya ha de ser historia". Volteó para confirmar, pero el roble estaba intacto. No era perfecto. No era el mejor. Pero se le había perdonado por esta noche.

Yui, quien estuvo dormida en su regazo hasta ese momento , se rebulló un poco con el ruido del golpe. Ayato la rodeó con su brazo y le acarició la cabeza, en un intento por evitar que se despertara. "Sólo quédate así un momento más. Sólo unos minutos, quiero seguir teniéndote tan cerca de mí"

No hubo suerte. Yui se levantó lentamente. Primero abrió sus grandes ojos rosas y parpadeó despacio, luego se acomodó los lentes y despegó la cabeza, y por fin el resto del cuerpo. A Ayato incluso se le pasó por la cabeza que lo hubiera hecho a propósito, para hacerle sentir parte por parte la tortura de la separación (por pequeña que fuera). Pero su niña no haría algo así. Era terca, sarcástica, rebelde y estaba un poquito loca; pero tenía un gran sentido del honor y respetaba las cosas importantes. Definitivamente, sería una mujer maravillosa.

Pero por supuesto que nunca se lo diría. Era mucho más divertido ponerle nombres y hacerla enojar.

-Uhhhmmm- Lanzó un profundo bostezo, estirándose como un gatito a media tarde. Ojalá nunca se diera cuenta de lo adorable que era -¿Qué pasó?.

-No hagas tanto escándalo, plana. Recuerda que NO queremos que nos encuentren.

-Bien, lo siento... Oye ¿Qué, ya no soy Yui?

-¡Pero eres mi plana!- Dijo Ayato, bajito pero con la sonrisa más animada del mundo.

-No. Enserio. Me llamo Yui- La chica le devolvía una mirada seria y estricta.

-¡Pues nada! Estás plana y de plana no pasas. No es mi culpa que no tomaras leche de niña y te hayas quedado como tabla.

Yui lo miraba, incrédula. Fascinada. Pero no por él, sino por ella misma. No podía creer que Ayato le estuviera diciendo todo aquello y ella ni siquiera deseara hacerle daño. Es más, se sentía mal pensando en sí misma haciendo algo que pudiera lasitmar a este chico. Sentía que se le revolvía un poquito el estómago. ¿Acaso se estaría perdiendo a sí misma? ¿Acaso estaría enloqueciendo de nuevo? Oh, no. Era algo mucho peor.

Estaba empezando a sentir amor por él.

Ya no sólo el sentimiento pasional del enamoramiento que había sentido hasta ahora, ya no sólo le gustaba; ahora también lo quería. Esto no era bueno. Ayato ya le había aclarado que eran amigos, y un sentimineto no correspondido podría dificultar las cosas entre ellos. Y más dificultades era lo que menos necesitaban ahora. No podía estar peleando con él, celándolo, y todas esas tonterías de la tensión sexual. Tenían que trabajar juntos y concentrarse en escapar y sobrevivir. Al menos hasta terminar con el problema, serían buenos amigos.

"Alguien debería decirle a este chico que los amigos no se meten a la cama de su amiga, sin camisa, mientras ella duerme. Pero bueno..."

A ver, a ver. Espera...

-Eh. no me respondiste.

Ayato giró los ojos de manera teatral.

-Un rayo. Plana. Sólo un maldito rayo.

-Ah, de acuerdo.- Se volvió a acurrucar en el pecho del chico, y él la rodeó con su brazo de nuevo, sin pensarlo.

"Recuerda, Yui. Sólo amigos"

-Eres una mujer muy ruidosa y descarada, plana. Así nunca pescarás marido.

-No me digas nada de eso. Tú eres más descarado, y más vas a tardar tú en pescar mujer. Ni siquiera sabes comportarte con una como es debido.

Ayato había pensado seguir la discusión por la ruta de sí que lo sé, sólo no me comporto así contigo porque no eres mujer, hacer enojar a Yui una vez más y disfrutar de su carita roja para luego contentarla o distraerla. Pero algo de lo que la chica dijo le llegó fuertemente al corazón. Y le dolió. No quería admitirlo ni para sí mismo, pero le dolió.

Por supuesto que no sabía comportarse con una mujer. Su madre, el primer y más básico modelo femenino en la vida de todos, había resultado ser un auténtico monstruo de pesadilla. Todos sus seis hermanos eran hombres, y todos estaban más chalados que un cocodrilo en bicicleta. En toda su vida nunca había sentido la confianza de dejar que alguien se acercara realmente a él, féminas incluídas. Entonces ¿Por qué habría de esperarse de él que supiera comportarse con una dama?

