El Príncipe Lukas Martell nace en una situación conflictiva , su madre y su padre son obligados a casarse por una deshonra que enfrentaría a sus casas y marcaría sus vidas, sin saber que sus acciones cambiarían el juego de tronos para siempre.
Aleya Hightower
Aleya suspira viendo a su hijo. A su mente regreso el pasado y la persona que cambio su vida, tanto para bien como para mal, el padre del niño que ahora dormía en paz después de haber despertado sobresaltado de nuevo con una de sus pesadillas.
"Por ti" pensó "Por ti volvería a pasar por todo eso y más" su corazón se lleno de pesar pero también de decisión "Tu fuiste mi recompensa, mi bendición, y no permitiré que ni tu padre me separe de ti"
Desde niña tuvo siempre un gran amor por los libros, mayor que el de toda su familia, le encantaba perderse en sus páginas y recrear en su mente las historias que estos contaban, desde su sillón favorito ella podía viajar a los lugares más remotos, tener las más increíbles aventuras, luchar en las más grandes batallas e incluso vivir los más apasionados romances.
Sus padres siempre compartieron su afición e inclusa la animaron, cuando estaba viva su madre le contaba sobre Lys, su tierra de origen, situada más allá del mar, donde su abuelo, un muy importante noble de la misma edad que su padre, aun vivía. (Este no había vuelto a contactarlos después del matrimonio, demasiado centrado en su perfecto y brillante hijo para prestar atención a sus otras tres hijas.)
Su padre les contaba a ella y a sus hermanos las grandes historias de sus antepasados y siempre respondía orgulloso a cualquier pregunta que tuviera, él además le regalaba docenas de libros para su enorme disfrute.
Viviendo en Antigua era normal que tuviera una educación muchísimo más amplia y profunda que la de los demás nobles de todo Poniente, después de todo albergaban la Ciudadela, sede del conocimiento en Poniente, donde se forman los maestre. En su castillo, El Faro, solo contaban con los más brillantes y prometedores maestres, uno oficial y dos o tres aprendices que aspiraban a su puesto cuando se fuera (después de todo la mayoría de los maestres de El Faro se convertían el Archimaestres con el tiempo). Ademas contaban con una de las mayores bibliotecas de los siete reinos. Con todo esto era normal y casi un deber para los Hightower tener un nivel de cultura muy superior a los demás. Todos sus hermanos (incluso los que no sienten ningún interés por los estudios) hablan con fluidez un mínimo de 2 lenguas ademas de la común y saben un nivel medio en estrategia, cortesía, historia y matemáticas, además de ser instruido desde niño en música, arte y danza(aunque con distintos grados de talento). Los niños y niñas empiezan sus clases a los tres años y con seis los niños comienzan a ser instruidos en la lucha. A pesar de estar muy orgullosos de su talento en la lucha el verdadero orgullo de los Hightower es su inteligencia, lo que le ha valido también para tener la ciudad más prospera y moderna de los siete reinos(según su padre al menos).
Por todo esto su inteligencia y deseo de saber no fue reprimida por ser mujer (como ocurriría en la mayoría de las otras casa sin duda) sino que fue alentada y explotada por sus padres. Su gran amor por leer hizo que pasara más tiempo en la biblioteca que en sus cuartos. Amaba tanto leer un libro en soledad y perderse en su mundo de fantasía que nunca tuvo mucho contacto con personas fuera de su familia.
Amaba leer como otros aman luchar, cantar o cabalgar, por eso cuando por su día del nombre su padre le informó que había conseguido que pudiera visitar la Ciudadela se sintió la mujer más feliz del mundo, siempre había lamentado que por su condición de mujer no pudiera estudiar para maestre y aunque sabía que jamás podría serlo el solo hecho de poder ver su biblioteca le emocionaba.
Poco sabía en aquel entonces que los libros no serían lo más interesante de su visita.
Aleya
Conocí a Oberyn Martell en mi primera visita a la Ciudadela siendo el único que me ofreció enseñarme el lugar pues la gran mayoría de las personas no aprobaban que estuviera allí. Pensaban que el conocimiento estaba reservado a los hombres y que mi presencia era un insulto para su orden, veía en sus ojos el disgusto y la desaprobación pero no deje que eso no me afectara, por mucho que yo les disgustara no podían hacer nada, mi familia era su mayor benefactor y mi padre había llegado a un acuerdo con el Cónclave(quien gobierna la Ciudadela), podría estar el la Ciudadela durante un año como un invitado y visitar la biblioteca pero no se me permitía forjar ningún eslabón(que representaba la maestría en un área de estudio concreta como medicina o estrategia según el material del que estuviera hecho, estos eslabones se unían para formar la cadena que el maestre llevaría de por vida después de ser ordenado representando con orgullo el conocimiento que estos poseían según el largo de sus cadenas).
