Disclaimer: Ni mi querido e idolatrado Satoshi, junto con el resto de personajes de D·N·Angel me pertenecen en el sentido económico aunque luego haga con ellos lo que mi mente pervertida y calenturienta se le ocurra n.n Por desgracia, no gano ni un duro con esto T.T ¡NECESITO MONEY, TENGO 5 COMICS APARTADOS EN LA LIBRERÍA Y UNO DE LOS ESPECIALES DE LAS CLAMP QUE SE ME VA A JUNTAR CON EL SIGUIENTE! TT.TT
Notas de la autora: Esto es algo que empecé a escribir hace un par de años y, aunque aún no esté acabado, más o menos sé como seguirlo (al menos en teoría). El fic de Deseos prohibidos, sigue en proceso de escritura… es que se me ocurren muchas ideas para fics y ninguna para ése TT.TT ¡MALDITA ENTREVISTA DEL BLOQUEO! Quería dedicarle este fic a todos los que están leyendo el de Deseos prohibidos, y por supuesto a mi querido Eriol, por haber cumplido conmigo ya más de un año y que, cuando releí este fic, muchas ocasiones me parecía verlo en él, pese al hecho de que en el momento en el que lo escribí ni siquiera sabía de su existencia… Itsumademo soba ni iru yo… Ai shiteru…
Pero me acuerdo de ti
Capítulo 01
Acabo de comprar el ticket para el tren. Regreso a casa, donde se encuentra Riku. Miro el reloj. Seguro que ella hace poco que ha cerrado la tienda y se ha pasado a recoger a nuestro pequeño de la guardería. Deberías verlo.
Tiene sólo tres años, pero es muy inteligente y responsable. Dice que de mayor quiere ser policía, para ayudar a los demás. Tiene los ojos de su madre, aunque con un brillo melancólico que llama la atención en alguien tan pequeño, el pelo es como el mío, rojo y excesivamente revuelto. Su piel es pálida, como la luz de la luna. Me recuerda a ti.
Una voz avisa que ya llega el tren a la estación. Me meto dentro y tomo asiento en el primer sitio que encuentro. Busco entre las caras de la gente la tuya, aunque sé que nunca la volveré a ver. Y me hundo en el pozo sin fondo de los recuerdos mientras regreso a casa.
Cuando nos conocimos apenas éramos unos críos de doce años, aunque no fue hasta el día en que me transformé por primera vez cuando hablé contigo. Aún lo recuerdo perfectamente.
Yo estaba tratando de abrir el aula para coger los útiles de limpieza y me había equivocado de tarjeta. Aquel día estaba siendo un verdadero desastre y aquello no era más que la gota que colmó el vaso. Le había dicho a Risa que la quería y ella me había rechazado. Una lágrima furtiva escapó de mis ojos. Tú me diste tu pañuelo sin hacer comentarios o preguntas de por qué lloraba.
Aquella noche tu rostro estaba entre los de los guardias que tenían la misión de atrapar a Dark. ¿Qué hacía un chico de catorce años con la policía a esas horas de la noche? Más tarde lo supe, eras el comandante de policía encargado de atraparme. Y desde luego lo conseguiste, esa noche y otras más. Sonrío ante mis recuerdos y el rubor enciende levemente mis mejillas, sobretodo al recordar algunas de esas otras noches.
Esa primera vez me sorprendió mucho el verte allí y, sobretodo, lo que dijiste, aquello de que únicamente vivías para atraparme.
Sentí cómo con un rápido movimiento me tumbabas en el suelo y colocabas las esposas para que no pudiese escapar. Tu rostro se acercaba peligrosamente al mío y podía sentir tu respiración y tu pelo caer sobre mí. Aquella noche fue el comienzo de la cacería, pero también el de algo más de lo que entonces aún no me había dado cuenta.
A partir de ese momento muchas otras noches nos encontramos cuando yo trataba de robar. Dark y tú siempre competíais, sin embargo, conmigo siempre fuiste amable y, como quien no quiere la cosa, siempre estabas ahí para ayudarme. Poco a poco fuiste haciéndote indispensable para mí, alguien importante en mi vida.
Cuando empecé a salir con Riku, durante la excursión a la isla en la que se hallaba la escultura del "Símbolo de la Eternidad", tú me separaste de Dark, pero ni aún así fui capaz de odiarte, ya que fue gracias a ti que lo recuperé. En aquel lugar fue la primera vez que apareció Krad, pero también fue la primera vez en que yo logré hacerte regresar. Si cierro los ojos aún puedo verte frente a mí, agarrándome con fuerza, con una expresión de dolor y tristeza en tu rostro como jamás la vi en nadie, advirtiéndome que no me mostrase tan confiado cuando estábamos juntos. En aquél momento no entendí bien a que te referías, aunque lo descubrí más tarde.
Recuerdo cuando en clase hicimos el teatro sobre "Hielo y nieve" en versión Dark por el empeño de Saga. Tú hacías de Dark y a mi me tocaba el papel de Freedert. Al principio las escenas me resultaron algo embarazosas, no me hacía mucha gracia el tener que hacer de "princesita", pero menos aún te hacía a ti el tener que hacer del ladrón al que estabas condenado a atrapar. Ciertamente se veía raro, pero empezamos a tomárnoslo más en serio cuando se acercó la fecha de representarlo y, aunque me daba mucha vergüenza que me vieran, cuando te miraba hacías que me olvidase del mundo y me centrase únicamente en nosotros, cómo si no existiese nada más, cómo si las palabras de amor de Freedert y Dark fuesen dichas para nosotros. La escena en la que me tomabas de la mano, casi con dulzura, y me mirabas a los ojos, aquella mirada significó mucho más de lo que las palabras podían expresar y ni el mejor actor hubiese sido capaz de mirar con esa ternura y a la vez con esa pasión contenida sino fuese algo real. Tu leve sonrisa hacía que mi cuerpo vibrara. Nunca nadie con un único gesto fue capaz de hacerme sentir así. Ni nadie lo logrará.
Tras aquello empecé a necesitar más tu compañía, tu proximidad, e incluso esperaba con ansia el tener que cumplir algún encargo porque sabía que entre todos los policías estarías tú. Sin darme cuenta te estabas convirtiendo en mi obsesión, mi deseo.
Pero yo estaba aún con Riku, y mientras estuviese con ella nada podría pasar. No podía traicionarla y a la vez, no sabía cómo dejarla ya que si lo hacía eso la lastimaría mucho y no podría perdonarme el haberla echo llorar, porque le tenía mucho cariño. Ella siempre ha sido muy dulce y muy buena conmigo. Pero a ti cada vez te iba queriendo más.
Por fin se presentó por si sola la solución a mi problema. El curso siguiente Riku tuvo que marcharse con su familia al extranjero. Entonces lo dejamos de mutuo acuerdo porque no sabía cuando podría volver. Aquello fue mi liberación.
Después de eso, las cosas entre nosotros continuaron igual en un principio, pero yo ya no tenía ataduras y podía entregar mi alma a quien quisiera, y esa persona eras tú.
Aroa Nehring