Y, sin embargo, la idea de no tener eso lo hacía sentir incompleto. Insuficiente.

Al bajar la cabeza y ver a Yui ya de nuevo dormida en su regazo, con el pelo rubio suelto y revuelto de la manera más adorable, y el rostro tan cerca de su pecho que su nariz le lanzaba un airecito cálido al cuello; su mente, por un momento, se vació completamente de todo problema. Aunque, cabe aclarar, el pensamiento que le siguió no era mucho más agradable que el anterior.

Esto no estaba bien. Llevaban fácil más de diez horas en ese autobús, y ella no había pasado mas de media hora despierta desde que se subieron. Estaba durmiendo demasiado y él sabía que era por la falta de energía. Así como su cuerpo de vampiro dejaba de sangrar cuando se estaba quedando vacío, el cuerpo de la chica se apagaba para ahorrar calorías. Tenía que comer algo pronto o se le cerraría el estómago, y eso sería un problema mayor.

No le gustaba la situación. Y era peor si ella estaba dormida, pues estaba en su mundo y no con él. Si ella dormía, él estaba solo con su angustia por su niña. Pero despertarla no sólo sería egoísta, también sería peligroso. Si su cuerpo estaba guardando energías con tanto empeño, era porque las necesitaba para cumplir las funciones vitales. Sería muy conveniente que Yui ya hubiera concluido su despertar como vampiresa psíquica, así podría abastecerse con alguno de los pasajeros a placer. Ayato incluso le hubiera dado su sangre en ese momento si con eso pudiera resolver el problema. Pero no. Yui seguía teniendo mas o menos los mismos requerimientos que los humanos. Mejor dejarla dormir hasta que el conductor hiciera la siguiente parada en alguna gasolinera, entonces podría restaurarse.

Pasó menos de media hora antes de que el conductor anunciara que la siguiente sería la última parada antes de llegar a su destino, en dos horas. Ayato no podía esperar dos horas. Apenas llegaran a la parada, se bajaría a comprar algo a la tienda más cercana. Preferiblemente algo de comida chatarra con calorías huecas que el cuerpo de Yui pudiera absorber rápido.

Al llegar a la parada, casi da un grito de desesperación. La dichosa parada no era más que una maldita caseta de relevo para los conductores, sin edificios a la vista. Kilómetros y kilómetros de nada. El conductor se frenó. Ayato estaba desesperado e impasiente.

Y al parecer todos los pasajeros también estaban demasiado impasientes como para esperar esa hora, pues el autobús se vació por completo, dejando a un vampiro con una chica dormida en sus brazos, y el equipaje de todos. Solos ellos y las pertenencias de todos. Sin supervisión. Esto era a lo que Ayato Sakamaki llamaba suerte.


-Despierta, plana ¡A desayunar!- Oyó la voz de Ayato. Abrió los ojos, y vió la silueta borrosa del vampiro. Tenía los lentes subidos hasta la coronilla. Se los acomodó y vió la sonrisa fanfarrona de Ayato, y la lata de jugo de durazno que le tendía con orgullo.

-...¿Qué?-Yui tomó la lata en sus manos. Estaba tibia. -...¿Jugo? Pero, está tibio...

-¡Maldita sea!- Suspiró Ayato exasperado, dándole la espalda a Yui y pasándose una mano por su cabello rojo. -¿Acaso vas a quejarte de eso? Necesitas energía, y he conseguido ese jugo para tí. Sólo tómatelo.

Yui ya no dijo nada. Ayato tenía razón, escaparon del demente de Reiji por los pelos, llevaba días sin comer y hasta sentada se sentía mareada y cansada. Quejarse de algo como que si el maldito jugo estaba tibio o no sería una mamada. Una reverenda mamada.

-Apresúrate, que van a regresar los demás.

-¿Y eso qué tiene que ver?

-¿Pues de dónde crees tú que he sacado esa lata?- Dijo el vampiro sonriendo.

Yui separó la lata de sus labios, y la miró un momento. Después volteó a ver por la ventana. Los demás pasajeros deambulaban cerca del autobús y alrededor de un pequeño edificio, se notaba que era de un solo cuarto. Ni una sola tienda ni máquina expendedora. Volteó a ver a Ayato. Seguía sonriendo y traía algo que no había notado en el brazo. Era una prenda roja.

-Ayato... ¿Robaste este jugo?

-Robar es una palabra muy fuerte ¿No crees? Sólo he tomado lo que necesitamos de alguien mas, sin pedir permiso. Pero te recomiendo no fijarte en los detalles, y apurar hasta el último trago de esa lata o esconderla. Los demás ya vienen y si los dueños la ven en tu mano y la reconocen, se van a enojar.

