A/N: ¡Ah! Bien. Como verán aquí está la nueva "edición" de "Camino Perdido", ahora titulado: "¿Por qué no puedo…?". Es un nombre simple, pero me gusta ^^. No saben cuantas veces se lo tuve que cambiar, pero finalmente me convenció este. Se me ocurrió viendo AMV's de JR, exactamente, fue uno en especial. Uno que usa la canción de Liz Phair llamada "Why Can't I?". Me quedé un rato escuchando la letra y me dije: "Oye, esto se parece un poco a las emociones de Misaki", y decidí usarlo como título. Hasta la fecha no me ha molestado para nada, así que estoy conforme ^^.

Bueno, espero que la espera haya valido la pena y disfruten esta nueva edición de mi primer fic ^^.


¿Por Qué No Puedo…?.


Capítulo 01: Una Parte De Ti En MÍ.


(…)

- Misaki –susurró el hombre de voz monótona y madura tomando con suavidad, pero a la vez firmemente, las manos del muchacho de cabellos castaños.

El joven se mantuvo inmóvil con su vista fija en algún punto del suelo mientras escondía sus ojos verdes del hombre de traje.

- Misaki, mírame –pidió el hombre nuevamente con cierto tono de preocupación en su típica voz monótona sin quitarle un ojo de encima.

El joven ni intentó hacer algún sonido o movimiento, casi como si su cabeza estuviera en cualquier otra parte menos en esa habitación. El hombre, más que molesto con la actitud que el muchacho estaba teniendo con él, lo tomó por la cara forzándolo a enfrentar su mirada y removió los cabellos que podían impedir que lo viera bien con esos orbes verdes que tanto le llamaban la atención y amaba.

- Me gustas –le dijo antes de sellar sus labios sobre los de él.

- ¡Qué…! ¡¿Qué crees que estás haciendo? –Gritó el muchacho de inmediato intentando alejar al hombre sin tener éxito alguno- ¡Suéltame! –terminó por exigirle.

- No quiero, tu me gustas –repitió sin quitarle la vista.

Por un instante, Misaki pudo reconocer en el frío rostro del hermano mayor de los Usami cierta ternura y sinceridad que le hacían recordar a su pareja actual. Con suavidad, Haruhiko posó una de sus manos libres en la cintura del menor mientras la otra aún lo sostenía por la cara y lo empujó sobre la cama de sábanas blancas que había preparado para él tiempo atrás.

- ¿Ha-Haruhiko-san, qué pretende hacer? –apenas Misaki terminó esa frase Haruhiko volvió a besarlo, esta vez, aprovechando que la boca del muchacho aún estuviera abierta para hacerlo de la manera más apasionada que pudiera y probar ese tan ansiado sabor al que se había obsesionado desde la última vez que se habían visto en Marukawa.

Tomando entre sus labios la boca de Misaki, inició un beso simple que sólo implicaba la succión de estos para luego introducir su lengua. Misaki se sorprendió de inmediato al sentirlo e intentó empujarlo para que se detuviera, pero el hombre no parecía querer ceder ni un centímetro. Entonces intentó golpearle la espalda con ambos puños esperando que eso lo hiciera reaccionar pero, para su desgracia, en ese minuto su cuerpo ya no tenía la fuerza suficiente para hacerlo, el beso se la había succionado casi por completo dejándolo sin otra opción más que aferrarse a la espalda de la chaqueta del mayor a la vez que presionaba con fuerza sus ojos para esconder las lágrimas que se formaban y caían rápidamente por su rostro. Cuando Haruhiko abrió sus ojos las notó y, soltando al muchacho, se alejó.

- Perdóname, te presioné demasiado –dijo secando con sus dedos los rastros de las lágrimas que habían caído por el rostro del muchacho para luego enderezarse y darle el espacio suficiente para que respirara y se sentara.

