Olaa ke asen dice la llama. ¿Que tal su dia? Espero regalarles un hermoso y excitante capitulo de fin de año. Lean y disfruten! Los veo abajo.


PERSONAJES DEL EPISODIO:

-MIDORI HANAKO:

-Aspecto: Tez blanca, ojos negros y marcados con unas pequeñas ojeras por la falta de sueño, pelo largo, ondulado y despeinado hasta la cintura, estatura media, casi siempre se viste de negro y usa zapatos converse del mismo color. Tiene 16 años.

-Comportamiento, vivencia y gustos: Es una viva imagen de la antisocialidad, es muy callada y violenta cuando se le provoca. Los hombres le causan nerviosismo y desconfianza, sobre todo si son demasiado caballeros con ella. Puede relacionarse mejor con las mujeres. Se expresa de una manera grosera y demasiado sincera acercándose al cinismo. Puede llegar a ser una gran amiga y muy divertida. Ama el género metal, los chocolates, la carne y los videojuegos. Estudia en la preparatoria Red Line, vive en el edificio Calm Belt.

-TRAFALGAR LAW:

-Aspecto: Moreno, ojos grises marcados por unas enormes ojeras producto de no dormir, pelo negro y despeinado, es alto, viste con una sudadera negra, pantalones azules manchados y un sombrero blanco con motas cafés. Tiene 19 años.

-Comportamiento, vivencia y gustos: Es una persona seria, siniestra, sádica y extraña pero con un enorme coeficiente intelectual. Puede ser también algo antisocial. Le molesta la gente ignorante, llorona y odia el pan. No es muy hablador y no suele expresar muchas emociones. Es calculador y puede utilizar a las personas por su propio beneficio. Le encanta la medicina y es estudiante del Nuevo Mundo, una de las universidades más caras del Grand Line. Realiza experimentos que podrían ser considerados ilegales en su apartamento ubicado en el edificio Calm Belt. Vecino de Hanako.

-MIDORI HANA:

-Aspecto: Tez blanca, ojos negros, pelo corto y negro, es baja, viste con una falda azul, blusa blanca y tacones negros. Tiene 42 años.

-Comportamiento, vivencia y gustos: Es una persona amable, sincera y tierna. Puede ser algo sádica y seria cuando algo le molesta. Es muy sociable a comparación de su hija, es viuda y llama la atención de muchos hombres. Adora a su hija más que a todo en el mundo y la protege con su vida. Trabaja de enfermera en Sabaody, uno de los hospitales del Grand Line. Vive con Hanako en el edificio Calm Belt.

-KUROASHI SANJI:

Aspecto: Tez blanca, ojos negros, pelo corto y rubio, altura promedio, viste con un traje elegante y zapatos negros. Tiene 19 años.

-Comportamiento, vivencia y gustos: Es una persona amable, tranquila y servicial con las mujeres. Tiene una excelente habilidad al cocinar comparado con algunos de sus compañeros. Suele ser seco y basto con los hombres. Trata de conquistar a las mujeres con su palabrería y actitudes. Le encantan las mujeres y la gastronomía, la cual estudia en la universidad Nuevo Mundo. Vive en el edificio Calm Belt y es vecino de Hanako.

-NICO ROBIN:

-Aspecto: Morena, ojos verdes, pelo largo y negro, bastante alta, viste con una larga falda rosada, lentes oscuros y una blusa negra. Tiene 26 años.

-Comportamiento, vivencia y gustos: Suele ser una persona amable, tranquila y servicial al igual que Sanji, a excepción de que lo es con todo el mundo. También es una mujer seria e inteligente. Es de pocas palabras, cortante pero sonríe ante la mayoría de las situaciones. Trabaja como arqueóloga en una de las empresas más importantes del Grand Line denominada Kana-glyph a medio tiempo, adora la historia y la lectura. Vive en el edificio Calm Belt y estudia en la Universidad Nuevo Mundo. También es vecina de Hanako.


El día tan esperado por fin había llegado. Hanako se había mudado junto a su madre al Grand Line, uno de los países capitalistas más grandes de Asia y que aguardaba una de las economías mas balanceadas y estables de todo el planeta. Sus oportunidades de trabajo y estudio invitaban a que se convirtiera en el principal sueño de los asiáticos. Aunque el costo de vida era alto, se podía vivir con plenitud y seguridad.

