Reedición 6/2/2016:
¡Hola! Como saben, yo hice ésta historia hace más de medio año, siendo un OS que me gustó tanto que lo metí en la continuidad principal de mi multiverso MK.
Decidí darle retoques y convertirlo en un mini fic para contar un poco más como fueron las cosas con éste sexteto de guerreros.
¡Empecemos!
Capítulo Uno: Los Shaolin Regresan.
Shinnok había sido derrotado; sus fuerzas volvieron al Netherrealm y la Tierra fue salvada... pero los guerreros del bien no habían logrado aún su principal objetivo: rescatar a sus amigos caídos a manos de la invasión pasada de Shao Kahn.
En el Netherrealm, la derrota de Shinnok causó algunas luchas internas para determinar a su sucesor, quien fue el antiguo campeón de Mortal Kombat, Liu Kang. Por otra parte, Kung Lao empezó a sentirse raro, ya que empezó a recordar sucesos de su vida como ser vivo que se contradecían con lo que Quan Chi les dijo a ellos acerca de lo ocurrido en la última invasión. El monje del sombrero empezó a preocuparse por lo que descubrió, así que intentó salir a solas del Infierno, pero no podía. Esto comenzó una búsqueda de Kung Lao para poder limpiar su alma ensuciada por el nigromante y poder salir de aquel reino que tan malos recuerdos le daba.
Un día, luego de que Kung Lao matase a algunos demonios para seguir su travesía incierta, sintió una presencia siguiéndole; el monje pidió que se presente, a lo que éste se mostró y era nada más y nada menos que su primo menor, Kung Jin. El joven monje le dijo que venía a ayudarlo a salir de allí o moriría en el intento. Pasaron arduos días hasta que Kung Lao pudiese superar la culpa de las atrocidades que realizó bajo el mando de Quan Chi y Shinnok. Entonces, el monje shaolin se transformó en un agente de la venganza, dedicado a no darle tregua al mal y eliminar a cualquier amenaza de la Tierra. Sin embargo, había algo más que lo incomodaba.
Kung Lao sentía la pesadez de sus pecados aún, pero entendía que el tiempo curaría esas heridas. El tiempo lo ayudaría a ello, aunque eso no iba a salvar a su hermano del alma y primo lejano. Kung Lao quería salvar a Liu Kang.
Un día, Kung Lao se apareció en la fortaleza de las Fuerzas Especiales, donde estaban su primo Kung Jin, Takeda, Jacqueline Briggs y Cassandra Cage. El monje pidió hablar con su primo, cosa que le fue concedida por los militares del lugar en unos momentos; éste agradeció y se retiró con su primo a hablar a solas.
—¿Qué ocurre, primo?
—Jin, escúchame bien — dijo —, no puedo seguir así.
—¿De qué hablas?
—Sabes de que hablo — respondió —. No puedo seguir así; yo no puedo combatir el mal sin mi mejor amigo.
—Primo, él...
—¡Él es mi familia también! — exclamó Lao —. Jin, te quiero mucho y agradezco lo que hiciste por mí, pero necesito liberar a Liu Kang. Si pudiste hacerlo conmigo, yo lo puedo hacer con él.
—Primo, es el Emperador del Infierno.
—Sea lo que sea, lo salvaré, Kung Jin. Sólo venía a decirte que me ausentaré algunos días, o semanas; lo que sea necesario para salvarlo.
Kung Lao dio media vuelta y se fue, dejando sólo a Kung Jin, que no dudó en ir a buscar al primero a como de lugar, pero no iría sólo...
Kung Lao había llegado al Infierno; él sabía como y a donde ir. Decidido a no perder tiempo, el monje se tele transportó directamente al Castillo del Infierno, donde Liu Kang y Kitana estaban junto a sus amigos espectrales.
El monje se quitó el sombrero, decidido a hablar y hacer reaccionar a su mejor amigo y familia.
—Liu, soy yo, Kung.
—El traidor ha vuelto como una rata a su madriguera — respondió el monje.
—No es así — replicó Kung Lao —. He vuelto aquí por ti.
—¿Por mí, has dicho? — preguntó, riendo un poco luego —. ¿Qué te hace pensar que volvería contigo a la Tierra? Allí no soy nadie; aquí soy respetado y venerado como un señor. La Tierra sólo agradece a arpías teñidas y malos actores, con críos maleducados y personalidades irritables. Claro, volveré ya mismo a la Tierra — expresó sarcásticamente.
—Señor, ¿quiere qué lo matemos? — preguntó Stryker.
—Me da igual.
