Capitulo 1

Caperucita.

Era mi primer año en Hogwarts, había recibido la carta un día mientras cenábamos en casa tranquilamente, nunca pensé que tendría una oportunidad como esta. El día anterior al viaje, me había pasado toda la tarde haciendo y deshaciendo la maleta, no podía con los nervios, pero cómo no estar así, iba a cumplir uno de mis sueños, me convertiría en bruja y no en una cualquiera, tenia pensado ser de las mejores.

Cuando entre en el tren me senté en un compartimento vacío, me centré en un libro, entonces noté una mirada fija en mi y al girarme sorprendí a un niño rubio de mi edad mirándome, esos ojos grises me cautivaron por un momento, el enseguida giro la cara y siguió su camino, no pude evitar pensar que era bastante guapo, sentí como un chispazo cuando nos vimos y pensé que quizás nuestros caminos volverían a cruzarse, tal vez acabáramos en la misma casa y siendo grandes amigos, una parte de mi se demostró más emocionada de lo que estaba dispuesta a admitir ante esa idea, por alguna razón en ese momento sentí una gran curiosidad por conocer al chico, era como si quisiera ser alguien importante para él, no podía quitarme de la cabeza esos ojos como el hielo, retomar la lectura se volvió imposible y continué el viaje en tren esforzándome en no pensar en el muchacho.

Hermione se despertó con el recuerdo de su primer día en Hogwarts, se le hacia raro, nunca había tenido ese sueño y nunca había pensado que Draco pudiera ser atractivo, desde que lo conoció en la escuela y demostró su animadversión por la gente como ella, por un momento pensó que ese sueño podría tener algún tipo de significado, pero nada más pensarlo lo descartó, reprochándose así misma por creer algo así, ni que fuera la profesora de adivinación, ese tipo de cosas eran estúpidas y sin ningún fundamento real. Dejando de lado esos pensamientos, recordó todo lo que vivió en esa escuela, como habían llegado hasta la guerra y lo que había pasado después de esta, Ron y ella habían empezado una relación después de tanto tiempo, pero según pasaron los meses, él le dijo que comprendió que el amor que sentía por ella, no iba mas allá de la profunda amistad que habían tenido todos esos años, esto le había roto el corazón.

Lo peor de su situación actual era que debido a su relación, ella se había convertido en auror, para así poder estar junto a Harry y sobretodo junto a Ron, el cual pensaba que era el hombre de su vida, pero ahora se veía obligada a estar con el durante el trabajo y la atmósfera de tensión que había entre ellos, desde que Ron la dejó, le resultaba insoportable, así como las miradas de compasión que le profesaban algunas personas, por si todo eso fuera poco, Harry y Ron se empeñaban en acompañarla en todas sus misiones, como si ella no fuese capaz de apañárselas sola ¿Qué se creían ellos, que era una chica indefensa y estúpida? Ella participo en la guerra tanto como ellos y demostró ser capaz de cuidarse perfectamente, no en vano muchos la llaman el cerebro del trío de oro.

Se levantó de una vez de la cama y decidió que dejaría esas cosas para después, se metió en la ducha dejando que sus pensamientos se los llevase el agua corriente por el desagüe. Hoy iba a ser un buen día, le habían dado una misión interesante y consiguió que Harry y Ron la dejasen ir sola, era el momento perfecto para que aprendiesen de una vez, que ella era tan buena como ellos en su trabajo. Acabada la ducha se vistió con lo primero que pilló, unos vaqueros ajustados, una camiseta roja, que dejaba ver un poco su escote y un jersey color crema, fue a preparar el desayuno y tomó una nueva dirección de pensamientos.

-Bien Hermione, es hora de que hagas uno de esos repasos, por los cuales destacaste en el colegio, a ver, según parece hay unas sospechosas figuras reuniéndose en el bosque prohibido, se cree que es para entablar relaciones con algunas criaturas que lo habitan, mi misión es simple, descubrir qué ocurre y en caso de ser necesario detenerlo. ¡Aahhhh! Siempre odié ese dichoso bosque, no me parece nada alentador tener que ir sola, tal vez hubiera sido mejor si Harry me acompañase, aunque tener que aguantar todo el rato sus miradas de preocupación y sus constantes preguntas sobre como estoy, no es lo que más me apetece, precisamente es lo que quiero evitar. ¿Tú qué crees Crookshanks?- El gato la miró por un momento y soltó un maullido- Sí, tal vez sea mejor así, a una mala siempre puedo llevarte en el bolso, ya has demostrado en más de una ocasión tu buen instinto y contigo me sentiré menos sola.

Hermione sonrió al gato y tomó la red de polvos flu para ir a la estación, tenía que tomar un tren a Hogwarts, aprovecharía su viaje para visitar a Hagrid y a McGonagall, tenía muchas ganas de verlos, él era un gran amigo y la profesora fue una gran mentora durante sus años en el colegio, le ofreció mucha ayuda. Si no hubiera sido por su maldita relación con Ron, ella hubiera sido profesora, pero después de la guerra hubo tantos cambios, al final nada salió como había previsto, pero no iba a lamentarse por eso, ser auror tampoco le desagradaba.

Montó en el tren y sintió una mezcla de emoción y nostalgia, sacó a Crookshanks de su jaula y lo dejó pasear por el compartimento, mientras ella se perdía en sus recuerdos mirando por la ventanilla , un montón de emociones brotaban y se arremolinaban, dejándole un regusto agridulce en la boca, pero un destello rubio reflejado en el cristal de la ventanilla, la saco de su ensimismamiento, la figura pasó demasiado rápido para reconocerla, aunque parecía un hombre, al momento se le vino la imagen de Draco Malfoy, pero era bastante improbable que se lo encontrase ahí, al fin y al cabo ¿por qué iría Malfoy allí? Pero por alguna razón volvía a tener aquel sentimiento, del primer día que fue a Hogwarts y se encontró con la mirada del rubio, fue esa misma sensación la que hizo que espabilara y viera aquel destello.

Draco se quedó sorprendido al ver a Hermione en el tren, era imposible que fuera profesora, el curso ya había empezado, no estaba seguro a que se dedicaba ahora, pero sentía curiosidad, se supone que ella era la que tenía el futuro más prometedor de todo Hogwarts, la mejor bruja de su promoción, por eso se quedó mirando para ella durante un buen rato, claramente no era porque le pareciese guapa, ni que se viese adorable estando pensativa mirando por la ventanilla, claro que no y sexy sería algo que no se aplicaba a Hermione, ella solo era una devora libros, sin embargo a pesar de todo eso, él se quedó embobado mirándola, si no llega a ser porque la luz del sol entró de golpe por la ventanilla cegándole y haciéndole despertar, hubiera estado más tiempo observándola, pero gracias a Dios reaccionó a tiempo y se fue antes de que ella le sorprendiera mirándola, como el primer año de escuela cuando se encontraron en el tren, maldita empollona, ahora encima monopolizaba sus pensamientos, ni que hubieran vuelto al colegio. Borró completamente a Hermione de su cabeza y se centró en lo que tenía que hacer ahora, pues le esperaba una misión importante, de la cual el éxito no era una opción, si no el único camino.

El tren paró y Hermione bajó con Crookshanks, al salir se topó de cara con Tom, un compañero de trabajo que no sabía que hacía ahí, pero parece que no tardaría mucho en enterarse, porque el se encaminó hacia ella con una sonrisa afable en su cara.

-Buenas Hermione ¿Lista para empezar el trabajo?

-Err, sí claro, pero... ¿Tú qué haces aquí?

-Acompañarte claro.

