Bueno antes que nada les dejaré los algunos de los nombres humanos y las naciones
-Eduard Von Stock: Estonia
-Jökull: Islandia
-Raivis: Letonia
-Juan: Cuba
-Li Wang: Hong Kong
-Yong Soo: Korea del Sur
-Lien: Vietnam
-Yalito: Tailandia
-Mei: Taiwan
-Sadiq: Turquía
-Gupta: Egitpo
-Neeraja Patel
-Roderich: Austria
-Lily Zwingly: Liechtenstein
Primero que nada: Este fic será un poco largo en cuanto a capítulos y el contenido será lo más corto posible y lo hard se tardará un poco xD .Espero que este fic sea de su agrado ya que no soy una experta escribiendo, tendrá de todo pero más que nada se centrará en la vida de Arthur en su etapa de adolescente a adulto y de cómo va cambiando respecto a las decisiones que toma. El título está basado en una canción (que se darán cuenta después el por qué de la canción) la cual junto con este fic se lo dedico a una persona (un chico) muy especial que ha formado parte de mi vida, ya sea de buena o mala manera, es alguien que me conoce de verdad y que a pesar de todo siempre está ahí dándome una palabra de aliento. No sé que vaya a ser de ambos en un futuro pero solo espero que él sea feliz. Bien, terminada mi dedicatoria, que lo disfruten...
Arthur Kirkland, un joven con 17 años, bajito, fantasioso, tímido y se enoja fácilmente, ésta es su historia...
Todo comenzó cuando decidió estudiar en una universidad de Nueva York. Él soñaba con ser un escritor famoso y un dibujante, que sus historias marcaran para siempre a la humanidad, pero sus padres no estaban de acuerdo con eso ya que querían que Arthur fuese un médico como ellos y no perdiera el tiempo en sus "tonterías".
Recién había salido de la horrible preparatoria de Londres a la que estaba, era tan asquerosamente clasicista. Los dividían en tres grupos según su inteligencia y posición social. Arthur se encontraba en medio, pero debido a que lo consideraban extraño y anticuado, los únicos que se animaron a hablarle fueron los chicos de la clase más baja. Al principio tenía la compañía de ellos y después, nada...
Recuerda que una vez una chica muy dulce (quizás su única amiga verdadera) lo ayudó en una ocasión, lo único malo era que nunca llegaron a toparse en el recreo, pues tenían horarios diferentes, a pesar de eso ella era su amiga y lo acompañaba de regreso a casa en el autobús. Ella era de la clase más baja, era pequeñita, delgada, con unos ojos verdes muy lindos, tímida y con una actitud muy noble, se llamaba Lily Zwingly.
Lo ayudó cuando Arthur olvidó su credencial del autobús. Ahí solían ser muy crueles, una vez el conductor bajó a Arthur de mala gana gritándole en frente de todos donde casi lo atropellaban, se asustó mucho y regresó a casa llorando, además si olvidabas la credencial no te dejaban abordar para regresar a casa y él solía perderse con mucha facilidad. En esa ocasión el conductor quería bajarlo del autobús y mientras todos se le quedaron viendo sin intentar ayudarlo, la chica le ofreció discretamente su credencial, que para fortuna de él no tenía fotografía, solo el nombre. El chico la tomó disimuladamente y se la dio al conductor.
-¿Así que eres Lily Zwingly eh?-preguntó el conductor enojado tratando de humillar al chico
-Sí...-respondió Arthur con algo de nervios y culpa por dentro, por haber mentido...
-Registraré los datos, si pasa algo, contactaremos al culpable- dijo el conductor con un tono molesto mientras Lily se veía algo preocupada.
-Descuida Lily, si hay algún problema yo daré la cara, no permitiré que te hagan algo -Aun así la pequeña se veía algo preocupada por Arthur.
De regreso a casa conversaron de lo de siempre, Arthur le mostró unos dibujos comentándole sobre sus sueños de dibujante y escritor, a veces se reían juntos de las historias que se contaban y veían por la ventana a la gente pasar. Ese fue quizás, el único recuerdo dulce de su preparatoria, su amistad con Lily.
