el secreto mas bien guardado; el padre de kagome?(inux kagomex.. seshomaru?)

Una sombra cruzaba los densos bosques a toda velocidad, el tiempo ya había finalizado, ya habían pasado 18 años, ya podía reclamarla

Un gruñido de bestia se oyó desde lo alto de un monte, era como una señal de que pronto lo que había buscado todo ese tiempo, y que había protegido a su manera, seria suyo…

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- ah…- dijo una hermosa chica de cabellos azabaches, largos hasta el principio de la cintura, con unos encantadores rizos en las puntas, que le deban un toque jovial en su cara, toda esa melena ahora estaba recogida en una cola alta debido al calor, sus ojos eran de un color chocolate intenso, que, cuando reía parecía como si unas llamas suaves se encendieran en sus ojos- hace mucho calor….- murmuró pasándose una mano por la frente intentando sacar el sudor- sango.. Como puedes soportarlo?- pregunto a su amiga que llevaba tan tranquila el uniforme de manga larga de exterminadora-

- bueno, son muchos años kagome, desde pequeña que soporto el calor, además este traje no es tan caluroso como parece

- a….es de gran consuelo que me lo digas- dijo sarcástica- ahora mismo a mi si me tiran un huevo lo frito seguro!

- No hay para tanto…

- Bueno el caso es que… ahora que lo pienso… donde están los chicos?

- A inuyasha, miroku, y shippo?- dijo sango distraídamente- han ido a por comida, inuyasha trae la comida, y miroku y shippo buscan leña..

- Como es que yo no me he dado cuenta?

- - porque estabas dormida- dijo pausadamente- -

- ah -dijo distraídamente- cuando hace que se han ido?

- Ara un rato, como dos horas- dijo pensativa-

- Bueno, voy a darme un baño, haber si encuentro algún río, o lago por aquí cerca, es que yo ya no lo soporto mas-dijo dando se aire con la mano.-

- Ve con cuidado!- le oyó decir a sango-

- Si!- respondio-

Camino durante un rato, y, al final.

-milagro!- dijo a la vez que diviso a una pequeña laguna-

El lugar era muy hermoso, constaba de vastos árboles flores de todo tipo en la orilla de la laguna, mientras que en el horizonte se podían ver algunos animales beber agua, o, hasta incluso algún pequeño youkay como shippo.

-es fantástico!- dijo desnudándose de inmediato y tirándose de cabeza al agua- dios esto es el paraíso- dijo mientras sentía el agua refrescar su cuerpo caluroso-

-hombre, fantástico si, pero el paraíso no lo creo- dijo una voz haciendo que kagome instantáneamente sumergiera su cuerpo solo dejando los ojos y la nariz al descubierto, se giro con sigilo, y , justo donde había dejado su ropa había un hombre de unos 30 años de cabellos cortos como miroku, de un color extraño, bueno es que mas bien no eras cabellos sino llamas, en vez de cabellos tenia llamas, sus ojos eran de un color azul cielo precioso, y bestia un kimono azul marino con las mangas plateadas, le daba un aspecto extraño pero a la vez fantástico.

-quien eres tu?- dijo ella desafiantemente aunque solo tenia los ojos fuera del agua para que se diera cuenta que estaba en guardia-

-soy…. Alguien que te conoce desde que naciste- dijo el misteriosamente- veo que, no estas con tu prometido?- dijo extrañado- como es eso?- dijo el haciendo que a kagome se le quedara una cara de tonta, que coño quería decir con eso de su prometido, que prometido, y en primer lugar quien era ese tipo! La estaba poniendo muy nerviosa-

-disculpe pero creo que se confunde de persona, yo no estoy prometida con nadie- dijo ella-

-claro que si, tu madre cuando naciste me lo dijo, tu madre, sonomi- dijo diciendo el nombre de la madre de kagome dejando a la pobre muchacha estupefacta

-como sabes el nombre de mi madre- dijo ella, era imposible que un demonio como el supiera el nombre de su madre, Mnnn, ah, claro seguramente ese nombre debía ser muy común es esta era! Claro eso debía ser-

-te lo he dicho, hace mas de 100 años que nos conocemos-dijo pausando un rato al ver l reacción de asombro de la pobre chica, que después de un rato, cambio a una de risa, era imposible que su madre tuviera mas de 100 años era humana!-

