Oneshoot.

N/A: Este fic está dedicadisimo a mi querida Laila, per tu, bonica

La novedad y el cambio.

Elena se despertó ese día muy... caliente. Había decidido, sin decir nada a nadie, coger el coche e ir a la casa de huespedes.

Esperaba encontrar a Stefan ya que todas las novedades de ser vampiro la estaban agobiando.

Entró sin llamar y se dirigió directa a la habitación de Stefan.

Pasó dentro y allí estaba él vistiendose, sólo llevava el pantalón.

-Deja de hacer eso.-dijo Elena entrando y cerrando tras de si.

-¿Dejar de hacer qué?-dijo Stefan quedándose parado mirándola intentando descifrar qué se le pasava a Elena por la cabeza.

-Que dejes de vestirte.-dijo andando a paso firme hacia él.

-¿Elena...?-No le dió tiempo a decir más, Elena le estaba besando y empujando hacia la cama.

Stefan cayó a la cama y Elena empezó a besarle el cuello. Stefan echó la cabeza hacia atrás y sonrió.

-Pese a que me encanta esto, debo preguntar a qué se debe...-dijo Stefan murmurando.

Elena levantó la cabeza, con los colmillos al aire y rió.

-Estoy caliente todo el tiempo...-dijo riendo.

-Elena, bebo verbena, recuerdalo-dijo él serio.

-Oh, Stefan, no iba a morderte...-se rió- Sólo es qye no controlo mis instintos...

Stefan se relajó y Elena volvió a besarle el cuello y a ir bajando a su pecho, lamiendolo y dejando un camino de besos por todo su abdomen.

Stefan gimió muy complacido y antes de que Elena llegará al final de su abdomen, Stefan se dió la vuelta sobre ella y la dejó debajo.

-¡Stefan!-se quejó ella.

-No quiera correr, señorita Gilbert...-rió antes de besarla.

Stefan se separó de sus labios y bajó a su pecho. Empezó a besar y lamer su pecho derecho mientras oía los gemidos de Elena que le incitaban a más. Luego pasó al izquierdo, haciendo lo mismo. Bajó a su abdomen dejando besos humedos en él y antes de llegar a su entrepierna la miró riendo.

-Así qué... ¿Caliente todo el tiempo, eh?-se burló de ella.

-Stefan...-se quejó ella.

Stefan llegó por fin a su entrepierna, y daba pequeños besos a su clítoris ríendose de ella.

-Stefan...-gimio ella quejandose por el leve contacto.

Ante eso, Stefan pasó a lamer con angustia y cuando Elena estaba a punto de venir por él, paró.

Desde lo más profundo de la garganta de Elena salió un gruñido. Él subió a sus labios y le dió un leve pico.

-Todavía no ha empezado lo bueno...-dijo riendo.

A Elena le encantaba ese Stefan tan... liberado.

Lentamente, y sin previo aviso, Stefan entró en ella y empezó a moverse con movimientos contundentes aúnque lentos. Poco a poco fué augmentando la velocidad hasta el punto en que Elena profirió un gemido gutural.