DISCLAIMER: Star vs The Forces Of Evil no me pertenece, como siempre yo sólo hago un uso sano de sus personajes. De igual manera la imagen de portada no es mía, créditos a su creador respectivo.

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VENDAJE

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― ¡Hey Marco! ¿Cómo vas? ― Saludó la chica rubia ingresando como si nada por la ventana del segundo piso, donde se encontraba el cuarto de su ahora mejor amigo.

El chico, hasta ese entonces, se encontraba en su cama leyendo una especie de comic.

― ¿Star? ¿Qué haces aquí? ― Se sentó más recto para observar el reloj de su mesita de noche. ― Son casi las diez ¿No deberías dormir ya? ―

La chica, que venía en pijama sonrió después de quitarse algo de polvo y hojas del árbol que había trepado segundos atrás para llegar a donde su amigo.

― Iba a hacerlo, pero vi la luz encendida de tu cuarto así que quise venir y darte un vistazo ― Explicó con simpleza. ― ¿Cómo sigue tu pierna? ― Interrogó mirando específicamente la pierna izquierda. Donde recordaba se había golpeado al tropezar con las escaleras de la escuela, ese día.

Como un reflejo, el chico encogió la pierna, para alejarla de la vista de la rubia, pero ese acto sólo provocó que él hiciera una mueca.

La rubia rodeo la cama y se acercó. ― Fingiendo ser rudo ¿Eh? ― Le dijo en un tono algo serio. ― Qué bueno que vengo preparada ― Entonces se agachó y del interior de sus calcetas sacó un pequeño frasco y un rollo de vendas.

Marco la miró escéptico.

Ella se encogió de hombros. ― Lo sé… Pero así es más divertido ― Se subió a la cama. ― Ahora, déjame ver ―

Resignado, el moreno subió el filo del pantalón de su pijama para dejar expuesta su pierna, la cual tenía un rasguño bastante feo.

La chica cruzó sus piernas para más comodidad. Después abrió el frasco y del interior extraño una crema de color verdosa. Con cuidado la aplicó de arriba abajo en aquella herida.

― Solía correr de aquí allá cuando era niña ― Comenzó a decir.

― ¿Solías? ― Repitió irónico el castaño.

Ella sonrió por lo bajo. ― Mensaje entendido ― Y prosiguió con el ligero masaje. ―…Así que siempre terminaba con raspones muy feos… para curarme me untaban esta pomada ―

― Ya veo… ― Musitó él perdido ligeramente en las acciones de su amiga.

Ahora Star enrollaba con lentitud aquella venda de color blanco. Fueron unas cinco vueltas cuando la chica finalmente terminó.

― ¡Listo! ― Exclamó dándole una palmada al vendaje.

Marco se encogió ante el toque. ― ¡Auch! ―

Star sonrió con culpa. ― ¡Upps! ― Luego su rostro se iluminó. ― ¡Oh! ¡Falta el toque final! ― Exclamó.

Marco sólo parecía confundido.

Cinco minutos después…

― Me agrada la decoración ― Comentó el castaño algo avergonzado. Ahora sus vendas habían dejado de ser blancas para tener unos coloridos dibujos hechos a mano y con crayones. Cortesía de su rubia vecina.

Se veía tan feliz y complacida con su trabajo, que hacía que él se sintiera feliz.

― Gracias por vendar mi pierna, Star ―

Ella se encontraba acostada, sus piernas alzadas y al frente sus codos sostenían su peso sobre la cama. ― ¡Hey! ¿Para qué están los amigos? ― Comentó alegre.

De verdad ambos disfrutaban la compañía del otro.

N/A: ¡Yay, terminé! Bueno, creo que esto puede tomarse como parte del mismo universo de mi fic "Lluvia". Bien, espero que hayan disfrutado de esto.

¡Hasta la próxima!

070717