Disclaimer: Twilight no me pertenece, todos sus personajes son propiedad de Stephenie Meyer, este fic es sin fines de lucro.
Under my skin
Capitulo uno: La lealtad
Bella no debería estar aquí. No, existen muchos motivos por los cuales ella no debió haber entrado al club Midnight esta noche; su familia desprotegida, la banda de luto, estar en territorio enemigo… Pero son demasiadas cosas en las que pensar y eso es lo último que quiere hacer; pensar y cerrar los ojos, porque si lo hace sabe que esta perdida. Es perfectamente consiente que si se deja caer, aunque sea un solo momento, va a volver a recordar a Mike Newton, el chico de sonrisa fácil que fue su amigo desde la infancia y que en un momento, entre la soledad y una botella de tequila, le dijo que la amaba.
Es por eso que Bella lo único que hace es mantener los ojos bien abiertos para distinguir a sus amigos entre la multitud de cuerpos sudorosos que se adhieren a ella como si fueran una segunda piel. Pareciera que quisieran llevársela al centro y absorber todo de Bella. Tiene el brazo en alto, empuñando fuertemente el vaso con ron y algo más que no recuerda, pero en un momento tropieza con el pie de alguien y se le cae todo el contenido sobre blusa. Mierda, piensa, mientras da patadas en los tobillos de todos con tal de abrirse paso hasta el baño.
Hay una gran cola de chicas esperando a que se desocupe y Bella bufa desesperada. La blusa es blanca y si no la remoja rápido en agua, la mancha se va adherir permanentemente. Y también necesita mojarse el cabello para quitarse un poco el olor a alcohol.
Camina hasta llegar al principio de la cola y golpea fuertemente la puerta:
— ¡Salgan luego!— grita a todo pulmón para hacerse escuchar sobre la música.
La chica que estaba al principio la mira de pies a cabeza y chasquea los dedos frente a su cara
— Tienes que esperar el turno. No he hecho la cola durante quince minutos para que pases como si nada.
Bella enarca una ceja y le da una mirada desdeñosa. La chica es de piel oscura y más alta que ella, pero sabe que no será un problema. Nunca lo son, especialmente cuando se enfrentan a Bella Swan. Obviamente no sabe con quien se mete.
Lentamente desabotona la blusa blanca y se la quita quedándose con la camiseta negra que traía debajo. Se acerca hasta quedar frente a ella y muestra su brazo derecho, susurrando en voz baja y peligrosa:
— ¿Es esto suficiente para dejarme pasar?
La chica morena guía su mirada hasta el brazo de Bella y sus ojos se abren con miedo al ver el tatuaje. Farfulla unas insolencias en otro idioma y luego mira hacía otro lado
— Si, lo lamento.
Pero para Bella asustarla no es suficiente. Tienen tanto veneno y dolor guardado dentro de su alma que solo quiere desquitarse con alguien y ella parece la victima perfecta. No es culpa de ella, solamente se metió con la chica equivocada en el momento equivocado
— ¿Cómo te llamas?
La chica tiembla
— Naomi.
—Bien, Naomi. Ten cuidado la próxima vez, ¿Vale?
Naomi asiente y da un paso atrás, asustada. Bella piensa en seguir atormentándola, pero luego recuerda que este no es su territorio y termina la pelea rápidamente. Es inteligente y sabe que si comienza un pleito en un club tan conocido como Midnight, en menos de diez segundos va a tener a más de siete persona con navajas tratando de matarla por ser la líder de una de las bandas más poderosas de Nueva York. Y a pesar de que tiene aliados prefiere no usarlos; se merecen un descanso después de la última riña.
La puerta del baño se abre y salen alrededor de diez chicas. Bella es la primera en entrar y mira como las mujeres que estaban en la cola pasan con cuidado tras ella, como si esperaran que Bella las atacara en cualquier momento con una pistola. Esta bien que piensen así, después de todo Bella puede hacerlo y no le tomaría más de un minuto que todas estuvieran muertas sobre las frías baldosas del baño.