El joven no perdió el tiempo y tomó uno de los cojines de la cama como escudo a la vez que se alejaba del mayor de los Usami. Haruhiko levantó una ceja ante los actos del muchacho y volvió su mirada hacia un punto vacío de la ventana que estaba en la muralla al otro extremo de la habitación.

- No tienes porqué reaccionar así –dijo con demasiada tranquilidad en su voz.

- Sí, si tengo que, ¿de quién cree que es la culpa? –repuso el muchacho muy molesto y sonrojado.

- Ya no te preocupes, no volveré a hacerlo –dijo sin intentar mirarlo.

Después de esas palabras hubo un largo silencio, uno tan incómodo para el muchacho como para el hombre. Misaki estaba rogando por que Tanaka, el mayordomo de la mansión Usami, o que cualquier otro sirviente, tocara la puerta de la habitación preguntando si necesitaban algo para distraer la tensión del ambiente y lograr encontrar una excusa u oportunidad para escapar lo más rápido posible, pero nada, no llegaba nadie a rescatarlo. Entonces miró la habitación intentando distraerse. Esa habitación era la misma que tiempo atrás Haruhiko le había ofrecido para que viviera con él. Estaba igual como la última vez que la vio, en un extremo, cercano a una ventana, había un escritorio de madera con una silla que hacía juego y de respaldo color lila, en la esquina había un velador con un florero encima y a su lado otra silla de madera con el respaldo también de color lila, pero de distinto diseño al de la silla del escritorio, al centro habían otras dos sillas iguales a esta que rodeaban una mesita; pegado a la muralla había un espejo de marco blanco justo al lado de una ventana y luego estaba la cama donde se encontraba el muchacho junto al arquitecto. La cama con un dosel amarillo claro era cómoda al igual que sus cojines. Las sábanas blancas estaban puestas con tal perfección que casi dolía el sólo pensar en sentarse y desarmar su orden.

Aún inseguro, el muchacho seguía presionando el cojín que había tomado de la cabecera de la cama contra su cuerpo en un vano intento de protegerse de cualquier movimiento que fuese a hacer el mayor. Con lentitud recorrió con la mirada al hombre. Vestido con su típico traje formal y camisa blanca usaba una corbata violeta que intentaba darle un poco de vida a su presentación, pero su expresión facial no lo ayudaba mucho. Sentado con sus piernas cruzadas y con una mano sujetándose la cabeza seguía mirando hacia la ventana que estaba cerca del escritorio.

"A pesar de que no se parecen en nada", pensó el muchacho deteniéndose en el rostro del hombre, "tienen ciertas cosas en común. Por ejemplo, su perfil, la forma de su nariz, ojos y labios es muy parecida. Supongo que eso lo heredaron de Fuyuhiko-san. También, ambos son exageradamente persistentes y derrochadores con su dinero. Me acuerdo cuando lo conocí, por accidente le dije que me gustaban las fresas, aunque eso no es mentira, y terminó enviándome cajones llenos de ellas por varios días, y por eso, Usagi-san empezó a competir comprándome cualquier producto hecho a base de ellas. De verdad que fue una pesadilla."

Los pensamientos del muchacho fueron interrumpidos al ser descubierto observando al mayor. Haruhiko se enderezó y, apoyándose en la cama con la misma mano con la que se sujetaba la cabeza, se acercó lentamente al muchacho sacándole un sonrojo enorme.

- ¿Qué sucede? –Preguntó sin cambiar su expresión- ¿Acaso estás reconsiderando la propuesta que te hice tiempo atrás?

- ¡Pe…! ¡¿Pero de qué está hablando? –Exclamó sin poder esconder su nerviosismo- N-No entiendo de qué me está hablando, Haruhiko-san.

- Entonces te lo voy a repetir. Misaki –se acercó peligrosamente a los labios del muchacho-, múdate aquí, a vivir conmigo. Yo seré mejor que Akihiko.

Ambos se quedaron por un breve momento mirándose a los ojos y buscando descifrar los pensamientos del otro. Antes de que el muchacho pudiese darse cuenta, el mayor le quitó con rapidez el cojín que los distanciaba y, rodeándolo con sus brazos, lo acercó a su cuerpo robándole otro beso apasionado.

