ADVENT ACADEMY
-Capítulo 1-
[Versión Pre-Final]

ADVERTENCIA:

Esto es un fanfic, una historia no canónica creada utilizando personajes de diferentes medios que no me pertenecen.

El siguiente texto es un BORRADOR, por lo que habrá algunas incoherencias y cosas fuera de lugar. Intentaré ser lo más breve y a la vez explicativo posible.

Edito: Lo que estoy haciendo aquí es una especie de experimento. Estaré probando varios Puntos de Vista, o sea, centrar la historia en diferentes personajes para ver cuál se ajusta mejor a mi estilo de narración. Como saben cada uno de ellos son los protagonistas de sus propias historias, y todos tienen madera de principal, por así decirlo, por lo que me resulta difícil decidir en quién voy a centrarla, quién debería aparecer más y quién menos.

Estaré usando personajes de distintos juegos, principalmente Final Fantasy y Kingdom Hearts, con pequeñas apariciones de otros personajes que son relleno y realmente no deben darles demasiada importancia, a menos que la situación lo amerite. Además, hay algunos OCs (Personajes Originales, creados por mí) aquí y allá. Las personalidades de algunos serán ligeramente alteradas para favorecer un poco la trama, que está todavía en proceso de construcción.

Gracias por leer, no lo demoro más. ¡Disfruten el capi!

Capítulo 1. El día que faltas a la escuela es el día en que más cosas interesantes suceden

Para Squall Leonhart, aquel fin de semana había sido largo y aburrido. El viernes se había levantado tan cansado que había decidido saltarse la escuela y volver a dormirse. Se había pasado la mayor parte del tiempo encerrado en su habitación, leyendo libros o navegando en Internet, buscando cosas sin sentido. No es porque no quisiera salir al mundo exterior, ni tampoco se encontraba realmente enfermo.

En realidad, Squall simplemente se encontraba exhausto. Agotado por el intenso entrenamiento que habían tenido él y sus compañeros en la Clase 5. El profesor Cid Raines había sido bastante estricto en la última semana, y a esto se añadía el hecho de que Squall, probablemente sin darse cuenta, se había esforzado demasiado y había intentado entrenar más allá de sus límites, que aún no conocía o simplemente no quería conocer.

Así le había dicho Tifa cuando se presentó en su dormitorio a la siguiente mañana de sábado, sin avisar, diciendo que estaba preocupada porque Squall no contestaba a sus mensajes (el chico realmente no había mirado su móvil en días) y que había decidido visitarlo pues pensaba que estaba enfermo. Squall hubiera pensado que era muy amable de su parte preocuparse tanto por él a pesar de estar ahora en una Clase distinta, si no fuera por el hecho de que la chica de la misma edad que él había conseguido de algún modo arrastrar con ella al increíblemente amigable (sarcasmo) líder de la Clase 2 Cloud Strife.

Squall se había quedado de una pieza cuando había visto su rubio cabello puntiagudo desde el umbral de su puerta, ligeramente agachado, escondido detrás de Tifa, como si quisiera desaparecer o marcharse en ese instante, como si no se diera cuenta de que su pelo desafiaba la gravedad y que Squall era capaz de reconocerlo a kilómetros de distancia. Cómo había logrado la joven convencer a Cloud para que la acompañara, era para Squall todo un misterio, y no es que la visita de su rival le resultara molesta o incómoda de ningún modo. Era, simplemente, algo inesperado.

Con todo, Squall no iba a quedar como un maleducado delante de sus antiguos compañeros de clase, por lo que sin demora los invitó a ambos a pasar, y les pidió que se sentaran donde quisieran. La sala de su habitación era espaciosa, y tenía dos muy cómodas butacas que los visitantes ocuparon inmediatamente.

Después de brindarles bebidas a ambos, Squall se sentó frente a ellos, en el sofá.

- Bueno, Squall, lamentamos haber venido sin avisar. – dijo una vez más Tifa.

- Tranquila, me sorprendieron un poco, eso es todo. No estoy acostumbrado a recibir visitas. – dijo con franqueza. – Espero que me perdonen por tener la sala un poco desordenada.

- Para nada. – dijo Cloud, mientras bebía de su taza de té con cierta aprehensión, como si todavía no se acostumbrara a la idea de lo que estaba haciendo.

- Hey, Cloud, Tifa te obligó a venir, ¿cierto? – preguntó Squall sin dar muchos rodeos. – No tienes que quedarte si no quieres. Como puedes ver, estoy perfectamente sano.

Cloud le dedicó una mirada dubitativa, pero que inmediatamente se tornó seria.

- Oye, vine aquí realmente preocupado por ti, ¿sabes? Aunque ahora seamos de clases rivales, sigues siendo mi compañero. Puede que algún día terminemos trabajando juntos en algún escuadrón de élite, así que nos conviene llevarnos bien entre todos, ¿vale?

