N/A Los personajes no me pertenecen.

La letra en formato negrita cursiva son pensamientos literales de Sherlock.

...

Moleculas de melanoidinas, restos de ácido alifático.

Bebió café; y de mala calidad. Seguramente en el bar del tren.

Melitina y fosfolipasa A2, presentes en venenos de avispas y algunos químicos de síntesis fácil para algunos aficionados. Solamente existe esta variedad al norte, casi en Edimburgo. Sin duda, la coartada está confirmada.

El asesino sigue siendo un misterio, en Escocia tiene a toda su familia, podría haber sido cualquiera de ellos.

Restos de pintura verde en la sangre del golpe en la cabeza… Celulosa, posiblemente madera.

Puerta. Pasos de dos hombres. Uno de ellos ligeramente desequilibrado hacia la derecha. Un bastón.

- Ha cambiado bastante.

- No sabes cuánto.

¡Lo tengo!

- Mike ¿Me prestas tu teléfono? – me centré en el hombre que acompañaba a mi viejo amigo. Seguramente un intento frustrado por su parte de conseguirme un compañero de piso, tal y como habíamos hablado unas horas antes.

¡Vaya! Esto sí que es interesante… Veamos si pasa la prueba. Me vendría bien tener alguien así cerca. Nunca se sabe cuándo vas a necesitar los servicios de un médico. O de un tirador.

- ¿Afganistán o Irak?

¡Ja! La reacción típica de cualquier mente cuadriculada corriente y moliente. Aunque el teléfono complica las cosas… definitivamente una gran historia. Bien, le daremos a su limitado cerebrito un tiempo de recuperación para que asimile lo que acaba de pasar.

- ¡Ah, Molly! ¡Café!

Qué chica más rara…

- ¿Te has limpiado los labios?

Su comportamiento me desconcierta… no sigue ninguna lógica ¿Baja autoestima? ¿Problemas de orientación sexual?

Mi boca actuó sola, hablando de trivialidades con ellos dos mientras mi mente viajaba al doble de velocidad, pensando en que tenía que ver las magulladuras formadas en el cuerpo para terminar de confirmarlo todo.

Me he dejado la fusta, debo ir a buscarla a… PARA.

Preguntas; un hombre curioso. ¿Se ha interesado por mí? Quizá sí valga la pena… la gente no suele preguntarme, se limita a cabrearse conmigo y alejarse; yo diría que tienen miedo. Creo que me he precipitado con él. Ahora falta saber hasta dónde llega su curiosidad.

- ¿Nos acabamos de conocer y vamos a ir a buscar piso?

- ¿Algún problema?

¿Vendrá?

- No sabemos nada el uno del otro. No sé dónde hemos quedado, ni siquiera sé su nombre.

¿No vendrá?

- Sé que es médico militar y que le han enviado a casa por invalidez desde Afganistán, sé que tiene un hermano que se preocupa por usted, pero no quiere pedirle ayuda porque no aprueba la vida que lleva, quizá porque es alcohólico o porque acaba de abandonar a su mujer y sé que su psiquiatra cree que tiene cojera psicosomática, con muy buen criterio. Basta para seguir adelante, ¿no le parece?

Vendrá.

- Me llamo Sherlock Holmes y la dirección es Calle Baker 221B. Buenas tardes

….

- Buenas noches, señora Hudson.

- ¡Sherlock! Empezaba a preocuparme, es bastante tarde…

- Tuve que ir a ver al inspector Lestrade para darle detalles de un caso y poder cerrarlo. Mañana vendrá un posible compañero de piso a ver esto, espero que no le moleste.

- Mientras no se parezca demasiado a ti… ya tengo bastante con un solo Sherlock por ahora.

- No se preocupe señora Hudson, es improbable que haya dos como yo.

- Por el bien del mundo… si me necesitas estaré abajo.

Me recosté en el sofá y repasé mentalmente lo ocurrido.

Ese tal John Watson me pareció muy interesante, no reaccionó como la mayoría: no había miedo, ni nervios, ni enfado.

Se mostró curioso y excitado; me atrevería a decir que le gustó lo que hice. Aunque intentara disimularlo.

El temblor de su mano desapareció en cuanto se puso a la defensiva; echa de menos la acción. Eso me vendría muy bien…

Puede encajar muy bien aquí.