Automáticamente, Kung Lao fue rodeado por Stryker, Smoke, Sindel, Nightwolf y Kabal. Los cinco atacaron a la vez, pero se chocaron entre sí al haberse tele transportado el monje.
Kabal fue el primero en atacar a Kung Lao con la súper velocidad. Lao tal vez volvió a la vida, pero recordaba como se movían y la manera de ganarles a sus "amigos" espectrales.
Cuando Kabal estaba por llegar a donde Lao estaba, sacó sus garfios; el monje decidió girar sobre su eje, creando un tornado que chocó con el velocista, quien quedó aturdido. El monje shaolin apareció detrás del ex policía, tumbándolo al suelo con un agarre.
Nightwolf creó sus dos hachas características, lanzándola a donde el monje estaba ubicado, éste las destruyó arrojando su sombrero, el cual volvió hacia él y lo colocó en su cabeza. El shamán atacó con una embestida, aunque fue en vano, ya que Lao saltó por encima de éste y le propino un golpe lo suficientemente fuerte en la nuca, el cual lo tumbó inconsciente.
Stryker y Smoke asintieron, decididos a atacar ambos al mismo tiempo. El otro ex policía sacó sus pistolas y disparó a quemarropa, mientras el ninja de humo lanzó grandes bombas de humo, lo cual imposibilitaría a Kung Lao de ver los ataques... de no ser porque manejaba el viento.
—No me subestimen, guerreros de cuarta.
Kung Lao formó una ventisca en el salón, cuyo objetivo era claro: divisar el humo y las balas. Hecha la labor, Smoke cayó al suelo inconsciente, y el motivo fue el impacto de una Dive Kick de Lao en su cara. El rubio trató de atacar con sus manporras, aunque el monje lo esquivó, noquéandolo de un golpe al cuello.
Por último, estaba Sindel, quien no tuvo tiempo a atacar, ya que el monje le propino su técnica "Whirlwind Kick" — la cual consiste en atacar a su oponente con una patada voladora, mientras gira como un torbellino —; seguido de ello, el monje lanzó su sombrero, el cual partió el cráneo de la mujer. Kung Lao corrió hecho una bestia, tomando de los hombros a Sindel y arrojándola al suelo, provocando que su columna se rompiese. Para finalizar, mientras Sindel se levantaba, Kung Lao tomó su sombrero y se tele transportó, para darle un rodillazo en el torso mientras ésta estaba suspendida.
—Smoke fue un buen hombre y peleaba por la justicia; Nightwolf era mi amigo; Stryker y Kabal no los conocí, pero peleaban para la justicia — mencionó —. Ella, en cambio, merece la muerte por asesinarlos a ellos y a ti, Kitana — comentó, arrojando su sombrero al suelo, que comenzó a girar como si fuese una sierra —. Y yo sé la daré.
Cuando Kung Lao tomó a Sindel y ésta empezó a gritar de dolor por el corte que le hacía el sombrero, Kitana y Liu Kang intervinieron.
Kitana arrojó sus abánicos, logrando que el monje libere a su madre. Ésta quedó inconsciente, de todas formas.
—¿Qué? ¿Ambos quieren pelear? Sólo vine por ti, Liu Kang; princesa, tendrás que esperar.
—¡¿Esperar qué?! ¡Tú vas a morir por habernos traicionado!
—¡No! ¡Ustedes están mal! — repuso el monje —. Nosotros servimos siempre al bien, pero ése maldito de Shinnok nos transformó en sus monos sin alma ni voluntad. Kung Jin me abrió los ojos; me hizo ver mi error y la verdad.
—Patrañas — dijo el emperador.
Si bien Kung Lao no tenía problemas en derrotar a Kitana, el asunto con Liu Kang era otro. Kung Lao no deseaba pelear contra Liu Kang, ya que venía a salvarlo, no a matarlo. Por ése motivo, la pelea se resumió en Kung Lao esquivando golpes de Liu Kang y Kitana, hasta que fue derrotado por un mal cálculo.
El rey le dijo a su reina que prepare todo, porque habría una ejecución en el Infierno en la próxima hora...
Sentado en su trono, Liu Kang —que tenía al lado a Kitana en el trono de ella — les contó a los demonios presentes del Infierno que ocurrió: Kung Lao los "traicionó", yéndose a la Tierra y queriendo volver por él; sin embargo, "su rey" lo derrotó y encadenó para asesinarlo en público. Esto serviría para aquellos que aún creen en poder derrocar al Rey Liu Kang y sus verdaderos hombres de confianza.
Encadenado, Kung Lao no podía escapar. Triste por no poder ayudar a su mejor amigo y los amigos de éste, Kung Lao cerró los ojos, esperando lo peor.
