Vestigios de una visita otoñal
Por Nochedeinvierno13
Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter pertenece a J. K. Rowling.
Este fic participa de ¡Desafía tus musas! del Foro "Amor de Tercera Generación".
Pareja Canon: Alice y Frank Longbottom.
Estación: Otoño.
Sentimiento: Fortaleza.
Las ramas desnudas de los árboles, danzan al compás de los primeros vientos de otoño. Una brisa agradable entra por la ventana de la habitación y le agita los mechones de cabello negro como la noche. Las manos de Alice Longbottom están aferradas a un trozo de pergamino con líneas que desprende un ligero aroma a madera y sin saber la razón, ese aroma se le hace demasiado familiar.
Ella no consigue recordar que fecha es pero sabe que día es porque ese niño, que suele visitarla desde que puede recordar, ha colocado aquella flor de pétalos delicados en el alfeizar de la ventana. Frank no se encuentra en la habitación, ha salido a caminar por el corredor como suele hacer con cada atardecer y Alice siente su falta. No le gusta estar rodeada de aquel blanco tan etéreo que de a momentos la marea y le hace sentir un enorme vacío dentro de su pecho.
La puerta de la habitación se abre y revela la figura de un chico que no tendrá más que catorce años, tiene el cabello oscuro y cada vez que contempla sus ojos, Alice se ve reflejada en ellos de una forma que no puede definir. Su rostro va adornado con una sonrisa y en sus manos porta un objeto circular que está decorado con hojas de diferentes tamaños y colores.
—La he hecho con las hojas que se han caído de los árboles —comenta el chico que dice llamarse Neville—, ¿puedo ponértela?
Alice asiente con un ligero movimiento de cabeza y Neville se acerca despacio a su madre. Toma la pequeña corona entre sus manos y la deposita sobre su coronilla. Se trata de un objeto simple pero hecho con el cariño que nace desde su corazón. Las diferentes tonalidades de las hojas, contrastan con la negrura del cabello de Alice.
—Dicen que la esperanza es lo último que se pierde —dice Neville, pasando sus dedos por los mechones de cabello de su madre, para acomodarlo— y yo creo firmemente que tanto tú como papá se van a recuperar. Aunque la semana que viene no recuerdes mis palabras, quiero decir que yo creo en la fortaleza que posees.
Alice se pregunta si en verdad existe esa fortaleza de la que Neville está hablando y a veces siente una fuerte opresión en el pecho, cuando ese chico se acerca a ella y le habla. Siente algo que no puede explicar con palabras. Es un sentimiento que le cubre de calidez todo el cuerpo y le hace desear poder recuperarse, para corresponder cada una de sus palabras.
—Ha llegado el otoño, ¿te diste cuenta? —pregunta pero Alice lo observa sin responder—. Los árboles ya no tienen hojas y las hojas han cubierto la entrada de la casa.
Neville deposita un beso ligero como una mariposa, sobre la frente de su madre y después de susurrar unas cuantas palabras con cariño, se encamina en dirección a la puerta.
—La corona es linda —comenta de forma ausente su madre—, ¿volverás la próxima semana?
—Como siempre —responde Neville y una sonrisa tímida asoma por sus labios.
Con aquella promesa fidedigna, Neville se retira y Alice vuelve a desear poder recuperarse para devolverle a ese chico, todo el amor que él le ha profesado por tantos años.
