Sentado aquí en mi despacho, recuerdo mis momentos de infancia.
Han pasado ya cuatro años desde que salimos de Hogwarts, vaya si ha pasado el tiempo.
No puedo creer lo cobarde que he sido todos estos años. Ocultándole la verdad.
La conozco desde los once años y desde entonces, aunque al principio no me di cuenta, me enamoré completamente de ella.
Todavía recuerdo perfectamente cómo la conocí. Mi primer día en Hogwarts. Harry y yo recién nos conocíamos en aquel vagón del expreso de Hogwarts. Y de pronto entró ella… aquella niña de cabello castaño e incisivos prominentes… quedé impresionado por unos instantes hasta que reaccioné para contestar a su pregunta.
Nunca imaginé que un troll en los baños de niñas haría que Hermione Granger, la mejor estudiante de mi año; Harry Potter, ''el niño que vivió''; y yo, Ronald Weasley nos hiciésemos inseparables.
Ahora estoy sentado frente a la chimenea de mi despacho, con un whiskey de fuego en la mano, recordando nuestra niñez y adolescencia juntos.
Se viene a mi mente aquella imagen de Malfoy diciéndole sangre sucia a Hermione en el segundo año. Recuerdo que en ese momento, la ira hacia Malfoy incrementó más. En aquel entonces no entendía porqué me había enfadado tanto, así que supuse que era por el echo que Hermione era mi mejor amiga.
Mi mente sigue recordando viejos momentos cuando todo era más fácil, mientras sostengo la carta que recientemente había recibido.
Y llegó el famoso Viktor Krum en cuarto año junto al Torneo de los Tres Magos. El motivo de muchas de nuestras peleas. Aquel ser que hace que me hierva la sangre cada vez que sé que le ha escrito a Hermione. Es la misma sensación que la que sentí al verla llegar al baile junto a Krum.
Me paro del confortable sofá de de mi despacho para servirme más whiskey de fuego. Miro alrededor y sonrío tristemente, ¿quién iba a pensar que Ron Weasley sería el presidente del departamento de juegos y deportes mágicos? Ni si quiera yo lo hubiese imaginado.
Agito un poco el vaso donde esta mi whiskey. Lo hago mecánicamente pues mi cuerpo está en mi despacho, pero mi alma y corazón están con ella.
Una lágrima cae sobre mi mejilla sin darme cuenta, todo esto es tan difícil, pero es todo culpa mía.
Bajo la mirada y sonrío un poco al recordar nuestro primer día como prefectos en quinto año. Por alguna razón no podía dejar de mirarla, no entendía el porqué. Esa mirada, el movimiento de su cabello al andar, su sonrisa… todo me tenía fascinado.
Un par de lágrimas más recorren mi rostro al recordar nuestro sexto año. Yo había aceptado mis sentimientos hacia ella ya en quinto año, pero como el cobarde que soy nunca le dije nada. Miedo al rechazo era lo que tenía, soy un estúpido.
El sexto año… tuve mi primera novia, aunque no fuese la que yo en realidad quería… y aún quiero.
Le echo más hielo a mi whiskey… lo sé, el alcohol no hará que este vacío, este dolor, esta presión que siento en el pecho se vaya. Sólo ella puede lograr que me sienta mejor, con una simple respuesta a una pregunta que nunca le hice.
No puedo evitarlo, más lágrimas recorren mi rostro al recordar ese día, no puedo evitarlo, simplemente no puedo. Todo es muy doloroso, y lo peor de todo es que este dolor lo provoco yo.
Las lágrimas son cada vez más al recordar ese día. Aquel día en el valle de Godric. Era nuestra segunda noche acompañando a Harry en su búsqueda de los horcrux.
Flash back
Estamos sentados Harry, Hermione y yo en la recepción de aquel motel.
-Ya es muy tarde y todos están yendo a dormir, mañana será otro día largo. Iré a la cama, buenas noches- nos dijo Harry, mientras se paraba de su asiento.
Escuché como se cerraba la habitación de Harry en el segundo piso.
Estábamos solos, era mi oportunidad para decirle, pero no podía.
-Ron… -dijo ella, algo cabizbaja y avergonzada.
-¿Si, Hermione?
-Ron… hay algo… algo que debes saber- no me miraba, miraba aquella alfombra vieja y polvorienta del motel.
-Dímelo- le dije sin imaginarme la sorpresa que me llevaría.
-Pues… Ron… no es el momento ni el lugar… pero ya no puedo más
Vi cómo una pequeña lágrima caía de su mejilla a la alfombra. Hubiera dado lo que sea porque ella no llorase.
-Lo que tengo que decirte… es que… -suspiró profundamente y me miró a los ojos-. Estoy enamorada de ti.
Las palabras tardaron en hacerme efecto, tardaron mucho diría yo. Estaba helado, esto era… era demasiado… impresionante…
-Hermione… yo… yo…-Fue lo único que pude decir.
Estúpido!-pensé-.dile lo que sientes! Pero no logré decirlo. Ella tomó eso como un rechazo y solo dijo:
-No me hagas caso- me dijo limpiándose nuevas lágrimas-. Debí imaginar que siempre me viste como tu mejor amiga, ¿no? Soy una tonta, olvídalo, ¿si? Me voy a dormir, buenas noches.
Vi cómo subía rápidamente las escaleras de aquel motel, frotándose los ojos.
-Hermione… yo… yo te amo- dije en un susurro cuando ya era tarde y ella había cerrado de un golpe la puerta de su habitación.
Fin Flash back
Ahora es incontrolable, más lágrimas recorren mi rostro. Ya ni el whiskey de fuego puede apaciguar el dolor que siento. Este vacío que sólo ella puede llenar… quiero tenerla cerca de mi, abrazarla…
Todo es culpa mía, ella me confesó lo que sentía en ese entonces y yo me quedé callado.
Nunca más volvimos a hablar del tema, ella se comportaba como si nada hubiese pasado.
Y ahora con esta carta entre mis manos… con el contenido de ésta… este vacío, este hoyo que tengo dentro de mi crece y mis esperanzas se desvanecen.
No podía creer lo que leía… esto… esto era imposible!
La leí muchas veces, pero era imposible negarlo.
-Eres un idiota Ronald Weasley, un completo idiota- me dije.
Sentía mis ojos hinchados y mojados en lágrimas, mi nariz roja y caliente, pero no me importa.
Esta carta me la había mandado ella, Hermione. Hacían meses que no nos veíamos por el exceso de trabajo. En dicha carta me comentaba que Krum… le había pedido matrimonio.
