Broken Glass
I
Hinata era una muchacha protectora, algo que claramente podía adivinarse de buenas a primeras, sobre todo al ver sus ademanes tan gentiles y sus modales tan corteses.
Y ahora, en esos momentos era más que evidente. Visible a través de los kilos y metros de tela que la cubrían en cada una de las reuniones a las que asistían. Era obvio para él; bajo el delicado maquillaje que ostentara y, por sobre todo, en aquellas miradas fijas y tranquilas que le dirigía cada vez que cruzaban palabras. Ya fuera por el consejo de la aldea, frente a Naruto e incluso en las pocas misiones que habían compartido juntos.
Aquella era un poco diferente de otras reuniones; había surgido un conflicto comercial debido a los ataques a las caravanas que se dirigían de Konoha a Suna y viceversa. Los comerciantes de Konoha culpaban a bandidos de la Aldea de la Arena y desde Suna decían lo mismo sobre los bandidos de Konoha. Lo cierto es que no había pista alguna que pudiera evidenciar a de quién se trataba.
Ella estaba ahí como representante de los intereses Hyuuga ya que, claramente, su clan era uno de los que había perdido ganancias y hombres en estos traslados. Podía verla ahí, concentrada en las palabras del resto, demasiado absorta para siquiera entender que era el blanco de su atención. Neji sin embargo, que guardaba las distancias sentado con la misma elegancia que ella, si lo había notado, lo había hecho mucho tiempo atrás. De todas maneras lo ignoró, lo que el Hyuuga pensara de su constante atención en Hinata, le importaba un reverendo bledo, de todas maneras desvió la vista a la muchacha tras ellos y de pie Hanabi Hyuuga se extendía delgada como un junco; los mismos ojos, la misma seriedad.
Sasuke los detestaba, excepto a ella, claro.
― Es factible, tal como Tsunade-sama lo indica ― dijo Sakura, logrando sacarle de su ensimismamiento ― que se busque hacer una afrenta entre ambas aldeas.
― ¿Qué ha dicho el Kazekage sobre esto? ― preguntó Shikamaru, Sakura negó:
― Gaara confía en nuestro criterio para tratar con este asunto en particular, pero así mismo nos advierte que hay conflictos creados dentro de su consejo. Los grandes clanes de Suna, han sido los más afectados, además siempre han sido una oposición débil para Gaara, pero con el último ataque que dejó a veinte y tres personas muertas, han conseguido más apoyo dentro de la población de la aldea, ahora están ejerciendo presión sobre Gaara para que tome medidas.
― ¿Qué medidas son esas?
― Seguramente necesitarán algún tipo de declaración oficial del Kazekage ― acotó Tsunade torciendo el cuello, la mujer estaba molesta para todos era evidente. Según ella, ya no debería asistir a esas reuniones, pero Naruto había resultado ser un completo idiota en lo que se refería a la política entre naciones, por lo que solía ser obligado mediante jutsus a guardar silencio, mientras el resto deliberaba. Después, como parte de la educación que Naruto necesitaba para cuando liderara la aldea, la Godaime lo encerraba en su despacho y procedía a interrogarlo sobre las decisiones más convenientes a tomar. Naruto salía de esas reuniones mucho más fastidiado y con varios moretones y chichones de más.
Pero era necesario, de adolescente y niño Naruto podía ser caprichoso y colocar los intereses personales sobre el resto, en su educación como Hokage exigía todo lo contrario, ya no podía ser impulsivo ¿Querría el puesto al final de su entrenamiento? Lo más probable era que si, el idiota era muy testarudo. Solo imaginaba que pasarían años hasta que el Uzumaki estuviera lo suficientemente preparado. Y solo si es que Tsunade y el consejo lo consideraban apto, ser un buen guerrero o luchador difícilmente lo volvían, como mínimo, un buen estratega. A diferencia clara de todos los reunidos ahí; incluso la Sannin había tenido que aprender a controlar su carácter, a no dejarse llevar por sus sentimientos, a ser más racional.
Volteó la vista hacia la líder del clan Hyuuga, estaba mirando a su amigo, solo que su gesto era serio e imperturbable. Antes, Hinata, solía mirarlo de manera indescifrable como si quisiera decirle tantas cosas, mas ahora no era así. Aquello lo tranquilizaba, entonces ella desvió la vista del rubio en un gesto de lo más casual, como si bastara que Naruto guardara silencio para olvidar su presencia.