Coloca la blusa bajo el chorro de agua y la deja allí un buen par de minutos. Moja sus manos y pasa los dedos entre su cabello para quitarse el ron. Y es en un momento determinado cuando mira su reflejo en el espejo y se queda absorta. Tal vez es por el licor que ha bebido o simplemente porque el corazón le duele tanto que desea morir, que ve a Mike tras ella. Él le está abrazando, cruzando sus dedos por sobre su vientre plano y sonríe como hasta hace pocos días lo había hecho, con la mirada vidriosa de tanto regocijo y brillando como una estela, llenándolo todo con su luz. Le saluda atreves del espejo y por un momento Bella cree que es verdad, que todo fue un mal sueño y acaba de despertar. Pero en un abrir y cerrar de ojos Mike se ha ido y ha dejado a Bella sola, mordiéndose los labios tan fuerte que sangra y ella ni siquiera se da cuenta, porque en lo único que puede pensar es en que él ya no está. No habría más bromas cuando vieran algo ridículo, no más peleas absurdas que terminaban en argumentos aún más absurdos, y por sobre todo, ya no habría nadie que la entendiera como él. Nunca más. Simplemente porque Mike Newton murió la madrugada del miércoles, y hoy, jueves, Bella se pregunta porque la bala no le dio a ella, que era la que menos deseaba vivir de los dos.
"Gilipolleces" le dijo aquella misma mañana Roxana en el hospital. "Mike hizo lo que tenía que hacer para salvar a nuestra líder" y Bella le hubiera creído de no haber sido que en cuanto el doctor dijo que él estaba muerto, Roxana se desvaneció en lagrimas e insultos hacía todo el mundo, desde Jesucristo hacía su propia madre. Y no fue la única; todos los miembros de la pandilla hicieron exactamente lo mismo. Fue Bella quien tuvo que firmar los papeles, llamar a sus padres y darles la terrible noticia, arreglar el funeral y pagar las cuentas. Fue ella quien, a pesar de haberse enfrentado al dolor armada hasta los dientes, recibió más balas que nadie. Mike fue amigo de toda la banda, pero era mucho mas que eso para Bella: fue un hermano que le salvo la vida y Bella aún no termina de creérselo.
Finalmente, se seca las lágrimas con el dorso de la muñeca y se sorprende al ver que no hay nadie en el baño. Se apoya en el tocador con la vista fija en su imagen en el espejo, como si se estuviera retando a hacerlo. "No te atreves" piensa y es como un juego donde la más fuerte gana: La Bella que ella ha creado; la perra y líder, o la Bella real; insegura y miedosa.
Lentamente su mano se ha dirigido por inercia hacía sus botas de tacón alto y ha encontrado la pistola que traía allí. Su mano sube hasta apuntarse directamente la cien y suspira cansada. Está cansada de todo; del dolor, del sufrimiento, de perder amigos en cada enfrentamiento con una banda enemiga, de tener que hacerlo todo porque es lo que se supone que debe hacer. Es un maldito cliché, un estereotipo de la típica mujer abnegada que no puede alzar la voz ante el destino porque le aterra pensar en que podría pasar después. ¡Que patético! Después de todo, ella es la jefa.
"Aprieta el gatillo" dice una voz en su cabeza y Bella puede decir con exactitud que solo ha sentido aquel deseo de hacerlo una vez en la vida antes de hoy. Pero aquel es un tema totalmente vetado de la vida de Bella, tabú de la pandilla y de cualquier persona que la conozca.
Sus ojos adquieren un brillo que no sabe definir con exactitud a que se parece, pero que le da miedo. La asusta porque se ve exactamente igual a como luce antes de un enfrentamiento: Dispuesta a todo. A lo que sea con tal de conseguir su objetivo. Pero en el último segundo, se cuestiona: ¿Es capaz de jalar el gatillo y terminar con todo? ¿Cuando se convirtió en una persona tan frívola que solo piensa en ella misma y no en sus seres queridos?
— ¿¡Qué coño crees que estás haciendo!? —chilla Jessica entrando al baño. Su voz es inconfundible y se ha vuelto tan aguda que podría quebrar los espejos si se elevara un poco más. Cualquier otro pensaría que Jessica estaba totalmente histérica, pero Bella, que la conoce tanto y desde hace tantos años, sabe que ella solo utiliza aquella voz cuando las cosas se salen de su control y esta muerta de miedo.
