👑Es amor👑
En una pequeña habitación compuesta por una cama, un buró y un armario nada más, Jackeline estaba sentada en el suelo con las piernas cruzadas y una revista entre ellas. Los últimos rayos de sol entraban por la ventana bañando su cabello platinado.
Sus ojos azules estaban clavados en una fotografía de un chico de cabellos rubios y mirada celeste un poco mayor que ella, quien posaba elegantemente para los periodistas y fotógrafos. La expresión del apuesto joven demostraba seriedad y madurez, todo lo contrario al de la chica que lo estudiaba atentamente con los ojos brillantes y una sonrisa.
Bajó la vista hacia la parte inferior de la imagen donde rezaba "Eliot Arendelle, hijo de Felipe Arendelle, uno de los inversionistas más importantes de país". Más abajo y en letra grande ponía "EL CUMPLEAÑOS DECIMOCTAVO DE ELIOT ARENDELLE FUE UNAS DE LAS FIESTAS MÁS IMPORTANTES".
Un gran sentimiento de felicidad se instaló en el pecho de la peliblanca al ver de nuevo la foto. Se levantó del suelo y se dirigió al buró. Revisó entre los cajones y sacó una tijera para luego volver a tomar la revista y sentarse en la cama. Recortó la foto de Eliot con mucho cuidado, sacando la lengua en señal de concentración.
Buscó debajo de la cama una caja de cartón decorada con brillantina azul y la abrió dejando ver unos cuantos recortes más y una hermosa cadena con medio copo de nieve como dije. Sacó el collar delicadamente y lo puso sobre la cama con una sonrisa de lado, luego dio una última mirada a la foto y la guardó. Puso de nuevo la caja bajo la cama justo cuando oyó pasos acercarse a su habitación. Tomó una almohada y así ocultando su cadena.
➖Jackie, ya es hora de cenar ➖ dijo entrando un chico de cabello castaño de mirada dulce.
➖Ya voy, Emmy ➖ contestó Jackie levantándose de un salto.
➖¿Ya la leíste toda? ➖ preguntó su hermano viendo la revista.
Jackie cerró la revista rápido y se la dio.
➖¿Otra vez recortando?➖ Emmanuel le lanzó una mirada pícara al notarlo.
➖No es de tu incumbencia ➖ la chica se cruzó de brazos ➖ Ahora vamos, vamos. ➖lo apuró para que salga de la habitación.
Ambos hermanos bajaron las escaleras entre risas y empujones hacia el comedor en donde su padre les esperaba
En otra parte de la ciudad, en un gran caserón, Eliot observaba la noche desde el balcón de su dormitorio. Su mente estaba puesta en cierta chica peliblanca y de sonrisa perfecta: Jackie Frost. Aunque su rostro estaba serio, dentro de él su corazón latía desbocado, ansioso por volver a verla.
Hace unas horas atrás había abandonado el sitio donde se festejó su cumpleaños junto a su familia y amigos. No pudieron faltar los periodistas, claro, pensó con hastío. Ahora por fin estaba dándose un breve descanso. Breve porque saldría a pasear con Jackie en unos momentos.
Le hubiera gustado que ella estuviese en su fiesta, hubiera sido bastante divertido y agradable. Pero no, su familia y algunos amigos seguramente se escandalizarían al verlo con alguien como ella, de clase baja. A Eliot esto no le importaba en absoluto y cada día luchaba con sus padres por cambiar las ideas que estos tenían. Habría llevado a la peliblanca de no ser por el rechazo que ella iba a sufrir por parte de los invitados más clasistas.
A veces se hartaba de tantos lujos en su vida y se iba a un comedor comunitario y ayudaba en lo que podía junto a su novia.
Jackie era esa clase de persona con la que nunca podrías sentirte incómodo. Era divertida, rebelde y algo torpe, pero amable y con un enorme corazón. Para Eliot era perfecta así. Esto le sacó una sonrisa estúpida.
Salió de sus pensamientos y vio su reloj de muñeca. Las 20:21 pm. Se separó del barandal y caminó hacia la habitación.
Con la mente aun titilando en la chica, empezó a quitarse la ropa de dormir que se puso para que nadie sospeche. La cadena de medio copo de nieve que Jackie había comprado brillaba en su cuello. Se enfundó en un traje sencillo y unos zapatos negros. Su cabello lo llevaría rebelde, no engominado como siempre.
Guardó silencio para escuchar algún ruido en la casa, pero no se oía nada; todos deberían estar en sus habitaciones, así que abrió la puerta del cuarto y salió con pasos sigilosos. Bajó dos pisos hasta llegar a la entrada. Su madre seguramente le castigaría mil años si supiera la razón de su escape, su padre le daría un largo discurso y Andrew, su hermano, trataría de ayudarle sin éxito.
Pero estaba decidido a que esta sería la última vez que vería a Jackie a escondidas. Y ella estaba de acuerdo. Pronto harían su relación pública y ambos soportarían y derrumbarían las barreras que se les impondrían en el camino.
Nadie elige a quién amar. Si un hombre ama a una mujer o a otro hombre, deberían aceptarlo, lo mismo si una mujer desea a otra. Es amor, no importa el sexo, la raza, el físico o las clases sociales. Eliot amaba a Jackie y estaba perfecto eso.
El rubio abrió la puerta usando una llave de repuesto con cuidado de no despertar a los empleados. Salió a la calle que estaba atestada de gente y de tráfico. Estaba contento de que en unos minutos la volvería a ver. Con un silbido paró a un taxi, se subió y le dijo a la mujer la dirección.
Mientras tanto, Jackie esperaba impaciente caminando de un lado al otro cerca de una gran fuente de agua. Se había escapado de casa con ayuda de Emmy. Por supuesto que su hermano sabía de Eliot, el muy idiota era intuitivo e inteligente. No tardó en unir las pistas que le dejaba sin saberlo.
Se sentía culpable por escapar, pero esa era la única forma de verlo, por ahora. Pronto todos sabrían de esa relación y a Jackie no le daba miedo esto. Sentía ilusión de ver a Eliot dónde y cuándo quería.
Estaba enamorada del chico con una gran personalidad debajo de toda esa máscara de frialdad, también adoraba al tímido, tierno y detallista que predominaba en él.
El collar brillaba en su cuello y el vestido azul lo hacía resaltar.
Sus pasos se detuvieron de golpe al ver un taxi detenerse frente a la plaza. Muchas personas estaban allí también, disfrutando en familia o en pareja de ese bello lugar.
Del coche bajó Eliot con ese toque de elegancia que tanto lo caracterizaba. Jackie no aguantó más y corrió hacia él, quien caminaba buscándola con la mirada.
Sus brazos se envolvieron en torno al rubio y este hizo lo mismo con ella. La abrazó con cariño y delicadeza. Se quedaron un momento así, saboreando sus cuerpos unidos y la cálida sensación que los unía.
➖Hola, Eliot ➖ dijo la albina alzando la vista a los orbes de él con una sonrisa que competía con la del Gato Sonriente.
➖Hola, Jackie ➖ susurró el platinado cerca de sus labios, con sus brazos en la espalda de la chica
El rubio la acercó más y le dio un beso tierno y lleno de sentimientos que la chica se sintió en el cielo durante esa unión. Es que sus besos eran únicos e irrepetibles, como todo él. Deseaba que el chico fuera suyo para siempre, y esa noche la disfrutarían como nunca.