-¿Cómo que acompañarme? Me dijeron que iba a ir sola ¡Como esto sea cosa de Ron o Harry te juro que os mato a los tres! No puedo creer que confíen tan poco en mi- Esto último fue más un murmullo para si misma que para Tom.

-Eh... no, no fue cosa de ellos, fue del ministerio, pensaron que igual sería peligroso ir solo al bosque prohibido.

- Genial, creen que necesito ayuda y me envían al inútil de Tom, más me valdría ir sola, no se cómo ha llegado a ser auror, creo que nunca he visto a alguien tan cobarde, ni siquiera Malfoy y sus amigos, Malfoy... - estos pensamientos se vieron interrumpidos por una imagen de los ojos de Malfoy con la vista clavada en ella y sus labios esbozando esa mueca, que tiene para las sonrisas.- Dios ¿qué me está pasando? ¿Por qué se me vienen esas imágenes a la cabeza? Definitivamente la ruptura con Ron me ha dejado peor de lo que pensaba o tal vez el salir de copas con Ginny.

Siguieron su camino hasta hospedarse en un pequeño hostal en Hogsmeade, Tom se quedó tomando algo en las 3 escobas, pero Hermione se acercó a Hogwarts, quería visitar a Hagrid y echar un ojo en el bosque sin Tom, si iba con él lo más seguro es que acabase siendo una molestia. Al llegar a la cabaña de Hagrid se detuvo un momento en la puerta, observando los alrededores y rememorando todos los momentos vividos en ese sitio, aquel lugar era como su segunda casa, había pasado 7 años en aquel colegio y había vivido cosas muy intensas, algunas buenas y otras malas, pero no las cambiaría por nada, con una leve sonrisa de nostalgia dibujada en sus labios, llamó a la puerta de Hagrid, el cual no se demoró mucho en abrir y no pudo recibirla con una mayor sonrisa al ver de quien se trataba.

-Hermione, que sorpresa ¿Qué haces aquí?

-Bueno estoy aquí por trabajo y decidí hacerte una pequeña visita ¿Acaso es un mal momento?

-No, no, por supuesto que no, pasa y te invito a un té.

Hermione y Hagrid charlaron un rato animadamente, mientras se ponían al corriente y rememoraban viejos tiempos. Cuando se quisieron dar cuenta, vieron que ya era tarde y Hermione se marchó, despidiéndose de Hagrid con un caluroso abrazo, estaba decidida a ir al bosque prohibido, a ver si encontraba alguna pista sobre los rumores que corrían acerca de los seguidores del Señor Tenebroso, el problema era que ya era tarde y la característica bruma del bosque era bastante espesa, haciendo mas difícil la visión. Hermione se debatía entre usar un lumos para poder orientarse o seguir a oscuras y así no delatar su presencia, en caso de que apareciese alguien, mientras debatía consigo misma qué era mejor, vio una luz entre la bruma, que parecía acercarse, se escondió rápidamente entre unos matorrales agazapada y muy atenta a la misteriosa figura, por su complexión parecía un hombre, pero estaba demasiado lejos para poder verle con claridad, ademas una larga túnica negra y una capucha ocultaban los rasgos del individuo.

Casi había perdido de vista la misteriosa figura, cuando otra apareció, pero había algo extraño en esta, no se movía igual que la otra, que a pesar de intentar aparentar seguridad se vio cierto deje de nerviosismo en sus gestos, pero ésta caminaba con elegancia y seguridad, le daba la impresión de que ya había visto esa actitud antes, pero estaba algo confusa, al ver a esas dos personas, muchas preguntas surgieron a su cabeza ¿Son compañeros? ¿Si es así por qué no van juntos? ¿Acaso el primero esta huyendo del otro? Pero si es así se le veía demasiado calmado. Si los dos van a la misma reunión y querían ir separados para evitar ser relacionados o seguidos, habían dejado muy poco espacio de tiempo, solo había una forma de enterarse, tenía que seguirlos.

Con rapidez se puso a seguir a la segunda figura, cuanto más la observaba, más familiar le resultaba y una perezosa imagen difusa empezaba a dibujarse en su mente, hasta que un rayo de luna robó un destello rubio de la melena de aquel hombre, entonces la imagen cobró forma en su cabeza, era Malfoy, no había alucinado en el tren, alguien la estuvo mirando fijamente y ese alguien era él, tenía sentido si recordaba la sensación que le produjo y el reflejo que vio en el cristal, esa maldita serpiente había tomado el mismo tren que ella, para participar en la reunión, mientras ataba cabos la figura de Malfoy se fundió con las sombras y desapareció, cuando quiso darse cuenta, se encontró sola y perdida, pero decidió proseguir con su búsqueda, con la esperanza de encontrarle otra vez y que así le condujera hasta sus amiguitos.

No hizo falta encontrar al rubio, pues descubrió a un grupo de gente con vestimenta igual que la primera figura, haciendo una especie de ritual extraño, había alguien más allí, que vestía de manera diferente al resto de los participantes, su ropa era corriente, nada sospechosa, pero algo en ese individuo no parecía normal, hubo un momento en el que se sintió en trance mirando el ritual. Volvió en sí cuando vio a dos encapuchados, que arrastraban a una mujer al centro del círculo, el hombre que iba sin túnica se acerco a ella, se aproximó a su cuello y lo acarició delicadamente con el pulgar, una sonrisa siniestra se dibujó en su rostro durante un segundo, lo cual hizo que a Granger se le helara la sangre, no auguraba nada bueno, sintió una gran tensión, el corazón le latía desbocado, un miedo atenazaba sus músculos impidiendo que se moviera, pero la situación empeoró cuando vio como el hombre sacaba una daga plateada, la hundió en su pecho sin contemplaciones y una sonrisa se dibujó en su rostro a la vez que un hilo de sangre descendía por el pecho de la chica y teñía de rojo carmesí el filo de la daga, provocando un escalofrío que recorrió la espalda de Hermione y que se le escapase un grito ahogado.

El grito de Hermione no pasó desapercibido entre la gente allí reunida, algunos de los presentes dieron la alarma y enseguida fue descubierta, si antes su corazón latía con fuerza, ahora parecía que iba a salirse del pecho, el miedo que la agarrotaba en el sitio, dio paso a un instinto primario que la obligaba a salir corriendo, corría sin rumbo, lo más rápido posible, entonces escuchó a lo lejos aullidos y vio como algunas de las personas que había allí se transformaba en licántropos, eso la confundió más, pero no tenía tiempo a analizar las cosas, si no salía de ahí moriría.

Unas manos la agarraron por detrás, tirando de ella y obligándola a resguardarse en una pequeña cueva, formada por el tronco hueco de un árbol, en los laterales había unos arbustos que parecían conferir un toque íntimo a ese refugio natural y resguardar más la cueva, pero a pesar de la oscuridad y la niebla, los hombres lobo podrían encontrarla si conseguían olfatearla, pero aquellos arbustos desprendían un fuerte olor, tal vez consiguiese enmascarar el de ella.

Hermione estaba agitada por la carrera y todo lo sucedido, el miedo, la angustia, el cansancio y la confusión, formaban un torbellino en su interior, pero todo eso desapareció, cuando notó las manos que la habían capturado, la acercaban a un cálido y duro pecho, sin ser consciente de lo que hacía se recostó y dejó que aquellos brazos que tan fuertemente habían tirado de ella, la envolvieran y reconfortasen, era curioso como todo lo sucedido dejaba de cobrar importancia, ya no se preocupaba por nada de lo que había visto, no existían los licántropos, aquellos brazos eran un remanso de paz entre la tormenta, el ojo del huracán que todo marinero busca en medio del mar para salvar su vida, pero una voz conocida la saco de su paraíso.

