"S4S"
Capitulo 1: "Primer encuentro…"
(Esta es una historia real… y cada vez que pienso en ella, siento el deseo de compartirla, es por eso que decidí crear un Fic con esta historia agregándole un poco de imaginación y protagonizándola con los personajes de mi serie de Anime favorita, claro que busqué los parecidos entre las personas y los personajes de InuYasha, y créanme…no fue difícil….haber que les parece.)
Mi nombre es Aome Higurashi, vivo en una ciudad tranquila, soy una chica común con pensamientos comunes y sentimientos nobles, pero tengo una historia que contar. Una historia de amor, ilusión y amistad, pero también de rencor, tristeza y nostalgia.
Todo comenzó cuando entré a trabajar al restaurante-bar: "Shikon Four Souls" pero todos lo conocían como "S4S", entré ahí para poder mantener mis estudios después de que mi mamá, mi hermano Souta y el abuelo se fueron de la ciudad. Yo no podía irme ya que tenía que terminar la preparatoria, tenía 18 años de edad y sentía que ya era capaz de mantenerme sola, y no estaba equivocada pero jamás pensé que fuera tan difícil, ahí conocí muchas personas, distintas vidas, distintas preocupaciones pero nunca olvidaré a una persona en especial.
El S4S era un famoso restaurante que por las noches de fin de semana se convertía en bar, era un gran lugar característico por su personal divertido y bailarín, todas las noches de bar organizaban bailables y espectáculos protagonizados por garroteros y meceros, eran shows un tanto ridículos pero divertidos que hacían que el cliente sonriera no importaba que tan serios y distinguidos fueran.
Había distintas jerarquías en el personal:
Estaban los "Garroteros (as)" quienes se encuentran en la 4 y última posición, eran los que se encargaban de hacer…Mmm…el trabajo sucio por así decirlo, limpiaban las mezas, pacillos y ayudaban a los meceros en cualquier cosa que necesitaran, ganaban el sueldo más bajo y dependiendo de su esfuerzo el mecero les otorgaba una parte de su propinas.
En 3 lugar se encontraban los "Meceros (as)" quienes atendían a los clientes y se encargaban de sacarles una buena sonrisa para ganar una buena propina. Ellos tenían mando sobre los garroteros.
En 2 lugar están los "Hannyous" quienes mandaban a los meceros y garroteros, ellos aclaraban cualquier duda que estos tuvieran, y vigilaban que ambos siguieran las reglas del lugar. No se llevaban propinas, pero ganaban un buen sueldo.
Y en 1 lugar están los "Sacerdotes ó Sacerdotisas" que eran los gerentes por así decirlo, ellos mandaban sobre todo el personal.
Yo era garrotera y el chico de quien me enamoré era mecero, y pues…así comienza mi historia.
Mi primer día en el trabajo no fue como yo imaginaba, muchas de las personas que trabajaban ahí eran hombres y les diré que eran muy pervertidos.
-Hola- Saludé al Sacerdote que me había contratado dos días antes y me había citado esa tarde para comenzar a trabajar.
-AOME! Que gusto verte, cómo te sientes en tu primer día de trabajo?-
-Algo nerviosa…pero emocionada- Conteste tímida mente
-Bueno, es normal, pero ya te acoplaras, toma… aquí está tu uniforme- Dijo dándome una bolsa de plástico gastada.
-Los baños de empleados están por ahí…- Señaló un pacillo -…cámbiate y cuando regreses te mostrare lo primero que tienes que hacer-
-Si, gracias- Contesté con una sonrisa y me dirigí hacia el pacillo.
Para llegar a los baños de empleados tenía que pasar por el área donde lavan los platos que estaba al final del pacillo que el Sacerdote me había señalado.
Al llegar a ese lugar me encontré con una señora de edad mayor que se encontraba lavando platos.
-Hola- Saludé educadamente
-Hola, eres nueva?-
-Si, me llamo Aome-
-Mucho gusto Aome, yo me llamo Kaede, pero aquí todos me dicen mamá Kaede, puedes llamarme así si gustas.-
-De acuerdo- Aunque aquella señora se veía muy amable, no me sentí con la confianza suficiente para llamarle mamá Kaede segundos después de haberla conocido, así que solo le pregunté por los baños y ella señalo otro pacillo oscuro con múltiples casilleros en las paredes.
Me adentré tímidamente preocupada por que hubiera luz al final de este pacillo, que segundos después doblaba a la izquierda y pude visualizar un cuarto con luz, en él se encontraba un señor de aspecto también mayor y algo pasado de peso, estaba sentado en una silla de plástico leyendo el periódico, portaba un uniforme negro que decía "SEGURIDAD" con letras amarillas en el pecho.
-Hola- Saludé de nuevo
-Hola niña, es usted nueva?-
-Si, me llamo Aome- conteste nuevamente
-Aaa pues bienvenida a "Shikon 4 Souls" niña Aome, yo soy el guardia de seguridad, me llamo Mioga- Dijo extendiéndome la mano para estrecharla.
-Gracias!- Ese señor me provocaba ternura. Después de estrechar su mano le pregunté:
-Disculpe, podría indicarme donde están los baños de empleados?-
-Claro niña, es esa puerta detrás de la cubeta de escobas y trapeadores.- Señaló detrás de mi.
-Gracias-
Acto seguido entré al baño y pude notar que era para ambos sexos, a decir verdad estaba un poco sucio, las paredes, el piso… pero en fin. Me cambié y guardé mi ropa en la misma bolsa gastada. El uniforme era simple, una blusa blanca con el logotipo del restaurante, una falda corta negra tableada y un mandil rojo que iba de las caderas a un poco arriba de la falda…Aaa! También un paliacate rojo amarrado en la frente.
Al salir de todo aquel laberinto, regresé al área del restaurante donde pude ver mucho movimiento de chicos y chicas que parecían de mi misma edad y vestidos con el uniforme del lugar.
Traté de acercarme más para buscar al sacerdote que me iba a esperar, sin embargo en su lugar se acercó otro sacerdote distinto, pude reconocer que lo era por que el mandil que llevaba puesto era color negro, las jerarquías entre empleados se distinguían por el color del mandil. Nosotros los garroteros y garroteras llevábamos mandiles rojos, los meceros morados, los hannyous azules y los sacerdotes negros.
-Tu eres la chica nueva?- Se dirigió a mi
-Emm…si- Contesté nerviosa.
-Muy bien… dejame veeeeeeeer…- Y buscando entre la multitud de mandil rojo que corría de un lado a otro, le tomo el brazo a un chico y lo jaló levemente hacia donde estábamos.
-El es Inuyasha, quiero que lo sigas a donde valla y así aprendas que tienes que hacer.-
Cabello largo color plata amarrado a una coleta gruesa en la nuca, ojos color ámbar, alto, de buen cuerpo, era lindo, pensé. Aquel chico también me miraba, como describiéndome en su mente al igual que yo lo hacía.
-Si- Contestamos al unísono después de unos segundos que nos tomamos para describirnos en pensamiento. Pero nos quedamos parados como recapacitando en algo…
-DEPRISA CHAVOS!!- El Sacerdote tomo nuestras manos y las juntó…
-Síguelo como si fuera tu sombra!!- Me dijo dándonos unos leves empujoncitos en la espalda antes de irse apresuradamente como todos lo estaban.
La verdad yo me ruboricé por la penosa situación, acto seguido nos soltamos de las manos y nos pusimos frente a frente. El solo me veía a los ojos.
- Bueno, la verdad es cansado este trabajo pero es muy divertido.- Me dijo sonriente-
Yo solo me limité a sonreír.
-Primero tienes que…-
Y comenzó a explicarme en que consistía mi trabajo, yo lo seguí durante todo el día y toda la noche de bar aprendiendo de lo que hacía.
A decir verdad, era una persona muy simpática y educada, me hacía reír en cuanto podía.
Muchas veces en las que me encontraba sola, haciendo mandados que Inuyasha me pedía, se acercaron otros chavos a preguntarme mi nombre y edad, pero sus miradas eran muy lujuriosas, todos siempre terminaban su conversación con un "eres hermosa" ó "eres guapísima" mientras me desnudaban con la mirada, yo solo daba las gracias y me retiraba con una sonrisa a continuar aprendiendo de Inuyasha, era algo bastante incómodo, en otras ocasiones hubiera preferido cambiar de trabajo, pero de verdad necesitaba el dinero.
Esa noche de bar fue divertido, Inuyasha me enseño una coreografía sencilla que todos los meceros y garroteros teníamos que bailar sobre la barra al iniciar el antro. Terminé exhausta hasta las 4 de la mañana, pero con buenas propinas que Inuyasha me dejó.
En realidad no pude saber mucho de él ese día, de lo único que hablamos fue del trabajo, y a decir verdad, mis prioridades en ese momento eran esas, no saber sobre la vida personal de aquel chico que se mostró muy respetuoso ante mi.
Continuara…