Misaki intentó resistirse, pero antes de que pudiese hacer algo Haruhiko ya había terminado el beso, pero no el abrazo. Acomodando su cabeza en el cuello del muchacho, Haruhiko lo apretó con fuerza hacia su cuerpo.

- Misaki, me gustas, de verdad. Quédate conmigo –susurró detrás de su oreja.

El muchacho se estremeció levemente al sentir esa pequeña brisa que soltó el mayor para luego aferrarse, inconscientemente, a su espalda correspondiendo el abrazo. Su corazón empezó a latir rápidamente antes de que él pudiese intentar hacer algo para detenerlo. De pura vergüenza intentó alejar al mayor para que no lo sintiera, pero sabía que ya era tarde, Haruhiko ya lo estaba tomando con delicadeza por el rostro y besando con mucho cuidado.

"¿Qué diablos estoy haciendo? Esto no debería estar sucediendo.", pensaba a la vez que intentaba mantener sus ojos abiertos y la mente funcionando, "Usagi-san me debe estar esperando. No puedo permitir que esto continúe, debo alejarme de Haruhiko-san lo más…". El muchacho no logró terminar su pensamiento debido a que la mente se le fue en blanco y ya ningún razonamiento parecía querer asomarse.

(…)

Akihiko se estaba esforzando al máximo para terminar con la novela que estaba escribiendo. Se suponía que ese día iba a tener una cita con su pareja, pero Aikawa apareció desde temprano exigiendo el manuscrito cancelando cualquier plan. Esta situación hacía que se sintiera muy molesto y frustrado, tenía planeado ir a ver una película con el muchacho, llevarlo a cenar y luego a algún hotel donde tuvieran una alocada noche de pasión hasta el amanecer, pero al mirar por la ventana se dio cuenta que, aunque terminase en ese mismo instante su manuscrito no podría convencer al muchacho para que salieran.

Mientras Akihiko se resignaba a su situación actual, Aikawa estaba muy cómoda sentada en el sillón de la sala de estar leyendo por millonésima vez Jun'ai Romantica. No importaba cuantas veces la leyera, nunca le aburría la historia que había creado Akihiko, además, le causaba un poco de curiosidad si todo lo que estaba escrito era verdad. Se suponía que los personajes principales eran Akihiko y Misaki. Pero sabía que si le preguntaba a Akihiko era muy probable que éste la miraría con una expresión picara, casi diciéndole "¿De verdad quieres saberlo?", y luego la dejaría imaginándose cosas. Pensó en preguntarle a Misaki, pero sabía que éste se pondría tan rojo como un tomate y a tartamudear y preguntarle cómo se le ocurre hacer ese tipo de preguntas. Sabía que no importase a quien le preguntase, nunca le responderían como a ella le gustaría. Pero, definitivamente, iba a ser más divertido preguntarle al muchacho que al escritor.

Una vez que terminó de leer todos los libros publicados hasta la fecha se fijó en su reloj pulsera, eran pasadas las ocho de la tarde y el muchacho no había regresado aún. ¿Dónde podría estar?, no era común que llegase pasada la hora de la once. La mujer tomó su cartera que reposaba sobre la mesa de la sala de estar buscando su celular, estaba preocupada por el muchacho y sabía que el escritor también lo estaba, aunque estuviese trabajando en ese mismo instante. De inmediato encontró su número, lo tenía en la lista de llamadas recientes porque, días atrás, le pidió que ayudara a Akihiko a sacar más ideas para la novela que estaba escribiendo. Presionando el botón para llamar colocó el aparato contra su oído hasta que sintió la puerta principal abrirse.

- ¡Oh! Misaki-kun, bienvenido –le sonrió cancelando la llamada.

- Hola Aikawa-san, ya regresé –saludó el muchacho de ojos verdes sonriendo con suavidad.