- Joder Granger, tenias que cagarla ¿No podías estar callada?- Aquellas palabras la devolvieron a la realidad y al darse cuenta de quien la sostenía, se alejo como si el contacto le diese asco, nada más lejos de la realidad, pero no estaba dispuesta a admitirlo bajo ninguna circunstancia, ahora la idea de huir de los licántropos le resultaba más apetecible que estar con el rubio, otro comentario de Draco interrumpió sus pensamientos- Genial ¿y ahora cierras la boca? Desde luego no sabes cómo actuar ni cuando, tanto estudiar para nada, al final la práctica en el mundo real te supera.

- Vete a la mierda Malfoy, entiendo que no te horrorice ver como matan a alguien, pero a diferencia de ti, yo tengo sentimientos, no soy una fría serpiente como tú. Ademas ¿se puede saber qué haces tú aquí?- ¿No era él uno de los participantes de aquella atrocidad? ¿Por qué la había salvado? Lo más importante entonces, ¿que hacía él ahí?, todas estas preguntas se formularon atropelladamente en la cabeza de Hermione, hasta que se vio obligada por su curiosidad a obtener una respuesta- ¿Qué haces aquí Malfoy y por qué me has salvado?

- Lo que haga aquí no es asunto tuyo.

- Claro que es asunto mio, estoy en una misión y si te encuentro aquí, tengo que saber qué narices estas haciendo y qué relación tienes con los sucesos acontecidos.

- ¡Ja! ¿Estas en una misión y eso es lo mejor que puedes desempeñar tu trabajo, descubriéndote a ti misma y teniendo que ser salvada por un civil y encima siendo desagradecida con él, en lugar de demostrar gratitud? Realmente eres una joyita Granger.

- Me sacas de quicio Malfoy, muy bien olvida lo que he dicho y púdrete aquí, yo me voy, ojala te encuentre algún hombre lobo y tengas que salir corriendo como el gallina que eres, sí, exactamente como cuando Buckbeak te atacó ¿lo recuerdas? Eras como un niñito asustado.- Así tendría lo que se merecía ese idiota engreído, si se cree que puede meterse con ella y quedarse tan tranquilo lo lleva claro, pero la satisfacción que se dibujó en el rostro de ella no duró mucho.

- Bueno siempre es mejor correr que quedarte paralizado del miedo, tal parecía que un basilisco te había vuelto a petrificar como en 2 año, ¿lo recuerdas?- Dijo arrastrando las palabras poniendo especial énfasis en lo del basilisco. Hermione nada más escuchar sus palabras se estaba alejando, pero Malfoy volvió a hablar haciendo que se detuviera. - Yo que tu no saldría aun de aquí, podrían seguir por la zona los licántropos y lo más seguro es que no puedas con todos a la vez, si quieres puedo volver a abrazarte como antes, se te veía muy cómoda, aunque la verdad lo entiendo, no todos los días tienes a un hombre como yo abrazándote- dijo con una chulería digna de un Malfoy, mientras clavaba su glaciares ojos grises en ella y se dibujaba en sus labios esa mueca sonrisa, como había estado fantaseando horas antes ella.

Estaba algo confusa por ese último pensamiento pero acabó contestando, aunque ya había hecho una parada lo suficientemente larga, para que el rubio se diese cuenta de su desconcierto, lo que sirvió para acentuar su sonrisa, una sonrisa de verdad, sin muecas, despectivas o sarcásticas.

- Prefiero enfrentarme a ellos que seguir aquí contigo- dijo secamente.

- Muy bien Granger, pero luego no llores rogando porque te salve otra vez, aunque si me das una buena recompensa tal vez te vuelva a salvar- Una sonrisa picara y divertida se dibujó en su rostro mientras la miraba intensamente, haciendo que ella se llevase una mano al pecho como para cubrirse, provocando una sonora carcajada en Malfoy.

- Eres un gilipollas y no necesito nada de ti- dicho esto dio media vuelta con la dignidad de una leona.

Malfoy chasco la lengua con un leve gesto de fastidio y observo como Hermione se alejaba, aunque no quisiera reconocerlo, se había pasado toda la tarde pensando en ella. Desde que la había visto en el tren, sentía demasiada curiosidad por la castaña, quería saber a que se dedicaba, si seguía con la comadreja, si estaba bien... Todo, quería saber todo sobre su vida, aunque no lograba entender porqué, pero ese sentimiento afloró en el mismo momento que se la encontró en el tren, para su sorpresa la había vuelto a ver esa noche, no sabía que hacia ahí exactamente, aunque la conversación que habían tenido le dio una idea sobre ello.

Según la vio esa noche no puedo evitar pensar que estaba preciosa, con las mejillas sonrojadas por el frío y los gestos que ponía cuando estaba tan concentrada pensando, se olvidaba de todo a su alrededor, si bien en un pasado hubiera aborrecido a Granger por ser una sangre sucia, con el tiempo aquellos prejuicios que le fueron impuestos, desaparecieron, ya no le importaba la pureza de la sangre, nunca le había importado mucho realmente, pero a su padre sí y el no podía defraudar a su padre, aunque nunca nada de lo que hizo era suficiente para contentarlo.

Un grito espeluznante brotó de la oscuridad, haciendo que Draco se sobresaltara ¡Maldición la estúpida de Granger se había vuelto a meter en líos! ¿Por qué no podía haberse quedado ahí con él? Estaba claro que no podía encontrar mejor compañía, él era mucho mejor que la comadreja o el tío que la había esperado en la estación al bajar del tren, solo había que ver a ese chico para darse cuenta que no era gran cosa, mierda, no era momento de pensar en esas tonterías, tenía que encontrar a Granger y salvarla, corrió en la dirección de donde provenían los gritos como si la vida le fuese en ello, como si Buckbeak le volviese a atacar, esto le arranco una sonrisa mientras corría, pues le recordó a la puya de la castaña, no había tiempo que perder no iba a permitir que la dañasen estando él cerca.

Hermione se marcho enfadada sin mirar atrás, ese Malfoy era un idiota, no tenia el más mínimo tacto ni educación, por nada del mundo iba a quedarse ni un segundo más escuchando burlas o insultos por su parte, si se encontraba con algún peligro lo afrontaría, con paso seguro siguió avanzando hasta que varios aullidos hicieron que se detuviera. Varios hombres lobo la rodearon, algunos estaban ocultos por la niebla y la vegetación, pero ella sabía que estaban ahí, los podía oír y sentía su presencia, se sentía como un animal acorralado, esto debían sentir los ratones que cazaba Crookshanks. Hermione tenía todos sus músculos en tensión, esperando la mas mínima señal para actuar, no podía precipitarse o posiblemente todos se le echasen encima y no podría escapar en ese caso, fue midiendo a los licantropos y ellos hacían lo mismo con ella, cuando acabaron, dos de ellos le saltaron encima, pero uno salio por los aires y el otro se quedo paralizado en el sitio, acto seguido los demás se abalanzaron sobre ella al ver lo que había hecho con sus compañeros.

Hermione se defendió realmente bien, teniendo en cuenta la cantidad de oponentes a los que se enfrentaba, pero le superaban en número y no podía hacer frente a todos, uno de ellos le mordió la mano, provocando que soltase la varita y pegase un gran grito, en esa oscuridad y con hombres lobo dispuestos a arrancarle la cabeza no podía buscar la varita, no tenia mas opción que salir corriendo, pero se tropezó y calló pesadamente al suelo, se dio la vuelta para hacer frente al enemigo que saltó sobre ella, pero esta, flexionó sus rodillas apoyando sus pies en el abdomen del licántropo, para lanzar lo hacia atrás, consiguiendo quitárselo de encima y que se golpease contra un árbol, pero otro fue hacia ella, la agarró de una pierna y tirando de ella, la alzo en el aire y se puso a zarandearla.