-eso es imposible mi madre es humana, y si no le importa, usted me esta incomodando- dijo ella como si fuera obvio- estoy desnuda en una laguna y usted aparte de ser un youkay poderoso, me esta mirando, es de mala educación, así que si no le importa, puede hacer dos cosas, o dejar que me vista y hablar, o marcharse- dijo ella, la verdad es que no sabia ni porque le estaba hablando así a un youkai-

-tienes el carácter de tu padre, mejor me voy, nos volveremos a ver, kagome- dijo el misterioso sujeto sonriendo para si mismo-

-o-oye! Espera!-dijo, pero ya era tarde desapareció en un torbellino de fuego- maldita sea, ahora tengo frío- dijo al notar que un escalofrío recorría su cuerpo-

Salio del agua cubriéndose lo máximo que podía, se vistió rápidamente por si se le concurría al extraño sujeto de mirarla.

Mientras regresaba al pequeño campamento que habian echo, pensaba en lo que le había pasado, que ella tenia un prometido? Eso era imposible, y si en el hipotético caso, que lo fuera, quien, porque la verdad es que no se tragaba que su madre tuviera mas de 100 años!.

-kagome…

-kagome…

-kagome…

Sumergida en sus pensamientos kagome no escuchaba lo que un atractivo hanyu le decía, solo, en el momento en que el joven de ojos dorados se puso a su lado, y grito con toda su fuerza en su oreja.

-kagome!- dijo gritando-

Ante tal grito la pobre chica se cayó del susto, sin saber aún que había pasado.

Se dio cuenta, cuando unas risas inundaron sus oídos

-inuyasha!- dijo ella exasperada y furiosa- es que me querías matar del susto! –

-jaja-dijo el riéndose- no hay para tanto la culpa es tuya por estar en las nubes!

-yo no estaba en las nubes!

-claro que si te he llamado 3 veces! Y no me has hecho ni caso!

-es que siempre te tengo que hacer caso?- dijo contraatacando-

-vaya…- dijo un hombre con una diminuta coleta en el cuello- la señorita kagome se ha preparado el discurso- dijo divertido-

- se ve que el baño le ha dado nuevos insultos- dijo sango divertida-

Para rematar el asalto de kagome todo acabo como siempre, ella dijo su palabrita favorita

-abajo!- grito, haciendo que inuyasha quedara aplastado en el suelo- me voy a mi casa! Idiota!- dijo cogiendo su enorme mochila- sango!- grito haciendo que su amiga diera un pequeño salto- me prestas a kirara?- dijo la vez que veía como la pequeña gatita se transformaba en ese enorme felino-

-si…- dijo a la vez que veía como su fiel amiga iba hacia kagome-

-gracias- dijo montando en kirara- vamonos kirara-

el enorme felino hizo un gruñido y se elevo por los aires, mientras se alejaban, kagome pudo oír un leve grito de inuyasha(leve porque ya estaba muy lejos)

-y no vuelvas estúpida!- se oyó decir, y acto seguido otro grito se oyó-

-abajo!- y un sonido que hizo que las aves volaran se oyó desde los cielos-

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Lo primero que hizo al cruzar el pozo fue; buscar a su madre, no sabia porque lo hacia, puede que su madre también hubiera ido a la época sengoku a intentar encontrar la perla, o, que por accidente hubiera pasado al otro lado del pozo

Pero lo que no se explicaba era eso que le había dicho ese extraño youkay "soy…. Alguien que te conoce desde que naciste" que ella recordara no lo había visto en su vida, además que era eso de que tenia prometido!

Recorrió toda la casa hasta encontrarla en el jardin trasero al templo regando las plantas

- mama……- dijo- puedo preguntarte una cosa?- dijo ella con un poco de duda en los ojos

- así… que por fin ha ido en tu busca- dijo la señora girándose hacia ella, haciendo que kagome abriera los ojos, la vio distinta, por alguna razón se veía muchos años mas joven parecia una chica de unos 25 años, sus ojos por un momento le había parecido de un color azul cielo que la fascino, solo, la pudo reconocer, por la forma en que le hablo y por las ropas que llevaba, le había hablado como de costumbre, con ese dulce voz que siempre tenia, y llevaba una falda de color marrón claro por debajo de las rodillas, ajustada, llevaba unas chanclas de estar por casa, y un jersey gris.-

- mama?- pregunto mas extrañada aún-

- ah, kagome, ven conmigo- dijo su madre cogiendo a kagome y prácticamente arrastrándola hacia la cocina-

En cuando kagome se dio cuenta, estaba en la cocina con un saco de harina en la mano.