-Hanako-chan, Hanako-chan-Trataba de despertar a su hija que se encontraba sumida en un pesado sueño desde que habían abordado, resultado de las diferentes zonas horarias de cada país. Serian eso de las 11 am.

-¿Yehh…pemada?-Murmuraba cosas inteligibles mientras aun escurría una larga línea de saliva desde su boca

-¡Un incendio, un incendio!-Gritaba su madre tratando de despertar a su hija y llamando la atención de los que aún estaban a bordo. Ni siquiera así despertaba.

-Señora, no puede gritar de esa manera, en este lugar y menos cosas como esa-Le advertía una azafata que había escuchado todo el espectáculo desde la cabina.

-Lo siento mucho-Se disculpaba agachando su cabeza-Es que esta cría no se levanta-

-Pasajeros que aún se encuentran a bordo por favor abandonar el navío-Ordenaba otra de las azafatas a través del micrófono

-Que hare…-Pensaba-¡Oh, ya se!-Grito con fuerza provocando que la azafata volviera a regañarla.

-Señora, es la segunda advertencia. Debe bajar del barco ahora-

-¡Tu play, tu xbox Hanako-kun, se están quemando!-Grito a su hija ignorando la recomendación de la mujer.

Hanako se despertó de golpe y empezó a correr como loca dentro del barco, comenzó a preguntarle a toda la gente donde se encontraban sus amadas consolas mientras los zarandeaba. Finalmente fue detenida por los guardias y llevada al puerto a la fuerza junto con su madre.

-Este fue el mayor ridículo de mi vida…-Se quejaba su madre avergonzada al ver la reacción de la gente mientras los guardias las sacaban a la fuerza.

-Es tu culpa-Le reprochaba Hanako mientras se concentraba en su Game boy Advance.

-¿¡Mi culpa!?-Esta se había enfadado al ver la descarada declaración de su hija. Siempre se la pasaba jugando a esos "jueguitos", se acostaba a dormir demasiado tarde, terminaba con tremendas ojeras y no había poder humano que la despertara.

-¿Cómo se te ocurre despertarme con tremenda barbaridad?-Le preguntaba irónicamente, aun concentrada en sus asuntos.

-Es la única manera-

-Aun así eso fue demasiado cruel, sabes que moriría si les pasa algo a mis bebes-Hacía referencia a sus consolas.

-En vez de perder el tiempo jugando con eso, deberías estudiar y conseguir amigos-Le decía con un tono de resignación al ver que su hija era la viva prueba de la palabra antisocial.

-Cuando los necesite los tendré mama, no te preocupes-Tanto Hanako como su madre tomaron un taxi para dirigirse a su nuevo apartamento. Hanako observaba la ciudad. Parecía ser demasiado refinada para su gusto, todo era muy limpio, muy ordenado, muy brillante, en fin, muy caro. A medida que avanzaban se alcanzaba a dar cuenta de la amabilidad de la gente. Jóvenes que ayudaban a que los ancianos cruzaran la calle, personas que se daban la mano con cada aparecido, sonrisas sinceras que le provocaban náuseas y niños jugando animadamente en el parque. La ciudad perfecta…si claro.-Seguramente este cuento de hadas, tiene su villano-Pensó-

-Llegamos Hanako-chan-Le avisaba su madre mientras la halaba fuera del taxi y le señalaba un enorme edificio. Y valla que era enorme. Tenía frente a ella un edificio de más de 50 pisos llamado Calm Belt, con una construcción impecable, unas lindas fuentes frente a él, un hermoso jardín y un apestoso olor a gente adinerada como se lo había imaginado, sin mas se atrevió a preguntar.

-¿Cuánto te costó comprar un apartamento aquí?-La mataba la curiosidad, al fin y al cabo su madre se había partido el lomo para poder vivir aquí, en algo presentable por lo menos. Aun así, preferia vivir en un basurero que rodeada de gente que tuviera tanto dinero. Normalmente este tipo de gente era fastidiosa, creída y algo subidita.

-Es un secreto y una sorpresa para mi linda chica-El tono de su voz y la sonrisa de su madre al pronunciar estas palabras, la hicieron sentir la persona más miserable, sucia y repugnante del mundo al haber pensado por un momento en negarse a vivir ahí. Sin duda de vez en cuando era desagradecida y demasiado sincera para el gusto de los demás.