- Tienes mucha confianza en ti mismo. – dijo Squall, sonriendo con sorna, y luego añadió con un rostro más serio. – Te agradezco que te preocupes por mí, pero permíteme recordarte que lo de la última vez fue pura suerte. En la próxima ocasión te prometo que nuestro encuentro no terminará en empate, sino en mi victoria. Dalo por hecho.

- Ya veremos.

- Basta ya de pelear, chicos. – Tifa interrumpió la discusión. Los dos jóvenes se miraron con fiereza.

Para Tifa, su rivalidad era algo a lo que no se acostumbraría nunca. Tanto era así que, aunque ya se conocían desde hacía alrededor de seis meses, la chica no sabría decir si entre ellos había algo de amistad o si simplemente se consideraban enemigos que podrían en el futuro tener que aliarse por obligación de la academia. Si le preguntara a cualquiera de ellos, ya se imaginaba lo que responderían. Algo como Yo no soy amigo de ese. Y sin embargo siempre estaban preocupándose el uno por el otro, aunque no quisieran demostrarlo públicamente por alguna clase de orgullo masculino que escapaba a la comprensión de la joven.

- De todos modos, Squall, se ve a la legua que estás muy cansado. – dijo Cloud haciendo un gesto y encogiéndose de hombros, como quien expone lo obvio. – El profesor Cid los está llevando recio, ¿eh?

- En parte. – dijo Squall. – Puede que yo también me esté pidiendo demasiado.

- No, definitivamente estás esforzándote de más, Squall. – dijo Tifa, regañándolo como si hubiese cometido una gran falta. – Debes preocuparte más por tu cuerpo, si no lo haces podrías terminar lastimándote.

- O peor, estorbando a tus compañeros. – añadió Cloud, aunque en opinión de Squall eso último no hacía falta que se lo recordara.

- Si viniste hasta aquí solo para decirme eso, bien podría pensar que has venido sólo para molestarme.

- Oh, vamos, ¿todavía sigues con eso? – Cloud dejó escapar un suspiro. – Sólo digo lo que pienso, nada más. Lo que tú hagas o no con tu vida no es asunto mío. Sólo escucha el consejo de Tifa, ¿de acuerdo?

Squall asintió con la cabeza, un poco molesto, sobre todo porque Cloud tenía algo de razón.

- Bueno, bueno, ¿van a dejarlo ya? – Tifa los regañó de nuevo, y por su tono de voz comenzaba a enfadarse un poco. – Tú deberías dejarlo tranquilo, Cloud. Tal vez no estés al tanto de ello, pero no todos en la Academia Advent son tan resistentes como los de tu Clase 2. – Squall no se atrevió a recordarle a Tifa que ella también estaba en la Clase 2. – Y Squall, ya estás avisado.

- ¿Sucedió algo en la Academia hoy? – preguntó de pronto Squall, intentando cambiar de tema.

Tifa y Cloud se miraron. Aparentemente, sí había ocurrido algo.

- ¿Me lo van a decir? – preguntó impaciente Squall.

Tifa habló.

- Bueno, es algo largo de explicar, pero hoy han sucedido muchas, muchas cosas. Verás…

Tifa comenzó a narrarle los sucesos del día. Algunos los había oído de otras personas, otros, los había vivido ella misma. Nos conviene repasarlos también, y lo mejor será que comencemos por las primeras horas de la mañana.

/

Aquel viernes, temprano en la mañana.

Seifer Almassy llegó relativamente temprano a la academia, sorprendiéndose hasta a sí mismo. Mientras estuvo en el curso de los cadetes no tenía demasiado interés en lo que sucediera con la academia, pero desde que se había unido a la clase 5 había comenzado a interesarse cada vez más por ir a la escuela. Las lecciones del profesor Cid, el líder de la clase, eran mayoritariamente prácticas y extremadamente divertidas, al menos para Seifer, que encontraba en el combate una fuente de inmensurable diversión.

Aquel día era viernes, un día alegre para todo el mundo porque marcaba la llegada del fin de semana y de dos días de merecido descanso, Seifer estaba de excelente humor a pesar de estar un poco cansado por el entrenamiento del día anterior, y hubiera seguido así de contento de no ser porque, al atravesar las puertas del amplio auditorio de la clase 5, ubicado en el segundo piso de la Academia, se encontrara con algo que, por un segundo, creyó era una visión.

Parpadeó un par de veces y volvió a mirar hacia su asiento. Sí, estaba allí, claramente. Había alguien sentado en su asiento. Bueno, mal sentado sería una mejor manera de decirlo, con las piernas cruzadas sobre la mesa, leyendo un libro muy tranquilamente, como si fuese el dueño del lugar. Era un joven de cabello azul oscuro y corto, y, extrañamente, no llevaba el uniforme de la Academia, sino ropas de salir bastante sencillas pero elegantes. Seifer no sabía quién era, jamás lo había visto en su vida, pero en ese momento, en ese instante, lo único que le molestaba era el hecho de que el desconocido estaba sentado en su asiento. En SU asiento, el de SEIFER.

No es que cada alumno tuviera un asiento específico asignado, ya que aquel básicamente era un auditorio oval de educación al que asistían varias decenas de personas indistintamente, en lugar de una clase particular, pero casualmente ese era el lugar que a Seifer más le gustaba y ahora este intruso se hallaba ocupándolo como si fuese suyo, algo que no solía ocurrir porque Seifer era uno de los primeros en llegar siempre. Esto a Seifer le incomodó de tal manera que toda la alegría que podría haber tenido hasta ahora desapareció para convertirse en furia.

En menos de un segundo Seifer estuvo junto al intruso y no lo golpeó al instante sólo por el hecho de que, en algún lugar de su subconsciente, Seifer sabía que el tipo probablemente sólo había escogido un asiento al azar y desconocía a su dueño.

- Hey, tú. Estás en mi sitio. Si lo entiendes vete rápido antes de que te dé una paliza.

El intruso lo ignoró. Hablando con propiedad, no lo ignoró a propósito, simplemente estaba tan absorto en su lectura que apenas siquiera notó la presencia de alguien más a su lado. Los otros estudiantes presentes, de los cuales sólo otros dos eran de la Clase 5, siendo el resto simples paseantes que pasaban el rato esperando por el inicio de las clases en el bien aclimatado auditorio, al escuchar a Seifer, desviaron su atención hacia ellos en espera de ver qué sucedía a continuación.

- ¿¡Oyee!? ¿Acaso no me escuchaste? – gritó Seifer, encolerizado. Sólo entonces el intruso cerró el libro y miró hacia arriba, para ver a un Seifer que comenzaba a perder la paciencia.

Entonces el extraño pareció darse cuenta de algo, y habló por primera vez.

- ¡Oh!, Mis disculpas, no me había percatado, qué inconsciente de mí.

El joven bajó las piernas de la mesa y se sentó derecho. Luego puso el libro sobre la mesa y volvió a abrirlo.

- ¡No te estoy diciendo que te sientes bien! – le gritó Seifer una vez más. - ¡Me da igual cómo te pongas siempre que lo hagas en un puesto que no sea el mío!

- Pero qué tonterías dices. – dijo el chico, cerrando el libro de nuevo, y levantándose, al parecer Seifer y sus gritos comenzaban a molestarlo un poco, aunque en su voz se notaba cierta calma. – Esta es el Auditorio #2 de la Academia Advent, ¿cierto? Es el auditorio más grande de la Academia y tiene capacidad para alrededor de 100 personas. Hay sitio de sobra.

- Sí, pero sucede que éste es mi espacio favorito, porque está más cerca del aire acondicionado, y se puede ver bien hacia el proyector, ¿te fijas? Así que andando si no quieres vértelas conmigo.

- ¿Y quién podrías ser tú, que tengo que asustarme de tener que vérmelas contigo? – el chico dijo esto imitando el tono de Seifer, pero a la vez parodiándolo.

- ¿Y quién demonios eres tú para empezar? ¡Nunca te he visto aquí antes! ¡Ni siquiera en el grupo de los cadetes!

- No creo que puedas recordar a todos los que viste en el grupo de los cadetes, pero es cierto que no estaba allí. Sí, acabo de llegar a esta academia hace unas horas. Mis disculpas por no presentarme antes, mi nombre es Enjin [OC].

- ¿Engine? ¿Qué eres, una máquina?

- Se pronuncian de forma similar, pero es E-N-J-I-N. Enjin Silverlight. – se presentó una vez más, su sonrisa destilaba la confianza propia de alguien que se cree súper importante.

A Seifer el apellido Silverlight le sonaba de alguna parte, pero en aquel momento no le podría importar menos.

- ¿Vas a irte o no? – preguntó Seifer con la paciencia ya colmada.

- Si con eso consigo que dejes de gritar, estoy de acuerdo. – dijo Enjin, tranquilamente. – Hay bastante sitio, después de todo. Con tu permiso…

Enjin le dedicó una sonrisa desafiante al tiempo que comenzaba a moverse. Al pasar junto a Seifer, el tiempo pareció detenerse, y Seifer comprendió tres cosas. La primera, que ese tipo le caía mal. Segundo, que le había arruinado la mañana. Y la tercera, que se sentía tan molesto por ello que quería golpearlo. Así que, olvidando todo el autocontrol y la decencia que había logrado conseguir desde que entrara en la Academia, se dejó llevar por la ira.

A la velocidad de un rayo, Seifer giró sobre su propio cuerpo y transmitió toda la energía generada por el movimiento hacia su brazo derecho, que estiró con el puño cerrado con el objetivo de golpear al muy bastardo en la cara. ¡Eso por meterte conmigo, cabrón!

Sin embargo, sintió cómo su brazo era detenido bruscamente por algo. Se escuchó un estruendoso impacto en todo el auditorio. Seifer abrió los ojos (no sabía por qué, pero todavía cerraba instintivamente los ojos ante los sonidos fuertes) y vio sorprendido que su puño derecho había chocado con la mano izquierda de Enjin, que había interceptado el golpe en cuestión de un milisegundo.

Algunos presentes no dejaron de expresar su asombro. El misterioso joven había detenido limpiamente un puñetazo del gran Seifer, uno de los estudiantes más fuertes de la Clase 5, con sólo una mano. Seifer no daba crédito a lo que veía. ¿Quién era este sujeto?

- Ya no me queda duda de que eres Seifer Almassy, Clase 5, especializada en combate diversificado. Había oído que eras muy bueno con el sable-espada, pero veo que en el combate con puños no lo haces nada mal. – Seifer bajó su puño, sorprendido de que el muy bastardo sí supiera quién era y Enjin se acarició la mano izquierda, sonriendo con gesto disciplente. – Eso dolió bastante, ¿sabes? Si yo no hubiese sido zurdo creo que me la hubieras roto.

- ¡Humph! ¡Te está bien empleado! – le espetó Seifer, tratando de esconder su mano derecha. La fuerza con la que el intruso se la había apretado no era en absoluto inestimable, Seifer todavía podía sentir la presión que los dedos habían hecho en sus nudillos. – Te metes conmigo, ¡Te metes con mis puños!

- Te convendría recordar que tú empezaste todo esto, colega. – dijo Enjin, ahora menos calmado. – Entiendo que tengas apego por algo que consideras tuyo, pero, ¿es realmente necesario canalizar tu angustia usando tus puños?

- ¡AH, ya cállate! ¡No soporto la filosofía! ¡Te quiero fuera de aquí! ¡AHORA!

Seifer se dispuso a asestarle otro golpe, y Enjin se preparó para recibirlo y devolverle uno el doble de fuerte. Pero ambos se detuvieron, como si hubiesen sido congelados en el tiempo. Estuvieron así por unos diez segundos, sin atreverse a mover un músculo. La razón de esto era, que alguien les había puesto a cada uno el cañón de una pistola en la sien. Ambos sabían perfectamente lo que eso significaba.

- Bien, bien, ustedes dos, ya es suficiente. – una voz femenina se hizo escuchar en todo el auditorio, en el que hasta ahora había reinado el silencio. Había hablado con un tono amable, pero cualquiera podía notar un pequeño ápice de irritación en su melodiosa voz.

Una chica de cabello castaño y corto se encontraba, con una pistola en cada mano, amenazando a los dos. Para acentuar su amenaza, la chica quitó el seguro de ambas armas, que hicieron un sonoro click anunciando que estaban listas para disparar.

- Vamos, vamos, Yuna, no tienes que llegar a tanto. Ya entendemos. – Seifer bajó los puños, mientras un sudor frío comenzaba a correrle por la espalda.

- Creo que me gustabas más cuando no ibas por ahí llevando ese par de pistolas. – dijo Enjin como si la conociera desde siempre al tiempo que se relajaba, bueno, todo lo que podía relajarse con el frío metal del cañón de arma pegado a su sien.

- Si me prometen detener esta estúpida discusión, bajaré las armas. ¿Entendido? – Yuna los miró a los dos esperando su respuesta. Por supuesto, ambos asintieron, porque ambos sabían que era mejor no buscarle la lengua a aquella chica.

Yuna guardó las pistolas en las fundas a ambos lados de su uniforme. En ese instante, la campana de la Academia comenzó a sonar, indicando el comienzo de las clases. Los estudiantes que no eran de la Clase 5 comenzaron a retirarse, comentando entre ellos lo que había pasado, muchos de ellos un poco decepcionados de que no hubiera habido un combate mayor.

- Genial, ahora toda la Academia sabrá que una chica y un desconocido me dejaron en ridículo en mi propia clase. – se lamentó Seifer mientras regresaba a su asiento. Por lo menos eso lo había recuperado.

- ¡Te lo has buscado tú sólo! – lo regañó Yuna, al tiempo que se sentaba a su lado. - ¿Por qué tienes que estar buscándole la lengua a todo el que se te cruza?

- Tranquila, Yuna. – la calmó Enjin, sentándose detrás de Seifer como si fuese un estudiante más. – Fue mi culpa por sentarme arbitrariamente en cualquier parte en lugar de preguntar. – Luego se dirigió a Seifer. – Lo siento, colega. No volverá a suceder. ¿Estamos a mano?

- ¡Eso quisieras! – exclamó Seifer, girándose en su asiento para encarar a Enjin. Otros alumnos de la Clase 5 y de la Clase 7 comenzaban a llegar al auditorio. – Para empezar, ¿vas a decirme quién demonios eres?

Enjin no tuvo tiempo de responder, porque al instante hizo su entrada en el auditorio el profesor Cid Raines, con lo que la clase comenzó finalmente.

