El siguiente fanfic forma parte de una serie de "versiones distorsionadas" de los mismos, conteniendo temáticas oscuras en cada uno. La aplicación de advertencia es la misma que las anteriores.

Éste fanfic fue publicado en Amino DDLC bajo el usuario Dasenko Masikoraishi, para evitar cuestiones de plagio inexistente.

Comencemos:

Me gusta cuando papá está muy cansado para todo.

Cuando llega tarde a casa apestando nuestro hogar a tabaco y alcohol y, decide golpearme hasta que me desmaye.

Las veces en las que se echa al sofá o a la cama y se despierta con resaca horas más tarde.

Esa ocasión donde me dijo que no me daría de comer porque no me lo merecía, incluso decidía tirar a la basura todo lo que sobraba.

Me gusta cuando... papá está muy cansado para todo.

Cuando subió a mi habitación en medio de la noche y vio la puerta abierta.

Las veces que daba pequeñas caricias a mi espalda para levantarme y yo no lo hacía.

Esa ocasión en la que me di cuenta que iba a comenzar una pesadilla de la que no podía despertar.

Me gusta cuando papá está muy cansado para todo.

Cuando dejó esta casa y quedé sola en ella.

Las veces en las que preparaba comida y la servía en dos platos.

Esa ocasión en la que me di cuenta que finalmente sería libre.

Casi nadie fue al funeral.

Vi al Club de Literatura pero no era relevante.

Me sentí muy feliz al ver cómo la tierra reclamaba su cuerpo, de saber que él no volvería a abrir los ojos.

Sentí una inmensa felicidad que no sabría describir con las palabras.

¿Todos los hombres serían iguales?

Quizás es por eso que tenía miedo de ellos, no me importaba si eran buena gente, a todos los metía en la misma bolsa.

Dejé de ir al Club de Literatura.

Ya no quería cocinar los cupcakes que tanto amaba.

Decidí que el día del festival sería la última vez que me verían porque, nadie quiere a una niña patética e incompetente que se enoja por todo.

Entonces fue como entré a nuestra respectiva aula, encontrándome con el cuerpo de Yuri en pleno estado de descomposición.

El olor era terrible, podía percibirse en los pasillos, todo el salón tenía una atmósfera verde, no comprendía por qué. A un lado de ella estaba él, de rodillas con su ropa manchada de sangre y, se notaba que no comió en días, estaba delgada y el uniforme no le quedaba.

Mi instinto fue vomitar, estaba harta.

Me dirigí al sanitario y, se sintió muy bien expulsar todos esos fluidos mediante mi boca, el esfuerzo que hacía por sacarlos y el sonido del alimento impactando contra el agua.

El olor era menos desagradable.

¿Qué acababa de ver?

¿Por qué el mundo inesperadamente estaba colapsando?

¿Qué sucedía?

Miré hacia arriba y, encontré una ventana, estábamos en los terceros pisos.

Nunca pude olvidar lo que se sintió saltar, sentir la brisa del aire recorriendo mi cuerpo, finalmente podía volar.

Miré por un momento al cielo y-: