Hola a todas!

Sabéis eso de que a las escritoras nos encanta que nos dejen reviews, verdad? Bueno, pues estono es solo pedir, porque la verdad es que hay gente que se lo curra tanto en las reviews que acaban creando historias por sí solas que alguien debe inmortalizar.

Este es el caso de Kath, mi hija wahasapera, quien realmente me arranca carcajadas con cada review. Y esta historia está inspirada en lo que ella sola penasba para cada review. Así que entre Fanclere, otra que ha recibido grandes comentarios suyos, y yo hemos pensado esta historia para ti ;)

Dedicado especialmente a ella y al grupo de whasap cuyas identidades he tomado prestadas para la causa :)

Espero que os guste. Ah, y no le busqueis mucho sentido a todo, es para reírse xD

El día en que Cora volvió del Averno

CAPÍTULO 1

Todo un día como otro cualquiera en Storybrooke, los pájaros cantaban, Blancanieves era imposiblemente cursi y Regina le gritaba a la sheriff… nada del otro mundo.

— De verdad, Emma Swan, no sé cómo es posible que sigas siendo tan inepta para un trabajo que llevas casi cinco años realizando.

— Regina es que…

— Ni Regina es que ni trenes eléctricos que valgan, Emma Swan, necesitaba esos informes sobre los nuevos habitantes de Storybrooke ayer. —Gritó la antigua reina.

— Bueno, bueno, te puedo contar lo que sé de viva voz. Escribir no es lo mío.

— Arg. —Gruñó la alcaldesa. —Está bien, dime lo que sepas.

— Pues resulta que tienen un árbol genealógico que compite con el nuestro. —Dijo la Sheriff sacando su bloc de notas. —Verás, Diana y Luciana son pareja y tienen una hija llamada Antonella que está casada con una tal Laura, que tienen otras dos hijas, Kath y Agus, pero son hijas de otra relación de Antonella, que por lo que he escuchado era una auténtica Casanova en otros tiempos, hasta que su ahora esposa la metió en vereda y ya no pudo ir por ahí conquistando…

— Emma—la llamó la alcaldesa—no te pierdas. ¿Qué más?

— Oh, pues la madre del cotarro es una tal Amanda que es la que ha montado el casino a las afueras, Nalgas Prontas se llama, y es la madre de Luciana y otra hija más, Ares. Aunque el casino lo lleva con su bisnieta Kath desde que Antonella se salió del negocio por influencia de su mujer.

— ¡Han montado un casino en mi pueblo! —Se escandalizó la reina.

— Sí y…um…algunas de ellas, las más jóvenes, se dedican a…esto…los vídeos eróticos.

— ¡¿Qué!? Esto es increíble. Mi pueblo se ha llenado de perversión y vicio. —Murmuraba la antigua reina.

— Regina, no es para tanto, un poco de diversión no hace mal a nadie. Y sus videos no están nada mal. —Emma se dio cuenta de la ceja alzada de Regina. —No es que yo los haya visto…me los han contado.

— Ya, claro…Emmaaaaaa aah

Justo en aquel instante, mientras la antigua reina se disponía a gritarle una vez más a la incompetente de su sheriff, la tierra comenzó a moverse. El suelo vibraba, se estremecía bajo sus pies, se escuchaban los gritos en la calle.

— ¿Y ahora qué? —Dijo Regina exasperada.

Ambas, rubia y morena, salieron a la calle para ver cuál era el nuevo y terrible mal que asolaría el pueblo. Enormes llamas salían de una grieta que se había formado en el centro álgido del pueblo. Y, de pronto, de entre las llamas comenzó a distinguirse una figura conocida.

— No puede ser. —Murmuró la alcaldesa.

— Oh sí. —Dijo Cora mientras se colocaba unas gafas de sol. —He vuelto perras.

Unos días antes, en el averno…

— Oh, estoy taaan aburrida.

Cora terminó su enésima partida de ajedrez contra la embajadora, otra de las mujeres condenadas al fuego eterno del averno.