Yui volteó a ver por la ventana de nuevo. El chofer ya les hacía señas a la gente para que volvieran a abordar. ¡Mierda! Si la tiraba por la ventana, la verían; si la dejaba en el suelo, tambien. No quedaba de otra. Bebió y bebió hasta vaciar la lata, la aplastó con un pisotón la desapareció en un bolsillo del abrigo que traía por toda prenda. Apenas deslizó la lata, una mujer pasó a su lado, pero como no pareció reaccionar, pensó que no sería la dueña, o quizá no vió nada.

Ayato se acomodó en su asiento. El autobús volvió a arrancar. No hubo ningún incidente en las dos horas que quedaban de viaje. Yui se volteó a ver por la ventana, sin ningún pensamiento concreto que el vampiro pudiera captar. Sólo miraba por la ventana, pero al menos ya no se durmió durante todo el viaje.


Cuando llegaron a la estación, la gente que llegaba a ver a sus familias por las fiestas y las decoraciones de navidad inundaban el lugar, y el frío escarchaba las ventanas ¿Qué tan al norte habrían viajado? Era casi invierno, pero donde estaban cuando salieron nunca había hecho tanto frío. Estaba anocheciendo, el cielo estaba nublado, y parecía como si en cualquier momento fuera a caer nieve.

-Tranquila. Seguimos en el mismo país.

Yui no se había acostumbrado a que le leyeran la mente.

-¿Saldremos del país?

-Si. Pero por hoy, descanzaremos. Sólo necesitamos un lugar dónde pasar la noche... Oh, casi lo olvido.- Ayato se quitó la mochila y sacó un par de botas negras hasta la rodilla y una bolsa con unas prendas, entre ellas la prenda roja que Yui le vió en el autobús. -Toma y vé al baño a cambiarte.


A pesar de lo poblada que estaba la estación, el baño de mujeres estaba solo. Yui se encerró en un cubículo y abrió la bolsa. Esta contenía un par de calcetas blancas gruesas y la prenda roja, que resultó ser un vestido de mangas largas y falda hasta la rodilla.

Se puso todo lo de la bolsa. Tanto el vestido como las calcetas eran de una tela suave y gruesa. Un cambio que agradecía bastante, y todo le quedaba mucho mejor que el enorme abrigo negro de Ayato. Las botas eran un poco grandes, pero se ajustaban bastante bien con las calcetas gruesas. Metió el abrigo y las sandalias a la bolsa. Salió del cubículo, caminó al lavamanos y se lavó las manos y la cara, y se acomodó un poco el cabello.


Ayato estaba esperándola, recargado relajadamente en la puerta del baño viendo pasar a la gente que iba llegando de todas partes. Cuando salió, el muchacho lanzó una risita sarcástca.

-Por fín, plana. Pensé que te...- Comenzó a decir con su sonrisa. Pero al verla, se paró en seco y se quedó mirándola.

Se acercó a ella despacio, como con cautela. Yui se puso nerviosa. Se habá acercado tanto que sus cuerpos estaban práctgicamente pegados. Ayato tomó ese delicado rostro pálido entre sus manos, casi como con una caricia, y lo giró para verlo de un lado y de otro. Después dió un paso hacia atrás, y observó a la chica de piés a cabeza. Y luego le dedicó la sonrsa más tierna y cálda que le había visto hasta ese momento.

-Te ves... Como en esa noche.

Yui no dijo nada. Lo miraba confundida, pues no entendía muy bien qué estaba diciendo. Pero esa sonrisa que tenía Ayato en su bello rostro, esa sonrisa amorosa y perfecta, le fascinaba.

Se prometió a sí misma que la volvería a ver. Costara lo que costara.


Llegaron al hotel que estaba al lado de la estación. Yui nunca se había quedado en un lugar tan bonito, ni tan caro. Pero a Ayato no pareció importarle el costo, así que lo dejó pasar sin más. Total, obviamente ella no iba apagar, y tampoco había mucho que pudiera hacer al respecto.

Lo que sí no pasó por alto fué que Ayato había pedido específicamente una habitación con una sola cama. Y, a diferencia de esas noches en la habitación de Yui, había tenido opción de hasta tres cuartos separados.

"Buenos amigos, Yui. No lo olvides"


Ahí está, con todo y un poquito de romance bonito :3 Ese Ayato me está saliendo muy Subaru ¿O soy sólo yo?

~Matta nee.