- ¿Sucede algo, Misaki-kun? No te vez muy bien –se acercó tocando su frente buscando algún indicio de fiebre, pero no encontró ninguno.

- N-No sucede nada, Aikawa-san, es solo que estoy un poco cansado –respondió con la misma sonrisa con la que la saludó.

- Bueno, si tú lo dices –respondió Aikawa suponiendo que se estaba imaginando cosas.

A pesar de que el muchacho logró convencer a Aikawa con sus palabras, había algo que no podía negar y eso era que había algo que lo preocupaba. El sólo hecho de recordar los labios de Haruhiko sobre los suyos hacía que su corazón se estremeciera, ¿cómo se supone que debiera estar tranquilo con esa deliciosa sensación si el estaba con Akihiko?

Cuando estaba con Haruhiko besándose su mente se fue totalmente en blanco impidiéndole que pensara en alguna forma para alejar al mayor. Claro que era difícil de reconocer pero, se sentía tan bien con esos enormes brazos alrededor suyo y esos finos labios invadiendo los suyos. El recordarlo era simplemente un placer tortuoso.

(…)

Ambos hombres se besaron apasionadamente hasta que la mano de Haruhiko se deslizó por debajo de la camiseta del muchacho haciéndole recordar el rostro de Akihiko. De inmediato alejó al mayor de su cuerpo de un empujón y jadeante le desvió la mirada.

- Haruhiko-san –dijo entre jadeos-, no puedo corresponderle. Yo estoy con Usagi-san.

- Aún así me acabas de corresponder –dijo con su típico frío tono acompañado de un dejo de molestia que Misaki pudo percibir sin ninguna duda.

Misaki se quedó inmóvil antes esas palabras mientras, con sus ojos escondidos detrás de sus cabellos, miraba en secreto como el hombre se levanta y dirigía hacia la puerta. Por un momento se detuvo para mirar de reojo al muchacho que se mantenía firme en su decisión de no volver a mirarlo. Cinco minutos después de que se retirara apareció Tanaka para invitar al muchacho a cenar con ellos, después de todo, ya iban a ser las siete de la tarde. Misaki intentó rechazar la invitación, pero Tanaka le insistió tanto que no pudo rechazarlo. Después de comer en silencio junto a Haruhiko una cena muy simple (más simple de lo que se esperaba) intentó irse caminando pero, por insistencia de Haruhiko, el chofer de la mansión Usami lo llevó a la estación de metro más cercana.

Los recuerdos del muchacho fueron interrumpidos por el sonido de un vidrio destrozarse y una voz femenina gritando su nombre.

- ¡Misaki-kun! ¿Estás bien? –Se acercó de inmediato la pelirroja a la cocina para ver al muchacho.

El suelo estaba lleno de los pedazos de un vaso transparente que al parecer contenía leche con chocolate. En un principio el muchacho parecía estar absorto en sus pensamientos, pero cuando se agachó para recoger un pedazo del vaso, Aikawa le gritó.

- No toques nada, Misaki-kun, iré a buscar la escoba de inmediato.

Después de un rato la cocina volvió a la normalidad y, a excepción del vaso faltante, parecía como si nada hubiese sucedido. Aikawa volvió a tocarle la frente al muchacho pensando que tal vez estaba empezando a resfriarse, pero éste insistió en que sólo estaba cansado y se disculpó para ir a dormir. Sabía que la mujer iba a quedarse dormida en el sillón esperando a que Akihiko le entregara el manuscrito, por lo cual, antes de encerrarse en su cuarto, le dejó una frazada a mano.