— Eso es porque no aceptas mi proposición de cambiar el ajedrez por el strip ajedrez. —Le dijo la Embajadora moviendo una ceja.

— Chúpame un pie embajadora.

— Oh, Cora si tú me dejaras, te chuparía de todo. Estás más rica que un osito de goma.

— Vete al lago de fuego. —Le dijo Cora.

— Si te vienes conmigo, encantada. Podemos bañarnos desnudas

— Oh, por todo el fuego del averno, Embajadora, déjame tranquila, tienes el lívido más descontrolado que la cabra Juliano en época de cría. ¡Llama Trol! ¿Dónde te has metido?

Cora se fue de la mesa de ajedrez, dejando a la Embajadora con su lívido y buscando entre el fuego del averno a su pesado pero necesario compañero para pasar las eternas horas de su condena eterna. La Llama Trol era un pedazo de fuego chingado que le gustaba mirar debajo de las faldas cuando el aire las levantaba, con cierta tendencia al espionaje chungo y que solía usar la pantalla de visionado de los mortales para ver chicas guapas.

— Llama Trol, sabía que te encontraría aquí. —Dijo Cora al llegar a la Sala de la Pantalla.

— Ey Cora, ya sabes, allá donde haya una chica fría, la Llama Trol irá a su rescate.

— Ah, siempre igual. Ponme a mis chicas, quiero saber qué está pasando por Storybrooke.

— Vale, Cora, te las pongo, pero solo porque tus hijas son un par de buen…—La llama Trol miró a Cora y su cara de pocos amigos. — buenas personas que quiero asegurarme de que vivan felices. —Se retiró un poco. —Uff crisis abortada, pero son un par de buenorras.

— ¡Llama Trol te he oído! No hables así de mis niñas

— Cora querida, si es un cumplido, es que tus genes son calidad papa.

— En todo caso calidad madre, pero tienes razón. En fin, ponlas.

Y Cora no necesitó demasiado tiempo para saber qué era lo que estaba pasando con sus niñas. Ni siquiera el horrendo sabor de la Llama Trol comiendo palomitas, que al ser una llama en sí misma hecha de fuego, solo se comía los granos de maíz y le explotaban en el interior, lograban acallar los malos momentos de sus niñas.

— Oh, qué culebrón tan genial Cora. Así que Robino de los Montes este ha preñado a ti hija la Pelirroja salvaje, pero está realmente enamorado de la morena estirada, que en el fondo es una diosa del sexo ardiente, pero no puede tener hijos porque no quería darte nietos. Aunque ha adoptado al hijo de la rubia gatita. Esta serie tiene de todos los gustos. Aunque a mí personalmente me gustan las tetas de…—La cara de Cora de nuevo que anunciaba que lo iba a matar. — ¿Las tuyas?

— Llama pervertida. Pero sí, tienes razón, mis niñas no está bien. Necesitan una charla de su madre. Llama Trol, haz las maletas, volvemos a Storybrook.

— Ajá. Y como planeas hacer eso si estás más muerta que el ship de Swanfire, ¿eh?

— Algún beneficio tiene que tener lo de acostarse con Charlie.

— ¿Charlie? —Preuntó la Llama. —¿Quién es Charlie?

— Acompáñame y verás.

La llama Trol y Cora desaparecieron en una nube morada y al reaparecer, la Llama se escondió detrás de Cora.

— Por todos los malvaviscos, ¿Charlie es el Rey del Averno?

— El mismísimo. Charlie, querido—Dijo Cora acercándose insinuante. —Tengo que pedirte un favor. Mis chicas están en problemas y quería volver a verlas, solo unos días.

— No sé, Cora— Respondió el diablo, alias Charlie. —Nadie debe salir del Averno.

— Oh, pero Charlie piensa en todos los lubricantes de sabores que podría traer del exterior si me dejaras ir.

— ¿De sabores? —Charlie empezaba a mostrarse más interesado.

— Sí, de sabores. Y unas esposas, ¿qué te parece?

El diablo pareció considerarlo durante un momento.