-q..- intento decir-

- que no te acuerdas que es el cumpleaños de sota?- dijo su madre extrañada por el comportamiento de su hija- en menos de una hora estará aquí y tenemos que hacerle un gran pastel- dijo con una sonrisa-

-eh? a claro- dijo confundida, pero como no se le había olvidado, si su madre se llega a enterar que había venido a este mundo solo porque se discutió con inuayasha le echaría la bronca-

- te pasa algo hija?- dijo su madre extrañada-

-que?-dijo algo sorprendida- no, no!

- a bueno- dijo con algo de duda-OH, baya no hay leche -dijo su madre- boy a comprar deacuerdo kagome?- dijo con una sonrisa su madre al ver que en la nevera no había leche-

- vale de mientras voy haciendo la masa- dijo ella mirando el vol donde ponía la harina para después ponerla en la báscula-

- entendido vuelvo en media hora- dijo su madre sonriendo, saliendo de la cocina-

-"que extraño yo diría que había leche en este armario"- dijo mirando un armario que tenia justo al lado- pero si hay leche!- dijo ella sorprendida-esa mujer…..-dijo de mala gana.-

de repente una brisa calida inundo la cocina, kagome se extraño muchísimo, ya que era verano, en la cocina no había aire acondicionado, y aparte que las ventanas estaban cerradas, por instinto guió su vista al suelo, y vio como un símbolo se empezaba a formar en sus pies; primero se dibujaba lentamente un circulo, acto seguido dentro del circulo aparecía una estrella de 8 puntas, y dentro de esa estrella aparecía una leve línea que se iba transformando poco a poco en un circulo, al igual que los ciclos de la luna.

De repente todo era oscuro, y su cuerpo, pesadamente cayó al suelo, arrastrando el saco de harina.

Una mujer de ahora aproximadamente 25 años, salía de detrás de la puerta de la cocina, y, miraba, seriamente el cuerpo tendido en el suelo.

Una mujer de largos cabellos castaños y ojos azules llevaba el cuerpo desmayado de una joven atractiva en sus brazos, llego a una habitación, la abrió y deposito en la cama el cuerpo de la joven, después la tapo con las sabanas.

-lo siento- dijo mientras su aspecto cambiaba, su largo cabello se recogió en un moño, y sus ojos cambiaron de color, a uno marrón oscuro, igual a los de la chica que dormía en la cama- pero de todas maneras te perderé- dijo cogiendo de su delantal un colgante con una gema roja como la sangre, era bastante grande, media mas o menos unos dos centímetros por uno-

Abrió la cadenita y se la puso a la chica que dormia placidamente en la cama

dentro de poco, tu vida cambiara mucho, y yo estaré allí para lo que haga falta.

Lentamente unos ojos se empezaron a abrir, unos ojos precios, de un color chocolote, brillante.

La dueña de esos hermosos ojos se levantaba lentamente, recordaba que se había desmayado, o solo fue un sueño.

Se levanto de la cama y se fijo que aún llevaba la ropa que había utilizado para hacer el pastel

baya… que sucia estoy- dijo mirándose y viendo que solo el rostro lo tenía limpio, en cambio el cabello y la ropa estaban llenos de harina, se quito la harina de el cabello y de su cuerpo todo lo que pudo-

acto seguido se dirigió a la ducha, se quito la ropa, abrió el grifo y espero a que se llenara, se metió en el agua , y se baño aproximadamente 15 minutos, después salio del agua y por casualidad se miro en el espejo y casi da un salto al verse al espejo; tenia la piel completamente bronceada, la piel a punto de nieve que antes tenia había desaparecido, y, los ojos, por un momento le parecieron de color dorado oscuro, ante esa vista se froto los ojos para ver si era una alucinación suya, mas no lo era en cuando abrió los ojos, los tenia chocolate, como siempre, pero en cambio la piel continuaba bronceada.

