Aclaración: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es completamente mía.
La más ruin de las mujeres
Summary: El tener a Edward Cullen como su amante publico desviaría las posibles sospechas de su prohibido romance con su jefe. Pero Edward no era un hombre del que se podía usar sin terminar cayendo en sus redes.
¿Qué era esto que sentía cuando estaba con ese hombre? Fuera lo que fuera tendría que darse prisa por descubrirlo, pues alguien amenazaba con decirle la verdad a Edward y la, hasta ahora felicidad que habían compartido se veía en riesgo permanente.
Capítulo Uno
Acababa de estar con el hombre que ella juraba, era el amor de su vida. Aquel hombre que era todo lo con lo que ella había soñado desde niña, alto, guapo, carismático, la hacia reír y la trataba como una reina.
Llevaba aproximadamente veinte minutos en el interior de su coche tratando de hacer menos visible que acaba de ser amada por un hombre. Trato de quitar las arrugas de su blusa y falda, peino el cabello con sus dedos y retoco su ligero maquillaje. Cuando se aprobó a su misma ante el espejo tomo sus cosas y salió directo a su trabajo.
Era una locura pensar que podía concentrarse en su trabajo, pero Isabella llevaba tiempo haciendo a la idea de que esto tenía que seguir así por algún tiempo mas, después podía gritar a todo pulmón cuan feliz era.
Comenzó por guardar toda la información de los documentos en la memoria de la computadora y termino muy pronto, tenía que analizar unos documentos sobre la compra de algunas empresas en la quiebra y también tenía que cobrar el cheque de la última quincena. Un pequeño relámpago le aviso que tenía una llamada… mejor dicho tres llamadas perdidas y un mensaje sin leer, todas eran de su madre.
"Bella, tenemos la esperanza de estar juntos como familia esta navidad, por favor hija, piénsalo"
Bella, como sus seres queridos la llamaban, arrojo su móvil lejos de su vista y dio un sonoro suspiro "juntos como familia" ellos no eran una familia, aquella mujer que reclamaba ser su madre había sido la causante de todas las noches en las que Bella había caído dormida después de empapar las sabanas con su llanto. No entendía como el ser que le había dado la vida había pasado de ser lo más sagrado en su vida, a ser lo más odiado.
Aun podía recordar el día en que el su padre se fue de casa y como una pequeña de apenas once años lloraba y suplicaba porque no lo hiciera
Decidió que después le contestaría y no quería amargarse antes de tiempo. En ese momento escucho unos zapatos de tacones aproximarse hacia donde se encontraba y sonrió, solo una persona a la que ella conocía muy bien le encantaba ser víctima de todas las miradas a su pasar.
-Estas fechas me vuelven loca, tengo que comprarle regalos a todos, y con los últimos zapatos de Jimmy Choo que me compre no cuento con un muy buen presupuesto.
-Eso debiste habértelo pensado antes
-Al menos Jasper sabe que no necesito envolver su regalo, todas las navidad es el mismo, solo que en diferentes situaciones – dijo Alice alzando una de sus perfectamente delineadas cejas
-Creo que no estoy interesada en saber de tu vida sexual Alice
-¡Bella!, intento hacer que me cuentes que pasa con la tuya, de un tiempo acá actúas de una forma que solo una chica enamorada lo podría hacer – chillo su amiga – siento que esa confianza de decirnos todo está desapareciendo y eso me deprime
Bella experimento algo muy parecido a la culpa, o quizás fue una culpa verdadera, era cierto de aquello que su amiga la acusaba, pero aun no era tiempo de revelar quien la tenía como adolescente enamorada, eso había sido un acuerdo entre ella y el hombre de su vida.
-¿Cuántas veces hemos tenido esta discusión?
-Y seguiremos teniéndolas hasta que me digas que te está pasando, Isabella
-Alice, necesito que respetes mi intimidad, ya habrá tiempo de contarte
-De acuerdo, ¿Qué más da?