(…)

A la mañana siguiente el muchacho se despertó a las nueve de la mañana, afortunadamente era sábado por lo cual podía haraganear por un rato más en su cama, pero los recuerdos del sueño que había tenido anoche no le permitieron que se volviera a dormir. Aunque más que un sueño le parecía una pesadilla. En él estaba siendo abrazado por la espalda de una manera tan posesiva que le hacía pensar que era Akihiko, pero cuando se volteaba a verlo veía que era Haruhiko quien, además, le arrebataba un beso. Luego de que terminara esa muestra de afecto el muchacho veía que era Akihiko quien lo estaba besando y ahora empujaba contra una cama enorme de sábanas blancas, y el que ahora se ponía sobre él era Haruhiko que volvía a besarlo. Lentamente sintió como cuatro manos lo acariciaban y desvestían con rapidez dejándolo sólo con sus bóxers puestos. Cuando se fijó de donde provenía cada mano pudo ver que, al frente suyo, estaba Akihiko acariciando con una mano sus pezones y con la otra presionando sobre sus bóxers calentándolo lentamente mientras la besaba al cuello; mientras que, detrás suyo, estaba Haruhiko acariciando sus caderas y trasero a la vez que besaba sus espalda. Luego el sueño se volvió más excitante al verse a si mismo que estaba teniendo relaciones con ambos Usami.

"¿Cómo es posible que tenga este tipo de sueños?" se preguntó totalmente sonrojado intentando taparse la cara con sus sábanas, "¡Este sueño no es normal! ¿Cómo puedo soñar que estoy con ambos haciendo… eso… si ni siquiera se soportan en la misma habitación? Espera… eso no es lo que quiero decir. Primero que nada, ¿por qué tenía que estar en medio Haruhiko-san? Esto debe ser un error, mi cabeza debe de estar jugando conmigo. Sí, eso debe ser, ¿no?"

Después de un rato rodando sobre su cama intentando relajarse y olvidar su sueño, el muchacho escuchó a la pelirroja gritar.

- ¡Usami-sensei! ¡¿Qué cree que está haciendo durmiendo cuando aún no ha terminado el manuscrito?! ¡Si tanto quiere dormir, termine pronto!

De fondo se escuchaban los gruñidos de Akihiko frente a las quejas de la mujer. Misaki sabía que en cuanto terminara de escribir y se fuese la editora, Akihiko iba a tirársele encima con la excusa de que necesita "recuperar energía", y el hombre llegaba a ser muy bruto con tal de saciar su sed sexual, por eso era mejor darle algo de comer para que tuviera el estómago satisfecho y se le calmaran un poco los ánimos. Rápidamente se dirigió al baño y duchó. Una vez que terminó se vistió y dirigió de inmediato a la cocina a preparar un poco de café y unos sándwiches para los adultos. Al terminar llevó sobre una bandeja todo lo preparado a la habitación del escritor.

- ¿Y? –Preguntó con una pequeña sonrisa mientras entraba- ¿Cómo va, le falta mucho para terminar? –dejó la bandeja de madera sobre el escritorio del mayor acercándole una taza de café a Aikawa.

- Gracias, Misaki-kun –agradeció Aikawa recibiendo la taza-. ¡Por desgracia aún faltan cerca de treinta páginas para terminar y Usami-sensei se rehúsa a escribirlas! –chilló.

- No estoy inspirado en este momento –agregó después de la queja de su editora.

- ¿Cómo puede no estar inspirado si le traje todo el material que usted necesitaba? ¡Deje de haraganear de una vez y termine de escribir, por favor!

- Si no me siento inspirado no puedo escribir –respondió dedicando una desagradable mirada a su editora provocando que esta contuviera un grito de desesperación-. Además, ¿por qué me estás insistiendo tanto ahora si la fecha de entrega es en una semana? –preguntó encendiendo un cigarrillo.

- ¡Pero si ya se lo dije! La fecha de entrega es este miércoles y estamos a sábado. Necesito que me entregue el manuscrito antes de esa fecha.

- Entonces aún tengo tiempo. Ahora váyase y déjeme descansar.

Uno podría pensar que el muchacho ya debería estar más que acostumbrado a estas discusiones entre el escritor y la editora, pero era evidente que nunca lo haría. Estar presente en esas discusiones no solamente lo incomodaban bastante sino que también acostumbraban a meterlo en problemas.

