#YuruuriWeek #YuruuriWeek2017

Día 1: Confesión

Las batallas

I

Corría sin aliento, pero eso ya no arreglaría nada, seguramente estaba furioso. La paciencia no era una de sus virtudes, ¿tal vez debería detenerse a comprar algo de comida?, eso lo retrasaría más, aunque mejoraría el humor de quién lo esperaba. El celular sonó interrumpiendo la decisión.

- ¿Dónde diablos estás cerdo?

- Lo siento, no escuché mi alarma y ...

- No quiero excusas, llevo diez minutos parado como idiota esperando ¿sabes que esas locas pueden aparecer en cualquier momento? No es seguro para mí estar en un lugar público. Sí no llegas en dos minutos, me voy y arréglatelas como puedas.

-¡Qué malo! Tú te ofreciste a mostrarme el vecindario, y ahora me dejas.

Yuuri acababa de mudarse, estuvo viviendo un tiempo con Viktor pero no quería abusar; además lo emocionaba la idea de tener su propio departamento. La búsqueda no fue fácil, su presupuesto era limitado. Terminó muy cerca del lugar donde la federación rusa alojaba a los atletas profesionales, y futuras promesas del patinaje, que provenían de otras partes del país. Por eso cuando lo mencionó en los entrenamientos, Yurio dijo que él le daría un tour por los alrededores, eso lo sorprendió no esperaba tanta amabilidad del adolescente. Se quedaron de ver en la estación más cercana para ambos, pero Yuuri tenía muchas cosas que acomodar así que se durmió bastante tarde, claro que eso no pasaba por la cabeza del jovencito.

De algún modo llegó a tiempo, y al verlo no pudo evitar dirigirle su mejor sonrisa, él apartó la vista. Yuuri se avergonzó, odiaba ser incapaz de controlarse cuando se trataba de Yurio.

-¿Y bien, por qué tardaste?

- Tuve que ordenar mi departamento.

- ¿Ordenar qué? Es sólo un cuarto y tienes pocas cosas.

- Recibí muchas regalos de los chicos, ya sabes por la mudanza.

- ¿De todos?

- Sí, incluso Yakov. Pichit-kun, Chris y Minami-kun lo enviaron, estoy muy consentido - lo último lo dijo otra vez con su radiante sonrisa. Notó como Yurio caía en cuenta de que él no le había dado nada. - No te preocupes, con lo que haces hoy por mí es más que suficiente.

- Claro, mi tiempo es oro.

- Hai, hai.

- ¡Oi cerdo que clase de respuesta es esa! manejo bien el japonés.

- De acuerdo lo tendré en mente -dijo tratando de no reír.

Yurio hizo un excelente trabajo como guía, organizó el recorrido de tal forma que no dieron ninguna vuelta innecesaria, y terminaron justo donde empezaron. Se despidieron, Yuuri llegó muerto, pero feliz de haber pasado la tarde junto al chico que le gustaba. ¿Cuándo se dio cuenta de sus sentimientos?, no estaba seguro tal vez después de ver su programa libre en el GPF. Era obvio el esfuerzo y la pasión que Yurio dejó en esa rutina, parecía estar patinando para alguien en particular. Ya lo admirada y apreciaba desde su tiempo juntos en Hasetsu, pero lo que el pequeño provocaba en él, cambió drásticamente desde ese momento y ni hablar de la gala. Lo negó y evitó pensar sobre ello todo lo que pudo, al final tuvo que admitirlo.

- Estoy perdidamente enamorado de Yuri Plisetsky- decirlo lo sonrojaba hasta las orejas. Aceptarlo fue difícil, pero no más que el siguiente paso; sabía que si no se lo decía tendría que cargar con esos sentimientos por un largo tiempo. Quería mantenerse en contacto con él por el resto de su vida, así que debía confesarse. Lo mejor era ser rechazado antes de que su amor creciera, la decisión estaba tomada. Y se acercaba una fecha que le venía como anillo al dedo: 14 de febrero; le daría chocolates, junto con su declaración, él lo rechazaría sin muchos gritos - cruzaba los dedos- y todo volvería a la normalidad, sí era lo mejor. No, no, no aún faltaba demasiado ya no resistiría guardarlo más, era muy obvio. Viktor ya lo sabía, un día antes de dejar su apartamento sacó el tema.

