Dis: Nada me pertenece, es de sus respectivos creadores.
Después de mucho tiempo, nuevamente me aventuro por estos lados, con un escrito sobre una pareja clásica.
Esto es lo que yo llamo un "ejercicio narrativo", me planté frente a mi celular (mi libreta de ideas inseparable) y empecé a dejar fluir la creatividad, me propuse narrar los sentimientos del protagonista de la manera más bella posible, echándole mano a mi léxico adquirido con las lecturas de años, les toca ustedes juzgar qué tal me ha quedado ;)
Stan llora, llora como si su vida se acabase en ese instante, oculta el rostro entre las rodillas y solloza con fuerza, sufre, siente, ya no quiere abrir los ojos, desprecia todo y se siente como nada, el mundo es injusto, la realidad es injusta, todo es amargo y vacío a su alrededor, no quiere seguir respirando ese aire que se siente como vidrio molido arañando su garganta, la vida le sabe a veneno impío y quiere desligarse de ella.
Las palabras ajenas le suenan como declaraciones huecas que sólo vuelven más obvia su miseria, ella lo dejó y sabe que esta vez es la definitiva, no hay más posibilidades, Stan lo sabe, el manto cruel de la soledad se le amarra al cuello como una certidumbre demoniaca, el recuerdo de ella se le clava cual estaca de plata en el corazón; Wendy lloraba, sus ojos tenían la pena culposa de un adiós inevitable, su voz temblaba mientras explicaba por qué el amor se había marchitado en su corazón de doncella, cual condolencia inútil le prometió su amistad ¿para qué? Su lástima sólo extendería más la agonía de las venas sangrantes de un pasado irrecuperable, sólo quiere que lo dejen solo en su martirio.
Aprieta los puños y la mandíbula con la impotencia corriendo en sus venas, el amor insiste en golpearle el rostro y él está exhausto de ser su bufón, suplica entre el llanto un momento de sosiego, una señal de paz, una luz de esperanza.
Es entonces cuando siente aquel peso en su hombro, su mirada se levanta ante el sonido familiar de una voz que reconocería entre las multitudes más tempestuosas, se topa con una mirada verdosa y preocupada, Kyle le habla pero él no procesa las palabras, se sabe anonadado porque siente en su mente la materialización de una epifanía.
Kyle le pide, suplica, ruega una acción simple y él obedece.
Sonríe.
Sonríe porque la vida le ha dado un obsequio, sonríe porque al fin ha entendido los caprichos de Eros, Wendy nunca fue la indicada, él sí...
Sonríe porque sonreírle a Kyle es sonreír a lo bueno, a la confianza, la hermandad, el compañerismo, y el perdón es sonreír a la comprensión y la paciencia, la cercanía y el aprecio, es sonreír a las diferencias que fueron olvidadas, los errores que fueron enmendados, las heridas que fueron sanadas y las traiciones que fueron perdonadas, es sonreír hacia un pasado de aventuras y un futuro con potencial.
Sonreírle a Kyle es sonreír a la vida y la muerte, la luz y la sombra, lo bueno y lo malo.
En resumen...sonreírle a Kyle es sonreír para la que persona que ama.
¿Y bien? ¿les gustó? ¿no les gusto? Me he ido por un escenario bastante clásico y le he dado mi visión del momento, cualquier comentario que deseen emitir puede ser puesto en esa sección para dejar reviews, es gratis :3