Malfoy apareció de la nada y conjurando maldiciones en todas direcciones, deshaciéndose de los licántropos que iban a por el o Granger, al ver como aquel engendro la tenía aprisionada por el tobillo una oleada de furia se apoderó de él, fulminando a un hombre lobo, al aproximarse al que sujetaba a Hermione, este la soltó bruscamente, haciendo que se estampase contra una roca, esto enfureció más a Draco, que descargó toda su cólera contra el licántropo, una vez acabo con él, el resto de la manada se marchó asustada. Malfoy se agachó para comprobar si Hermione estaba bien, toda la ira se disipó en segundos nada más verla en el suelo sin moverse, se agachó a su lado para comprobar cómo estaba, aun respiraba pero el tremendo golpe la había dejado inconsciente y tenia varios arañazos, Draco la cargó como una princesa y soltó un largo suspiro.

- Si me hubieras hecho caso Granger, los mordiscos y lo moratones hubieran sido diferentes, tú y tú orgullo- Se dio cuenta de que ella estaba sonriendo- ¿Que haces sonriendo Granger? ¿Acaso eres masoquista? Esto pienso recordarte lo cuando despiertes, te haré pagar toda esta preocupación innecesaria que me has causado- Dicho esto le dio un beso en la cabeza y siguió caminando con ella en brazos.

Malfoy sonrió al verla apoyada en su pecho, estaba herida, pero estaba bien, nada que un poco de tiempo y reposo no pudiese curar, al recordar como Hermione luchó contra aquellos engendros, su sonrisa se ensanchó, había peleado como toda una leona, incluso sin varita consiguió noquear a uno, era una luchadora, desde luego tendría que tener cuidado si alguna vez peleaba con ella, aunque hacerla enfadar siempre le resultaba divertido, se ponía tan mona cuando se enfadaba. Estuvo mucho tiempo caminando por el bosque sin saber muy bien a donde estaba yendo, pero al fin vio la salida y la pequeña cabaña de Hagrid, por un momento estuvo tentado de ir allí con ella, pero se lo pensó mejor, era posible que no se creyese su explicación y tampoco quería decir porqué estaba él ahí.

Hermione se despertó en un cuarto que no conocía, las sabanas eran de un bonito verde intenso, desprendían olor como a colonia masculina, no estaba segura, pero era un olor muy agradable, le encantaba. Miró a su alrededor y vio un cuarto muy elegante, con las paredes del mismo verde que las sábanas, los muebles parecían ser antiguos, no sabía de que época, pero eran muy bonitos, estaba bastante confundida ¿dónde diablos se encontraba? Estaba claro que no era un hospital, pero tampoco era una habitación que le resultase familiar, cada vez sentía más curiosidad, fue a levantarse pero notó un dolor punzante en su tobillo derecho, lo que la hizo percatarse de que tenía varias heridas, pero todas curadas, un recuerdo acudió a su mente:

Era Malfoy, había aparecido mientras ella estaba en su peor momento durante la pelea contra aquellos licántropos, creía que estaba estaba muerta, no había esperanza, sentía una gran desesperación, Harry y Ron tenían razón ella no podía ir sola, se arrepintió al momento de haberse ido del refugio en el árbol, allí estaba segura, Draco se lo advirtió, pero su temperamento y orgullo la obligaron a irse, aunque no todo fue culpa de ella, si él no fuese tan insufrible. Ya se había resignado a su fatídico destino, no quería morir, aun tenía, muchas cosas que hacer, por ejemplo probar los labios de Malfoy, sí, ya se lo imaginaba, la próxima vez que discutiesen ella le callaría con un apasionado beso, no es que le gustase el chico, pero era atractivo y tenia curiosidad sobre si era tan bueno como decían en los años de colegio, era solo su afán por el conocimiento nada más, tenia que volver a la realidad, ahora estaba perdida y la desesperación se apoderó de ella otra vez, pero al ver a Malfoy supo que saldría de esa, una extraña certeza le dijo que él la salvaría y entonces cuando el licántropo que la sostenía la soltó, cayó al suelo con una sonrisa dibujada en su rostro, perdiendo la consciencia.

¡Dios Malfoy la había salvado otra vez! No quería tener que darle las gracias, ¿pero eso significaba que estaba en su casa? ¿Sería ese su cuarto? Eso explicaba que hubiera cosas verdes, aunque en un principio no le había dado importancia, pero tenía sentido si era su casa ¿Entonces él se había ocupado de ella? ¿Cuánto tiempo llevaba allí y dónde estaba?

-Hermione céntrate, deja de hacerte tantas preguntas, lo mejor es que te levantes y busques a alguien, para poder enterarte de todo- Volvió a hacer amago de levantarse, pero al apoyar el pie derecho volvió a sentir dolor, al mirarse el tobillo, vio que lo tenia vendado fuertemente- ¡Ayy! ¿Como narices he llagado a esto?

- Bueno si te niegas a obedecer y te vas tu sola en medio de la noche, por un bosque lleno de lobos, es normal que te muerdan caperucita, menos mal que llegó tu caballero de brillante armadura para salvarte.

Hermione arrugo la nariz al oírle hablar y se giró en su dirección, no había sorpresa en su rostro, ya se imaginaba que él estaría ahí, tendría que dejar de hablar sola en voz alta, pero eso era otra cuestión.

-Me parece que confundes cuentos Malfoy, en el de caperucita no hay ningún caballero, ademas- Malfoy la interrumpió.

-Ya lo sé, pero a mí el papel de leñador no me pega nada, solo el de príncipe o caballero puede estar a mi altura- Le dedicó una sonrisa encantadora, que podría haberle aflojado las piernas si estuviese de pie- Por cierto Granger ¿Te encuentras mejor? Aunque bueno, después de mis atentos cuidados no es para menos.

-Ni si quiera te he dicho que sí - puso los ojos en blanco y le miró desdeñosamente- ¿Cómo puedes ser tan egocéntrico? Ahh...- suspiró, tenía que calmarse, Draco la había salvado dos veces y no había sido grosero con ella todavía, lo primero era darle las gracias- Esto, Malfoy ¿dónde estamos? ¿Llevo mucho tiempo aquí? ¿Qué pasó después de que me atacasen?

- Tranquila Granger, a ver, estas en mi casa, llevas aquí un día y medio, te traje aquí después de rescatarte del lobo feroz y si te hubieras quedado conmigo tal vez yo hubiera podido interpretar ese papel- dijo esto último sonriendo maliciosamente y ella enrojeció levemente, cosa que le encantó.

- Déjate de cuentos Malfoy, conmigo no sirven esos flirteos, no soy como las chicas estúpidas a las que estás acostumbrado- ¿Por qué estaba intentando ligar con ella? No era la primera vez que lo hacía, le resultaba algo extraño y en el fondo le gustaba, pero nunca admitiría eso, ella solo era un juguete para él.

- El cuento aun no ha hecho nada mas que empezar caperucita, falta la parte no escrita entre caperucita y el caballero.

- Es un leñador Malfoy- dijo pesadamente, parece que no hay forma de que le entrase en la cabeza, aunque tenía razón, él no pegaba con la imagen de un leñador.

- Qué sosa eres Granger, es un cuento, reescribamos la historia a una no apta para todos los públicos- Volvió a sonreír de forma pícara, le encantaban las expresiones que Granger ponía cuando decía esas cosas, se ponía nerviosa y le subían los colores, además parecía un poco desconcertada.

