#PALABRAS: 360.

AVISO: Este fic participa en Reto Especial "Desempolvando Retos" del foro "The Vampire Diaries: Dangerous Liaisons".

RETO UTILIZADO: Reto Especial de Aniversario: "Parejas al azar"

DISCLAIMER: Ninguno de lo personajes me pertenece, son propiedad de la CW.


DEJARSE LLEVAR

Atticus suspiró, y cerró los ojos mientras que los labios se desplazaban desde su mandíbula hasta su cuello.

Cuando Bonnie había aparecido en su despacho (el mismo despacho que tiempo antes había pertenecido a su abuela) diciendo que quería agradecerle por haberla ayudado a volver a hacer magia, él no había esperado aquello. No había esperado que la chica se hubiera inclinado sobre su escritorio y lo hubiera besado.

Tal vez fue por eso que no la detuvo, a pesar de que debería haberlo hecho; era su profesor. O tal vez no la había detenido porque, en el fondo, había querido besarla tanto como ella.

La chica se separó, pero sólo momentáneamente, para poder quitarle la camisa, casi arrancándosela. Le pasó ambas manos por el pecho, arañando suavemente al principio, y luego fuerte, dejando varias marcas rojas en su pecho.

−Bonnie –le dolía. Quiso alejar a la chica, pero ella no se lo permitió, y le ató las manos a la espalda−. ¿Qué te pasa?

−Nada. Estoy dándote las gracias.

Bonnie se agachó y soltó el cinturón de Atticus, abrió la cremallera y consiguió bajarle el pantalón hasta los muslos. A pesar de mostrarse nervioso ante la repentina decisión con la que se movía la chica, estaba visiblemente excitado, y Bonnie sonrió al verlo. Y entonces se puso a hacer magia.

Atticus empezó a sentir dolor. Gritó, pero Bonnie no se detuvo. Siguió haciéndole algo, el profesor no sabía qué, pero cuando finalmente se detuvo, suspiró. A pesar del dolor, se sentía relajado, tranquilo. Y todavía excitado.

Bonnie lo notó. Sonriendo de manera demasiado oscura para ser ella, se sentó a horcajadas sobre él y volvió a besarlo. Atticus se dio cuenta de que sus manos ya no estaban atadas, así que tomó de la cintura a la chica y la acercó a él.

No debería estar haciendo aquello. Debería intentar averiguar qué le estaba pasando a Bonnie, qué la había hecho cambiar. Pero, en realidad, no le importaba. Lo único que quería era estar con ella. Así que, por primera vez en mucho tiempo, se dejó llevar. Estaba bien no pensar en su plan maestro de vez en cuando.