que raro, no recuerdo haber tomado el sol- dijo kagome extrañada, cogió una toalla y froto con ella su brazo, puede que estuviera sucia, solo eso, pero no, lo único que consiguió con ese acto fue hacerse daño así que lo dejo-ay eso duele- dijo frotándose con la mano suavemente el lugar donde se había frotado-u?- dijo fijándose en el colgante que colgaba de su cuello- que extraño, no recuerdo habérmelo comprado- dijo cociéndolo con dos dedos- hum…- dijo haciendo poses para ver de diferentes ángulos el colgante- me gusta, me lo quedo- dijo, pero después se puso pensativa- si lo llevo puesto es que ya era mío no?- dijo dudosa- bah! Es igual, boy a vestirme- se dijo a si misma.

Salio de el cuarto de baño con una toalla en el cuerpo, se vistió con su uniforme y bajo abajo para ver si aún podía celebrar el cumpleaños de su hermano

Pero en cuando bajo se dio cuenta de que ya había sido celebrado, que de que había dormido un día entero.

Así que no le quedo otra y subió a su cuarto a hacerse la bolsa para ir al sengoku.

No tardo mucho más de unas horas, debido a que solo tenía que sacar la ropa sucia, cambiarla por nueva, y poner nuevos medicamentos y nueva comida, ya que la comida la tenía que ir a comprar.

En cuando acabo de hacer la maleta, salio de su casa y se dirigió al pozo, se tiro en el y llego al sengoku.

Subió por unas escaleras que ella misma había puesto, y se encamino hacia la aldea.

Por otra parte en la aldea estaban teniendo unos pequeños problemas con una de las extensiones de naraku, la verdad es que no sabían ni como había descubierto la aldea si asta entonces nunca los había atacado allí

cuidado miroku!- decía sango, lanzando su boomerang a una especie de mantis gigante-

sango agáchate!- dijo miroku al ver que otro demonio la atacaba por la espalda-

Los dos lo hicieron a la vez miroku tiro el pergamino y sango el boomerang haciendo que a la vez el demonio que atacaba a su compañero se destruyera.

Por otra parte kagome había llegado a la aldea y observaba lo que los monstruos habían echo a la aldea, corrió hacia la cabaña de la anciana kaede cogió el arco, y se dispuso a batallar.

Pero antes de que pudiera siquiera salir de la cabaña, noto una poderosa energía detrás de ella, no era malvada, eso estaba claro, pero era youkay, se giro rápidamente para encontrarse al mismo demonio que la había visto desnuda

-tu!- dijo ella apuntándolo con el arco-

-Mm. vaya recibimiento..- dijo tele transportándose en un torbellino de fuego detrás de ella- con permiso, perdonad mi osadía- dijo ablando con respeto, puso sus manos en los hombros de la chica y separo bruscamente su ropa haciendo que se desgarrara y que dejara al descubierto sus hombros-

-ah….- murmuro a la vez que hizo el movimiento, la voz se le quebró, quería gritar pero no podía, era frustrante estaba inmovilizada por su miedo- q- que haces… suéltame- dijo como podía-

-tranquila no te quiero hacer daño- dijo a la vez que con su mano derecha bajaba la parte derecha de sus ropajes (las del hombro)- lo sabia- dijo al ver que en su hombro se dibujaba un símbolo similar a un circulo que dentro de este tenia una estrella de 8 puntas y dentro de esta había otro circulo simulando la luna llena-

Después de ver el símbolo el atractivo youkay se separo de ella lentamente poniéndole bien la ropa, haciendo un conjuro en esta para que volviera a ser como antes.

-disculpad mi atrevimiento mileidi- dijo el youkay haciéndole una reverencia- pero es de suma importancia que venga conmigo-

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Un apuesto joven youkai, de larga melena plateada, estaba recostado en un árbol, no dormía, no descansaba, estaba vigilando, se concentraba para saber si alguien los atacaría, era propio de el, siempre estaba en guardia, aunque su rostro indicara serenidad, era un gran luchador en batallas, y, ahora que se acercaba la hora de una de sus mas importantes, estaba alerta para cualquier señal.

