Disclaimer: los personajes no me pertenecen (tristemente). Son del mundo de Miraculous: Tales of Ladybug and Chat Noir, creados por Thomas Astruc y Zag.
Era un día normal… bueno, no exactamente. Después de 4 años en el instituto, finalmente se graduaban, acercándose el momento donde cada uno tomaría su propio rumbo, caminos que los separarían, por lo que decidieron ir a disfrutar un poco después de la ceremonia. El destino final era un bar que Alya conocía de alguna forma, pero no se dudó mucho de ella, puesto que al fin y al cabo, ya todos estaban en edad legal de beber.
La mayoría se encontraban de acuerdo con dicha idea, aunque Marinette parecía encontrarse incómoda con la situación, pero al ver a todos sus amigos emocionados con la idea, decidió no ser la causante de que todo se fuese por la borda.
Entonces eso fue lo que hicieron apenas se despidieron de sus padres una vez finalizada la ceremonia. Cuando todos se encontraron ahí, se sorprendieron con lo tranquilo que parecía ser, sin lugar a dudas ese sería un buen lugar para llevar a cabo su cometido; conversar, pasar un momento agradable y quizás… despedirse.
- Bien, ya estamos aquí ¿qué ordenarán? Pero les recuerdo que no seré yo quien los lleve de vuelta a sus hogares.- proclamó la pelirroja realmente extasiada, le agradaba estar ahí con sus amigos y nunca había una mala excusa para beber algo.
Los pedidos empezaron a emerger de la boca de cada uno. Chloé junto a Sabrina pidieron un Bellini, nada se les antojaba más que algo fresco y el durazno realmente era un atractivo grande; Alya pidió su trago favorito, un margarita de cereza; Alix, Juleka y Kim pidieron cubas libres; Mylène, Rose y Lila se decidieron por unos daiquiri de fresa; Max, Nino e Iván se quedaron en la confianza de un par de cervezas; Nathaniel prefirió un escocés con soda, pues, aunque nadie lo tuviese en cuenta, tenía una gran resistencia con el alcohol; Adrien optó por un coche bomba irlandés, cerveza, whisky y baileys no son fáciles de rechazar; y Marinette… bueno, ella había pedido una gaseosa, hasta que la pelirroja decidió que no era apropiado para la situación y le pidió un mojito de mango suave.
Eso realmente no era un gran problema para la peli-azul, porque realmente no sabía que podía pedir debido a su escaso conocimiento en alcohol, pero confiaba plenamente en su amiga. Aunque olvidó tener en cuenta que ella no sería quien serviría su bebida.
Después de un par de rondas, todos parecían encontrarse bien, excepto por la franco-china. Sin embargo, eso fue algo que pasó desapercibido para la mayoría, salvo por Adrien… y uno de los bartenders que se encontraba al otro lado de la barra, el cual estaba observando atentamente al grupo, en particular a la futura diseñadora.
Marinette no entendía qué ocurría, su mente se encontraba completamente nublada a pesar de estar casi segura de no haber bebido tanto. Por precaución decidió quedarse sentada un tiempo más, a pesar de que la mayoría del grupo se estaba marchando a continuar con la celebración en un ambiente más movido. Finalmente, de quien se sentía más cercana seguían ahí conversando.
Cuando ya se estaba sintiendo un poco mejor, Alya y Nino dijeron que debían tomarse una última bebida juntos como estudiantes de instituto, como celebración por haber sobrevivido a todos los ataques de akumas y por la amistad que habían formado durante esos años. Fue en ese momento donde el chico de la barra se acercó a ellos con unos shots de colores como cortesía, colocando dos frente a cada uno, mientras no quitaba su vista de la peliazul.
Fue imposible que el rubio no se percatara de eso, puesto que Alya empezó a codear a la ojiazul haciendo que ella se ruborizara, y que algo en el modelo emergiera. ¿Estaba molesto? no, ella era solo una amiga, su mejor amiga, pero nada más.
Después de hacer un brindis deseando continuar siendo amigos, bebieron los shots. La mayoría los pasó como si fuera agua, pero para Dupain-Cheng no fue así de sencillo, parecía ser más fuerte de lo que recordaba de una experiencia previa. Aunque no prestó mayor atención a eso y se despidió de sus amigos, ya que debía llegar a su hogar puesto que se encontraría sola por una exposición de repostería a la que asistirían sus padres.
Iba caminando lentamente sin darse cuenta de que alguien la seguía, su malestar iba aumentando gradualmente, hasta que tuvo que apoyarse de la pared de un edificio que le parecía familiar, pero no lograba distinguir de cual se trataba.
Su mente empezó a nublarse y sus párpados se sentían más pesados de lo habitual, y cuando estaba apunto de caer al suelo, sintió unos brazos envolverla. No tenía fuerzas, pero sabía que algo estaba mal, quien la sujetaba lo hacía de una manera que la hacía sentirse desprotegida, encendiendo una alerta en su mente, a la que su cuerpo no podía responder.
Una angustia empezó a apoderarse de su cuerpo por no poder hacer nada, la cual empeoró aún más cuando sintió unos labios sobre los suyos y unas manos que se movían en su cintura. Quería gritar, huir, defenderse… lo que fuera en lugar de encontrarse en esa situación; y como si hubieran leído su mente, dejó de sentir ese contacto que le parecía desagradable y sintió que la acomodaban en una escalera. Vió a alguien luchando con el sujeto que la había acorralado en un momento en el que ella no podía defenderse, pero antes de poder entender quienes estaban involucrados, antes de descubrir si la estaban defendiendo o si terminaría en una situación peor, se desvaneció.
Volví más rápido de lo que esperaba!
Hace tiempo no escribía una historia que no fuera de un solo capítulo, así que espero que les guste. Pronto estaré subiendo el siguiente capítulo.
Aprovecho de agradecer a los que siguen leyéndome (a pesar de pasar desaparecida) y a quienes les agradan mis historias. También a mi beta por tenerme paciencia.
Sin más que agregar... Plagg, claws out!