Recién entró a la universidad y se llegó a topar a algunos de sus compañeros, en especial a aquel chico que vio alguna vez, aquel que en una ocasión lo vio llorando en el recreo. Era de la India y se llamaba Neeraja Patel. Aquella vez Arthur estaba solo, pues sus únicos amigos le habían abandonado para siempre, en una esquina, con una comida horrible a medio comer, su cabello algo largo y despeinado, con su habitual ropa "anticuada", y una expresión de tristeza. El chico estaba llorando, llorando y totalmente solo... Esperaba que tal vez alguien amable, como aquél chico le hablase aunque fuera una vez, que alguien se diera la oportunidad de conocerlo bien, de tener un amigo, pero al parecer estaba equivocado...
Patel volteó a verlo, solo se le quedó viendo, unos chicos vinieron a murmurarle algo, volvió a voltear hacia Arthur y lo dejó solo. Así que ahí estaba Patel, aquel que nunca quiso hablarle, y por alguna extraña razón se encontraban ahora conversando con él.
Su único amor platónico era Jökull, un islandés dos años mayor que él. Sentía una profunda admiración hacia él por los escritos y las pinturas que se dedicaba a hacer este chico. Sin duda era el mejor, y guardaba una fotografía de él en su viejo celular para recordarlo por siempre y quizás algún día llegar a ser como él.
Habían acabado las burlas, los recreos en soledad, los eructos en la cara, las patadas, los golpes y ya no le esconderían su mochila más. No lo volverían a llamar maricón asqueroso, no le volverían a robar la tarea, no le dirían que parecía una chica, "te quedarás solo para siempre" y otras cosas hirientes porque al fin sería libre. Empezaría su nueva vida en Nueva York, en poco tiempo y así fue...
Meses después en la Universidad de Nueva York varios de su preparatoria habían viajado hacia allá, Patel y Arthur ya eran amigos, junto con otro chico de Hong Kong llamado Li Wang. Arthur comenzó a vestirse diferente, menos "anticuado", y cambió un poco su estilo de cabello, ahora se veía mejor corto. En cuanto a sus amigos Li era algo parecido a él, rudo por fuera pero una persona muy agradable y tierna por dentro. Patel solía ser más tranquilo y en un tiempo Arthur se dio cuenta de que Patel en realidad era muy caballeroso y una persona muy agradable. Le gustaban las historias de criaturas mágicas al igual que él.
Una chica vietnamita que a veces incomodaba mucho a Arthur llamada Lien, ya que solía ser algo violenta a veces. Yalito fue el primero en hablar con Arthur, un chico que solía ser psicólogo, por esa razón era 4 años mayor que los demás, decidió estudiar una segunda carrera en Nueva York. Otros de sus amigos era Yong Soo el cual era familiar lejano de Li y a cada rato lo molestaba por ser el más bajito del grupo, lo cual a Yong soo le parecía tierno. El mayor de todos con 30 años, un cubano llamado Juan. Otras dos chicas formaban parte del grupo, una taiwanesa llamada Mei y su amiga una chica bielorrusa llamada Natalia que se aprovechaban de la inteligencia de Raivis dejándole a él todo el trabajo. Sadiq un chico algo intimidante que siempre lo abrazaba, y Gupta un gran amigo de él formaban parte de su grupo.
También se juntaban con un chico llamado Eduard Von Stock, algo tímido y "geek", el cual tuvo que usar lentes después de una conversación que tuvo con Arthur, al notar que no veía lo del pizarrón Arthur le prestó unos lentes y él respondió algo asustado que podía ver bien. Al día siguiente el chico traía unos lentes puestos, pero al ver a Arthur inmediatamente con algo de timidez se los quitó.
-Arthur...
-Hola Eduard ¿Cómo estás?
-Bien, creo...
-¿Qué ocurre?
-Arthur... ¿Crees que me veo bien con ellos?
-Claro que si Eduard-le respondió Arthur con una sonrisa mientras tomaba sus lentes y los ponía en el rostro de Eduard, pues ya había confianza entre todos los del grupo.