Hermione se estaba empezando a cansar de eso, quería preguntarle muchas cosas, no tenía ganas de oír sus tonterías. Respiró profundamente con intención de echarle un sermón, pero él volvió a hablar.

- Bueno Granger te he preparado el desayuno, espera que te lo traigo ahora.

Al ver que Hermione tomaba aire lentamente decidió que era mejor cambiar de tema rápidamente, ya le veía con intención de coger carrerilla y soltarle un sermón, pero no tenia ganas de oírlo, ya no estaban en el colegio, no tenía porque aguantar a la prefecta perfecta. Se dirigió a la cocina y cogió una bandeja, en la que colocó un croissant, una taza con café, un vaso con zumo, un par de tostadas y unas galletas con una mitad cubierta de chocolate, no sabía que le gustaba, pero esperaba haber acertado en algo, aunque tampoco tendría por qué importarle, no entendía por qué se había ocupado de ella, ni por qué se había arriesgado a salvarla y aunque se repetía todo el rato que esos flirteos eran para ver sus expresiones, una parte de él decía que no era cierto. Llegó a la habitación con la bandeja y descubrió a Granger curioseando, lo que le hizo gracia teniendo en cuenta su personalidad, curiosa pero moralista, preocupada por hacer lo correcto y lo que debe.

- Ejem... Granger, aquí tienes tu desayuno.

Hermione se sorprendió al oír la voz de Malfoy detrás de ella, era condenadamente silencioso, esperaba que no llevase mucho tiempo viéndola, sin lugar a dudas la había descubierto fisgando por el cuarto y ella era demasiado torpe como para disimular de una forma decente ¿Por qué ella no podía ser más natural para mentir? El olor de café recién hecho le hizo centrar la atención en la bandeja que el rubio llevaba, qué de cosas había puesto, tenían una pinta tremenda, eso hizo que le rugiese el estómago, hasta ahora no había sido consciente del hambre que tenía. Malfoy le hizo un gesto para que se sentara en la cama, en la cual dejó la bandeja y se sentó él también.

- Gracias Malfoy- murmuró de una forma apenas audible, hasta el punto que ella misma se pregunto si él la habría escuchado, paso un tiempo sin que él dijese nada por lo que se dispuso a repetirlo, pero la interrumpió.

- No tiene importancia Granger, no podía dejarte allí tirada y tampoco dejar que mueras de hambre, no tengo como afición torturar a la gente- dijo encogiéndose de hombros y después volvió a su mueca sonrisa, mientras cogía un par de galletas.

- Todo tiene una pinta estupenda, dale las gracias al elfo de mi parte- Sonrió y cogió el croissant para mojarlo en el café.

- No lo hizo un elfo, fui yo, aquí no tengo elfos, sería un poco raro.

- ¿Raro por qué? Ni que estuviéramos en el mundo muggle- Hermione se empezó a reír y Draco le sonrió como si ella fuera idiota, lo que hizo que parara y le mirase sorprendida con la boca abierta, hasta se le cayó el croisant salpicando su ropa, esto provocó que Draco se riese.

- Vaya cara has puesto Granger, tendrías que verte, claro que estamos en el mundo muggle, por cierto has manchado mi pijama.

- ¿Tú pijama? ¿Cómo que tú pijama?- Hermione reparo en la ropa que llevaba y se escandalizó ¿Él la había desnudado? ¿La habría visto desnuda? Se moría de vergüenza, esperaba que no hubiese sido él.- ¿Me has cambiado tú la ropa?

- Tranquila Granger te lleve a un clínica muggle y allí te curaron y te cambiaron de ropa, aunque durante un momento me plantee desnudarte yo mismo, pero al recordar lo que le hiciste a los licántropos, pensé que era mejor no hacerte enfadar, no quiero ser el foco de tus hechizos- Volvió a sonreír al recordar la pelea de ella y la sonrisa que tenía cuando quedó inconsciente, tal vez fuese por haberles pateado el culo a aquellos bichos.

- Haces bien Malfoy, créeme que contigo puedo ser más terrible.

- Dime una cosa ¿Por qué sonreías cuando el licántropo te lanzó contra aquella roca?

-Err, yo no sonreía, no sé de que estas hablando- Hermione se estaba poniendo nerviosa, no podía decirle que era porque él había aparecido, porque sabía que a su lado no tenía nada que temer, porque se sentía segura sabiendo que él estaba ahí, como dijese algo de eso ni iba a poder librarse de los comentarios sarcásticos y narcisistas de Malfoy, además nunca estaría dispuesta a reconocer eso.

- Mientes fatal Caperucita, yo mismo cargue contigo después de salvarte del lobo feroz y te vi sonriendo, si estuvieras consciente entenderías el por qué, el gran Draco Malfoy te cargaba como si fueras una princesa, pero estabas profundamente dormida. Tengo mis teorías sobre porqué sonreíste, una de ellas es que te va el masoquismo y te gustó que te golpeasen, aunque no creo que la mojigata Hermione Granger, disfrute con algo así, te lo vuelvo a preguntar ¿Por qué sonreías?

Malfoy mientras hablaba se iba acercando a ella, arrinconándola entre el cabecero de la cama y él, ella cada vez se ponía mas nerviosa, por el interrogatorio y su proximidad, estaba tan cerca que sentía su aliento cuando hablaba, a solo unos centímetros estaban sus labios, seria un paso y cumplir sus últimos pensamientos, cuando creía que iba a morir, solo claro por curiosidad, por el saber , para ver si lo que decían era cierto, había que desmentir mitos. La voz de la razón volvió a ocupar su lugar y le dijo a Hermione que se dejase de tonterías e hiciese frente a Malfoy como pudiese.

- No sé, no sé por qué sonreía, ni que lo hacía- su voz sonó más temblorosa de lo que ella quiso y se maldijo a sí misma por ponerle tan nerviosa la proximidad del rubio.

- Já, como era de esperar, la santurrona es incapaz de decir una mentira convincente, bueno si no me lo quieres decir, al menos quiero mi recompensa por salvarte.

- ¿De qué narices hablas Malfoy? Yo no te prometí ninguna recompensa.

- ¿Ya lo olvidaste? Cuando te fuiste, te advertí que si tenía que volver a salvarte tendrías que darme una recompensa, así que ahora la quiero, no me la puedes negar, sin mi serías ahora las deposiciones de algún licántropo, me lo debes, soy tu salvador, tu héroe.

Hermione odiaba esa excesiva chulería del rubio ¿Cómo podía ser tan engreído? Aunque sabía que en parte tenía razón, la había salvado, vale que ella no se lo hubiera pedido, pero no iba a ser tan desagradecida como para decirle eso, tenía razón, si no llega a ser por él sería "las deposiciones de algún licántropo". Respiró hondo y se armó de paciencia y valor para seguir hablando con Malfoy.

- Vale, ¿qué quieres de recompensa?

- Cierra los ojos Granger.

- No pienso cerrar los ojos, dime lo que quieres y acabemos con esto de una vez, no quiero deberte nada.

- Pues entonces haz lo que te digo y cállate, por una vez se tan obediente conmigo como lo eras con los profesores.

Hermione se enfadó, recurrió a los últimos resquicios de paciencia que le quedaban para pasar por alto su comentario y decidió emplear un tono como si hablase con un niño pequeño.

- Vamos a ver Malfoy, no me fío de ti y por eso no voy a cerrar los ojos ¿Lo entendiste? Ahora se bueno y dime lo que quieres.