Oberyn era diferente, no me juzgo por ser mujer e incluso tuvimos grandes debates en los que respetaba y escuchaba mi opinión, nunca había conocido a alguien como él.
Él también era muy inteligente, habiendo forjado ya cinco eslabones,en venenos(plomo), medicina(plata), ciencias de la guerra(hierro), herbología (latón) y magia y ocultismo(acero valiryo).
Recuerdo que lo primero que pensé cuando lo vi es que había salido de uno de mis libros, un príncipe increíblemente guapo, de belleza y acento exótico , esbelto de cabello negro lustroso , con piel del color del bronce y ojos de depredador más profundos que la misma noche. Yo sabía quién era él , la famosa Víbora Roja, por eso me extraño encontrarlo en la Ciudadela, no se veía como un hombre que quisiera ser maestre. Después de un tiempo él me confesó que no tenía intención de unirse a la orden, solo quería, como yo, ver su biblioteca.
Oberyn fue siempre un completo caballero conmigo, me ayudo en mis estudios y me mostró los lugares más secretos y hermosos de la Ciudadela donde nos besamos muchas veces escondidos del mundo. Al principio intente resistir mis deseos, porque iban en contra de todo lo que me habían enseñado, pero no pude. Me encontré totalmente cautivada, sentí que estaba viviendo el más grande romance del mundo, la aventura y la emoción me cegaban, es por eso que estúpida e ingenuamente me entregué a él. Se que si mi maravilloso romance hubiera quedado en solo un par de besos las cosas hubieran sido muy diferentes ahora, pues en ningún momento él me prometió nada ni yo se lo pedí, conocía su reputación y sabía que esto se acabaría pronto pero me deje llevar por lo que estaba sintiendo sin importarme las consecuencias .
Viví en mi mundo de fantasía durante algunas lunas pero pronto la realidad me hizo despertar. Uno de los maestres nos descubrió e informó a mi padre. No se que paso con ese maestre pero sospecho que la Víbora Roja se encargó de hacerlo pagar.
Mi padre se enfureció y casi mató a Oberyn en el momento en que lo vió. Aún tiemblo al recordar la conversación que tuve con él, mi padre me recriminó a gritos haber traicionado su confianza y haber avergonzado a nuestra casa, vi la decepción en los ojos de cada miembro de mi familia. El Cónclave también estaba furioso, su relación con un acólito fue visto como aberración contra la orden. Ambos fuimos expulsados de Antigua de por vida y estaba bastante segura que no permitirían a otra mujer entrar, aunque fuera la mismísima hija del rey. Pensé que me obligarían a unirme a las hermanas silenciosas o hacerme septa para salvar el honor de mi familia.
Entonces pasó algo que no me esperaba, unos días después me casé con la infame Víbora Roja en el septon de El Faro, la fortaleza de mi casa, con solo mi familia y su hermano como testigos. No sabía porque había accedido a casarse, después de todo no era esa clase de hombre. Cuando vi las miradas tensas que compartía con su hermano supuse que había sido obligado a hacerlo. Sentí una profunda tristeza pues sabía que ni mi marido ni yo nos amábamos y que habíamos sido obligados a casarnos solo por nuestras acciones inconscientes, yo ingenuamente siempre creí que mi matrimonio sería por amor o podría encontrarlo en él. Pero sabía que aquí no había amor solo una pasión que nos había costado a ambos demasiado.
Cuándo me fui a mi nuevo hogar en mi interior sentí pánico por irme de mi casa hacía una tierra lejana, esto no era un libro , era real.
Mi estancia en Dorne no había sido agradable, pues, aunque una tierra hermosa, era demasiado extraña y dura con los extranjeros. Hacía tanto calor que algunas veces pensaba que me derretiría, el sol me producía grandes y dolorosas quemaduras en mi piel demasiado blanca y me provocaba grandes dolores de cabeza, su comida era tan picante que sentía mi garganta arder, me encontraba con sed todo el tiempo,me sentía aislada, toda la gente poseía el mismo exótico acento, llevaba las mismas ropas terriblemente reveladoras e inapropiadas y tenían unas costumbre que no podía llegar a comprender y aceptar. Mi único consuelo fue mi buen hermano, Doran, con el que trabé una gran amistad, pues ambos teníamos la misma afición por los libros y siempre intento que me sintiera cómoda. Mi marido en cambio se la pasaba fuera de la ciudad.