- Usagi-san –interrumpió la discusión-, ¿por qué no comes algo para recuperar energía? –dijo con una sonrisa fingida a la vez que le acercaba la taza de café que le había preparado.

Inmediatamente Akihiko sujetó con una mano la taza que el muchacho le ofrecía y dejó a un lado, mientras que con la otra sujetaba su muñeca y lo acercaba bruscamente hacia su cuerpo.

- ¿Sabes cuál es la mejor forma de recuperar energía? –susurró acercando peligrosamente sus labios a los del muchacho.

Misaki, abriendo sus ojos de par en par junto al recuerdo del día anterior, empujó al hombre con todas sus fuerzas a la vez que se sonrojaba salvajemente.

- ¡Dé-Déjate de bromas, por favor! Ahora tienes que terminar con tu manuscrito y no creo que haciéndome eso te ayude.

- En realidad –interrumpió Aikawa tomando la laptop del escritor y acercándosela-, fíjate hasta donde quedó.

Misaki tomó la laptop y la empezó a leer:

"… Akihiko encerró entre sus brazos al muchacho sin la más mínima intención de soltarlo.

- Hagámoslo –susurró en su oído para luego besarle el cuello.

Misaki se giró entre los brazos de Akihiko para que los labios de ambos se unieran en un largo y apasionado beso. Luego rodeó posesivamente el cuello del mayor para prolongar el beso.

Al separarse, el muchacho miró a Akihiko con un profundo rubor en sus mejillas y susurró…"

- Como podrás ver –empezó Akihiko-, no se me ocurre exactamente qué hacer con 'Misaki'. Podría hacer que diga algo así como "vamos a la cama" o "hagámoslo ya" u "hoy quiero ser yo el que empiece" o "puedes hacer lo que quieras conmigo", pero aún no estoy seguro.

- ¿Y por qué necesitas mi ayuda con eso? –Reclamó Misaki sin poder siquiera intentar esconder su rubor- Tu eres el escritor, escribe lo que se te de la gana, siempre haces lo mismo, ¿no?

- Sí, pero necesito que me ayudes a recrear la escena que hay en mi mente –tomó las manos del muchacho y las puso alrededor de su cuello-, sólo tienes que sujetarte firmemente de mi y yo haré el resto –sonrió traviesamente.

Misaki, usando más fuerza de la que esperaba usar, se soltó del agarre y salió de la habitación quejándose de la actitud y del actuar del escritor, cosa que dijo más bien para intentar disimular la brutalidad con la cual había actuado. Normalmente no habría podido escaparse de una mañana de pasión proporcionada por el mayor, pero esta vez había sido diferente. Esta vez, al sentir al hombre tomarlo por las manos volvió a recordar el día anterior.

"¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?", se quejó una vez que se escondió en la cocina, "¿Por qué tengo que recordar a Haruhiko-san cada vez que Usagi-san me toca?". Por un instante Misaki se miró las manos recordando la forma de la cual se soltó del agarre del escritor. "Aún no entiendo… cuando Usagi-san me tocó recordé las manos de Haruhiko-san tomando las mías, pero no entiendo porqué si ambos son distintos en ese sentido. Usagi-san tiene las manos frías, mientras que Haruhiko-san las tiene cálidas, aunque ambas sean grandes no deberían hacerme recordar las del otro…"

Los pensamientos del muchacho fueron interrumpidos por la llamada de la pelirroja que salía de la habitación de Akihiko.

- ¡Misaki-kun! –lo llamó mientras bajaba las escaleras

Misaki dejó de mirarse las manos y se volteó hacia ella para recibirla con una pequeña sonrisa.

- ¿Qué sucede Aikawa-san?

- Oh, Misaki-kun –exclamó una vez que llegó a su lado-, de verdad que lamento tener que meterte en problemas para que Usami-sensei termine de escribir. No era mi intención incomodarte o molestarte –se disculpó muy apenada.

- No tiene porqué disculparse, Aikawa-san, no estoy molesto –respondió el muchacho.