Eso era algo que antes no ocurría.
― Quizás lo mejor sea dar una muestra de buena voluntad ― dijo entonces ella, en voz baja logrando captar la atención de los presentes.
― ¿A qué te refieres con eso Hinata? ― preguntó la Godaime.
― Se… seguramente Gaara-sama debe estar conteniendo a su consejo, ir... es decir si Konoha enviara una delegación importante para demostrar apoyo a Suna en estos difíciles momentos, podríamos darle más tiempo ― inconscientemente Sasuke asintió, era una idea conciliadora, como ella, como Hinata, que además daba espacio para actuar. Se preguntó si alguien más lo habría descifrado.
Neji se acercó a susurrarle algo a su prima y ella bajó la cabeza mientras asentía.
― Con ello podríamos investigar por nuestra cuenta, claramente si se envía una delegación de Konoha estos estarán bajo vigilancia continua, pero de todas maneras podremos distraerlos ― indicó Shikamaru ― para ello sería bueno informar a Gaara sobre nuestros planes, así tendremos su cooperación.
― Neji-niisan… ― Sasuke bajó la vista y bufó, bajito muy bajito.
"Neji-niisan"
Seguía tratándolo como si fuera un niño y, lo cierto es que ese Neji-niisan era uno de los anbus más letales que conociera. Sin mencionar que había perfeccionado el kekkei genkai de su clan a un nivel que era, realmente absurdo, Sasuke estaba seguro de que en cualquier momento sería capaz de leer su pensamiento.
"Aun así, está por debajo de mí"
Volteó la vista hacia Naruto, podía ver en sus ojos como es que se tragaba las palabras y los gestos, tomó nota de no subestimar nunca a la Sannin, ella era inferior a Naruto tanto como Neji lo era de él, pero aun así sabía cómo controlarlo.
"Quizás si me enfrentara al Hyuuga sería algo similar"
―... me dice que tal vez sería sospechoso para el consejo de Suna el aceptar una delegación de Konoha así como así, por lo que sería adecuado que nosotros también recibiéramos una delegación de ellos.
― Es una idea precavida ― agregó Shikamaru.
― El consejo de Suna ha de ser tan desconfiado como el de esta aldea, me parece prudente ― finalizó Tsunade.
― ¿Cómo procedemos entonces? ― preguntó Sakura cruzando las manos a la altura de su mentón.
Neji volvió a acercarse a Hinata a susurrarle algo, ella asintió y carraspeó débilmente, lo había notado desde antes, como muchas otras cosas en ella; todo lo hacía con tranquilidad y calma, y cuando hablaba en un tono que para todos era bajo, excepto para ella, obligaba a quienes le rodeaba a prestarle atención.
"¿Habrá sido esa su trampa?"
― Neji-niisan… ― jamás se llevaba el crédito por ideas que no eran suyas, quizás eso era otra cosa que le gustaba de ella, la volvía verdadera, honesta ― dice, y a mí me parece una buena idea, que Tsunade-sama presida una delegación ― Tsunade alzó el mentón irritada.
― No puedo abandonar Konoha ― sentenció logrando que el ambiente se volviera, de pronto, frío.
― Lo entiendo Tsunade-sama, pero…
― ¿Por qué mejor no te enviamos a ti Hinata Hyuuga?
― Ne, One-san debe encargarse del clan ― espetó hostil Hanabi. Hinata giró hacia su hermana y con delicadeza alzó su mano para tomar la de la menor.
― Hanabi ― le susurró y negó sonriéndole, la muchacha se ruborizó y no pudo evitar pensar que de haberlo hecho con él, también habría reaccionado de esa manera.
― Hay adultos y Neji perfectamente puede controlar el clan en tu ausencia ― Hanabi se cruzó de brazos y bufó fastidiada, gesto que hizo que la quinta parpadeara inconsciente y molesta.
― Creo que es lo más adecuado ― finalizó Shikamaru, logrando que todos voltearan hacia él.
― ¿De qué estás hablando? ― preguntó hostil la rubia.
― Bueno estamos en una situación delicada, no solo para Konoha sino que también para Gaara, que en Sunagakure es nuestro principal aliado, es importante dejarlo bien entre los suyos, contando con su cooperación y confianza tendremos más espacio para actuar, si en nuestra delegación acuden por ejemplo, Tsunade-sama, Hinata y… ― Shikamaru miró en rededor, primero a Naruto y entonces a él ― quizás deberíamos seleccionar a alguien de otro clan ― Tsunade se cruzó de brazos molesta.