-Anda, vamos a almorzar – observo que si amiga no estaba tan convencida y más aun que sabía que no le perdonaba la falta de confianza – anda, pago yo.
A Alice solo le tomo más de medio minuto para correr por su bolso y bajar por el elevador con su mejor amiga
Edward Cullen, tan elegante y mortal como siempre, salía por el elevador de junto por el que minutos antes las dos mujeres había entrado. Con su andar felino y devastador camino hacia una mujer que se ocultaba detrás de un escritorio de fina madera.
-Disculpe – su voz capto por completo la atención de Jessica la secretaria de presidencia y se sintió desfallecer – Mi nombre es Edward Cullen, soy el nuevo vicepresidente
Después de almorzar, Bella y Alice se disponían a volver a su trabajo cuando Alice se detuvo justo en la puerta de entrada, totalmente concentrada por el auto que estaba estacionado enfrente de ella
-Wow, parece ser que la empresa esperaba una visita de alguien muy importante
-Eso parece – asintió Bella
Alice presiono el botón para que el ascensor bajara, no creía que fuera conveniente subir hasta el séptimo piso después de haber comido un postre extra. Y en cuanto este se abrió, Alice se quedo petrificada y Bella, al igual que su amiga, clavo la mirada en el hombre que se encontraba dentro del ascensor.
Este solo fue consciente de la ardiente castaña y de lo pasionales que sus ojos parecían, se tuvo que recordar que tenía una muy importante cita al otro lado de la cuidad y se limito a sonreírle, solo a la castaña, teniendo que rozar su brazo con el de ella y pudiendo aspirar su aroma solo por un segundo, un aroma que prometió jamás haber experimentado. Se sintió aturdido y antes de darse cuenta, su chofer le estaba abriendo la puerta a su auto.
Bella fue presa de algo nuevo, algo que la asusto y decidió bloquearlo. Respiro hondamente y entro en el ascensor cruzando solo palabras sencillas con Alice.
-¡Chicas, noticias frescas! – grito Jessica en cuanto sus ojos visualizaron a sus compañeras de trabajo, en realidad, Alice era la encargada del marketing y Bella era la contadora – El nuevo vicepresidente acaba de salir de esta empresa, es el hombre más apuesto y seductor que he podido ver en mi vida
En este momento, Bella supo que el nombre de aquel hombre que la había hecho sentir vulnerable, era Edward Cullen de treinta y seis años.
-Por Dios, no sé si podre serle fiel a Jasper con semejante tentación – Jessica dio señal de entender perfectamente de que hablaba su amiga
-Que no te escuche decir eso o tu relación con el termina – sentencio su amiga
-Es solo un comentario, pero no puedes negar que se noto más interesado en ti
-¿En mi? La verdad no me fije y no me interesa tampoco, los hombres como el no me interesan – automáticamente, Bella pensó en ese hombre que la complacía en todo, en ese hombre por el cual ella estaría dispuesta a esperarlo por todo el tiempo necesario y por el cual, haría cualquier cosa por mantener a su lado
Un sonido en el teléfono de Bella hizo que los colores de la cara le cambiaran completamente y corrió hacia él lo más rápido que pudo. Era su jefe, Félix Vulturi quien la solicitaba y Bella pudo imaginar cual era la razón, se despidió de sus amigas y subió un piso hasta llegar a la oficina de su jefe.
-Ya estoy aquí, señor – Isabella hablo en un tono formal, tono que se convirtió en risa cuando las manos de Félix fueron a sus caderas y la acerco hacia el
-Siempre es así de seria en el trabajo, señorita Swan
-¿Es así como te gusta? ¿Cierto?
Félix la beso de forma desesperada y comenzaron lo único que Félix quería de ella, cada vez que la llamaba en horas de trabajo.
Félix Volturi de treinta y nueva años, era el hombre del que Bella Swan, de veintisiete estaba enamorada, y del hombre que no podía ser suyo, al menos no por ahora y no por un largo tiempo, temía ella.