- Yuuri, dime la verdad hay algo que no me has dicho ¿cierto?

- A veces odio ser tan fácil de leer.

- No para todos - sonrió pícaramente-.

- ¿Prometes mantenerlo en secreto?

- Mmmm... no lo sé, estoy enojado porque nos abandonas. Makkachin va a extrañarte mucho, cuando al fin dormíamos los tres juntos -soltó un dramático suspiro-.

- Entonces no lo diré.

- Está bien, lo prometo.

- Quiero vivir sólo porque... ya es hora de que sea independiente y junto a ti nunca va a pasar, me cuidas demasiado.

- Y yo pensaba que era porque te gusta Yurio y planeabas llevarlo a tu departamento para mostrarle tu Eros.

Yuuri primero se puso todo blanco después todo rojo, al final intentó responder, Viktor lo interrumpió.

- Eres divertido - dijo riendo -, tranquilo justo ahora no planeo compartirte, se viene una temporada muy intensa y preferiría que no tuvieras distracciones. Aunque si decides hacer algo, cuentas con mi apoyo. Tengo muchas ganas de ver a Yuuri enamorado sobre la pista - su travieso guiño tranquilizó al japonés.

- ¿Cómo lo supiste?

- ¿Cómo habrá sido? -Viktor tomó su barbilla fingiendo reflexionar-.

- ¡Viktor!

- Creo que fue por tus lindos sonrojos, cuando son a causa de él son más intensos. Es muy sutil, pero Mila y Georgi no son nada lentos, tienes que controlarte.

- ¿Controlar mis sonrojos? ¿Eso siquiera es posible? -dijo muy preocupado- ¿Sabes cómo hacerlo? ¿me enseñas?

- No quiero, me gusta mucho el Yuuri ruborizado.

- Juegas conmigo.

- Te lo dije estoy molesto, ¿cierto Makkachin?

- ¡Wan,wan! -soltó el poodle-.

- ¿También tú? Lo siento, vendré a visitarte. Y correremos juntos por la mañana ¿si? - como respuesta Makkachin se lanzó sobre él para lamerlo- ¡Gracias, eres un buen perro!

- Yo te perdono si también te lanzas sobre mí- dijo Viktor, Yuuri y Makkachin se miraron unos segundos para después abalanzarse sobre el ruso. No había otra manera de irse, lleno de risas y mucho cariño. Viktor era realmente importante en muchos aspectos de su vida, lo quería mucho.

Recordar aquello, estando solo en su propio departamento era nostálgico. Estar con Viktor y Makkachin se había convertido en algo tan natural que ahora le pesaba un poco su decisión.

- Que mal, de verdad estoy muy consentido- pensó Yuuri.

Los días pasaron vertiginosamente, desde que Yuuri se unió al equipo ruso la convivencia era más cálida, eran como una familia que ante visitas se comporta mejor, pero no quería decir que fingieran apreciarse, era sólo que la presencia de alguien como Yuuri, consoliador y amable por naturaleza, invitaba a la paz. Pero el ambiente infantil no se iba, Mila molestaba todo el tiempo a Yurio; se decidió adoptar el apodo para evitar confusiones, el único que no llamaba así al joven atleta era Yakov, después de todo utilizaba Yuratchka mucho antes de la aparición del japonés. Viktor también impregnaba el lugar con su aura alegre y juguetona, pero ahora casi toda su atención iba dirigida a Yuuri, aunque no dejaba pasar la oportunidad de enfadar a Yurio.

En una de sus frecuentas salidas después del entrenamiento, los chicos terminaron interrogando al pobre de Yuuri, fue Georgi quien inició todo.

- ¿Yuuri has encontrado a alguien que te guste?

- ¿Cómo dices? - Yuuri estaba bebiendo tranquilamente un chocolate caliente, la sorpresa lo hizo derramar un poco.

- Sí, yo también lo noté - Mila lo miraba inquisidora-.

- No sé de que hablan, enserio - Yuuri lo dijo tratando de sonar convincente-.

- Es evidente, tu programa corto te delata. Soy un experto sintiendo emociones, y lo que transmites, o mejor dicho, para quién lo haces cambió.

- Cierto, cierto. Ya no es para Viktor, ahora piensas en alguien más - Mila estaba al borde de la silla- Vamos, cuéntalo.