― Ve al grano de una vez Shikamaru.
― Es importante que exista una apariencia de vulnerabilidad, aquello les dará más confianza, no es necesario que nosotros pidamos al Kazekage, lo necesitaríamos en Sunagakure como apoyo y en el peor de los casos como protección, además si es una delegación pequeña pero importante le damos a entender que pueden tener el control sobre la situación; Tsunade es nuestro poder político, Hinata económico ― fue cuando la Sannin asintió.
― Naruto deberá quedarse ― sentenció tajante y sin mirar al rubio señaló al Nara ― tu dirigiras desde acá ― solo entonces miró por sobre su hombro al Uzumaki ― y te encargaras de él ― Shikamaru suspiró resignado y asintió.
― One-san no irá sin escolta ― interrumpió de pronto Hanabi ― iré yo con ella ― Tsunade negó.
― Hanabi –chan ― Hinata volteó hacia ella ― es tu responsabilidad liderar al clan en mi ausencia ― la muchacha se crispo.
― Pero Neji-san… ― fue entonces este quién se puso de pie. Hinata volvió a sonreír a su hermana.
― Te necesitara, sabes que muchos en el consejo pondrán problemas por dejar a cargo a alguien de la rama secundaria ― Neji no dijo nada ante eso, solo basto una mirada de Hinata para que él asintiera y Sasuke no pudo evitar pensar lo mucho que le gustaría tener eso; alguien que le entendiera solo con la mirada.
Volvió a bufar, volvió a hacerlo bajito, muy bajito.
― Además Hokage-sama es muy fuerte.
― No pienses que seré tu guarda espaldas, Hyuuga ― dictó seria Tsunade.
― No lo he pensado Tsunade-sama, pero me siento más tranquila al saber que usted irá conmigo ― la mujer bufó por lo bajo y se puso de pie violentamente.
― Bien queda entonces decidido, enviaremos el mensaje a Sunagakure mañana ― volteó hacia Shikamaru ― te encargaras de la preparación ― este asintió aburrido ― Sakura, prepararas un comunicado que indique nuestra posición frente a este asunto.
― Hai ― solo entonces Tsunade soltó a Naruto, quién claramente, se mostró ofendido ante la idea de que le dejaran atrás.
― ¡Yo seré mejor rehén que Tsunade Oba-chan! ¡¿Por qué me dejan atrás?! ¡Puedo protegerlas mejor que cualquiera! ― gritó, sacando un suspiro molesto en todos, entonces Naruto se acercó a Hinata y cogiéndola de las manos le preguntó ― ¿No lo crees Hinata –chan?
Sasuke se quedó como piedra mirando a su amigo, de seguro, creía que con sus ojos azules la convencía.
"Que alguien se lo saque de encima"
Y como si kami-sama lo hubiera escuchado Neji se interpuso entre ambos, visiblemente molesto.
― Ya está decidido Naruto ― dijo con frialdad, para rápidamente reponerse en toda su elegancia ― mantén tu distancia ― pero el rubio a penas le prestó atención, lo empujó a un lado y volvió al ataque tomando las manos de Hinata.
― Hinata-chan... ― en esa ocasión fue Hanabi quién se interpuso golpeando a Naruto en el hombro, bloqueando de una el chakra que iba a su brazo.
― Te das demasiadas libertades con One-san, Uzumaki- baka ― solo entonces pudo reaccionar, era cierto que Naruto sufría de exceso de confianza cuando se trataba de invadir los espacios personales de quién fuera, pero no negaría que era algo que quizás desde siempre ella había deseado.
Fuera de la molestia de verlo ahí como si nada jamás hubiera ocurrido entre ellos, estaba la de saber que ella se iría por quizás cuanto tiempo. Así que frío, como siempre, explotó;
― Es ella quién se las da ― sentenció para recibir sin un atisbo de remordimiento las miradas molestas de Hanabi y Neji Hyuuga, no podía importarle menos.
Pero al parecer a Hinata tampoco le importaba lo que él dijera.
― Lo siento Naruto-kun ― le sonrió ― pero creo que Tsunade-sama es más adecuada que tú para esta misión.
