Disclaimer: Rave Master pertenece a Hiro Mashima (qué raro se siente mencionarlo para algo que no sea Fairy Tail). Fanfiction escrito sin fines lucrativos.
Línea temporal: Post manga.
VIAJE INTERMINABLE
Capítulo Único
Elie respiró profundamente. Muy profundamente. En cualquier momento anunciarían su entrada, se abrirían las puertas, la marcha nupcial sonaría y ella tendría que caminar por el pasillo de la capilla para encontrarse con Haru y decir 'sí, acepto' y otro montón de cosas (los votos matrimoniales) que estaban a punto de olvidársele por causa de los nervios. ¡Casarse no era nada fácil! Ella nunca había sido precisamente lista, pero se estaba sintiendo más torpe de lo normal en ese momento. Más le valía a Haru no echarse para atrás después de que ella se equivocara con las palabras y a él le tocara aceptar. Se enojaría. Se enojaría mucho. Incluso podría sacar sus pistolas tonfas; para algo las llevaba ocultas en el vestido.
Tomó otra respiración profunda y bajó su vista al ramo entre sus manos, que temblaba. No, no temblaba el ramo, temblaba ella. Estaba preocupada. ¿Estaría lo bastante guapa para Haru? ¿Lo estaría? ¿El vestido le gustaría a Haru? A ella le gustaba mucho.
—Tranquila, Elie —le dijo Musica a su lado, dándole palmaditas en la espalda. Él era quien se iba a encargar de entregarla a Haru. Después de todo, ellos eran muy amigos y ella no tenía familia. Toda había desaparecido hacía tanto tiempo—. No tienes nada de qué preocuparte.
Elie asintió con la cabeza y se concentró en disminuir los temblores de su cuerpo. Caray, ella pensaba que todo eso sería más fácil.
No tenía ninguna clase de duda de que amaba a Haru, de que quería casarse con él y de que deseaba compartir su vida con Haru hasta el último de sus días. No como Resha o como La Chica del Etherion, pero sí como Elie. Tampoco, en realidad, tenía dudas sobre las intenciones de Haru. Sabía que él diría 'sí, acepto' aunque ella se equivocara, se cayera por el pasillo o Plue le arrancara la cola del vestido en su traje de pajecito, pero ese momento era decisivo para el resto de su existencia y se sentía inquieta.
¿Cambiarían las cosas entre los dos? ¿Qué significaba estar casada? Como esposa, ¿debería cambiar su personalidad? ¿Qué esperaba Haru de ella al estar casados? Las preguntas se aglutinaron en su garganta, pugnando por salir, pero anunciaron su entrada, las puertas frente a ella se abrieron, la marcha nupcial llenó sus oídos y tuvo que comenzar a caminar por el pasillo más largo que había recorrido en su vida.
Entonces llegó al final y vio a Haru, que la miraba tan alegre y embelesado que le hizo sonreír con todo lo que tenía a ella también. A pesar de todo eso, Haru lucía muy nervioso y preocupado también probablemente se estaba haciendo las mismas preguntas que ella. Y probablemente él tampoco conocía las respuestas. Pero ya las encontrarían.
Tenían un viaje sin final frente a ellos: toda una vida por delante, hasta que la muerte los separe y se vuelvan a encontrar en el más allá.