- Chicos imaginan cosas, soy el único en la cabeza de Yuuri - Viktor trató de salvarlo aferrándose a él-.

- Ni lo intentes, estoy con la reina del drama. Yuuri está enamorado - Mila insistía-.

Yuuri dirigió su mirada a Yurio, lo hizo por unos segundos. Eso bastó para responder a la interrogante, ambos lo captaron de inmediato. Afortunadamente Yurio era lento para esa clase de cosas, ni siquiera se dio cuenta de que Yuuri lo miró; estaba realmente interesado en las especulaciones de Mila y Georgi.

- Vamos cerdo, suéltalo y has que esos dos dejen de comportarse como niños - quiso sonar indiferente, falló estrepitosamente-.

Mila, Georgi y Viktor suspiraron al unísono. Yurio puso cara de no entender porque la reacción de los viejos.

- Dejémoslo así Yuuri - habló una seria Mila- te deseo suerte, la necesitarás.

- Deberías considerar decírselo eso haría tu actuación todavía más hermosa, y yo no hago cumplidos a la ligera - Georgi le cerró un ojo dando por terminado el tema-.

- ¡Gracias chicos! - un aliviado Yuuri los miró conmovido-.

- Entonces nos vamos, Georgi prometió presentarme un amigo y se hace tarde.

Ambos se despidieron con un efusivo abrazo a Yuuri, y se marcharon dejando su parte de la cuenta.

- ¿Qué demonios? Primero atosigan al Katsudon con preguntas y luego se van sin obtener respuesta - Yurio sonaba decepcionado-.

- Suficiente, también hay que irnos. - Viktor no soportaría por mucho lo denso de su compañero.

El equipo ruso se alistaba para el campeonato europeo, Viktor y Yuuri se quedarían, el regreso del campeón estaba en preparación. Yuuri reflexionó acerca de lo sucedido, ya no esperaría más; si era rechazado, algo que esperaba, tendría tiempo de reponerse. Así que al termino de la práctica, le pidió a Yurio acompañarlo al parque cercano. Un tanto extrañado, el joven aceptó.

- ¿Por qué el misterio cerdo?, ¿tienes una sorpresa antes de irme? - Yurio reflejaba genuina emoción-.

- Tal vez no te guste- Yuuri estaba claramente, hasta para el despistado de Yurio, preocupado.

- Viniendo de ti hay una gran probabilidad- lo dijo intentando romper el pesado ambiente -.

- ¿Recuerdas que Mila y Georgi estaban molestándome sobre estar enamorado?

- Sí, fue de lo más raro parecían muy seguros y sin embargo dejaron el tema muy fácilmente. ¿Y qué con eso?

- Tenían razón.

-Vaya- decir que se sorprendió era poco-. Si quieres mi ayuda con eso déjame decirte que...

- Para nada, serías el menos indicado.

- Oi cerdo, ve al grano - dijo algo ofendido-.

-Aquí vamos - era el suspiro más profundo que había hecho en su vida -. Me gustas Yuri Plisetsky - lo dijo casi balbuceando, su cuerpo temblaba, por instinto cerró los ojos al terminar. Los abrió lentamente y miró su rostro; estaba perplejo.

- ¿Quieres besarme y acostarte conmi...?

- ¡Noooo! - le tapó la boca tan rápido como pudo-. Bueno sí, lo he imaginado, pero no es lo único que quiero hacer contigo. Cielos Yurio, hablo de salir y conocernos mejor.

- Eso lo hacemos todo el tiempo.

- Sabes a lo que me refiero, deja de ser malo y responde - la ansiedad se apodero de él-.

- Yuuri yo...

- Hey, ¿por qué escaparon? Nos dejaron todo el trabajo de ir por las... proviciones- Viktor supo que era un mal momento-.

Mila y Georgi aparecieron detrás suyo cargando unas repletas bolsas de víveres.

- ¿Viktor les dijiste sobre la cena?

- Por supuesto, creo.

- Claramente no lo hiciste, mira sus caras- Mila alzó los hombros como disculpándose con Yuuri-.

- ¿Vienen? Se me ocurrió organizar algo pequeño para desearles buena suerte en la competencia, todos dormiremos en mi casa hoy- la sonrisa de corazón era imposible de rechazar-.

- Suena divertido, vayamos Yurio.

- Uh... sí.