Entraron al edificio. Una recepcionista muy bien peinada y vestida las atendió. Mientras que a su madre le entregaban las llaves Hanako observaba cada detalle del lugar. Un delicioso aroma a flores, paredes color crema, diferentes tipos de plantas como adorno, cuadros famosos, piso tan brillante y pulido que al resbalarte podrías romperte el cráneo, en fin, la perfección en un solo piso de 50.

La madre de Hanako recibió las llaves y algunos papeles de propiedad de parte de la recepcionista. Subieron por el ascensor hasta el piso 18. Al abrirse la compuerta del ascensor su pesadilla se hizo realidad. Tendría vecinos. En el piso, habían 3 apartamentos más al lado del que se supone vivirían ellas. Paso a través de un largo pasillo por el primero y la sorprendió un exquisito aroma a cacao, el segundo expedía un delicioso aroma a lavanda, el tercero… ¿Olor a carne podrida? Hanako casi vomita al pasar al lado de ese apartamento, lo primero que vino a su mente fue que allí residía un asesino en serie, un carnicero o un caníbal.

-¿Quién carajos vive aquí mama?-Preguntaba tapando su boca y nariz para evitar vomitar-Huele a mierda-

-Cuida tu boca Hanako-La regañaba por su terrible expresión-Según me dijeron, aquí vive un estudiante de medicina, pero no podría explicarte la razón del olor-

-Yo creo que ya está muerto, porque a eso es lo que huele-

-Tal vez trae algún material para estudiar-Dijo está tratando de excusar el olor que provenía de aquel apartamento.

-¿Le llamas a este olor a carne podrida un material de estudio? ¡Que jodan al que vive ahí!-Frunció el ceño y se retiró del lugar aspirando nuevamente el olor a lavanda, lo cual mejoro su sensación de nauseas.

-Bien, vamos a mirar nuestro apartamento-Dijo su madre emocionada halándola nuevamente.

Nada como el olor a nuevo. Hanako y su madre entraron a su nueva propiedad, numero los muebles ya estaban en su lugar y este tenía unas bonitas paredes color esmeralda que contrastaban perfectamente con una alfombra blanca. También había algunos cuadros que no pertenecían a ellas y algunos jarrones de flores también. Hanako se encamino a su habitación, era como ver la misma en la que siempre había vivido pero mas ordenada y con un olor mas femenino. Tiro el equipaje, se recostó sobre su cama, saco su iphone, se colocó unos audífonos y reproducio "Nothing else mathers" su canción favorita de Metallica.

-¡Hanako-chan!-Su madre la grito fuertemente parada frente al marco de la puerta-¡Ordena tu equipaje ahora mismo y ven a ayudar al aseo!-

-¿Eh…?-Esta no le entendía ya que escuchaba música a todo volumen, casi al punto de reventarse los tímpanos-

Hana le retiro sus audífonos de un tirón, la levanto de la cama de un jalón y le nombro sus labores de ese día. Hanako no pudo hacer nada más aparte de resignarse a seguir las órdenes de su madre. Hizo sus deberes hogareños como alma que lleva el diablo, fue felicitada por su madre y finalmente se acostó a dormir. A eso de las 6 de la tarde escucho como su madre la llamaba, así que para evitar problemas se levantó a regañadientes de la cama y se dirigió a la cocina, de donde provenía la voz.

-¿Si?-Pregunto rascándose los ojos y soltando un ligero bostezo

-Vamos a conocer a los vecinos-Le respondió esta emocionada. Hanako casi se traga su propia lengua, no le gustaba la idea de conocer gente, prefería mil veces ser antisocial, no era de esas personas que hablaran mucho ni que fueran muy amables. En su anterior país y colegio había sido una de las más calladas pero prevenidas del mundo. Cada vez que oía un insulto de alguien dirigido hacia ella, se levanta de su sitio y lo golpeaba. Se había convertido en ese tipo de personas que expresaba su lenguaje a través de golpes. ¿Por qué simplemente su mama no podría ir sola? ¿Por qué le pedía que fuera ella también siendo tan poco conversadora? Además había recordado el putrefacto olor a carne muerta del apartamento 183, ni MUERTA entraría ahí.