— Está bien Cora, pero solo unos días y no te metas en demasiados líos. La llama Trol se irá contigo.

— Yeah, la Llama Trol y Cora se van de aventura salvaje y sexual. —Todos miraron a la Llama Trol— ¿No? ¿Solo salvaje? ¿Ni un poquito sexual?

— ¡No! —Gritaron al unísono.

— Sosos…—Murmuró la Llama Trol.

— Venga, pues sea, preparaos para el viaje. —Dijo Charlie.

— Adiós, osito de gomita mío, te echaré de menos. —Cora le dio un beso al diablo.—Andando, Llama Trol.

— Oh yeah, la Llama Trol se va a los Oscars.

— ¿Qué?

— Perdón, línea equivocada. La Llama Trol se va a trolear Storybrooke.

Y aquí, queridos lectores, fue donde comenzamos.

— Oh sí. —Dijo Cora mientras se colocaba unas gafas de sol. —He vuelto perras.

— ¿Ma…madre? —Preguntó Regina completamente perdida.

— Hola hija, ¿me echabas de menos?

— Bueno, —empezó Regina. —teniendo en cuenta que quisiste matarme, la verdad es que…

— Sí, lo sé. Me echabas mucho de menos. Pero no te preocupes, mami está aquí. Por unos días, al menos.

Regina salió corriendo sin poder creer lo que veía, el pueblo entero salió huyendo despavorido. Cora miró a la Llama Trol.

— Mira como corren todos a hacerme una fiesta de bienvenida, me aman. —Dijo la antigua bruja.

— Sí, seguro…—La llama Trol prefería no hablar. —Bueno, ¿y ahora qué?

— Ahora comienza la Operación "Cupido en llamas". ¿Lo pillas? Porque vamos a buscarle el amor a mis chicas y tú eres una llama.

— Sí, lo pillo Cora. Eres tan inteligente Cora por no hablar de tus tetas.

— Suficiente, Llama Trol. Vamos a buscar a mis niñas.

Cora comenzó a caminar por el pueblo aprovechando para analizar posibles pretendientes para su hija.

— Hay que ver que poquito mercado hay en este pueblo. El que no es feo es tonto.

— No todos pueden tener mi belleza natural. —Comentó la llama.

— Mmm, no es por pincharte la burbuja, pero eres una llama, no tienes cara.

— Lo sé, estoy que ardo.

— En fin, hay gente feliz.

La mansión blanca recibió a Cora como la gran bruja que era, es decir, con una horda de campesinos furiosos blandiendo antorchas y horcas.

— Dejen paso, perdedores, aquí llega Cora.

— Y la Llama Trol—Añadió la Llama.

— Y la Llama Trol. —Concedió Cora.— Y venimos a quemar el pueblo.

Todos los presentes aferraron sus armas con más fuerza para lanzarse contra Cora.

— Calma, campesinos, hablaba en sentido metafórico. Ya sabéis, quemarla con mis burns geniales y esas cosas, porque voy con mi colega la Llama Trol, que está hecho de fuego, ¿lo pilláis? —Pero la gente cada vez se acercaba más de manera amenazante. —¿No?

— Suficiente. —Gritó una voz a sus espaldas.

— Regina, hija, me alegro de verte y que me salves el culo.

— Un culo precioso debo añadir.

— Cállate Llama Trol. Regina, querida, ven a los brazos de tu mami querida.

Regina se acercó a ella con paso decidido, Cora la esperaba con los brazos abiertos, y justo cuando parecía que el reencuentro entre madre e hija iba a sacarle unas lagrimillas hasta a la Llama Trol, los brazos de Regina cambiaron su recorrido para congelar a su madre en la posición en la que se encontraba, preparada para el inminente abrazo.

— Nos salió poco cariñosa la niña, Cora. —Comentó la Llama Trol.

— Pero, Regina hija, ¿qué haces?

— Madre, fuiste la Reina de Corazones y uno de los mayores males que asoló Storybrooke, ¿qué crees que hago? Asegurarme de que no le haces daño a nadie.