― ¿Por qué dices eso Hinata-chan? ― preguntó desalentado el rubio.
"Hinata-chan, Hinata-chan, Hinata-chan"
Entonces vino el golpe de Sakura, directo en la mollera del rubio.
― ¡En primera… ― vociferó Haruno ― … tienes casi veinticuatro años y sigues comportándote como un niño de quince, además no eres para nada sigiloso y no tardarías en llamar la atención! ― todos asintieron ante esos argumentos dejando al rubio en el suelo con un mar de quejas infantiles.
Entonces ella se agachó quedando al nivel de Naruto, no pudo evitar alzar el rostro con desprecio ante el cuadro que frente a él se mostraba y, como en muchas ocasiones, fijar la vista en la boca de la Hyuuga para no perder palabra de lo que decía, quizás por ello hablaba tan bajo, para que su atención si o si se centrara en sus labios.
"Tramposa"
― Naruto-kun es muy valioso para la aldea, es el futuro Hokage y yo sigo siendo un ninja de Konoha, es mi misión el proteger a la aldea y... ― la muchacha le sonrió; grácil, tierna y gentilmente. Si, la habría sacado de ahí de una sola vez, solo que no podía ― Naruto-kun es el espíritu de Konoha ― el rubio dejó de quejarse en cuanto ella le llevó una mano al hombro y volvió a susurrar ― ánimo Naruto-kun, somos un equipo.
Shikamaru que estaba a su lado, sonrió y negó al mismo tiempo.
― ¿Quién hubiera imaginado la capacidad de Hinata para tranquilizar a Naruto?
Nadie, desde luego. Menos él.
"Tramposa"
Había sido un día largo; a primera hora de la mañana debió discutir con su consejo sobre la reunión que aquella tarde sostendría en la torre del Hokage, los suyos estaban nerviosos y tensos. A pesar de ser un clan que se caracterizaba por su control e indiferencia desde el ataque a los comerciantes su gente estaba perdiendo el temple. Al principio aquello representó una decepción, tras años de ser convencida de que un Hyuuga no cedía a las debilidades ordinarias, siempre había creído que ella era la única mancha negra en su clan, grande fue su sorpresa al descubrir que gran parte del consejo mantenía vicios y defectos aún peores que los suyos.
Esa era una revelación para la cual su padre no le había preparado.
Después debió revisar los avances en los entrenamientos de los pequeños y maravillarse ante la belleza de Akemi Hyuuga, la primera muchacha rubia dentro del clan, tenía solo dos años y sus ojos tenían pequeñas motitas azules heredadas, sin duda, de los genes Yamanaka de su madre, el cabello liso y suave del color del oro batido denunciaban la mezcla, era bastante más fuerte que el casi pálido que ostentaba Ino. Sin embargo, toda ella era una Hyuuga, tranquila y templada, se inclinó con elegancia cuando Hinata le saludó y, muy cortésmente, le dio las gracias por su visita. Luego sostuvo un almuerzo liviano con Hanabi, Neji, su padre y su abuelo, quienes le dieron el resto de las indicaciones sobre como conducir las quejas del clan a la Hokage y al consejo de la aldea.
Ella ya lo sabía, no era su primera vez, aunque eso no era algo que les recordaría; y después de este procedió a engalanarse para acudir al llamado de Tsunade-sama, Hanabi le ayudó con el kimono y su peinado, no quería nada elaborado, pero su hermana sentía cierta debilidad cuando se trataba de engalanarla.
"Siempre luces tan sencilla One-san, quiero que todos queden boquiabiertos cuando te vean"
Si aquello había dado resultado no lo sabía, de todas maneras Hanabi tenía buen gusto, nada muy estrambótico adorno su cabeza, aunque en sus patillas y nuca el cabello le halaba con dolorosas punzadas. Demasiadas trabas, sujetadores y peines, minúsculos y oscuros para pasar desapercibidos, pero ella los sentía, sobre todo cuando pinchaban en su cabeza.
Y finalmente al salir de la reunión en la torre del Hokage dirigió a la que en esos momentos terminaba.
Como era costumbre; despidió con calma a todo el consejo atendiendo al final de la reunión las solicitudes que podrían parecer más urgentes, en privado. Lo que termino demorándole bastante más de lo que había calculado.