/

Squall se mostró bastante interesado en lo que acababa de oír.

- ¿Un desconocido, dicen? ¿Le pateó el culo a Seifer? ¡Rayos, eso tendría que haberlo visto! – se lamentó.

- Bueno, fue Yuffie quien me contó todo esto, así que puede que haya exagerado un poco. – dijo Tifa, mirando hacia el techo, meditando.

- Además, técnicamente no llegaron a pelear. – añadió Cloud, que también había escuchado sobre lo ocurrido gracias a otra chica miembro de la clase 7, Rikku. – Yuna estaba ahí para cortarles el paso. Sin embargo, tengo que preguntarme ¿cuán fuerte es ese tal Engine realmente?

- Creo que su nombre es Enjin, Cloud. – lo rectificó Tifa. – Según Yuffie, parecía débil exteriormente, y Seifer tampoco es especialmente fuerte, pero Yuffie lo describió como "Alguien con un aura intensa" o algo así. Umm, realmente pudiera considerarlo de esa forma. Para mí lo interesante fue lo que sucedió después.

- Espera, ¿hay más? – se sorprendió Squall.

- Claro. Como ya dije antes, hoy pasaron demasiadas cosas locas.

- Y creo adivinar que todas giran alrededor de ese misterioso Enjin Silverlight, ¿cierto?

Tifa y Cloud asintieron.

/

Volviendo al viernes, en el horario de receso, que había comenzado un poco antes aquel día por alguna razón.

La clase 2 acababa de terminar su último turno de la mañana, los estudiantes iban de aquí para allá con destino a distintos lugares de la academia, principalmente la cafetería.

Tifa se dirigía en aquel instante hacia la biblioteca, puesto que como no tenía nada mejor que hacer, había decidido sacarse algún libro y leer un poco, algo que no estaba mal de cuando en cuando. Seguramente Will, el bibliotecario, le recomendaría algo acorde a ella.

Sin embargo, Tifa nunca llegaría a la biblioteca ese día. Al llegar al primer piso de la academia la joven de cabello negro se topó con un chico de su edad de cabello rubio y puntiagudo, que venía del otro lado del pasillo caminando con cierta prisa.

- ¡Cloud! – Tifa exclamó al encontrarse con él. Al notar cierta preocupación en su expresión, preguntó. - ¿Sucede algo?

- No lo sé. – dijo Cloud, mientras continuaba caminando. Tifa intentó mantener el paso mientras lo seguía. – Yuffie acaba de enviarme un mensaje diciendo que venga al pasillo del primer piso urgente.

- ¿Al pasillo? – se extrañó Tifa, e iba a hacer otra pregunta cuando doblaron y se encontraron con una multitud de estudiantes bloqueando el camino. Todos estaban de espaldas a ellos, y formaban una especie de círculo alrededor de algunas personas a las que Tifa no podía ver desde esa distancia.

Aunque no sabían de qué se trataba, podían imaginárselo sin demasiados problemas.

Los jóvenes se acercaron con rapidez al grupo de estudiantes, y Cloud pudo ver a Yuffie entre los curiosos, por lo que se acercaron a ella.

- Yuffie, ¿qué está pasando aquí? – preguntó Cloud cuando llegaron hasta ella.

- ¿Qué crees, qué crees? – preguntó la chica, observando hacia delante con un brillo expectante en los ojos. – ¡Es una pelea!

Cloud y Tifa se adelantaron un poco más para ver quién se encontraba en el centro del círculo. La escena que se mostró ante sus ojos no era una para nada alentadora. Más bien, les costó trabajo en un momento discernir qué estaba sucediendo exactamente.

Habían dos personas, una frente a la otra. Lightning Farron, una chica joven de cabello rosado a la que Cloud y Tifa conocían de vista y un joven al que no habían visto nunca. Lightning normalmente tenía una expresión seria, pero esta vez se veía que estaba realmente molesta. Si esto no era prueba suficiente, quizá el hecho de que apuntaba con su pistola al desconocido evidenciara mejor su enojo.

- Cielos, esta es la segunda vez en el día que una chica linda me apunta con un arma. No sé si debería considerarme afortunado o no.

El joven dijo esto alegre y confiadamente, al parecer sin preocuparse de la situación en la que se encontraba.

- Ahórrate las palabras bonitas, Enjin. – replicó Lightning apuntándole hacia la frente, al parecer, dispuesta a disparar. – Mejor sería que empezaras a decir tus oraciones.

- Oh, por favor, Light, ¿tú también vas a ponerte así conmigo? Todos en esta escuela tienen un temperamento mucho más volátil de lo que pensaba.

- No me llames Light, nadie te ha dado ese derecho.

- Oh, vamos Lightning, ¿por qué no? – parecía que Lightning y el joven ya se conocían de alguna parte, ya que este le hablaba en un tono amistoso, aunque a Lightning eso parecía no gustarle ni un poco. – No es justo que solo Serah pueda llamarte de esa forma.