— Pero hija querida, de eso nada. He regresado del Averno con la mejor de las intenciones.

— Ah sí, ¿cuál?

— Buscarte un nuevo novio. —Soltó la Llama.

— ¿Qué? —Gritaron Emma y Regina a la vez.

— ¿Y tú por qué gritas? —Le preguntó la alcaldesa a la Sheriff.

— Mmm—Ella se rascó la cabeza. —¿Me he sorprendido?

— ¿Preguntas o afirmas? —Le dijo la antigua reina.

— Mmm…¿afirmo?

— Oh, por todos los gremlins, eres imposible. —Murmuró la reina.

— Interesante…—Susurró por lo bajo Cora.

— En fin, madre, gracias por tu interés y haberte tomado la molestia del viaje, pero mi vida está perfecta tal y como está, con Henry y Robin y mi futuro sobrino hijastro guisante.

— Oh, ni me lo mentes, no puedo creer que una hija mía sea verde. Por cierto, quiero ir a ver a mi hija Zelena, pero eso luego. Primero, dime por qué, de entre todos los hombres polvo de este reino, has tenido que elegir a uno que huele cual cabra montesa que no ha descubierto la utilidad de los ríos para bañarse.

— Hasta yo me he duchado más veces que él y estoy hecho de fuego. —Añadió la Llama Trol.

— ¿Y tú qué narices eres? —Le preguntó la alcaldesa.

La Llama Trol puso su mejor sonrisa acercándose insinuante a Regina.

— Trolerico Fernando Antonio García del Averno, más conocido como la Llama Trol, futuro amante de su madre, aunque ella aún no lo sabe y estrella de los infiernos, para servirle a su madre y usted y… a la que se deje la verdad.

— Encantador…—Comentó la antigua reina. —Madre, tus servicios no son necesarios. Mi vida es estupenda, pero si quieres hablar con Zelena, puedes hacerlo, eso sí, nada de magia. Quedas avisada.

— Sí, hija. Vamos Llama Trol, aquí no somos bien recibidos.

Y así, Cora se marchó con su llama a otra parte.

La visita a Zelena no fue mucho mejor.

— Me abandonaste y destrozaste mi vida. —Repetía ella.

— Hija, es que eras la semilla de un jardinero…anda quizás de ahí el verde. —Susurró.

— Te he oído.

— Ay lo siento hija, qué sensible. Pero vamos a ver, a ti te gusta el Robino de los Montes este.

— Pues no lo sé. Solo me lié con él para hacer infeliz a Regina.

— Ay, otras madres solo tienen que aguantar a sus hijas quitándose la ropa…la una a la otra…—La Llama Trol la miró con cara de pervertido. —Robándose los vestidos, no seas mal pensado.

— Ya…claro…

— En fin, hija, ¿pero a ti qué te gusta? —Preguntó Cora.

— No sé, ¿el poder?

— No, me refiero a carne o marisco. —Especificó Cora.

— ¿Qué?

— Sí, que si quieres una almeja o salchicha.

— ¿Qué?

— Ay, que hija más lenta. Que si te gustan las mujeres o los hombres, hija, espabila.

— Yo…pues…bueno con Glinda y las otras brujas había unas ceremonias de iniciación un tanto extrañas que implicaban a nuestros cuerpos desnudos y puede que…no sé, madre. ¿Qué más te da? Si estoy aquí encerrada y eso no va a cambiar.

— Ten fe hija, ten fe. Cora ha llegado para quemar este pueblo. —Se puso sus gafas. —Con sus burns.

Fuera del manicomio y no siendo bienvenida, Cora buscó un sitio en el que sentarse a pensar. La Llama Trol y ella buscaron aliados entre los habitantes del pueblo, pero nadie se atrevía a acercarse a ella.

Una ardilla maleducada comenzó a tirarle nueces.

— SnowBlack sé que estás detrás de esto así que no jodas que estoy pensando.