-Mira madre-Dijo armándose de valor-Hare lo que sea, en serio, lo que sea, con tal de que no me obligues a hacer eso-

-Es una oferta tentadora-Su madre se lo pensaba un poco-Pero no será hoy-Finalmente se levantó. Sabía que no podría negociar con su hija así que la saco a la fuerza, esta le hizo una terrible pataleta hasta que salieron de lugar. Pero se detuvo cuando su madre golpeo la puerta del 181, aquella con el delicioso olor a lavanda.

De este salió una mujer alta morena, de pelo negro largo, ojos verdes y una sonrisa amable que desprendía de su rostro.

-¿Puedo ayudarlas en algo?-Pregunto amablemente a Hana.

-Somos tus nuevas vecinas-Su madre si que tenía espíritu de sociabilidad, nada comparado con Hanako-Ella es Hanako, mi hija-La señalo, lo único que la nombrada atino a hacer fue levantar la mano- Y yo soy Hana-

-Mucho gusto en conocerlas, me llamo Robin-Les extendió la mano, la cual Hana tomo de inmediato, Hanako dudo un poco, pero también lo hizo.

-En caso de que necesites algo, no dudes llamar a la puerta del 184-Se despidió finalmente Hana-Que tengas buena noche-

-Igualmente señoritas-Robin sonrió y cerro la puerta.

Hana golpeo la puerta del 182, aquel con el exquisito olor a cacao. De esta salió un hombre alto de tez blanca, era rubio con unos profundos ojos negros y con las cejas más extrañas que Hanako había visto. Fumaba un cigarrillo tranquilamente.

-Mucho gusto señoritas, me llamo Sanji-Tomo la mano de Hanako y su madre y en cada una planto un beso-¿Vivian antes ustedes por acá?

-Somos nuevas inquilinas-Respondió Hana con un sonrojo ante la acción del caballero mientras que Kanako limpiaba su mano disimuladamente-Ella es mi hija Hanako y yo soy Hana-

-¿Desean pasar a tomar algo?-Les preguntaba aun en hombre con su tono encantador.

-¡Sin duda!-Respondió emocionada la madre de Hanako, halando a su hija que aún se encontraba en shock.

-Siéntense aquí por favor-El hombre señalaba un sofá el cual lucia muy cómodo-Les traeré unos bocadillos-Dijo finalmente dirigiéndose a la cocina, la cual desprendía un delicioso aroma

-Me recuerda tanto a tu padre…-Suspiraba Hana mientras que Hanako la miraba amargamente-¿Qué sucede con esa cara?-Preguntaba a su hija al ver tan extraña expresión

-¿Por qué me haces esto?-Decía entre sollozos-Sabes que odio conocer a mis vecinos, hablarles, reunirme con ellos…-

-No puedes ser así toda la vida, habrá un momento en el cual se te escape el hombre de tu vida por esa actitud-

-Entonces no sería el hombre de mi vida simplemente-Bufaba molesta mientras hacia una mueca de fastidio. Odiaba que su madre la molestara con esas cosas.

-Hice lo mejor para ustedes señoritas-Se acercaba de nuevo el rubio con una bandeja de plata ocupada por varios cupcakes y unas tasillas de te-

-¡Gracias!-Hana observaba los deliciosos ponquecillos ante sus ojos y el delicioso aroma que despedía el té recién hecho-Tomare unos cuantos-

-Siéntete libre de comer tu también, hermosa dama-Un escalofrió paso por la espina dorsal de Hanako, la cual asintió con una sonrisa y metió violentamente un cupcake a su boca.

Pasaron casi una hora en la casa del rubio. El les había comentado sobre su vida. Estudiaba en la universidad más costosa de todo Grand Line, el Nuevo Mundo. Confeso que estudiaba gastronomía ya que este había sido su fuerte desde pequeño y siempre le había fascinado. Hana también le contaba sobre como había decidido mudarse aquí y los planes que tenía a futuro. Hanako solamente se había limitado a escuchar, aburrida.

-Bien, es hora de nos vallamos-Dijo Hana avisando a su hija-Fue un gusto conocerlo Sanji-san-

-No es necesario que use formalismos conmigo Hana-san-

-Gracias por todo-Respondía esta sonrojada-Despídete Hanako-chan-Le daba un codazo a su hija que se encontraba sumida en su propio mundo.

-Adiós-Dijo esta con la actitud seca de siempre, dirigiéndose a la puerta.

-Adiós Hanako-chan-Sanji la detuvo y volvió a besar su mano-Puedes volver aquí cuando quieras.

