Buenaas!! ^^ Bueno pues este es mi primer fiic! ^^ espero que les guste y que dejen sus opiniones, de eso más que nada decidiré si seguir o como hacerlo, acepto de todo aunque esperaría que fueran buenas xD
Realmente no tenía intención que este fuera el primer capitulo así que será la introducción (es cortita gomenasai ^^U) pero realmente ha sido una inspiración de ultima hora ^^ Así que les dejo con la introducción! ^^ espero que les guste!
Introducción
Era una fría noche de diciembre, la nieve golpeteaba suavemente las ventanas de aquel apartamento a las afueras de la ciudad, aquella pequeña ciudad perdida, rodeada por un frondoso y extremadamente verde bosque en primavera así como por uno que perfectamente podría ser de una postal navideña en esas fechas. Un chico de cabellos rojos de aspecto suave despertó sobresaltado, su perfecto rostro pálido se encontraba empapado en sudor, su cara era inexpresiva, pero en el fondo de sus ojos en esos momentos se podía leer el pánico, como acto reflejo ya aprendido estiró su mano derecha con el miedo de no encontrar nada, pero se tranquilizo al comprobar el suave tacto de unos largos y sedosos cabellos dorados. No soportaría la idea de despertar y no encontrar esos delicados cabellos, esa tersa piel y esos enormes zafiros que hacía meses se habían convertido en su vida. El pelirrojo se volvió a tumbar, esta vez abrazando con cuidado por la espalda a su querido acompañante. En verdad, no sabía que sería de su vida ahora sin ese dulce contacto, una infinita comprensión que solamente ellos dos conocían y que nadie más, estaba seguro, podría llegar a comprender. El joven rubio se dio media vuelta y con un suave "m'h.." Entreabrió los ojos sin poder reprimir una pequeña sonrisa, esa sonrisa por la que el pelirrojo mataría al ver a su querido compañero despierto observando su tersa piel con gesto distraído mientras jugueteaba con sus cabellos. Tantos momentos, la rutina en la que vivía el pelirrojo rota abruptamente por la aparición del joven.
Sasori no Danna m'h.. no puedes dormir de nuevo? – Preguntó el rubio con aire adormilado.
Deidara… No pude evitar recordar parte del pasado, es por eso que me desperté con miedo a que no estuvieras a mi lado de nuevo.. – Declaró el pelirrojo un poco azorado.
Deidara levantó los brazos y rodeó el cuello de Sasori con sus suaves manos, no podía imaginar otra vida que la que ahora mismo tenía. Acercó la cabeza al mayor y rozó tiernamente su nariz con la propia sonriendo, siendo inevitable que el pelirrojo acercara sus labios y se fundieran en un profundo beso, no existían palabras suficientes en todo el mundo para explicar los sentimientos que cruzaban por las mentes de los chicos en ese momento. Cuando por fin despegaron sus finos labios la tranquilidad había vuelto de pleno a los ojos mieles de Sasori, una sonrisa desde el fondo de su corazón se extendió por sus labios.
Sasori no Danna.. recuerdas como empezó todo esto? M'h..
Como olvidar algo así..