Ese tono saco de quicio a Draco, estaba enfadado ¿Cómo se atrevía a hablarle así? El no era ningún idiota y tampoco un crío pequeño.

- Granger escúchame bien, yo no soy el imbécil de Longbottom para que me hables así y tampoco soy un crío ¿Te ha quedado claro? Ahora haz lo que te digo por una vez.

- Tu no serás imbécil, pero yo tampoco soy un elfo doméstico o una de tus lameculos para obedecerte, a mí me hablas de otra forma ¿Quién te crees qué eres?

- Soy Draco Malfoy y no deberías olvidar lo Granger. ¿Sabes qué? No merece la pena obtener nada de ti, no hay nada que tú puedas darme que yo no pueda conseguir, eres solo una más del montón.

- ¿Que yo soy una del montón? Yo a diferencia de ti soy alguien por méritos propios, soy la mejor bruja que salió en los últimos años de Hogwarts, soy una heroína de guerra, el cerebro del trío de oro, la que cumplió un gran papel durante la guerra y ahora soy un auror por méritos propios. En cambio tú lo único que tienes es un apellido, tú no has hecho nada digno de mención, al contrario, deberías de avergonzarte de ti mismo, no eres más que una rata, que intento matar a Dumbeldore, participaste durante la guerra en el bando de Voldemort, si VOLDEMORT, porque a diferencia de otros yo no tengo miedo de decir su nombre, le hiciste mucho daño a mucha gente, no eres nadie para decirme nada, solo una persona despreciable, ahora corre, corre y llena te otra vez la boca diciendo que eres un Malfoy, un apellido de una familia de delincuentes retrógrados y llenos de prejuicios.

- Tú no tienes ni idea de nada Granger, es muy cómodo ver las cosas desde el otro lado ¡No tienes ni puta idea, tu si que no eres nadie para juzgarme! Has tenido las cosas muy fáciles, para ti era muy simple hacer lo correcto, ni te imaginas lo que tuve que soportar antes, durante y después de la guerra, pero es muy sencillo juzgar de buenas a primeras ¡Si mira soy un terrible y malísimo mortífago, comía niños todos los días para desayunar, peor que el hombre del saco. Tú no sabes las pesadillas que tengo, no sabes nada para ser tan listilla, pero en una cosa tienes razón yo solo soy una mierda. Tu ropa esta en ese sofá, cuando quieres puedes irte- Malfoy dio media vuelta con la intención de irse.

Las palabras de Malfoy estaban cargadas de dolor, Hermione se sentía realmente mal, ella sabía que el no quería matar a Dumbeldore, incluso les cubrió, cuando les habían pillado, mintió por ellos ¿Pero si no quería nada de eso por qué se convirtió en mortífago? Se maldijo a sí misma por no haberse callado la boca, le había hecho mucho daño, más del que ella pudiera pensar.

Hermione agarró a Draco para evitar que se fuera, pero él se deshizo del agarre.

- Malfoy yo...

- No me interesa escuchar más insultos Granger, no estoy de humor para discutir contigo.

- No es eso...

Sin dejarle acabar Draco abandonó la sala, más hundido de lo que nunca había estado, es cierto que después de la guerra había aguantado los insultos de mucha gente y el nombre de su familia se había desprestigiado, pero nada de lo que habían dicho le importaba, pero cuando ella dijo todo eso se sintió la peor escoria del mundo, no había palabras para describir lo desgarrador que era, hubiera preferido una cruciatus a oír eso de ella.

Hermione vio una puerta a la izquierda del cuarto y pensó que podría tratarse del baño, entró con la intención de lavarse la cara, para parar las lágrimas que amenazaban con escapar de sus ojos. Al entrar en el baño descubrió que era muy amplio y bonito, de colores claros, tenia una gran bañera, en la que podrían entrar varias personas sin problema, estaba claro que Malfoy no escatimaba en gastos, el lujo estaba por todos lados, al mirar el lavabo, vio una bonita encimera de mármol, en la cual reparó en una nota y un frasquito que se encontraba sobre ésta, cogió el papel y observó una letra, muy bonita, refinada y cuidada, elegante, sin duda de Malfoy, en la nota ponía:

Hermione si lees esto no te asustes, estas a salvo, durante la pelea con los lobitos resultaste herida, te traje aquí para que pudieras descansar y curar tus heridas, ese frasco de ahí es una poción que hice yo mismo, te ayudará a curarte antes. Si quieres marcharte lo entiendo, pero espera a que yo regrese si no estoy, para hacerme saber que estas bien y no, una simple nota no me vale, prefiero verlo yo mismo.

Draco Malfoy

Era una completa idiota, Malfoy se había preocupado por ella y la había cuidado, pero ella se portó como una desagradecida, al fin y al cabo qué le costaba cerrar un momento los ojos, fuera lo que fuese que quería hacer, no podía haber sido peor que lo ocurrido en el bosque, ademas si le quisiese hacer algo malo, podría haberlo hecho en miles de ocasiones mientras estaba inconsciente, además que de ser así no la habría salvado, desde luego había sido bastante estúpida, pero una parte de ella tenía miedo a lo que él hiciese, porque sabía que no sería algo malo.

Terminados los reproches, Hermione cogió el frasco y se bebió el contenido, al olerlo pudo notar que la nota decía la verdad, era una poción sanadora, pero claro el rubio siempre había sido bueno en pociones, se lavo la cara y se vistió, no quería seguir más tiempo en esa casa y menos después de la discusión que tuvo con Malfoy. Salió de la habitación con miedo de encontrarse con él, pero no vio a nadie por el pasillo, que recorrió hasta que la llevo a un gran salón, estaba decorado con el mismo buen gusto que la habitación de él, pero esta vez los muebles no eran antiguos, eran modernos, como los que compras en cualquier tienda muggle, aun así seguía teniendo cierto toque elegante, mientras seguía recorriendo el salón con la vista encontró la puerta de la calle, hacía la cual se dirigió con paso lento y un poco dubitativo, pero no podía hacer otra cosa, si buscaba a Malfoy no sabría que decirle, además parecía no estar en la casa.

Tardó bastante en regresar a su casa, al principio le costó ubicarse, pues la casa de Draco estaba en la parte rica del Londres muggle y ella no solía frecuentar esa zona, por no decir que nunca la había pisado, cuando por fin supo donde estaba llamó un taxi para que la llevase a casa, porque entre sus pertenencias no había encontrado su varita, la cual si no recordaba mal debería estar tirada en algún lugar del bosque prohibido, ya que no sabía si Malfoy la había recogido.

Cuando por fin llego a casa lo primero que hizo fue cojear hasta el baño y darse una larga ducha con cuidado de no estropear el vendaje del pie, pues debía tener un esguince o algo así y era mejor no menearlo mucho, la ducha le supo a gloría, necesitaba relajarse y despejarse un poco, olvidar todo lo sucedido en las ultimas 48 horas y disfrutar un poco de la compañía de Crookshanks, un momento, ella no había llevado al gato al bosque y Draco no lo tenía en su casa ¡Se lo había dejado en Hogsmeade! Tenia que dar la vuelta inmediatamente, si le pasaba algo ella se moriría, ademas también había dejado allí a Tom solo, debía estar preocupado por su repentina desaparición, al fin y al cabo le dijo que iría a ver a Hagrid y había desaparecido ¡Iban a matarla por esto! Con esto demostraba que claramente no podía encargarse de una misión así sola, tanto esfuerzo para nada.