- Eso da igual, porque vas a morir ahora.

La punta del arma de Lightning, un sable-pistola de color blanco, comenzó a emitir un brillo tenue.

- Hey, ¡hey! Lightning, ¡oye! ¿No estarás pensando atacarme en serio? – dijo Enjin comenzando a dejar notar cierto nerviosismo en su voz. - ¡Ya te dije que lo siento! ¡Fue sólo una broma! ¡Te lo juro, pensé que eras tu hermana y…

Entre los estudiantes que rodeaban a ambos jóvenes se escuchó un murmullo molesto causado por alguien que intentaba abrirse paso entre todos ellos.

Dos personas más aparecieron en la escena.

- ¡Hermana! ¿Qué ha sucedido? - preguntó una chica muy parecida a Lightning, sólo que más joven. Junto a ella venía un muchacho alto y rubio, que llevaba un curioso gorro negro. Tifa no conocía sus nombres, pero la chica tenía que ser la hermana menor de Lightning.

- Serah, esto no tiene que ver contigo. Vete de aquí. - dijo Lightning, aunque sus palabras eran duras su tono de voz se suavizó, ya que estaba dirigiéndose a su hermana.

- Lightning, si tan solo me dejaras explicar... - Enjin se acercó a Lightning y tuvo que retroceder ante la mirada fiera de la joven. Serah se giró al escuchar la voz del joven, y se sorprendió al ver su rostro.

- ¡No puede ser! ¿E... Eres tú, Enjin?

- ¿Serah? ¿Conoces a este sujeto? - se interesó Snow, quien había llegado junto a Serah hacía un minuto, mirando a Enjin con curiosidad. Resultaba extraño ver a alguien en la academia sin el uniforme, ya que las reglas en ese aspecto eran bastante estrictas. Eso solo podía significar que el tal Enjin se había colado en la academia de alguna manera.

- Mucho tiempo sin verte, Serah. - la saludó Enjin sonriendo alegremente con una de las dos manos que mantenía en alto, en gesto de rendición. - Lamento que no nos hayamos encontrado en circunstancias más agradables. Quizá si tu querida hermana tuviese la amabilidad de entender una simple e inofensiva broma.

- Enjin, ¿qué tontería hiciste esta vez? – preguntó Serah con cierto grado de severidad.

- ¡Nada malo, lo juro! – dijo Enjin. - Sólo me le acerqué por la espalda, le tapé los ojos y le dije ¿Quién soy? Ya sabes, esa clase de juego amistoso. No tenía ninguna intención de asustarla o hacerle daño, sólo lo hice porque pensé que eras tú, Serah, en serio, de espaldas ustedes dos son muy parecidas, aunque me pareció extraño porque te veías más alta, nunca imaginé que podría ser en realidad Lightning. Todos aquí usan el mismo uniforme y no me imaginé que pudiera ser ella.

- Enjin, aunque fuera dirigido a mí, está muy mal que asustes a las personas de esa forma. – Serah lo regañó de una forma que recordaba a la de una maestra sermoneando a un niño pequeño. – No sabes cómo puede reaccionar la gente.

A Enjin eso le había quedado ya claro, especialmente después de que Lightning le había amenazado con su arma.

- De acuerdo, de acuerdo. – Enjin dijo esto encogiéndose de hombros. En ningún momento Lightning había dejado de apuntarle. – Hey, Light, si ya ha quedado claro, ¿podrías por favor dejar de apuntarme con esa cosa y de mirarme de esa manera? Tu expresión da miedo, ¿sabes?

Lightning no dijo nada, ni se movió.

- ¿Qué? ¿Quieres que me disculpe? Ya lo he hecho. ¿O prefieres que me arrodille e implore clemencia?

Serah también la miró de la misma forma que había mirado a Enjin. Lightning ciertamente no tenía culpa de nada, pero pareció darse cuenta de que había exagerado un poco y bajó el arma. Los curiosos al ver que el asunto había sido zanjado sin mayores consecuencias, comenzaron a dispersarse, entre aliviados y decepcionados. Nadie que conociera a Lightning querría verla realmente furiosa. Cloud y Tifa también se llevaron a Yuffie con ellos, a pesar de que esta última quería quedarse a indagar todavía más sobre el misterioso intruso.

Enjin emitió un suspiro de alivio, y se relajó, bajando también las manos. Aquel día había estado plagado de momentos incómodos, pero Enjin se los había buscado todos, como siempre. Decidió que lo mejor sería desaparecer de la vista de Light, ya podría ver a Serah en otra ocasión, sin embargo, cuando se disponía a moverse, sintió el peso de una mano en su hombro.

- Espera un momento, colega. – Snow lo detuvo de pronto. – Hace un momento has dicho, ¿Qué pretendías hacerle una broma a mi Serah? ¿Quién te crees que eres?

- ¡Snow! – comenzó a decir Serah, pero Snow siguió hablando, su tono de voz haciéndose más grave.