Por decisión propia mantuvo en secreto lo determinado en la reunión con la Hokage y tanto Neji como Hanabi le siguieron en ese sentido. Le pareció que lo mejor sería informar de una misión corriente la que le llevaría a Suna, tal cual como se había acordado, con Tsunade. Muchos sospecharían, pero aquello era lo de menos. Lo cierto es que no le molestaba salir de Konoha, al fin de cuentas se había tomado su plan en consideración con pequeñas modificaciones, pero le parecieron acertadas y adecuadas, además no era la primera vez que visitaba al Kazekage, aunque claro, ahora la situación era muy diferente.
Cuando ocurriera el segundo atentado tres de los suyos habían fallecido, civiles que se dedicaban al comercio dentro del clan; Hideaki, Himiko y Kaoru. Gaara había tenido la deferencia de enviarle una carta muy personal, junto a las cenizas de sus familiares y para su tranquilidad y la del clan, en un cofre de acero sellado, los ojos de cada uno de ellos; habían ardido y sido enterrados junto a los restos de sus portadores.
Aquél incidente los había enfurecido, así que entendía, en cierto sentido lo que Gaara-sama enfrentaba. Bajo ese halo no podía menos que buscar una forma de ayudarlo claro que lo lamentaba por los suyos pero de ahí a culpar a Sunagakure y enfrentarse a un posible conflicto entre aldeas, era demasiado; había que hacer sacrificios por la paz y eso ella lo sabía, además consiguió dulcificar el ánimo del consejo cuando, sutilmente, los amenazó con cortar el comercio a Suna, gesto que trajo claros resultados: el tema se volvió a tocar solo para dar descanso merecido a sus víctimas.
― Se ve cansada Hinata-sama ― dijo Neji mientras se detenía y volteaba hacia ella con la lámpara de papel en alto.
Hinata solo pudo cerrar los ojos y asentir.
― Me siento cansada Neji-nisan.
― Le diré a Koba-san que le preparé un té, le ayudará a relajarse ― no, Koba había atendido hasta la última de las peticiones del consejo durante la extensa reunión, la que a su vez había durado la nada despreciable cantidad de cuatro horas, Hinata aun sentía sus piernas rígidas y el interior de los muslos le temblaba.
― Déjalo Neji-nisan, Koba-kun aún tiene mucho que hacer y no quiero retrasar su descanso ― su primo asintió y encaminándose frente a ella la guío a través de los terrenos de los Hyuuga.
Avanzaron en silencio hasta la cabaña, que por convertirse en líder del clan, le correspondía. A diferencia de Hiashi, quién aún vivía en la residencia principal con Neji y Hanabi, Hinata aún no estaba casada, lo cierto es que a su padre no le habría importado mantenerla a su lado, pero así misma se dijo que necesitaba concentrarse en los asuntos del clan y la soledad le ayudaba con ello.
Además ahí mantenía su secreto a salvo, incluso a los ojos del clan.
El viento comenzó a soplar despacio logrando que la lámpara de Neji oscilara erráticamente, Hinata sonrió al ver las sombras que ambos transformadas en cosas amorfas extenderse sobre los terrenos, las luciérnagas comenzaron a danzar huyendo de ellos e internándose en lo más profundo del lago que bañaba el borde de la cabaña, aunque tratarla de ese modo era mentir; se trataba de una estructura de dos pisos, pequeña para los estándares Hyuuga completamente adecuada para una pareja, a Hinata la mayor parte del tiempo le sobraba espacio.
No le importaba, le gustaba la tranquilidad de aquél lugar, ahí había pasado sus noches más gratificantes y calmas, había conocido su propia paz interior y todas las dudas de su juventud terminaron desvaneciéndose con el pasar del tiempo. En aquellos momentos se sentía plena y segura de sí misma, segura de sus planes a futuro tanto para la aldea como para su clan, segura de la misión que dentro de poco la tendría como interventora directa.
Estaba satisfecha.
Neji la dejó avanzar por delante de él, escuchando los pazos de las sandalias chocar primero contra la roca, luego el pasto, la tierra y finalmente la madera.
Hinata se volvió e inclinó sonriéndole.
― Hasta mañana Neji-nisan ― Neji asintió escueto y dejó que una honesta sonrisa se dibujara en su rostro.
― Hasta mañana Hinata-sama ― entonces antes de voltear, él volvió a hablarle ― Ehm ¿Hinata-sama? ― la muchacha quedó congelada en medio del movimiento que le hacía sacarse las sandalias.