— Vete, Jess —escupe Bella, devolviéndole la vista en el espejo. Jessica viste un mini vestido rosado de lentejuelas, chaqueta negra de cuero, el cabello en una coleta y botas al tobillo negras. Parece una muñeca sexy y atrevida, que es exactamente lo que es. De toda la banda es Jessica la única que no tiene que fingir ser alguien que no es, ella no se esconde tras una imagen pulida y perfecta como Bella acostumbra hacerlo.
— No me voy a ir a ningún lado, Bella. Baja la puta arma —la voz de Jessica es demasiado severa, demasiado llena de egocentrismo y Bella está cansada de ese tipo de personas. Está enojada y Jessica se a metido donde nadie la ha llamado, le ha gritado y ahora tendrá que pagarlo.
— No me des órdenes, Stanley. No te olvides con quien mierda estas hablando; no soy tu madre, ni tu hermana, soy tu líder y como me vuelvas a hablar de esa forma juro por Dios que te vas a arrepentir de haber nacido.
Bella no está bromeando y Jessica parece notarlo. Repentinamente se siente más pequeña y frágil: Bella ha utilizado en ella aquel tono que solo usa con sus enemigos o cuando está demasiado enojada como para controlarse. "Estará bien" piensa mientras se voltea para volver a la pista de baile. Pero algo la hace detenerse… Bella había llorado. Ella no lloraba, no desde "aquel" incidente que cambio totalmente su vida y se pregunta si esta bien dejarla sola, lidiar con su dolor de aquella forma.
Se da vuelta para entrar nuevamente pero alguien la coge del brazo fuertemente. Se voltea y encuentra a un chico rubio, de ojos celestes y barbilla cuadrada. Tiene una presencia increíble que le envuelve y engatusa.
— Baila conmigo —ordena y Jess le sigue. Esta acostumbrada a acatar ordenes y ya no le molesta; una voz en su cabeza le advierte de Bella, del estado en el que está y en cualquier otro momento le hubiera dado el corte al chico y se habría marchado con Bella. Pero su amiga no es la única que está sufriendo y Jessica solo conoce una forma de pasar las penas: sexo. Es bueno, libera la mente y después si te he visto no me acuerdo. Las cosas funcionan así en su vida, y se dice a si misma el solo hecho de que Mike Newton (el único chico del que ha estado realmente enamorada) este muerto no va a cambiar nada, que todo seguirá siendo igual. Pero ella sabe que es mentira, que cuando Mike dio su ultimo suspiro cada parte de ella se fue con él y ahora esta vacía. Llena de nada. Y odia sentirse así de insignificante, por lo que el sexo es la única salida: si coges estas vivo, y ella quiere seguir viva. Quiere sentir un cuerpo sudoroso contra el suyo, un miembro excitado dentro de ella y gritar viéndolo todo amarillo y rojo. Solo sentir algo, lo que sea. Dentro de ella se alimenta la esperanza de volver a ser de nuevo esa niña inocente que no sabía lo que era jalar, un orgasmo o el nombre de los diseñadores importantes.
Irónicamente, aunque en aquellos tiempos no tenia donde caerse muerta, sabe (y lo reconocerá alguna vez, aunque por dentro sienta que se muere) que fue la época mas feliz de su vida, porque aunque ella y Mike eran solo unos niños que vivían en un sector marginal, creían ciegamente en la estupida fantasía de salir de allí. Ahora Jess sabe que no era más que una ilusa que habían vivido engañada toda su vida: bastó que Bella se acercara a ambos, ofreciéndole una vida mejor con todos aquellos lujos que nunca tuvieron y aceptaron con los ojos cerrados.
Una rabia inusitada se desatada dentro de ella cuando se da cuenta (o acepta, porque en el fondo siempre lo ha sabido) que de no ser por Bella, Mike seguiría vivo. Fue ella quien los introdujo en aquel mundo de drogas, de mentiras, donde la lealtad es casi una religión. Fue Bella quien le inculcó a Mike a serle leal por sobre todas las cosas, y el muy estúpido se lo creyó tan bien que fue capaz de detener la trayectoria de la bala para que Bella saliera ilesa.
El tipo le susurra algo al oído que suena como a "vamos a un hotel" y antes de darse cuenta se están dando el lote en su automóvil, rumbo a un motel de mala muerte cercano al lugar. Jordan, cree que se llama (o algo que empieza con J), le recuerda a Mike. Es mas viril, alto y musculoso, pero sus ojos son igual de claros que los de él, y a Jess se le llenan los ojos de lágrimas cuando él comienza a desnudarse.