- ¿De dónde conoces a Serah, eh? ¿Cuál es tu relación con ella?

Enjin se quitó la mano de Snow del hombro y se alejó unos pasos de él, y se preguntó cuándo ese día terminaría. Enjin no lo sabía, pero su sola presencia en aquel lugar era ya motivo suficiente para que la gente sospechara de él. Y Enjin en sí mismo era un imán para los problemas debido a su complicada personalidad y a su expresión astuta, orgullosa y calculadora, que sólo podía pertenecer a alguien que no planeaba nunca nada bueno. La sonrisa de un villano, en opinión de algunos.

- ¿Es que todos los estudiantes de esta academia son tan problemáticos? Para empezar, ¿podrías decirme quién eres tú, e, igualmente, por qué te importa tanto Serah?

- ¿Por qué, dices? ¡Porque Serah es mi futura novia, obviamente! – gritó Snow, enfadándose del todo ante el tono con que Enjin le había hecho esa última pregunta.

- ¡Snow! ¡No vayas diciendo esa clase de cosas en voz alta! – gritó Serah, poniéndose roja de vergüenza. - ¡La gente se hará ideas equivocadas!

- No recuerdo haber aprobado esa clase de relación entre mi hermana y tú, Snow. – añadió Lightning, mirándolo severamente. – De hecho, creo haberte dicho ya en varias ocasiones que no lo aceptaré nunca. Serah tampoco te ha aceptado, igualmente.

- ¡No lo ha hecho porque apenas me dejas acercarme a ella, Nee-chan*! [Nota de Dann: Hermana mayor]

- ¡No me llames así! – exclamó Lightning. – ¡Tienes suerte de que te dejo hablarle siquiera! Serah te aprecia, así que no puedo hacer mucho al respecto, ¡pero aún así! – Lightning comenzó a enfadarse de nuevo. Esto era normal, especialmente cuando discutía con Snow, cuya obsesión por Serah resultaba exasperante.

- ¡Ya dejen de discutir por mí! ¡Cielos, ustedes son tan…!

- Serah, vámonos de aquí. Dejemos a estos dos discutiendo y demos un paseo por la academia, todavía queda tiempo para…

Snow se interpuso una vez más entre Enjin y Serah.

- ¡Tú y Serah no irán a ninguna parte!

- ¿Ah, sí? – Enjin ya estaba impacientándose. - ¿Y quién eres tú para decidir qué hace Serah o no? Ni siquiera Light puede, ¿no es cierto?

- No me llames así, estúpido. Te dispararé la próxima vez que lo hagas.

- Veo que todavía me tienes algo de aprecio. – Enjin le sonrió a Lightning y esta giró la cabeza. Enjin se dirigió a Snow. – Mira, Snow, ¿cierto? No pretendo quitarte a tu chica, que no es tu chica, pero dejemos eso aparte. Serah es mi amiga tanto como puede que lo sea tuya, ella y yo nos conocemos desde hace unos años, y ha pasado mucho tiempo desde entonces. Sólo quería conversar un poco con ella, podría decirse que vine hoy a este lugar con ese propósito. Ahora, si fueras tan amable de prestármela por sólo unos minutos, realmente te lo agradecería.

Snow no supo qué responder, pero tampoco quería ceder ante un completo desconocido.

- ¿Qué opinas tú, Serah? – preguntó Snow, después de unos segundos. - ¿Quieres pasarte el resto del receso conmigo, con Lightning o con este tipo?

- Serah miró a Snow, luego a Lightning, y finalmente a Enjin. Los tres la miraban, expectantes.

- La verdad, lo que me gustaría es que los tres pudieran llevarse bien. – dijo Serah. – No me gusta verlos peleándose ni discutiendo por tonterías sin sentido, que es lo que normalmente hacen, todos ustedes, especialmente tú, hermana. Con esto dicho, estoy bastante molesta con los tres, así que me voy sola, por esta vez.

Serah comenzó a alejarse sin que ninguno de ellos pudiera decir una palabra. En realidad, Serah se había alegrado mucho de ver a Enjin después de tanto tiempo, pero al parecer no había cambiado en nada. Además, algo le decía que aquella no era la última vez que lo volvería a ver, por lo que no le importó demasiado dejarlo esa vez con su hermana y uno de sus mejores amigos.

- Y…. se fue. – sentenció Enjin. Miró a Lightning y a Snow con una expresión cargada de pena. – Wow, muchas gracias, hermana y futuro novio, han hecho un gran trabajo en mantenerla feliz.

- ¡Para empezar, es tu culpa por atacarme así de la nada! – exclamó Lightning.

- Eh, ¿ahora vas a verter tu furia conmigo después de todo? Quizá deberíamos resolver nuestras diferencias de una vez, ¿no te parece?