Habían estado juntos solo apenas unas horas, en el departamento de él y ambos habían llegado a la empresa por una hora de diferencia, siempre ocurría lo mismo, era un trato del cual ambos habían estado de acuerdo cuando la relación se dio. Debían de mantener el secreto y eso a Bella la animaba, jamás pensó que un hombre como su jefe se fijara en ella y menos aun que le declarara el profundo amor que decía sentir por ella
Desde que Isabella Swan había puesto un pie en la empresa, Félix Volturi juro haberse enamorado de ella. Bella era la clase mujer del que era imposible no amarla si eras hombre y no adorarlas si eras mujer, tenía todo, belleza, carisma, inteligencia y era en extremo bondadosa… solo era culpable de un pecado
Uno… que contaba por mil y que ninguna obra de caridad de las que participaba podía compensar.
Era amada por el personal, se llevaba de maravilla con todos y cada uno de los trabajadores, era la chica que siempre recibía regalos en San Valentín, Navidad y en su cumpleaños, su oficina se llenaba de regalos que le era imposible trabajar ese día. Y por desgracia, aun le preocupaba lo que pasaría si sus compañeros se entraran de lo que pasaba entre ella y el jefe, visto así, no era de gran escándalo, era ya un cliché que algo así pasara
Ese no era el miedo de Bella, sino uno más terrible, uno que a ella misma le pesaba
En ocasiones.
Siendo víctima de unos de sus ataques de concia que desde hace mucho no recibía, bajo al lobby de la empresa y comenzó a caminar hacia la salida y tuvo la peor visión que pudo recibir en esos momentos, de haber esta sola, hubiera golpeado lo primero que tuviera cerca y poco le importaría lo que fuera
O de tener superpoderes, hubiera deseado tener el poder de congelar el tiempo y calmarse hasta poder enfrentar lo que se acercaba a ella, o mejor dicho quien se acercaba a ella
Una hermosa mujer, tuvo que aceptar, venia empujando un cochecito para bebé y Bella sabía que dentro de él, había uno, tan bello como su madre. Aun desde la distancia, era visible el embarazo de ya, seis meses de aquella mujer, Bella fue consciente de su caminar hasta que detuvo frente a ella.
-¡Bella!, que guapa estas – hablo la embarazada
-Gracias Ángela, tú te ves… adorable e igualmente guapa, el embarazo te sienta muy bien – su corazón desprendió un gran pedazo de sí mismo y Bella sintió el desgarre
-Eso espero, debo estar linda para mi esposo, por cierto, vengo de urgencia, hoy me acabo de hacer el ultimo ultrasonido del embarazo y todo está de maravilla – busco con desespero entre su gran bolso - ¿quieres verlo?
Bella no tuvo oportunidad de hablar, la pequeña foto en blanco y negro estaba frente a ella y la tomo entre sus temblorosas manos, sintió que todo el cuerpo se le congelaba y las palabras le eran difíciles de salir.
-Ya se puede ver con más claridad, aun no quise saber cuál es el sexo, espero que sea un sorpresa
-Eso es lindo
-Eso creo, estuve esperando a mi marido para que me llevara con mi doctor, pero me canse de esperar – Bella sintió que comenzaba a temblar – y no contesto ninguna de mis llamadas, en fin, quiero mostrarle la foto ¿Sabes donde esta? – pregunto con extrema dulzura
-Claro, Félix está en presidencia
Ángela emprendió su camino rumbo hacia donde estaba su marido
Bella era la amante de Félix Volturi quien estaba casado con Ángela Weber y con quien además de tener un hijo de dos años, estaba por recibir al segundo. Pero se recordó que esto solo seria temporal, no compartiría a ese hombre por mucho tiempo. Y añoraba porque ese momento llegara lo más pronto posible. Se sintió mareada
Bella decidió dar un urgente paseo en su auto… a fin de cuentas, era intima amiga del jefe.