― ¿Neji-nisan?
― Basta solo una palabra suya para que yo la acompañe ― Hinata asintió.
― Me tientas ni-san, pero creo lo que le dije a Hanabi-chan, te necesitara mientras éste ausente, Otou-san puede mantener el consejo a raya, pero Hanabi debe aprender a lidiar con él― Neji alzó aún más la lámpara para iluminarle el rostro.
― Lo dice como si jamás fuera a volver ― entonces ella sonrió.
― Solo es una precaución, nada más. Como líder es mi deber ponerme en todas las situaciones… i… incluso en las desagradables ― Neji asintió no muy convencido, aunque era probable que solo se tratara de sus propios recelos.
― Que descanse Hinata-sama.
― También tú, Ni-san.
Deslizó la shöji con el sigilo que la caracterizaba y piso descalza el rellano de piedra fría que solía darle la bienvenida, encendió una varilla y con esta la pequeña lámpara que la acompañaría a su habitación. Había refrigerios en el salón principal, pero se sentía demasiado cansada para comer más que la reunión con la Hokage eran las que mantenía con los suyos las que le agotaban, el protocolo le exigía pulcritud y elegancia por lo que debía, si o si, llevar los pesados kimonos que la distinguían como la líder de su clan.
Además el otoño estaba tomando fuerza, por lo que en aquella ocasión se había abrigado un poco más de la cuenta. Algo que, sin embargo, agradeció cuando saliera de la torre del Hokage en dirección al territorio de su clan.
Suspiró.
Cogió su naga haori y lo deslizo con pereza por sobre sus hombros, el aire se entibió de pronto y la llama de su lámpara de mano se agitó bruscamente, Hinata vio la sombra cernirse tras ella, entonces cerró los ojos, extendió los brazos y en absoluta tranquilidad se dejó hacer.
― ¿Por qué tenías que consolar a ese perdedor? ― preguntó Sasuke en voz baja mientras terminaba de quitar la pesada prenda. No había querido hacerlo, pero después de cavilar mucho sobre ese asunto, se dio cuenta que era el gesto que más le había fastidiado. Así que, como solía ocurrir con ella, no lo pensó dos veces antes actuar y preguntárselo.
― Naruto-kun estaba decepcionado ― contestó en un murmullo. Tras ella Sasuke bufo, despacito, muy despacito. Sin embargo el aire tibio rozó la nuca de la muchacha haciéndole soltar una pequeña risa, él lo notó.
― ¿Por qué te ríes? ― preguntó suspicaz dejando caer el haori de Hinata.
― Los bufidos de Sasuke-kun me dan cosquillas ― respondió tranquila.
Sasuke quiso bufar de nuevo, aún más despacio, pero se controló. De un suave movimiento llevó sus dedos al nudo trasero del obi de la muchacha y comenzó a desatarlo.
― Este ― dijo ― lo hizo Hanabi ― sin contestar Hinata asintió, alzó los brazos y se los llevó al peinado que había lucido aquél día ― Espera, no ― ordenó él ― déjame a mí ― dejando a medias desatado el nudo del obi, comenzó a soltar los peines y sujetadores del cabello de la muchacha, Hinata lo tenía demasiado fino, como Itachi, por lo que costaba dominarlo. Ella le había comentado que todos los peines, por exagerado que pareciera, eran necesarios para mantenerlo en su lugar, no lo creyó hasta la primera vez en que le desarmó un peinado.
Ahora se quedaba mirando embobado como es que las hebras negras y azuladas de la muchacha caían suavemente, estaba perfumado y un pensamiento asociado a ello le molestó.
― ¿Sabes que siempre te arreglas cuando Naruto va a las reuniones del consejo? ― Hinata no se tensó, Sasuke notó en sus hombros el movimiento que causaba su risa, solo que la mantuvo en silencio, ella parecía conocerlo mejor que él a ella.
Y eso, era algo que no le gustaba. Finalmente habló:
― Sasuke-kun es injusto, Naruto-kun está en todas las reuniones con la Hokage ― retrocedió el rostro algo molesto, pero no podía evitar la verdad de aquella sentencia. Era normal, era parte del entrenamiento del dobe ese. Sin embargo, no daría su brazo a torcer.
― De todas maneras era innecesario el tener que consolarlo, aun si estaba decepcionado, aquello no tendría por qué importarte.