— ¿Qué te pasa linda? —pregunta, con voz un deje de preocupación en la voz.
Jess se seca las lágrimas con el dorso de la muñeca y lo mira a los ojos
— ¿Hemos venido a follar, o a contarnos nuestras vidas? —pregunta, aún enojada por todo lo que ha pasado.
— Lo que tú digas, Jess —le sonríe él, y de un momento a otro esta dentro de ella, fuerte, sin dejarle respirar.
Es en aquel momento cuando Jess comienza a sentir que se desvanece y todo a su alrededor pierde consistencia. No sabe qué es lo que hace aquel tipo, que está segura que si lo deja de hacer, lo mata. Él prácticamente grita su nombre y Jess se siente mas viva que nunca, con la adrenalina recorriendo sus venas y probablemente apunto de sentir el mejor orgasmo de su vida.
Y súbitamente, algo de su cabeza hace clic. Le da un puñetazo en el estómago y corre a su ropa tirada en el piso. Coge la pistola y le apunta a la cien mientras se coloca la ropa interior.
El chico la mira asustado, sin entender nada y hace el ademán de levantarse. Jess afirma la pistola en su frente, justo entre sus cejas.
— Nunca te dije mi nombre, John.
— Es Jonathan.
— Como sea.
Jess comienza a ver cosas en él que no había notado mientras se desnudaban; diversas cicatrices en sus hombros, una herida de bala en el estómago, y por sobre todo un gran tatuaje en el brazo izquierdo. Una gran "G&P" grabada en verde y negro. Putos Galliani y Petri que le cagaban la vida en los peores momentos.
El sonríe, aceptando su derrota
— Dijeron que serías difícil y creo que tenían razón.
— ¿Cuál era el plan? ¿Acostarte conmigo y matarme? Pues has fallado terriblemente.
El la mira a los ojos profundamente y algo dentro de su estómago se revuelve. Algo en su mirada esta mal, horriblemente mal… y antes de que el lo diga, lo comprende.
— Simplemente tenía que sacarte del lugar.
Los ojos de Jess se abren de par en par revelando todo lo que sucede dentro de ella: Bella esta en el bar con solo cinco refuerzos porque ella ha sido lo suficientemente estúpida como para dejarla sola. El club Midnight es el lugar perfecto para atacar a la líder de una banda, ya que hay muchos enemigos dispuestos a unir fuerzas para destruir a alguien tan importante como Bella.
Jonathan trata de ponerse de pie y antes de pensarlo Jess le ha disparado en el brazo. Coge las llaves de su auto y en el camino se viste rápidamente apunto de tener un colapso nervioso.
Y mientras esquiva a un montón de automóviles en la carretera, algo le dice que Mike no fue el único que se tomo a pecho lo de la "lealtad", y que tal vez Bella no es tan mala como a ella le gusta pintarlo, porque, a pesar de todo, siempre la ha ayudado. Tal vez ni siquiera estaría viva de no ser porque Bella la invito a formar parte de los Blue Diamond, y sí, tal vez no fue la mejor decisión, pero es allí cuando Jess se da cuenta que nunca tuvo otra opción. Cuando creces pobre en una ciudad de cómo Nueva York tiene dos opciones: te mueres de hambre, o te haces rico sin importar a cuantos tengas que pisar.
Jess acelera, tocándose con la yema de los dedos el tatuaje con forma de diamante en su brazo inconcientemente. Aunque no le guste, acaba de comprender lo que Mike sintió al momento del ataque contra su líder y su corazón se encoge. En aquel mundo, la lealtad tiene precio que no se puede pagar con algo más que no sea la vida, y finalmente Jess comienza a entenderlo.
Nota de la autora:
Bueno chicas, aquí les traigo otro fics en el que ya llevo trabajando un buen tiempo. Espero que les haya gustado, y me gustaría darle las gracias a mi beta: Fucking Smile, que se dio la pereza de leer y corregir esto y no murió en el intento. La idea es actualizar cada dos semanas o tres como máximo pero no prometo nada porque esas cosas nunca funcionan para mí.
Nos vemos y si te gusto o tienes una opinión que quieras compartir conmigo, déjame un adorable review
PD: "Under my skin" significa "Debajo de mi piel" en español.