De repente un fulgor empezó a salir de su marca en forma de luna, que tenia en la frente, la luz era calida, algo rosada, lo estaba llamando, esa era la señal, para la gran guerra que tendría después de 5 años con su corazón.

Se levanto con los ojos aún cerrados, y, olfateo el aire, el aroma era delicioso, suave, calido, olía a flor de cerezo, y a canela, las dos fragancias mezcladas, extraña mezcla, le daba el aviso de que pronto se encontraría con la persona que lo tendría para toda la vida.

Abrió sus hermosos ojos dorados como el mismísimo oro, y contemplo sus dos pequeños acompañantes, una niña de unos 7 años, de largos cabellos negros, y espeso flequillo, que, muy graciosamente, se lo sujetaba con una pequeña cola. Dándole a la encantadora niña un toque de inocencia que la hacía ver más bonita. Justo al lado de ella se hallaba un youkay de menor rango, que dormía placidamente al lado de la niña, era verde, de grandes ojos saltones, algo molesto pero siempre fiel a la palabra de su amo.

Volvió a posar su mirada en la niña humana, y pensar que el decía que nunca estaría con un ser tan inferior, ahora se arrepentía de sus palabras, y era cierto, esa niña lo había cambiado, ya no se sentía solo, desde hacia cinco años desde que la perdió, se había sentido muy solo, y solo tenia la compañía de ese sirviente suyo, pero eso a el no le era suficiente necesitaba de la calidez de una mujer, del cariño que solo el sexo opuesto puede darte, y esa niña lo había echo, lo había sacado de la "oscuridad" que reinaba en su interior.

Pero, eso jamás se lo diría, bastante ya tenia como para haberse dado cuenta de eso y haberlo reconocido.

Levanto la vista, y, se elevo por los aires, estaba ansioso por verla, tenía ganas de estrecharla en sus brazos.

Pero, se dijo, eso tenia que ser poco a poco, todo a su tiempo, con calma, como el siempre lo hacia.

Se convirtió en una bola de luz para así, ir más rápido.

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Un chico de largos cabellos plateados, con unas pequeñas y adorables orejas de perro en la cabeza observaba con sus hermosos ojos dorados la tumba de la que alguna vez había sido su gran amor.

Aun la amaba, mas que a nada, y, no podía olvidarla, no podía, cuando naraku la ataco, el no estuvo a su lado, se culpaba a si mismo una y otra vez que había sido su culpa!.

Se acordaba perfectamente del sabor de los labios de ella antes de que desapareciese, la había besado antes de que esta se fuera para siempre, aún recordaba el beso, los labios de ella eran fríos, pero dulces como la misma miel, temblaba en sus brazos, y el lo único que podía hacer en ese momento era llorar, llorar de la impotencia de no haber podido salvarla, por 2 vez había muerto por culpa de naraku, ese maldito demonio se las pagaría!

Unas pequeñas lagrimas se deslizaron por sus ojos, intentaba estar alegre al lado de sus amigos, pero su fuerza de voluntad era nula, al ver a la dueña de las almas de su amada…. Le recordaba demasiado a ella, aun y sabiendo que ella no era kikyo, y que eran muy distintas, su debilidad, su débil corazón le jugaba malas pasadas, suerte que se contenía, y hacia unos esfuerzos inhúmanos para que kagome se fuera a su época, su técnica consistía en; hacerla enfadar, y que ella se fuera por unas semanas, la verdad era que no tenia suficiente valor como para decirle que se fuera de esa época, si lo hiciera, estaría haciendo el error mas grande de su vida, era verdad que el no amaba a kagome, estaba "seguro" de eso.

Pero, le tenia un gran cariño, para el, kagome era como su hermana pequeña, era una amiga, su mejor amiga, su única amiga de verdad, una chica en la cual podía confiar, por eso le daba rabia que el pensara de esa forma, sabiendo bien los esfuerzos que la pobre chica hacia para animarlo, ella lo cambio, lo fortaleció, le dio esperanza, le dio vida en una ocasión a kikio, ella había echo lo que podía y mas por el.

Por eso le daba tanta rabia no corresponderla.

