Alguien debía implementar una ley contra chicos graciosos, de lentes y cabello alborotado; alguien debía acabar con todos los que cumplieran con esa descripción, incluyéndolo a él:-Potter- gruñó Lily.

La prefecta de Gryffindor, Lily Evans, alumna modelo, mascota de McGonagall y premio anual, caminaba a pisotones, llevaba los puños firmemente apretados a cada lado de su cuerpo y sus ojos irradiaban furia por debajo de esa capa de chocolate líquido.

Sin darse cuenta llegó frente al retrato de la Dama Gorda y entre dientes soltó: Wadiwassi-

En cuanto entró a la sala común las mirada se posaron en ella, sin inmutarse siquiera escaneó la habitación y justo delante de la chimenea estaba Potter jugando gobstones con Remus.

Si había algo que lily no entendía era como Remus Lupin se juntaba con semejante piltrafa humana…el psicoanálisis de Remus se vio interrumpido cuando escuchó su risa, ESA risa…ESA MALDITA RISA

Los ojos verdes de la prefecta se posaron en el rostro del chico esperando hasta que ese sujeto guardara silencio: tuvo que esperar demasiado.

-¿Qué te pasó, Evans?- preguntó James socarronamente.

-Eso quiero saber, Potter- contestó la pelirroja caminando hacia el y fue justo esa acción lo que hizo que los demás regresaran a lo suyo- Curiosamente cuando entré al baño de prefectos esto- señaló el chocolate en su cabello- me cayó encima…- comenzó a golpear el suelo como quien lleva el ritmo de una canción- Explícate- exigió al fin

-No se de que me hablas- dijo el chico repentinamente serio.

-Si que lo sabes, solo tu considerarías esto gracioso-

-También mis amigos- se burló el chico y Remus, por alguna extraña razón, se encogió en su asiento. Lily no contestó, pero el cerebro de James no dejaba de atar cabos y comenzó a estudiar a sus amigos, sus ojos se detuvieron inmediatamente sobre Sirius para después mirar hacia Remus.

-Explíquense- exigió, pero Remus pudo traducirlo como un "explícate" dirigido a él: Sirius jamás se delataría frente a un prefecto que no fuera él.

-Pues, verás James- el licántropo carraspeó- los chicos querían jugarle una broma a Quejicus y sabemos de buena fuente que todos los sábados toma un baño después de ir a la biblioteca y bueno…- miró a Lily- en serio lo siento, no era esto lo que planeábamos Lily.

El pedestal en el que Remus estaba por ser el único de los amigos de James que era decente se cayó en ese instante. Además se suponía que Remus como prefecto no podía romper las reglas (no es que los otros pudieran) y el solo saber que él había accedido a preparar algo tan cruel contra alguien que nada les hacía "bueno no siempre" le hacía rabiar.

-Bueno, esto es culpa tuya- declaró al fin Lily.

-¿Mi culpa?- replicó James escandalizado.

-Por supuesto, tu eres responsable de toda esta sarta de locos-

-Ya los oíste, ELLOS organizaron esto solos-

-No te creo-

-pues como quieras, estoy harto de intentar convencerte-

La chica supo entonces que james no mentía

-de acuerdo –dijo Evans –Lo siento- murmuró

-No escuché lo último-

-No empieces de idiota-

-Es que tu nunca aceptas haberte equivocado-

-Imbécil- Lily se apresuró a salir de la torre Gryffindor con James detrás.

-No te hagas del rogar Prongs- susurró Sirius sarcásticamente después de que James desapareciera de la habitación persiguiendo a Lily.

-No sé por que se aferra tanto a Evans, ella no lo quiere- dijo Peter

-Eso es querido amigo- Sirius pasó un brazo por los hombros el pequeño Peter -porque en verdad la quiere…o está acostumbrado a lograr lo que se propone-

-Si tan solo fuera así con los estudios…- suspiró Remus

-Deja de juntarte con Evans- regañó Sirius

Antes de que Remus pudiera replicar, el retrato dio entrada a un james cubierto de chocolate.

-¿Participaste en una lucha grecorromana?- inquirió Black burlonamente.

-No…conseguí una cita- respondió James