Después supe que me engañaba no solo con mujeres sino con hombres. Le reclamé por esto pero él solo me acababa ignorando lo que me enfadaba muchísimo, por lo que terminamos discutiendo. Pero sin duda lo que más me enfureció es saber que tenía dos bastardas en su misma casa y pensaba criarlas junto a nuestros hijos. En cualquier otro reino esto podría haberlo tolerado, más por ser mujeres, pero en Dorne las mujeres tenían los mismos derechos a heredar que los hombres y los bastardos eran tratados como hijos legítimos y no era tan extraño que fueran legitimados o heredaran, la amenaza que esas bastardas representaban para mis hijos me aterraba. Tuvimos nuestra mayor pelea, lo acuse de humillarme y de preferir a sus bastardas sobre sus futuros hijos legítimos, le exigí sacarlas de nuestra casa, él se negó y me recriminó nuestro matrimonio forzado, me dijo que era libre de irme si no quería que nuestros hijos crecieran allí.
Me fuí al día siguiente, después de despedirme de Doran, sabiendo que no me iba sola. Había informado a mi padre de mi situación y sabía que me apoyaría, era su sangre y su desagrado contra mi marido me beneficiaba. Mientras me marchaba, volví a mirar a Lanza del Sol, coloqué mi mano en mi abdomen, en ese momento aun plano y pensé:
"Tu mismo lo dijiste Oberyn, no permitiré que mi hijo crezca en esta tierra. Preferiste tus bastardas a nosotros, ahora sabrás las consecuencias"
Oberyn Martell
Oberyn Martell no puede dejar de maldecir al ver en la situación en la que se encuentra, solo viajó a Antigua para ver todo lo que tenía que ofrecer su biblioteca, su plan era simple, fingir querer unirse a esa orden de ancianos, aprender todo lo que le interesara aprender y escaparse antes de ser ordenado maestre, después de todo bajo ningún motivo se le ocurriría tomar votos de castidad.
Debía admitir que había aprendido cosas realmente fascinantes sobre la medicina y los venenos, pero la prohibición de mujeres en la Ciudadela había hecho su tiempo en ella largo y tedioso, solo aliviado por algún que otro atractivo acólito que tampoco se tomaba la idea de celibato demasiado bien. Por lo que cuando vio a la hermosa Señora Aleya, con su cabello rubio cobrizo, su cara angelical, su piel blanca , su cuerpo gloriosa y sobre todo sus increíbles ojos dorados como soles sintió que esta era una aparición, después de meses de no ver a ninguna mujer. Se propuso seducirla, lo cual no fue muy difícil, a pesar de tener una mente brillante y culta era joven, tímida, soñadora y romántica.
Oberyn
Con su mejor actitud principesca la Señora Aleya accedió a pasar cada vez más tiempo conmigo a escondidas, para ella era como estar en una canción. Era una mujer inteligente y culta con ganas de aventura y pasión y bien sé que me aproveche un poco de su gran inexperiencia con los hombres, se había pasado la vida entre libros, con muy poco contacto con gente fuera de su familia. Recuerdo bien que las primeras veces que hable con ella se sonrojaba tanto que hacía que el dorado de sus ojos descara mucho más y su pelo pareciera más claro y brillante fue en estos momentos en donde mas apreciaba la pureza e inocencia de su belleza. Poco a poco se fue abriendo más y dejando atrás su timidez. Aunque no había amor entre nosotros teníamos una bonita amistad y mucho deseo entre nosotros. Después de casi tres lunas de compartir una amistad y uno que otro fogoso beso, una noche fuimos más allá, después de ese día se convirtió en mi amante y mi tiempo en la Ciudadela fue mucho más agradable.
Bueno, hasta que un maestre(del que por supuesto me deshice después) nos descubrió e informó a su padre, quien no era ni más ni menos que el Señor de Antigua, Leyton Hightower( quien me mandó apresar y casi me ejecuta en el acto). Claro podría haber huido pero sabía que este informaría a mi hermano, no era estúpido esto podría llevar a una enemistad entre ambas casas.
Si fuera una casa menor no me habría importado y se hubiera solucionado todo rápidamente pero su casa era la segunda más poderosa de todo el Alcance, después de los Tyrell (cuya actual esposa pertenecía a esta casa) y su fortuna era comparable a la de los malditos Lannister.