Aikawa miró algo sorprendida al muchacho por la respuesta que le dio con una sonrisa sincera.

- ¿En serio? –Preguntó sin intentar esconder su sorpresa-. Es que me sorprendiste allá arriba –dijo señalando la habitación del escritor- cuando te fuiste de la habitación, pensé que te habías enojado mucho. Después de todo, te estábamos metiendo en otro capricho del Sensei.

Misaki ya sabía que su reacción no había sido la mejor, pero no esperaba que hubiese sido tan impactante. Bajando la cabeza se disculpó con Aikawa por haberla preocupado de más y pensó en ir a disculparse con Akihiko, pero la pelirroja le dijo que, gracias al modo en el que había reaccionado, logró hacer que el escritor al fin se pusiera a continuar la historia, asique prefería que lo hiciera después. Claro que después de esa charla el muchacho no se quedó nada tranquilo. En ese momento no estaba muy seguro de cómo disculparse con el escritor, pero temía que si lo hacía después de que terminara de escribir acabarían teniendo sexo y en ese minuto no se sentía muy seguro como para hacerlo, después de todo, el día anterior se había estado besando con Haruhiko, justamente la persona que Akihiko odia más que a nadie o nada en el mundo.

Mientras que intentaba encontrar alguna solución a su problema, dedicó toda la mañana para limpiar lo que pudiera del departamento y en la tarde se enfocó en estudiar para los exámenes que tendría esa semana en la universidad. Al final, el escritor no terminó de escribir ni ese día ni el domingo y Aikawa se tuvo que quedar a dormir en el estudio del escritor. ¿Por qué justamente ahí? Porque así podría hacerle un poco de presión para que terminase de una buena vez. Las pocas charlas y encuentros que tuvo el muchacho con su pareja fueron solamente a la hora de la comida cuando le llevaba la bandeja a la habitación, además de esa pequeña interacción no pudieron siquiera intentar mantener una conversación.

Y así fue como llegaron al lunes. Justamente ese día, Misaki tenía un examen a las ocho de la mañana, por lo cual salió temprano a darla. A las diez ya estaba libre y no tendría nada que hacer en la universidad hasta las cinco de la tarde, hora a la cual tenía otra clase a la que necesita asistir.

El castaño tenía cuatro opciones. Una era quedarse en la universidad haciendo quien sabe que cosas, otra era salir con Sumi-senpai y sus amigos, otra era pasearse por el centro, y la última era regresar al departamento de Akihiko. De inmediato descartó la última debido a que no se sentía cómodo estando ahí después de haberlo engañado, aunque el escritor no supiera nada no sentía que fuese lo correcto. Pensó que entonces, la mejor opción era salir con su senpai, pero este se le había adelantado y no lo encontró por ningún lado de la facultad. Consideró el quedarse en la biblioteca, pero sabía que era muy probable que se quedara dormido y se perdiera la clase. Al parecer entonces, su decisión estaba tomada, esa tarde se pasearía por el centro. Tal vez cambiando el ambiente pueda encontrar alguna solución a su problema.

(…)


A/N: asdf! xD ¿Y qué le pareció? Si sé cambié un poco la situación, pero creo que ahora está mejor narrado, ¿no creen? Bueno, con esto les deseo que hayan tenido una fantástica navidad y año nuevo, y si el año nuevo no empezó tan bien como algunos esperaban, pues les digo que no hay mal que por bien no venga ^^.

Por si alguien está curioso… Ya di la prueba de selección universitaria, no me fue tan bien como necesitaba y la próxima semana sabré si quedé o no en alguna universidad, asique aquí me tienen cruzando los dedos x3 xD.

Bueno, eso es todo por hoy, no les puedo asegurar para cuando les traeré el siguiente capítulo, pero sí les puedo asegurar que será antes del 10 de febrero (pongo un mes de espera para asegurarme de que voy a poder hacer las revisiones necesarias). Pero igual me harían felices con algún review (recuerden muchas veces son una buena inspiración para que uno siga escribiendo ^^).

Take care~!