Hermione salió corriendo del baño como buenamente pudo con su pie lesionado y se dio cuenta que tenía varios mensajes de lechuzas sobre la mesa, rápidamente se puso a leerlos, algunos era para saber si había vuelto a casa por algún casual y que contestase, pero el que mas llamó su atención fue uno de Tom, su compañero en la misión, que le decía que el tenia a Crookshanks, por si estaba preocupada, que no fuese así que el lo estaba cuidando y lo tenia en la oficina, según termino de leer, se vistió a toda prisa y uso los polvos flu para ir allí, al llegar hubo varias miradas de sorpresa y alivio al verla, el primero en acercarse a ella fue Tom, que se le iluminó la cara al ver que estaba bien.

- ¡Madre mía Hermione, que alegría! Ya empezaba a pensar que te había pasado algo- le dio un abrazo a la castaña y sonrió, ella le devolvió la sonrisa.

- Siento haberte preocupado, no era mi intención. ¿Puedo ver a Crookshanks?

- Claro, espera que voy a por él, lo he traído conmigo ,para que cuando volvieses te lo pudieses llevar cuanto antes. Esto, veras tengo que decirte algo más, el jefe esta algo enfadado, por lo que pasó, seguramente querrá que le des explicaciones y cuanto antes mejor.

- Esta bien, es lógico y me lo he buscado yo sola, gracias por cuidar de mi gato por mí, has sido muy amable, si me disculpas voy a ver ahora al jefe.

Estaba algo asustada, nunca había cometido una estupidez así, siempre procuraba cumplir las normas, era una de las cosas que la caracterizaban y por la cual se habían metido mucho con ella en el colegio, sobretodo Malfoy, no, no, no tenía que pensar en él de ninguna forma, no era momento para eso, respiró profundamente varias veces para tranquilizarse y se dirigió al despachó de su jefe, aun no sabía si contarle la verdad o no, si lo hacía se metería en un gran lío, pero por otra parte no se le ocurría nada para inventarse y salir del paso, además ella no era muy buena mintiendo, era posible que la pillasen y eso sería peor, en fin no tenía más remedio que entrar, ella era una Griffindor, haría gala del valor característico de estos y afrontaría las cosas como viniesen, observó la puerta de roble, desgastada por el tiempo y con una placa que no aparentaba ser mucho más nueva que esta. Respiró profundamente, llamó a la puerta y esperó a que le dieran permiso para entrar.

Hermione giró con lentitud el pomo y entró en la sala, sus expectativas no eran buenas, aunque no sabía a que atenerse, no imaginaba la magnitud del enfado de su jefe, podría hervir de furia o no, pero lo esperaba algo exaltado. Al entrar su jefe el Señor Brown, tenía la vista clavada en unos papeles, ella le saludo y le preguntó que si quería verle, le dijo que se sentara acompañado de un gesto con la cabeza, que señalaba la silla vacía frente a su escritorio, ella se quedó en silencio esperando que él hablara, pero parecía que nunca lo fuese a hacer, el silencio la ponía muy incomoda, quería romperlo, pero a la vez no se atrevía, aun estaba evaluando a su jefe, se notaba que estaba enfadado, pero no sabía si estaba molesto o conteniendo su enfado.

Empezaba a no aguantar la incomoda situación, se sentía como un cordero en el matadero, como un reo que espera la silla eléctrica o la inyección letal, estaba dispuesta a soportar las consecuencias, pero no a seguir innecesariamente con esa tensión, la estaba matando, cuando estaba apunto de decir algo, su jefe se adelantó a ella.

-Bien Hermione, no sé que ha pasado, pero quiero una explicación, francamente no es propio de ti desaparecer, ni desacatar las ordenes, así que prefiero asumir que no te aventuraste tu sola a alguna situación suicida.

- Bueno verá, yo, eh, fui a ver a un amigo, Hagrid, a Hogwarts, él vive en una cabaña en el terreno del colegio y como íbamos a esperar a mañana por la mañana para investigar el bosque, decidí visitarlo, pero se me hizo tarde en su casa y anocheció, entonces cuando salía vi a una misteriosa figura encaminarse al bosque, me había parecido muy sospechoso, así que decidí seguirla, no podía ir a avisar a Tom, si no lo perdería y era la mejor pista que teníamos. Desde un principio nunca pensé en un enfrentamiento, solo averiguar algunas cosas cubierta por la noche y la niebla, así que le seguí, me llevó hasta un grupo de gente, que cuando él llegó comenzó a realizar una especie de ritual, nunca había visto alguno así, entonces sacaron a una chica que estaba atada y un hombre que vestía diferente al resto, yo creo que era el líder, sacó una daga y mató a la mujer, en ese momento yo me sorprendí y solté un grito ahogado al ver su expresión, después de eso se abalanzaron sobre mí y salí corriendo, resultaron ser licántropos, que se transformaron cuando la luna llena quedó al descubierto, huí como buenamente pude, a pesar de estar malherida y desperté en la casa de unos aldeanos, no recuerdo como llegue ahí, dijeron que me encontraron en la entrada del bosque y me recogieron.

Brown la miró sopesando sus palabras y evaluando si había mentido, notó algo extraño en ella en algún momento, pero pensó que sería causado por rememorar aquel incidente, una vez ella había terminado la historia, se quedo en silencio, Hermione pensaba que sería para valorar qué debía hacer.

- Bueno Hermione, creo que no estas mintiendo, pero- claro cómo no, tenia que haber un pero- tendré que apartarte de la misión, estas lesionada, claramente afectada por lo visto y te has saltado órdenes. Por ahora descansa ese tobillo un par de meses y cuando vuelvas ya te asignaré otros trabajos.

Hermione iba a replicar, no estaba nada conforme con eso, ella no estaba tan afectada como para no poder trabajar, si es cierto que le impactó un poco el momento en el que mataron a la mujer, pero ya había visto morir a otra gente y ademas es normal que te impacte ver morir a alguien, deberías ser de piedra si no fuese así ¿Por qué todos se empeñaban en verla más débil de lo que era? Harry, Ron, el señor Brown, estaba harta, iba a replicar, pero anticipándose a sus quejas él volvió a hablar.

- No quiero ninguna queja Hermione, fuiste imprudente y temeraria, aunque fuera por una buena razón, entiende que tú no eres como Harry o Ron, no eres tan fuerte, así que no deberías aventurarte a cosas así, francamente, tienes suerte de haber salido ilesa, no todos se enfrentan a un grupo de licántropos y salen como tú, sin duda has sido realmente afortunada. Descansa por ahora, necesitas recuperarte física y emocionalmente.

Genial, su jefe había interpretado su nerviosismo por omitir todo lo referente a Malfoy, como que estaba emocionalmente inestable por lo que vio, sinceramente, qué narices les pasa a todos lo hombres que la rodean, para pensar que no puede afrentar peligros o situaciones difíciles tan bien como ellos, maldito ego masculino o lo que sea, tal vez solo son idiotas. Ahora que lo pensaba, había mentido a su jefe por Malfoy, no sabia qué la había llevado a eso, pero bueno prefería pensar que solo había omitido algunos detalles y cambiado otros, lo importante de la historia seguía estando ahí. Ya interrogaría ella al rubio y valoraría si debía o no informar de su participación en la historia, a una mala podía decir que lo recordó después, que por el shock de lo ocurrido lo había olvidado, seguro que eso les resultaba convincente.