― Sasuke-kun es egoísta con sus amigos ― aquello si que le hizo bufar, solo que en vez de hacer cosquillas en la nuca de Hinata el aire cálido chocó con sus cabellos, ella extendió su mano y Sasuke depositó en esta los peines y trabas que habían sostenido su peinado.
Volvió, solicito, a su obi.
― No, es solo si se trata de ti ― tiró de la prenda con fuerza obligando a Hinata a girarse mientras este se desenrollaba de su cintura, en cuanto estuvieron frente a frente ella le miró a los ojos, era un par de palmos más baja que él pero eso, claramente, no le importaba. El Kimono se abrió con cuidado ante la falta de la faja central, dejando ver el resto de las prendas que componían su vestimenta.
Sasuke bajo la vista a estas, con cuidado y por debajo del busto de Hinata comenzó a jugar con su índice, pasándolo por los bordes de las telas, como si estuviera contando las capas de ropa que cubrían a la muchacha.
― Estaba pensando en que cuando volvieras debería hablar con tu padre ― Hinata que se había quedado perdida en los movimientos de la mano de Sasuke, alzó la vista para fijarla en él, solo que el Uchiha seguía contando los pliegues de la tela.
― ¿E...Estás seguro Sasuke-kun?
― Claro ― contestó como si no fuera la gran cosa ― no dudo de la capacidad de Tsunade, pero en una misión así me gustaría acompañarte, no puedo ofrecerme abiertamente por no ser de tu clan, pero como tu esposo nadie podría negármelo ― aquella explicación hizo que la muchacha sonriera.
Lo cierto es que lo había pensado desde antes, desde el momento en que se dio cuenta que la necesitaba más de lo que podría tolerar, al principio se había odiado por ello; ¿enamorarse él? claro que no, eso era de débiles que no podían lidiar con la soledad y si existía algo a lo que él podía enfrentarse era precisamente el aislamiento. Pero cuando lo entendió supo que no solo era un interés especial en alguien, en cualquiera sino que se trataba de ella; Hinata Hyuuga, en ese entonces heredera del clan, ahora líder.
Afortunadamente Hiashi Hyuuga había evitado que su hija se casara antes de la mayoría de edad, lo que le había dado espacio para tomar la decisión por si misma. En las conversaciones con Naruto se había enterado de que el clan busco en cada rincón de Konoha alguien que satisfaciera los estándares de Hiashi, incluso se llegó a hablar de Neji, quién siendo el genio de la familia, así como alguien que mantendría el Kekkei genkai a salvo, parecía cumplir con todos los requisitos necesarios para ser aceptado.
Pero nuevamente Hiashi lo evitó, aunque nunca pudo descifrar cuales eran los sentimientos de Hinata y del mismo Neji en ese asunto. Al fin de cuentas el Hyuuga había entrado voluntario a la selección del ANBU y quedado gracias a sus propias capacidades. Nunca le había parecido muy interesado en el matrimonio, menos desde aquella misión.
Volvió a fijar su mirada en el rostro de Hinata, se había inclinado levemente hacia atrás, reposando su brazo sobre la misma mesa en la cual dejara la lámpara de papel.
― ¿Lo estás pensando? ― preguntó, Hinata asintió sin mirarle. Y él, sin esperar señal o aprobación alguna, la tomo de la cintura para enderezarla.
Buscó con habilidad el pequeño cinturón blanco que bloqueaba el paso a la piel de la muchacha, como era su rutina Hinata lo dejó hacer, ahora sus dedos no temblaban como la primera vez, así mismo el nudo cedió con apenas tocarlo. Ahí estaba, tan pálida como la ropa que usase, el abdomen de ella se distinguía incluso bajo la poca luz de la habitación, a Sasuke se le secó la boca, tragó saliva sin darse cuenta y extendió sus dedos sobre la piel de ella.
El contacto la hizo sobresaltarse y alzando la mirada, él pudo notar que ya se había ruborizado. De todas maneras no hizo nada para detenerlo o alejarse, en cambio habló.
― S... Será un poco complicado tratándose del consejo, p-pero no creo que alguien se oponga ― Sasuke alzó su mano para colocarla sobre el rostro de ella, dejando atrás la tibieza de su abdomen para centrarse en el frío de sus mejillas y solo cuando vio que lo había conseguido se atrevió a mirarla.
