Disclaimer: Los personajes y escenarios pertenecen a Rowling.
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Un pequeño de unos 5 años, caminaba por los pasillos del número 12 de Grimmauld Place haciendo chocar su mano derecha con las paredes.
Era muy delgado, tenía cabello negro, unos ojos grises y sus facciones eran quizá, demasiado finas. Esto le daba un aspecto delicado y lo envolvía un aire de temor.
Llegó a lo que parecía su destino, y se detuvo frente a la puerta, dudando. Luego, como si el niño tembloroso de apenas segundos atrás no fuera él, irrumpió en la habitación sin siquiera tocar.
- Madre dice que bajes ahora- dijo con una voz demasiado perfecta para sus 5 años- Y que te arregles apropiadamente
El otro niño, su hermano, se encontraba tirado en la cama revuelto entre sábanas por lo que, lo único que se podía ver era una cabellera tan negra como la del otro. Al oír aquello, hizo ademán de levantarse y el pequeño esbozó una sonrisa de satisfacción (no pensaba conseguirlo tan rápido... no pensaba conseguirlo siquiera) pero un segundo después ya se había tirado de nuevo.
- Sirius, por favor- rogó el pequeño, no quería que volvieran a usar esos hechizos tan crueles contra su hermano.
Pasó un minuto entero antes de que el hermano, llamado Sirius respondiera.
- Reg – dijo- Esa gente te ha lavado el cerebro
Sirius y Regulus, los hijos del prestigiado matrimonio Black. Eran una de las familias mas reconocidas por la pureza en su sangre.
- Esa gente,es nuestra familia- contestó Regulus frunciendo el ceño- Yo soy tu familia…
Después de eso, el mayor se levantó por fin de la cama, y atravesó la inmensa habitación para revolverle el cabello a su pequeño hermano.
- Tú eres mi familia Reg- le susurró- mi mejor amigo
- Para siempre ¿Cierto?- preguntó Regulus
- Para siempre- dijo Sirius sonriendo
