Bien la historia que contaré está inspirada en parte en una experiencia personal…ojala que sea de su agrado

Y bueno, los personajes pertenecen a Don Masashi Kishimoto, la historia es una serie de relatos entre familiares e ideas locas que se me han ocurrido, por favor tenganme paciencia ahi la llevo, voy aprendiendo esto de los fanfics.

-CAPITULO I. Per fidem-

Meses atrás todo había sido alegría para Hizashi Hyuga y su esposa Nabiki, tenían un hermoso hijo varón de un año de edad y estaban en espera de su segundo retoño, sin embargo, las cosas no son siempre como uno anhela que sean. Un día el pequeño Neji enfermo de un mal que actualmente es simple de solucionar, pero no en aquella, por lo que una noche falleció, dejando el corazón de sus padres hecho pedazos.

Hizashi no encontraba sosiego a su corazón al igual que su esposa quien lloraba cuando no era vista por su esposo mientras acariciaba su abultada barriga repitiéndose que no permitiría que su pequeño Neji partiera también.

Sí, no leyeron mal, el matrimonio Hyuga lo habían decidido, el nuevo Bebe llevaría el nombre de su hermano fallecido. Nabiki, sentía que su hijo debía llamarse así, de cierta manera esperaba continuar la vida de aquel pequeño en la de su hermano.

No está de más decir que habían estado esperando con ansias y un profundo nerviosismo el nacimiento de su segundo hijo, debido al temor de perderlo también, por lo que un día Hiazashi hizo una promesa, y esta fue que si su pequeño Neji sobrevivía le consagraría a ser sacerdote en algún convento, y bueno que decir que en aquella época les llevaban a esos sitios desde muy temprana edad, por lo que una vez que nació el pequeño a los 6 años tuvo que separarse de sus padres.

Para Neji no era fácil, no lograba comprender porque debía irse a ese lugar tan solitario. Es verdad que Neji no era el niño más comunicativo, de hecho era un chico muy retraído, quizás porque desde que era un bebe en las entrañas de su madre escuchaba sus sollozos y sus más grandes temores, percibía además al mundo como algo un tanto gris. Hasta antes de dejarlo en el monasterio, sus padres lo habían cuidado en demasía ahora, de camino a su nuevo hogar, sentía cierta nostalgia, creía que algo hacía falta a su vida, no sabía con exactitud que era, pero, sentía que algo más necesitaba.

Al final de cuentas eso ya poco importaría, quizás nunca lo sabría, después de todo, su nueva vida lo era ese lugar. Ahora mismo sus padres lo dejaban ahí en ese sitio tras tres largos días de camino sin descanso.

Tras la puerta de la oficina del fraile mayor escuchaba atento la conversación de sus padres con ese extraño señor que se le antojaba simpático.

—¿Estás seguro que tenemos que dejarlo amor?— Escucho el pequeño castaño decir a su madre.

—Una promesa, es una promesa, y yo he prometido que entregaría nuestro hijo al servicio de Dios y es algo que no puede romperse— Dijo esta vez su padre.

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Luego escucho también que su padre lo llamaba, junto con el anciano de túnica larga color café que le indicaba que se acercara.

—Ven Jovencito, así que tú eres Neji he— soltó el decano mientras colocaba una de sus manos sobre la cabeza del pequeño.

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—Si así es señor— Contesto el pequeño, mientras veía a sus padres con cara de ¿Quién es este señor?, pero solo recibió la mirada seria de su padre en tanto que su madre se abrazaba a su esposo y evitaba darle la cara, el pequeño castaño no entendía de que se trataba todo eso.

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Hijo mío— Dijo su madre con lágrimas en los ojos —Tendrás que quedarte aquí a partir de hoy, prometemos venir a visitarte en vacaciones cariño— Expresó la señora Hyuuga a sabiendas que no sería así, todo en aras de tranquilizar a su pequeño, sabía que lo vería hasta el último año, un año antes de tomar los hábitos, ese periodo que los aspirantes a sacerdotes debían forzosamente tomar para decidir si querían o no ser un clérigo.

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Aunque todos sabemos que Hizashi había hecho aquella promesa, por lo que habría que ver si el chico llegaría a tomar ese "año de experimentación con el mundo". Su cabello fue dejado intacto hasta el momento en que él se decidiera por tomar los hábitos, llegado ese momento se cortaría en el típico estilo que todos conocemos.

Así nuestro protagonista permaneció en aquel lugar por primera vez en una celda enorme, fría y sin ventanas, bueno si tenía pero para un pequeño como él era imposible alcanzarlas, esa noche lloro amargamente y mientras sollozaba sin darse cuenta se quedó dormido, y no fue sino hasta la mañana siguiente que fue despertado por un golpe en la puerta de su celda.

—Alee, chico hora de levantarse— Dijo la voz tras la portezuela, misma que se fue abriendo poco a poco revelando ante el a un hombre regordete que le sonreía.

—¿Quién es usted? — Demando saber el pequeño mientras se tallaba sus ojitos aun con sueño.

—Joo! ¿Que si quien soy yo?, bueno, pues mi nombre es Teuchi, bueno, ese era mi nombre antes de ingresar a aquí, ahora me llamo Ernesto, decían que el nombre que tenía no era cristiano je, aún tengo mis reservas mira que si se supone que uno es bueno algún día puede ser santo, no crees pequeño?, sería magnífico imaginad un San Teuchi, pero venga no hay de qué preocuparse tu podéis llamarme Fray Teo, ¿te parece? — dijo el hombre mientras sonreía al niño.

Neji asintió, pensó que quizás no sería todo tan malo, después de todo, su primer trabajo consistió en ayudar a su nuevo amigo a cocinar el desayuno de todos los demás, eran momentos complicados los Kiristian habían sido perseguidos siglos atrás, sin embargo ellos habían continuado en la clandestinidad con la fe, hasta que les fue permitido nuevamente recibir influencia del exterior. Los padres de Neji eran kiristian como algunos más en la zona, sin embargo pese a que se suponía ahora eran más libres de expresar sus creencias, de cierta manera permanecían en la clandestinidad, temían que un nuevo edicto fueras ejecutados.

Neji no sabía de que se trataba todo eso, solo recordaba que su mama le hablo de un tal Papa-sama que era heredero de un tal Pedro y sabe que tantas cosas.

Como en todas partes el eclecticismo da a lugar en cada cultura, se toman los ritos nuevos y se unen a los ancestrales, eso mismo ha pasado en diversos países y cada quien acomoda su fe adaptándola a lo existente, después de todo ¿El día de muertos en México no es el mayor ejemplo de eso? Pero bien sigamos con la historia de nuestro amigo Neji. ¿A que íbamos con todo eso de lo ecléctico?, pues que en ese monasterio también se enseñaban artes marciales, bueno no en realidad, pero si a nuestro amigo, Fray Teo, ahí donde lo veían un tanto regordete gozaba de una flexibilidad y habilidad tremenda, su familia venia de regia una tradición en ese aspecto, han sido dueños de dojos durante siglos, y si bien Fray Teo perdió todo al haber ingresado a ese monasterio había aprendido bien el oficio, para el no era más que ejercitar el cuerpo, después de todo que mejor que equilibrar el cuerpo, la mente y el espíritu ¿no?

Así pasaron 7 años durante los cuales a escondidas, o al menos eso creían, porque Fray Teo además de enseñar al pequeño Neji sobre oración y preparar alimentos, le mostraba los secretos que su familia había guardado durante siglos. Para el líder del monasterio nada pasaba desapercibido, sin embargo el comprendía que había cosas que debían continuar, obviamente con el resto de sus hermanos prefería no discutir, y aun cuando era el único que parecía haberse dado cuenta de las cosas fingía no saber nada.

—No Neji, así no, tenéis que subir más el brazo y controlar el nivel de energía expulsada, el akkeshō Kaiten no es así, debes encauzar más tu chacra si no perderás demasiada energía y eso puede significar que tu enemigo te pille débil y fácilmente pueda aniquilarte— Decía el mayor mientras el Hyuga ponía atención.