Las mentes de ambos amantes abrazados y tumbados en la cama entre caricias, comenzaron a rememorar el pasado…
Una enorme extensión de hierba se contemplaba en el horizonte, solamente tallada por el alto de los árboles, un oscuro verde teñía toda la extensión del bosque los sugi (cedros) y ginkgos se alzaban imponentes en un precioso paisaje fuente de inspiración, sentado en medio de un inmenso prado al lado del bosque, un joven pelirrojo con grandes ojos color miel mantenía un cuaderno de dibujo en sus piernas cruzadas, pasaba las hojas, en todas se podía observar lo mismo a la izquierda un boceto grande de una persona y a la derecha las diferentes vistas acotadas y coloreadas. El pelirrojo se volteó a su izquierda, donde residía una enorme caja de mimbre, con cuidado abrió la tapa, en el interior se distinguían dos compartimentos, uno parecía albergar pequeñas marionetas de madera y la otra muñecos de trapo con sus caritas sonrientes y sus ropitas impecables. Sasori extrajo con cuidado un muñequito, casualmente pelirrojo con unos botones color ámbar por ojos. Se sonrió a sí mismo y poso al pequeño Sasori sobre su pierna derecha. Cogió el cuaderno y se dispuso a comenzar su trabajo diario, la última página que había dibujado mostraba un hombre con pelo color plata y ojos amatista, un desagradable escalofrío recorrió su espalda, no sabía porque pero aquel dibujo no le acababa de gustar, decidió pasar página y empezó. Dibujó una cara afeminada, decidió poner un toque de cabello juguetón cubriendo parte de la cara de su nuevo personaje, sí, definitivamente sería un cabello claro, tal vez rubio, unos ojos grandes, llenos de vitalidad, quizás azules, y una sonrisa que encantó a Sasori, definitivamente una vez hecho estaría entre sus favoritos, ese no lo vendería. Acabó de colorear las vistas, finalmente había quedado como un chico rubio de ojos color zafiro vestido con una camisa de botones negra y unos vaqueros desgastados, unas zapatillas de deporte negras y plateadas le cubrían los pies. Magnífico. De repente una ventada inesperada se llevó arrastrando varios metros al pequeño muñeco Sasori de la pierna de su creador. Este dejó el cuaderno en el suelo y se apresuró a recoger al pequeño antes que el viento lo tirase más lejos. Qué raro… con la brisa tan agradable que hacía hasta hace unos momentos.. Al levantar la cabeza rápidamente, percibió una figura entre los árboles más cercanos, no podía ser, debía de haberle entrado algo en un ojo quizás, le acababa de parecer ver a su propio boceto rubio observándolo. Sería un efecto óptico, al fin y al cabo lo acababa de dibujar, alguna marca en su retina. Recogió su material y se dispuso a meter al pequeño en su cesta de mimbre pero al abrirla.. algo le impactó, entre sus muchas figuras de madera había una que nunca había visto, es más, ni siquiera era de madera, parecía arcilla.. Le dio la vuelta y…
Una cabeza pelirroja se levantó de repente en su cama en un pequeño piso en Machimori (machi=pueblo, mori= bosque ^^), para su asombro vio de nuevo a su boceto, esta vez sentado a los pies de su cama con las piernas cruzadas observándolo, atónito parpadeó con los ojos como platos, ya no estaba, otra vez, serían ilusiones ópticas? Encendió la luz de su mesita apresurándose y registró por completo el piso en el cual residía. Pero definitivamente allí no había nada o nunca había habido nada…
Resignado vio como el sol comenzaba a entrar a través de la ventana con unos débiles rayos, si se apresuraba aún podía dormir un poco más, así que se volvió a la cama.
Una música de fondo le despertó, su despertador sin duda. Con un manotazo lo apagó y se desperezó decidido a levantarse, pues tenía que arreglar todo para ir a su tienda-taller y abrir. Cuando se decidió a salir de la cama un golpe sordo le alertó. Que había caído al suelo? Sentado al borde de la cama agacho la cabeza, no podía ser… Lo que cogió entre sus manos le hizo enmudecer, una figura de arcilla blanca, con el rostro agraciado y los ojos grandes, un mechón de pelo largo le cubría media cara y recogía la mitad de su melena con un coletero. El muñequito de arcilla lo observaba sonriente desde la palma de su mano. Esto ya era demasiado, dejó la figurita encima de la mesa y se desnudó. Cogió ropa limpia y se dirigió al cuarto de baño a darse una ducha de agua fría, pues no entendía nada de lo que estaba ocurriendo.
Se colocó una toalla enrollada rodeando su cadera y regresó a la habitación para vestirse y dirigirse a trabajar. Para su sorpresa, en las mejillas de la extraña figurita de arcilla habían aparecido dos manchitas rojas. Automáticamente se sonrojó y dio la vuelta a la figurita de arcilla.
Esto parecía ser el principio de una extraña cadena.
Taxaaaan! Les gustó? Tengo mis esperanzas puestas en esta historia realmente.. creo que si lo intento puede resultar un buen proyecto ^^
Espero que mes gustase y si es así que dejen reviews ^^ recuerden que no muerdo jajaja