-inuyasha….- se oyó desde los cielos la voz dulce de una mujer- inuyasha….- volvió a repetir, de repente una imagen transparente de un espíritu, en forma de mujer se le presento delante de la tumba.-

-ki…kikyo- dijo el, secándose la lagrimas rebeldes que caían por sus mejillas-de verdad eres tu?- dijo sorprendido, empezó a oír algunos ruidos que provenían de la aldea pero no les hizo caso, ahora lo que de verdad le importara era; que hacia kikyo allí-

si, inuyasha, soy yo- dijo con el rostro mas dulce que el recordaba, sabiendo bien que ella en antaño era una persona algo frívola por su trabajo, costaba mucho hacerla sonreír y mas con esa dulzura- no te culpes inuyasha, mi muerte no fue tu culpa, simplemente me descuide, eso es todo.

no es verdad, fue culpa mía, yo no estuve a tu lado!-dijo el desesperado- kikyo, te prometí que te protegería!

Y lo has hecho inuyasha, pero no he venido para eso, inuyasha, no tienes que seguir pensando en mi, vive tu vida, se feliz con kagome, ve con tus amigos, no te preocupes, yo estaré bien, te esperare el tiempo que haga falta.- dijo ella cambiando el rostro a uno serio- escúchame bien, kagome tiene problemas, y tus amigos también, tienes que protegerlos me oyes, protege a kagome como si fuera yo, y, nunca olvides…..- dijo ella mostrando una gran sonrisa- que te amo…..- dijo el espíritu a la vez que con sus trasparentes manos intentaba acariciar el rostro del joven, y con un movimiento lento, poso sus transparentes labios en los de el-

Este, al contacto con los labios del fantasma, cerro los suyos intentando sentir algún tipo de sensación.

En cuando abrió los ojos el fantasma de kikyo había desaparecido, ese beso que le dio, era para darle ánimos, y el entendió el mensaje, protegería a kagome como si de kykio se tratase.

De repente como si de un shok se tratara recordó lo que le había dicho kikyo.

"escúchame bien, kagome tiene problemas, y tus amigos también tienes que protegerlos me oyes,"

Entendió el mensaje rápidamente y se dirigió hacia la aldea, pero, en cuando llego, la batalla había finalizado.

Miroku y sango se estaban curando las heridas mutuamente, mientras que kagome estaba sentada en un tronco pensativa.

pero que demonios es lo que ha pasado aquí- dijo inuyasha alterado, al ver a miroku y sango curándose mutuamente-

se acerco hacia ellos mirándolos con una cara de frustración, puede que si el se hubiera dado cuenta, no estuvieran heridos, Maldita sea!

No quiso acercarse a sango, porque estaba con su prometido, y, en cuando a su relación ya había aumentado y no quería interrumpir, preguntaría su estado en cuando se reunieran con el y kagome.

Camino hacia la nombrada, su amiga, su hermana, su confidente, a ella le podía contar cualquier cosa y ella siempre le respondía de una forma muy razonable.

En cuando estuvo a su lado, la olió, involuntariamente pero lo hizo, le encantaba ese olor que ella desprendía, era diferente al de kikyo, y una de las cosas que las distinguía.

Pero, un momento, se dio cuenta de que olía a demonio, y olia mucho, era como si un demonio se hubiera o bien; tirado encima para atacarla, o la abrazó.

También se fijo en que no tenia ni un solo rasguño, y, que por alguna razón se arrugaba la parte del cuello de sus ropas como si se quisiera tapar de algo, apoyo con delicadeza su mano derecha en el hombro derecho de ella, haciendo que ella diera un respingo y se girara sobresaltada, pero que es lo que paso cuando el no estuvo!

Por otra parte el susto que se llevo kagome fue de película, no se lo esperaba que inuyasha le tocara el hombro, además no había echo ruido y encima no la había llamado.

Esa manera de sorprenderla le pereció idéntica a la de… shota.