Pero la ardilla malvada enviada de la Princesa de los Unicornios Rosas Zombies siguió lanzando nueves y Cora y la Llama Trol comenzaron a correr huyendo los proyectiles de roedores cuando se encontraron con un llamativo cartel: "Casino Nalgas Prontas"

— Uh, interesante.

Refugiándose de los ardi-misiles, la Llama Trol y Cora entraron. Era un sitio de perversión y vicio lleno de mujeres, o lo que es lo mismo, el paraíso de la Llama Trol.

— Hola, soy Cora, antigua Reina de Corazones, madre de la alcaldesa y buenorra oficial del Averno. ¿Quiénes sois?

— Somos las Swens. —Contestó una de ellas.

— ¿Las qué?

— Swens, ¿es que no lo sabes?

— Um… no, ni idea. ¿Qué es eso?

— Somos toda una comunidad que cree que Regina y Emma están secreta y perdidamente enamoradas. —Respondió una rubia.

— Esto me interesa, contadme todo lo que sepáis.

— Pues siéntate, Cora, porque esto va para largo.

Así pasaron horas y horas y horas…

— A ver, ¿me estáis diciendo que Emma absorbió la maldición oscura por Regina mientras su novio dejaba embarazada a su hermana y no se ha dado cuenta de que la quiere?

— No, son casos desesperados. —Comentó una de las presentes.

— Pero, ¿vosotras quiénes sois y cómo sabéis todo esto?

— Yo soy Diana, mi esposa Lu esa morena hermosa que ves ahí, no la toques. Y digamos que nuestro mundo ha tenido acceso a lo que pasaba en Storybrooke y hemos venido hasta aquí con la misión secreta de unirlas.

— Sigue contándome, ¿quién es toda esta gente? —Dijo Cora.

— En el fondo es fácil. Están mis hijas Antonella y Emma Jr. Antonella está casada con Laura y tiene cuatro hijas ya, Kath, mi nieta favorita; Agus, no me gusta porque salió a su madre biológica que la abandonó; Irina y Mar, que son bebés. Emma Junior es la madre de Ares, que a su vez es la hermana de mi mujer por…movidas raras… y más hijas que no recuerdo.

— Mami no te apures, yo sigo. Antonella Regina Maria a su servicio, Cora. —Se presentó una de las presentes. —Aquí somos todas muy buenas amigas, pero Lauranto es cannon así que cuidadito. Dicho eso, trabajamos duro para unir a Regina y Emma en sagrado revolcón.

— Anto no seas bruta. —La reprendió una rubia a su lado.

— Lo que tú me digas, cariño, perdóname, eres tan preciosa que me pierdo…

— Mamá, corta el cursi que me das diabetes. —La detuvo una chica a su lado. —Yo soy Kath y tú y yo Cora vamos a ser muy buenas amigas, ven, cuéntame, cuéntame, qué negocios faltan por abrir en el Averno, seguro que uno de batidos fresquitos triunfaba.

— Kath, hija, no estés pensando ya en negocios, tenemos una misión.

— Sí madre, —aceptó Kath antes de susurrarle a Cora. —Lo hablamos luego.

— Bueno. —Siguió Antonella. —Luego están Fran y Alex que son los padres de Laura, Andrea y puede que alguien más. Ares estaba con Dani, pero ella se fue y la cambió por Naomi y, en resumen, hay incesto por todas partes.

— Interesante. —Murmuró Cora.

Cora pensó por unos segundos, tratando de comprender el complejo árbol genealógico que le habían dibujado en un momento.

— Está bien Swens, no me he enterado de la mitad de lo que habéis dicho y, sinceramente, creo que estáis como puñeteras cabras. Pero tenemos un objetivo común, así que trabajaremos juntas. Me nombro capitana de este ship y queridas, triunfaremos, porque nosotras no somos una armada. Swanqueen es una nación. Y vamos —Hizo una pausa para ponerse las gafas de sol— a quemar este pueblo… a feelings.

Todas las presentes vitorearon entre aplausos.

— Oh, esto se pone divertido.— Murmuro la Llama Trol

En el próximo capítulo empieza lo bueno. Gracias por leer