-G-gracias-Le respondía nerviosamente mientras limpiaba de nuevo su mano.

Salieron de la morada del cocinero, el cual cerró la puerta tras ellas. Aún faltaba alguien a quien visitar.

-No iré-Se negaba Hanako al saber su próximo y apestoso destino. Ya podía sentir el putrefacto olor desde ahí.

-¿Tengo que llevarte a la fuerza?-Su madre estaba empezando a enojarse-Ya no eres una niña pequeña Hanako- Nuevamente la halo fuertemente y la obligo a pararse frente a la puerta del 183. Ni siquiera ella pudo evitar hacer una mueca ante el terrible olor que este despedía. Golpeo la puerta, pero nadie salió. Golpeo de nuevo y tras unos segundos un hombre alto, con un gorro con algunas motas cafés, ojos grises y marcados con unas profundas ojeras poso la atención sobre ellas, haciendo una mueca de disgusto.

-¿Quiénes son y que quieren?-Al parecer habían interrumpido algo importante, porque su expresión no era nada acogedora

-Somos tus nuevas vecinas-Hablaba Hana nerviosamente al ver la actitud del misterioso hombre-Soy Hana y ella es Hanako, mi hija-

Las observo detenidamente, hasta los pelos de Hanako se pusieron de punta al sentir esa extraña y profunda mirada sobre ella – Soy Law- Respondió secamente.

-Si necesitas algo, no dudes en avisarnos-Hana empezaba a recuperar su actitud normal.

-Dudo que las necesite-Esto la sorprendió-Ando algo ocupado, así que si me disculpan-

Ese tipo no le había caido nada bien. Es cierto que ella odiaba socializar, eso ya era normal, pero jamás había tenido esa extraña sensación de odio hacia la actitud de alguien. Por alguna razón ese tipo le causaba escalofríos, además el olor de su hogar no la tranquilizaba demasiado. Finalmente antes del que extraño hombre cerrara la puerta decidió hablar.

-¿Por qué tu casa huele a mierda?-Soltó simplemente, haciendo que su madre se sobresaltara con vergüenza y el sujeto pusiera una mueca de malgenio peor que al anterior.

-No creo que sea de su interés, señorita-Le contesto aun mirándola fijamente con odio.

-Lo es sin duda-Le hablo sin peros enfrentando su mirada, al fin y al cabo ella también tenía, de vez en cuando, una de esas miradas que matan-No quiero vomitar frente a su casa en este momento por culpa de ese olor-No mentía, en realidad si quería vomitar.

-Entonces no se acerque más a este lugar-Le dijo soltando un pesado y reprimido suspiro-Con su permiso señora-Se despidió de Hana y cerró la puerta.

-No tenías que ser tan directa-Le dijo su madre molesta ante la actitud que había tenido. Su hija siempre le había dado problemas, pero aun así no se podía quejar frente a sus resultados académicos.

-Que tipo tan desagradable-Pensó en voz alta

-No tienes que actuar de esa manera, eso no es una excusa-Le reprocho su madre mientras habría la puerta de su nuevo apartamento.

-Espero no volvérmelo a encontrar, o juro que vomitare sobre el-Soltó descaradamente a lo que su mama opto por darle una palmada y dejarla castigada en su habitación.

-Al diablo con esto…-Pensó Hanako que ahora se hallaba sobre su cama bufando groserías, molesta.

-Kanako-Volvía a llamarla su madre desde la cocina-Mañana iras a tu nueva escuela, Red Line, así que mas vale que descanses bien esta noche, prohibidos los juegos hoy y ven a cenar-

-¿Ahhhh?-Reprocho silenciosamente traduciendo la información dicha por su madre. Ese cambio de horario la tenía jodida y ahora debía levantarse temprano… ¿Prohibidos los juegos? ¡Al diablo con eso!... ¿Hora de cenar? ¡Yujuuuuu! Ya tenía demasiada hambre a pesar de haberse devorado casi todos los cupcakes del cocinero.

El otro día, seguramente, no sería mas alentador que este.

Continuara…


Espero que les haya gustado el primer capitulo de este que sera un increible fic. Ojala tengan una excelente noche de fin de año, y que para el proximo cumplan todas sus metas. Esperen el prox cap! Gracias por leer y...¡FELIZ AÑOOO! Dejen sus coments plzz