Flash bak

-disculpad mi atrevimiento mileidi- dijo el youkay haciéndole una reverencia- pero es de suma importancia que venga conmigo-

-suma… importancia?- repitió ella sorprendida y a la vez asustada, quien era ese youkay? Porque la llamaba milaydi, ella no era ninguna princesa!- pero quien eres tu! Que es lo que quieres?

necesito que venga conmigo, porque su padre me lo ha ordenado- dijo el apuesto youkay- tengo ordenes de llevarla conmigo- dijo cogiéndola suavemente por el brazo-

pero que haces, Suéltame!- dijo intentando liberarse de su agarre-

tranquilícese por favor, me llamo shota- dijo el desconocido- …… esta bien- dijo a la vez que la soltaba- vendré por la noche, para recogerla- dijo seriamente- no se asuste de mi, yo nunca le aria daño, no me lo perdonaría- dijo el viendo la cara asustada de kagome- ……. Le pediré a sei que venga- dijo el con voz sombría- puede que a el si le hagas caso- dijo a la vez que con un movimiento de su mano, hacia que los demonios que, en ese momento estaban atacando a sango y miroku, desaparecieran carbonizados por unas llamas- asta pronto milaydi- dijo a la vez que desaparecía en un torbellino de llamas-

fin del fashbak

En el momento en que inuyasha la había tocado, le había echo recordar el tacto de las manos de shota en sus hombros desnudos.

Y, ahora al ver la cara de asombro de inuyasha se arrepintió mucho de lo que había echo, porque podía ver el dolor en su mirada, y eso hizo que su corazón se encogiera.

e-esto… inuyasha que querías?- dijo ella nerviosamente-

quería saber que es lo que ha pasado- dijo el con una cara de asombro por la reacción de ella-

…… es que bueno… veras…- dijo ella intentándole explicar-

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en la penumbra de un espeso bosque se encontraban dos sombras, dos hombres, no, hombres no, youkays, dos con un poder muy grande.

Uno de ellos era mas alto que el otro, de largos cabellos plateados, la cara no se le veía bien, pero se podía distinguir una leve luz roja en su frente, delante suyo se encontraba otro youkay de "cabellos" cortos, rojos, rodeados de llamas rojas, sus ojos eran de un color muy claro, ya que con la leve luz que generaba su cabello se podía decir que era muy atractivo.

El de ojos claros hablo primero.

la he encontrado- dijo el misterioso youkay- pero aún no esta preparada, aún falta que recuerde, recuerda que ha vivido cinco años como los humanos y desconoce lo que es.- dijo aclarándolo-

entonces tendremos que hacer que recuerde- dijo el otro youkay-

pero….- dijo el de ojos claros, fijándose en los ojos fríos y calculadores de su "compañero"( porque no lo son)- esta bien, le ha dicho que le enviare a sei.

Si el no lo logra, iré yo- dijo el otro desapareciendo-

No hay quien lo entienda- dijo el otro haciendo un movimiento con la cabeza- es un impaciente- finalizo desapareciendo también-

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Ya era de noche, la verdad era que ni kagome se había dado cuenta de cómo se lo había echo para sacarse de encima las preguntas de inuyasha, pero ahora eso no le importaba, lo que de verdad le importaba era ese tal sei de quien shota le hablo, no sabia quien era! Y seguro que querría llevársela igual que shota, eso la aterraba, pero por otra parte se sentía segura, y, no sabia porque, porque tampoco se lo había dicho a inuyasha, y eso le parecía muy raro.

Estaba inquieta porque ya todos se habían dormido, y, ella era la única que no. Se removió inquieta en el saco de dormir, tenia calor, pero no quería salir del saco, puede que si ese tal sai se pensara que estaba dormida la dejara en paz.

Así que se tapo con el saco la cabeza solo dejando al descubierto sus ojos.

Shippo estaba fuera del saco así que no lo podría matar de un ataque de calor.

Una leve brisa calida hizo que se destapara debido al calor, y, delante de ella, había un youkay que aparentaba unos 25 años, de largos cabellos negros, lisos que caían por su espalda sensualmente, unos ojos negros fríos como la mismísima nieve, iba vestido con una túnica negra que le llegaba hasta las rodillas, y se habría por los dos lados hasta la cadera, y llevaba unos pantalones también negros con dos katanas en la parte izquierda, y por ultimo, en los pies llevaba unas vendas, muy parecidas a las de koga.

El extraño y atractivo youkay le estaba tendiendo la mano, ahora con una mirada muy tierna.

ven conmigo, kagome- dijo el sujeto-