Se preguntó si es que siempre le había gustado su mirada, si es que había comenzado por sus ojos a notar lo hermosa que le parecía, quizás fue y era su boca, con aquella trampa que le había tendido; hablando más bajo de lo normal, para que él debiera fijarse en sus labios.
No dejó de mirarla mientras se acercaba a ella, lo suficiente como para sentir el aliento de Hinata sobre sus labios, cuando ella cerró los ojos no necesitó más señal que esa. La beso con la calma de quién tiene toda la noche para ello y se lo hizo ver a cada contacto que su lengua hacía con la de ella.
Despacio la alzo lo suficiente como para obligarla a sentarse sobre la mesita en la cual, hasta hace poco ella se apoyara y hábilmente se posicionó entre sus piernas, ya no existían aquellos incómodos momentos en los que ninguno sabía que hacer o cómo reaccionaría el otro, al principio Hinata había sido demasiado tímida, pero en cuanto pudo franquear esa barrera se encontró con una mujer vehemente al momento de amarlo y completamente entregada.
Hinata confiaba en él de una manera que superaba con creces a aquellas miradas que decían lo necesario sin usar palabras. Dejarse hacer con él, era su forma de decirle que el lazo entre ambos era tan importante para ella, como los que sostenía con su círculo interno, solo que él lo había sobrepasado, había dejado atrás al grupo con el que ella se rodeaba para ser parte exclusiva de su intimidad, algo que compartían solo ellos, nadie más.
"Así es con las parejas"
La primera vez que lo escuchó, creyó que ella le estaba marcando limites. Pero incluso si se trataba solo de sexo, era lo que él había escogido, para lo que la había querido y, dentro de lo que Sasuke pensaba, merecía: resultaba imposible que al desearla no hubiera más ahí que mera atracción física, incluso por razones que estaban atadas a la personalidad de Hinata Hyuuga, él la quería, aun si no hubiera sido la belleza que le parecía en aquél momento.
Él se sabía una persona fría, por lo que la mansedumbre de Hinata así como su calidez habían terminado por desplazar aquellas actitudes dominantes a algo más servil, menos práctico, pero definitivamente mejor. A un lugar en el cual se dejaba ordenar como si de un esclavo se tratase y no lo había entendido hasta que sintió como es que poco a poco, el vacío que durante todos esos años había significado su existencia, de pronto tuviera una razón para desaparecer y él un motivo para levantarse todos los días.
Empujo despacio el rostro de la muchacha para que esta le diera libertad sobre su cuello, comenzó besando lentamente el borde de su mandíbula, mientras se empujaba contra ella, las manos perdidas en medio de las capas de ropas que llevara ese día, las que comenzaron a descender por sus hombros en cuanto comenzaron a estorbarle, bajo su boca por el cuello de la muchacha con el mismo sosiego para continuar con sus hombros, con el pulgar deslizo el tirante de su brasier para poder besarla la cicatriz que bajo este tenía, succionó lentamente y un quejido de la muchacha le sacó de su concentración.
Sasuke se incorporó besándola nuevamente en los labios y después en la frente. Cuando Hinata abrió los ojos él tenía su mirada fija en ella. Incluso con la poca luz del lugar, pudo ver su sonrojo.
― Escuché que estabas cansada ― le dijo extendiendo una media sonrisa.
Hinata se recogió el tirante y asintió, ahora claramente avergonzada. Cerró parte de su kimono y Sasuke le dio el espacio para que se retirara.
Quizás esa noche sería mucho más tranquila para él, de todas maneras para evitar cualquier desliz o imprudencia que pudieran importunarla, decidió darse un baño frío. La piel cálida de Hinata sería una bendición después de aquello y antes de tener que marcharse a escondidas de los mejores ojos de Konoha.
N/A:
No sé si continuarlo, sé que es una burla pedirles a ustedes que me lo digan ya que "La mejor de todas" está pasando por un proceso de estancamiento que me acosa en casi todas mis historias largas. Por lo que, en realidad no sé, quizás se mi animo o me animan la continué, al fin de cuentas el final es bastante abierto.
El asunto es que leyendo varios SasuHina, a ver si la inspiración volvía, me dieron ganas de escribir esto. Espero lo disfruten.
Será mejor que no prometa nada.
Saludos y felices fiestas (aunque solo queda el año nuevo)
Atte.-
Brujhah.-