- ¿Te refieres a un duelo? – Lightning sopesó la idea. Snow pareció interesarse en lo que acababa de decir. – Para empezar, Enjin, ¿qué demonios haces aquí en Advent Academy? No eres estudiante, ¿cómo has podido entrar aquí? ¿A este mundo, siquiera? La última vez…

- Como ya dije antes, se me dio la oportunidad de venir y no quise desaprovecharla para ver a algunos conocidos míos que estudian aquí, Serah y tú incluidas. Si te preguntas si tengo permiso para estar aquí, bueno, podría decirse que lo tengo. El profesor Raines me vio en su clase esta mañana y no puso ninguna objeción a mi presencia, así que no hay problema, al menos, no más allá de todos los estudiantes que quieren matarme, cuyo número al parecer aumenta cada minuto que pasa.

- Para ti es realmente fácil hacer enemigos. – declaró Lightning.

- No puedo refutar eso. – Enjin se encogió de hombros. – Ahora, decíamos, ¿qué tal si utilizamos el gimnasio de la academia después de clases y tenemos un pequeño combate de práctica? Nos servirá para ajustar todas las cuentas.

- Si ese es el caso, ¡permítanme unirme también! – dijo Snow. – Todavía no te he aceptado como mi rival, ¡Ni lo haré! ¡Yo seré quien obtenga el corazón de Serah al final!

- ¿Vas a seguir con eso? – Enjin preguntó con sorna. – Ya te dije que no estoy interesado en Serah de esa manera.

- ¡Como si fuera a creerte! ¡Obviamente intentas que baje la guardia para robármela en el momento que no esté prestando atención!

- Para empezar, no es tuya. – declaró Lightning. - ¡Y ya deja de hablar de Serah como si fuera un trofeo o algo parecido!

- ¡De ninguna manera! ¡Mi amor por Serah es el más puro que existe y…!

- Ahórratelo, por favor, te lo suplico. – Enjin sólo quería terminar con todo aquel asunto de una vez. – Lightning, ¿aceptas mi desafío o no? Por supuesto, Snow puede participar si así lo desea. – Enjin sonrió una vez más. – Por mí no hay problema.

Lightning sonrió por primera vez en todo el día. Fue una sonrisa confiada, similar a la que Enjin normalmente usaba.

- ¿Qué estás diciendo? Claro que acepto. Me las vas a pagar por haberme agarrado con la guardia baja de esa forma.

- Bien, entonces supongo que no te importará hacer equipo conmigo, ¿cierto, nee-chan? – preguntó Snow. - ¡Yo también tengo cuentas que ajustar con este sujeto!

- ¿Ustedes dos contra mí, eh?... Me parece justo. – Enjin parecía satisfecho. Las cosas no habían ido exactamente como había planeado, pero ahora el camino se le había allanado un poco, y cumplir la meta principal con la que se había dirigido a Advent ahora le sería mucho más sencillo, o al menos, eso esperaba.

/

Squall escuchó la historia de Cloud y Tifa con interés.

- Déjenme ver si entiendo bien. El misterioso Enjin tuvo otro encontronazo con alguien de la clase 5, Lightning, nada menos, y en un momento parecieron resolver el problema hablando, luego, ustedes se fueron, y minutos después se anunció que un duelo tendría lugar al día siguiente y que Lightning y Snow se enfrentaría a un invitado especial de la academia.

Tifa asintió con la cabeza.

- Entonces, eso quiere decir, ¿Qué el duelo es hoy? – preguntó Squall. Algo raro en él, parecía especialmente interesado.

Tifa y Cloud asintieron. De hecho, el combate tendría lugar a las 10:00 de la mañana, es decir, dentro de una hora. Squall decidió que había holgazaneado demasiado tiempo.

En un par de minutos estuvo vestido, y los tres juntos se dirigieron hacia el gimnasio de la academia Advent, donde estaba a punto de ocurrir un evento que quedaría por mucho tiempo grabado en la memoria no sólo de los tres jóvenes que participaron sino de toda la escuela y de todos los que estuvieron presentes aquel día.

FIN DEL CAPÍTULO 1

Dann:

¡UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUFFF!

Eso fue largo. Largo de planear, y mucho más largo de escribir. Todavía no estoy del todo satisfecho con el resultado, pero es algo.

¿Qué sucedió en este primer capítulo? No mucho, realmente. Sólo sentar las bases para esta historia, que todavía no están bien sentadas, pero igualmente…

El personaje que más destacó en este primer capi fue, probablemente, Enjin. ¿Què puedo decir? Es mi culpa, probablemente haya brillado mucho más que los verdaderos protagonistas de la historia. En el próximo habrá un combate, y aparecerán muchísimos más personajes. Además, aparecerá el verdadero conflicto que espero quede aunque sea un poco decente. Esta historia es un poco rara, hasta para mí, lo admito, así que usen las guías que vienen con ella para cualquier duda, incluso yo las uso de cuando en cuando.

¡Gracias por leer!

Próximo Capítulo: Las expectativas suelen generalmente traicionar hasta a los menos ilusos