—Si, Fray Teo, como usted diga— Respondió el castaño mientras hacia una pequeña reverencia.

—Fray Ernesto, veo que está usted ocupado— Dijo una voz conocida para el pobre Teuchi que no supo de qué color estaba su cara.

—Pa-pa-padre superior! —- Atino a decir el pobre hombre, mientras su cara cambiaba a todos los colores del arcoíris

—Venga por favor, Fray Ernesto— Dijo el anciano mientras le hacia la seña al pobre Teuchi con el dedo índice que se acercara.

—Neji ¿puede ir a su celda por favor? —Ordeno el superior al castaño

—Vera su eminencia, mire que yo no creo que.. bueno es que—Quiso intervenir el oji perla pero su superior no le dejo continuar.

—Ya— Dijo el superior levantando la mano en señal de guarde silencio —Estoy enterado de todo, sin embargo, no me opongo a que lo siga haciendo, le pediré solamente un favor y ese es que sea más discreto o terminaran por descubrir "sus entrenamientos" — dijo el mayor haciendo señal de comillas con las manos, después sonrió— Después de todo hay cosas que no se pueden cambiar, Fray Ernesto he de preguntarle algo, pero antes, Neji retírese por favor

—Sí, su eminencia—Respondió el castaño hizo una breve inclinación a forma de respeto y se fue a su celda.

El superior dirigió entonces su mirada a Teuchi el fraile, una vez que considero Neji estaba lo suficientemente lejos.

—Seamos honestos, ¿ve usted en el joven Hyuga la vocación? —

—Bueno, yo, a decir verdad me temo que este muchacho no tenga vocación, pero no me atrevería a asegurarlo— Contesto con cierta pena el menor.

Eso me temía solo quería corroborarlo con usted— Respondió el mayor mientras colocaba la mano en su barbilla a medida de meditación, luego continuo con su punto.

Se que este muchacho es muy joven para asegurar una cosa u otra, ¿pero sabe? A pesar de que muchas personas por muchos años ofrecen a sus hijos con intención de ganar el cielo, no lo considero correcto del todo, porque quien sirve sin vocación termina haciendo más daño a sí mismo y a los demás— dijo el superior mientras emitía un hondo suspiro —veremos que sucede, ya se verá, ya se verá— Termino por decir mientras se alejaba.

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Neji continúo sus estudios de latín, matemática aplicada, teología, entre otras cosas y claro sus clases de artes marciales. De pronto así como el día sigue a la noche, pasaron 5 años más y llego el momento de ir al mundo, la prueba definitiva. En vano espero por la llegada del carruaje que enviaría su padre por él, Hizashi no tenía intenciones de recibirle no porque no le quisiera, sino porque él estaba seguro de que su hijo permanecería en el monasterio. Además no quería hacer las cosas más difíciles a su hijo y esposa.

—¿Aun nada hijo? — dijo una voz tras él.

—No, nada. ¿Cree que se hayan olvidado de mí? — Dijo el castaño con un toque de tristeza.

—No lo sé hijo, pero creo que deberías ir, si gustas pido permiso al superior para que me permita acompañarte a casa— Dijo el mayor mientras ponía su mano sobre el hombro del chico quien.

—No se preocupe, no hace falta, puedo ir solo— dijo el Hyuga mientras emitía un profundo suspiro.

Y sin duda hubiera partido el castaño, porque la verdad moría por ver de nuevo a su madre, y de cierta manera quería ver el mundo también, pero bueno, dijimos que su padre creía que no haría falta ¿no? De ahí que no llegara hasta ese momento nadie por el… perooo, un hombre nunca debería subestimar a una mujer y menos a una madre, y es que a pesar de que su esposo le había ordenado no moverse de casa, Nabiki desobedeció su orden y dictamino al cochero que preparara el carruaje y en un descuido de su esposo se dirigió al sitio, fue por eso que no llego a la hora que el castaño la esperaba. Ella ya lo había decidido desde que había llegado la misiva con la información sobre la prueba de Neji, su madre estaba ansiosa, si por ella fuera ya habría pedido una dispensa a Papa sama sobre la promesa de su esposo, pero sabía que Hizashi era terco, pero insisto, lo que él no sabía era que ella lo era más, solo tenía que esperar y preguntar a su hijo sobre su vocación, si no la tenía en definitiva iría hasta las últimas instancias con tal de obtener la dispensa. Y fue así que…