-Gracias Arthur-dicho esto de alguna manera extraña se sonrojó.
Arthur se quedó pensando si en realidad había hecho eso ¿De verdad se sonrojó? ¿Por qué?
Pero eso no era nada, había una chica con la cual había entablado una hermosa amistad. Ella era más alta que Arthur, rubia, con cabello corto y una actitud muy amable. Se llamaba Yekaterina y siempre platicaban y reían juntos, una vez incluso sacaron a Arthur de clase por haberse reído con ella. Arthur se encontraba molesto con la profesora, pero al fin tenía tiempo libre para platicar con Yeka, lo cual no era tan malo después de todo... Podría decirse que era con la persona que más encajaba en su forma de pensar. A la chica le apasionaba la música y era parte de un grupo musical de la universidad. También le gustaba escribir, pero sobretodo tenía ideas demasiado geniales. Arthur jamás se aburría con ella, Arthur... podía ser él mismo con ella... Aunque también comenzó a notar que la chica actuaba "raro" cada vez que lo veía. Y al final no solo ella actuaba "raro", Eduard, Patel y Sadiq también lo hacían.
Aparte de ellos conoció a otra chico, Roderich, la cual había visto cuando fue a presentar el examen de admisión. Era un año mayor que Arthur, bastante guapo y buena onda. A veces solía verlo de reojo hasta que un día en una clase se aventuró a platicar con él. Era una persona muy agradable, le gustaba la buena música.
-¿Sabes? Creo que los chicos con cabello largo son geniales
-¡De verdad! A mi me gusta mucho traerlo así, pero mi madre se molesta por eso. Dice que no me veo presentable
Ambos rieron y conversaron hasta tarde, cuando finalmente tenían que ir a casa. Roderich le regaló tímidamente a Arthur un dulce, el cual éste aceptó con mucha alegría. Arthur acompañó a Roderich hasta la estación del metro ayudándolo a cargar sus maletas pues él llevaba uno de sus instrumentos musicales. Como era extranjero se había mudado a unos departamentos cercanos. Ambos se despidieron, ambos nerviosos y felices. A partir de ahí cada vez que se veían se saludaban, aunque era muy poco el tiempo que se topaban.
También recordó aquella ocasión en la que Yalito le mencionó:
-¡Oye Arthur, vaya que estás guapo! ¡Si no tuviese a alguien en este momento sin duda te elegiría a ti!
Entonces eso se siente que la gente te quiera... entonces por primera vez me siento querido, pensó.
En una de esas ocasiones en las que tenía que quedarse horas extra en la universidad para terminar los proyectos, se quedó con Eduard, Li, Patel y Gupta. Los cinco se encontraban dentro de la biblioteca leyendo sobre operaciones algebraicas y coordenadas, al día siguiente presentarían el examen y tenían que esforzarse al máximo. Mientras los demás se quedaron arreglando algo de los libros en la biblioteca, Arthur y Patel salieron de ahí.
-¡Hace mucho frío Patel!- dijo Arthur sonriendo al mismo tiempo que le temblaban los dientes
-¡Si!- le contestó Patel sonriendo.
En eso, agarró su abrigo y envolvió a Arthur en éste.
-¿E-eh? M-muchas gracias Patel- le contestó Arthur algo sonrojado y muy feliz ante el acto de caballerosidad
Patel lo observaba muy sonrojado con una risita nerviosa
-¿Sabes? Hubiera sido lindo que desde la preparatoria hubiésemos sido amigos... –dijo Arthur con un poco de tristeza
-Sí, quizás todo hubiese sido diferente... –contestó Patel algo nostálgico y de cierta manera se veía arrepentimiento en su cara...
Ambos sonrieron mientras los demás salían de la biblioteca, Eduard se mostraba un poco celoso, aunque Arthur nunca notó eso. Todos se despidieron al ir camino hacia la estación, los padres de Arthur vendrían por el, se desearon buenas noches y suerte para el examen de mañana.