Maldijo de nuevo al recordar que cuando su hermano llegó a Antigua, le había obligado a casarse con Aleya, él obviamente se había negado, (Doran le había prometido que jamás lo obligaría a casarse cuando se convirtió en el gobernante de Dorne después de la muerte de su madre) pero este le había dicho que era él quien había provocado todo esto y que ahora tenía que hacerse cargo de las consecuencias de sus actos para evitar perjudicar a Dorne y a su casa. Sin más remedio accedí por el bienestar de Dorne y su familia.
Su boda no fue ni grande, ni lujosa , ni siquiera alegre , se casó en Antigua con solo presentes su hermano y la familia de su nueva esposa ( la cual, estaba bastante seguro,lo odiaban). Aleya estaba preciosa, con un hermoso vestido blanco con la espalda descubierta (no podía negar que su esposa era, sin duda, una de las mujeres más bellas de Poniente) pero podía notar claramente que estaba triste (supuse que esa no era la boda con la que ella había soñado).
Se marcharon pocos días después a Lanza del Sol donde rápidamente descubrió que estar casado traía más problemas de los había esperado. Su esposa no pudo adaptarse bien al clima y a las costumbres de Dorne ,tan contrarias a todo lo que había conocido, ademas aunque intente ser lo más discreto posible sabía que no le era fiel y me lo reprochaba continuamente.
Mi matrimonio se convirtió en una carga y una atadura en mi vida, pero las cosas se complicaron de verdad cuando Aleya descubrió la existencia de Nymera y de la pequeña Tyene.
Se puso furiosa, exigiendo me que por respeto a ella las sacara de nuestra casa , yo me negué rotundamente y tuvimos nuestra pelea más fuerte . Ella me acusó de humillarla y me pregunto a gritos si de verdad pensaba que ella permitiría que criara a sus hijos con mis bastardas, yo me puse furioso, le dije que la única diferencia que habrá entre los hijos de ambos y sus hijas es que no me vi obligado a casarme con sus madres después de acostarme con ellas y que si de verdad no quería que sus hijos crecieran aquí que era libre de irse.
Partió a la mañana siguiente a Antigua. Sinceramente me sentí muy aliviado cuando se fue y inocentemente creí durante tres años que el asunto estaba zanjado.
" Fui un ingenuo" pensé mientras volvía a leer la carta que su hermano le había mandado mientras él se encontraba en Essos.
"... tu esposa, la Princesa Aleya Martell dio a luz hace casi tres años al Príncipe Lukas Martell en Antigua…"
Al parece su querida esposa había encontrado la manera de vengarse de él.
Hola a todos. No soy dueña de Canción de hielo y fuego.
Esta es mi primera historia espero que les guste. Este es un pequeño prologo de la historia para poner en contexto a mi personaje. Algunos datos interesantes son:
Oberyn fue de verdad a la Ciudadela de joven para aprender sobre venenos(incluso forjo eslabones) pero obviamente no se hizo maestre.
Aleya si es un personaje de mi invención pero su casa y su padre son reales.
La madre de Aleya era la hija de un importante noble de Lys (Este dato tendrá más relevancia en el futuro)
Los Hightower ya le guardaban rencor a Oberyn desde antes, debido a que Baelor Hightower (hermano mayor de Aleya) fue uno de los pretendientes de Elia al que Oberyn humilló para evitar que su hermana se casara (lo explicare más adelante pero podéis buscarlo, es una historia bastante graciosa que realmente paso en el libro)
Doran obliga a Oberyn a casarse porque no puede permitirse enemistarse con esa casa ( Alcance produce la mayor parte del alimento de Poniente y los Hightower son la segunda casa mas importante de este reino, ademas de que la hermana mayor de Aleya esta casada con Mace Tyrell)
Doran también esperaba que su hermano sentara la cabeza con el matrimonio(obviamente no paso, Oberyn es simplemente Oberyn)
No es tan raro que una mujer abandone a su marido y vuelva a la casa de su padre después de un conflicto entre la pareja. La esposa de Doran volvió a Norvos después de un conflicto con su esposo pero tuvo que dejar atrás a sus hijos, Aleya sabía eso por lo que no dijo nada de su embarazo y lo oculto todo lo que pudo, por temor a que se lo quitaran, desgraciadamente no pudo mantenerlo oculto por siempre y Doran se entero.
No prometo poder actualizar muy a menuda ya que la inspiración viene y va, lo siento.