—Neji, cariño! —Escucho el Hyuga cuando ya estaba por entrar al monasterio, era curioso como a pesar de que tenía años sin oír su voz sabía que era ella, su madre, la mujer que lo trajo al mundo, y no pudo sentirse más feliz. Corrió hacia ella y cuando por fin la tuvo entre sus brazos la alzo mientras giraba con ella en el aire.

—Madre! Te extrañe tanto! — Expresaba una y otra vez el chico, derramando alguna que otra lagrimita, mientras la colocaba de nuevo en el piso.

Yo también mi niño— dijo la mujer en tanto tomaba un poco de distancia para contemplarlo. –Has crecido tanto mi vida, eres todo un hombre

—Madre tu continuas tan hermosa como te recordaba— dijo el castaño sonriendo— Partimos ahora mismo? — No pudo evitar preguntar.

—Si corazón, ahora mismo— Asintió la mujer, sabía que le esperaría una reprimenda pero no le importaba.

Fue así como Neji y su madre partieron rumbo a su casa, el castaño estaba profundamente emocionado, tanto que no quería dejar de ver por la ventana el paisaje. Así pasaron los tres días necesarios para llegar a su viejo hogar.

—Hijo, hay algo que debo decirte antes de entrar a casa—

—Dime madre, de que se trata— Contesto extrañado

—Pues veras, algunas cosas han cambiado, emm de hecho tenemos visitas. No se si ¿recuerdas a tu prima Hinata, la hija de tu tío Hiashi? —

—Si madre, la recuerdo muy bien— respondió con naturalidad el Hyuga

—Pues ella está de visita, te lo digo para que no te sorprendas.

—¿Madre porque habría de sorprenderme? — dijo extrañado el oji perla.

¿Pues si verdad? jeje— Dijo Nabiki mientras una gotita de sudor bajaba por su frente, porque sabía que Hinata era un chica muy hermosa, y por lo que había dicho Hizashi era peligroso que ella y Neji se encontraran nuevamente, a ella le pareció una idea absurda después de todo cuando su hijo había dicho que esa chica era muy linda era solo un niño de 4 años, aquella ocasión que habían ido a visitar a sus familiares por el cumpleaños de Hinata. Pero ahora que era consciente de que su hijo era un chico muy bien parecido y al verlo tan adulto comenzó a dudar de si haberlo llevado a casa era una buena idea, digo los Hyuuga tenían muchas otras casas bien pudo llevarlo a la casa de campo hasta que Hinata se fuera.


—Señora Nabiki bienvenida, joven Hyuga—dijo la joven mucama.

—Muchas gracias kasumi, ¿puede llevar la maleta de mi hijo por favor? —

—Si señora—

—Tía! Has vuelto! — una feliz Hinata salió a su encuentro.

—Hinata cariño, muchas gracias—

—¿N-Neji ni-ssan eres tú? — Soltó la Hyuga mientras corría a abrazarlo.

Neji no pudo sino abrir los ojos desmesuradamente, era la criatura más hermosa que había visto en su vida.


Como les dije esto fue parte de una experiencia personal y hasta cierto punto familiar :D que me sucedió hace tiempo ;) no no fui monja ni nada por el estilo, pero si una vez conocí a un chico que estaba en esa ultima etapa del sacerdocio, esa donde deciden si deben ser o no sacerdotes, me vio y me dijo usted me recuerda a una novia que tuve y quise mucho, ahora se que estoy en el camino correcto, seré sacerdote. Si lo se fue raro pero esa experiencia me inspiro esta historia. Cualquier duda o tomatazo adelante ;)

Ah por cierto Conny a ver que te parece esta historia :D