El recuerdo de Malfoy hizo que se sintiese mal por lo que le había dicho, eso sería un impedimento a la hora de hablar con él, ademas tampoco sabía muy cómo encontrarle, seguramente si preguntaba en el ministerio, moviendo algunos hilos podría enterarse, pero sería raro que ella preguntase algo así y más si fuese por Malfoy, claro que también podría ir hasta su casa en el mundo muggle para hablar con él, aunque igual no estaba más ahí, ella siempre había creído que él viviría en su mansión, no en un piso muggle y cabía la posibilidad de que fuese a esa casa para llevarla a ella, al fin y al cabo Malfoy nunca permitiría a una sangre sucia poner un pie en su preciosa y fantástica casa de sangre pura, ese pensamiento hizo que soltase un bufido, le asqueaba demasiado esa actitud de superioridad por algo tan irrisorio como la sangre, pero en fin para esa familia era como si todo su mundo girase entorno a eso, la pureza.

Cuando salió de sus pensamiento para aterrizar de nuevo al mundo real, se dio cuenta que ya estaba en su escritorio sentada, con la jaula de Crookshanks en la mesa, en fin, recogería algunas cosas, se llevaría al gato de vuelta a casa e intentaría disfrutar de esas vacaciones impuestas, cuando se atreviese ya hablaría con Malfoy, o no.

La castaña cogió un traslador para ir a su casa con Crookshanks, el gato parecía algo afectado por el viaje, Hermione lo sacó de la jaula para que se acomodase en casa de nuevo, la verdad era que sí necesitaba descansar, estaba agotada mentalmente, no solo por lo que vio en el bosque, también por lo ocurrido con Malfoy, no podía para de darle vueltas al tema. Cuando sonó el teléfono, se sobresaltó, pues no esperaba ninguna llamada, no era normal en la comunidad mágica y no esperaba ninguna llamada de sus padres o amigos muggles, ellos siempre llamaban a su móvil, su corazón latía rápidamente ante la fugaz idea de que fuese el rubio quien llamaba, pero eso era absurdo, él usaría una lechuza si quisiese hablar con ella, además seguramente no sabia que eran los teléfonos y mucho menos el número de ella.

- ¿Si?

- Hermione, soy yo, Ginny. Jejeje ¿Sorprendida? Harry me habló de estos chismes y quise usar uno para hablar contigo.

- Pues sí que es una sorpresa ¿Qué te parece la experiencia? ¿Cumple tus expectativas?- Hermione sonrío nada más oír la voz de su amiga, la echaba mucho de menos.

- La verdad es muy raro, pero divertido, me gusta poder escucharte como si estuvieras aquí, los muggles son realmente habilidosos para inventar cosas, esto veras, quería decirte si te apetecía que saliésemos de fiesta tú, Luna y yo, podemos ir por los bares y discotecas del Londres muggle, ya sabes eso esta de moda en el mundo mágico, Luna y yo pensamos que sería genial que nos reuniésemos otra vez la tres y bueno seguro que tú estás cómoda allí.

- Sois un cielo, podemos ir cuando queráis, tengo tiempo libre, me han dado unas vacaciones en el trabajo, así que cuando digáis.

- ¿En serio? ¡Genial! El trío de oro femenino se vuelve a juntar, que tiemblen las discotecas- se oyeron carcajadas a ambos lados de la línea, lo del trío de oro femenino era una broma que tenían entre ellas, porque decían que eran mejores que Harry y Ron.

Eso era lo que necesitaba, una noche de chicas para olvidar las cosas y despejarse, sabía que Ginny hacía mucho que no estaba con Harry, lo dejaron de mutuo acuerdo hace 6 meses, ambos lo llevaban muy bien, simplemente el amor entre ellos desapareció, era absurdo seguir con una relación así, ahora eran amigos, pero de verdad, no con un aire enrarecido como el que había entre ella y Ron, envidiaba que las cosas entre sus dos amigos hubieran acabado tan bien, en el caso de ella y Ron sabía que él intentaba que todo fuera normal, pero ella no podía perdonarle del todo, no después de la humillación que sintió luego de dejarlo, había jugado con ella y eso aún no era capaz de perdonárselo, aunque lo había intentado para salvar su amistad.

Después de que Granger se machase de su casa, Draco se sentó en el sillón verde de su cuarto, estaba cansado y dolido, en esos momentos solo quería fundirse con el asiento y dejar de padecer, pero no podía evitar pensar lo que había ocurrido, el sólo había intentado besarla, por eso quería que cerrase los ojos, pero ella tuvo que ponerse así y luego hablarle como si fuese gilipollas, claro que su reacción no fue mejor, en ese momento había demostrado ser tan idiota como el crio que había ido al colegio con ella, estaba claro que esa mujer siempre le sacaría de sus casillas, aunque él tampoco se quedaba atrás, él hacía enfadar a Granger mucho más rápido de que ella podría hacerlo con él, pero claro era normal, el llevaba años de entrenamiento en ese tema.

En el bosque él había seguido a aquel tío a la reunión, pero no se enteró de gran cosa cuando la morena apareció, solo pudo reconocer al tío que seguía, porque en cuanto vio a Granger allí espiando igual que él, solo tuvo ojos para ella, por más que lo intentó no pudo hacer otra cosa que observarla, se la veía muy asustada, el miedo se reflejaba en sus ojos, que la luna iluminaba perfectamente, desde luego Granger había elegido un sitio pésimo para esconderse, la luz la iluminaba por completo, aunque estaba preciosa, al verla así sintió un gran impulso por protegerla, por abrazarla fuertemente hasta que se calmase y se comprendiese que con él estaba segura, eso fue lo que le llevo a agarrarla durante su carrera con los licantropos, hacer sus deseos realidad, por suerte para ella en esa ocasión fueron muy simples, porque él tenia clara una cosa, si quiere algo lo consigue y ahora quería un beso de la castaña.

Draco se sintió algo perplejo por sus pensamientos ¿Desde cuando veía así a Granger y por qué se había encaprichado con ella? Daba igual, no tenía pensado analizar esas cosas en profundidad, como le dijo a Granger esa tarde, él era un Malfoy y un Malfoy no acepta un no por respuesta.

Volviendo al tema de los licántropos, tendría que hablar con Granger otra vez para ver si ella se había enterado de algo, pero ir a buscarla para eso podría acarrearle preguntas indeseadas, ella no tenía por qué saber el motivo que lo había llevado ahí ¿Cómo podría encontrarse con ella sin ser demasiado obvio y poder preguntarle de manera sutil? Se giró en la cama molesto por no ocurrírsele nada, cuando encima de su mesita vio la varita de Granger, esa idiota ni se había dado cuenta de que él la dejo ahí para que la cogiera cuando despertase, la había recogido en el bosque cuando cargaba con ella, estaba tirada a pocos metros de donde había caído ella.

La situación ahora era perfecta, iría a buscarla para llevarle la varita, gracias a la cual tendría una bonita excusa para preguntarle por lo sucedido en el bosque y para verla, tendría que dar gracias por el descuido de Granger, desde luego era patosa la Griffindor, satisfecho con el plan y consigo mismo por poder volver a ver a Granger, Draco cerró los ojos vencido por el sueño, con una sonrisa dibujada en sus labios.

Era de noche y Hermione estaba en la cocina preparándose un té rojo con leche, mientras esperaba a que sonara el pitido del microondas, se puso a mirar por la ventana, vio una luna hermosa, que ya estaba menguando, miró la desierta calle, pensando que de noche las ciudades se vuelven más bonitas, había varios coches estacionados, un mini rojo, un ford fiesta plateado y un coche negro del cual no sabía el modelo, ni el fabricante, pero parecía caro. El pitido del micro hizo que se alejase de la ventaba y cogiese la taza, el tacto caliente del vaso se sentía genial, con el frío que hacía era muy reconfortante, cogió la taza y se marcho al salón, se sentó en el sofá con las piernas encogidas apoyadas en el segundo cojín, congio el libro que reposaba abierto boca abajo en la mesa, para marcar la pagina y siguió con la lectura.