—¡No voy a perder a mi primo de nuevo!
Kung Lao abrió los ojos, sorprendido al ver a Kung Jin con un verdadero ejército de guerreros; a su lado estaban las familias Cage y Briggs; Takeda y Kenshi; Sub-Zero y Scorpion; y ejércitos del Lin Kuei, Shirai Ryu y Fuerzas Especiales. El monje de cabello largo arrojó una flecha a Liu Kang, quien la evaporó con unas llamas.
—¡¿Quieren guerra?!, ¡les daremos guerra!, ¡ATAQUEN!
Jax y Johnny Cage fueron a combatir a Liu Kang; Kitana fue a luchar contra Sonya; Smoke contra Sub-Zero; Scorpion contra Nightwolf; Kabal y Stryker contra Takeda y Kenshi; Sindel contra Cassie y Jacqui y los ejércitos lucharían contra los demonios presentes.
Por otra parte, Kung Jin fue a liberar a Kung Lao de manera rápida. El viejo monnje le agradeció al joven, quien respondió con un reprendimiento por no hacerle caso cuando le dijo.
Jax se mostró confiado, pero fue fácilmente derrotado por el emperador Liu Kang, quien lo venció de un sólo golpe. Johnny fue más precavido, lanzándole una lluvia de golpes a la cara, las cuales no le hicieron nada. El emperador tomó a Cage del cuelo y arrojó al suelo, dejándolo tumbado.
Kitana y Sonya se batieron a duelo, aunque éste no duró mucho, debido a la vejez de la teniente Blade contra la experiencia de la emperatriz del Infierno. Kitana le propinó una lluvia de golpes a Sonya, dejándola moribunda. Cuando la zombi iba a liquidar a la terrestre, recibió dos flechazos en la cara, cuyo impacto provocó una explosión en las flechas. Kitana quedó débil en el suelo.
—Gracias por salvarme, Jin — agradeció Sonya, que fue levantada por el aludido.
—Ve a levantar a Jax y Johnny; yo me encargaré de Liu Kang con Kung Lao.
La rubia asintió, dejándole la lucha al joven shaolin y su antiguo amigo.
En tanto, las demás luchas ya habían tenido ganadores: los guerreros del bien derrotaron a los guerreros del mal, aunque los demonios, ninjas y soldados se seguían batiendo a duelo duro. Enfurecido al ver esto, Liu Kang paró a los shaolin y dio un potente grito, seguido de una proposición.
—Los desafío a todos ustedes a luchar contra mí. Ninguno podrá ganarme.
Enfurecido, Takeda atacó a Liu Kang con sus látigos, siendo repelido con una potente bola de fuego a la cara. El emperador saltó por los aires y le dio su Bycicle Kick a Jacqui Briggs, seguida de una Flying Kick a la cara, noqueándola.
Cassie atacó junto a Sonya y Johnny, pero ninguno pudo conectarle un golpe certero al emperador, quien durmió los músculos del trío aplicándole golpes de presión.
Jax, Jacqui, Sub-Zero y Scorpion atacaron con proyectiles, en tanto Kenshi utilizaba avatares de sí mismo con su poder. Kang no sólo río, sino que pidió un ataque "de verdad". El antiguo monje formó una bola de fuego gigante, que arrojó al quinteto; Kenshi creó un escudo, el cual los protegió de una muerte, pero apenas pudo amortiguar la fuerza del ataque. Los cinco quedaron abatidos.
—Sólo quedan ustedes dos, Kung Jin y Kung Lao — vociferó —; sus amigos dieron lástima, ¿podrán darme un pequeño golpe, aunque sea? — preguntó en burla.
Ambos se miraron y atacaron con proyectiles, que el monje esquivó. Kung Lao atacó con un tornado de fuego; en tanto, Kung Jin lanzó tres flechas en simultáneo hacie el monje, quien las evadió con una patada mariposa. Kang formó dos bolas de fuego, las cuales se dirigieron una a cada uno de los combatientes. Estos los esquivaron a duras penas, manteniéndose en pie.
—Eso estuvo cerca — mencionó el más joven de los monjes.
—¡A pelear, Liu Kang! — exclamó Kung Lao, arrojándole su sombrero.
Kung Lao vio que el sombrero golpeó a Liu Kang, mas no le hizo un leve rasguño. El monje más anciano tomó su arma y la colocó en su cabeza; el emperador corrió y le propinó una patada voladora en la cara, tal que Lao cayó al suelo. Kung Jin atacó a Liu Kang con una patada voladora, cuyo resultado fue sólo provocarle un pequeño rasguño.
—¿Es lo mejor qué tienen? Que pena — respondió Kang, tomando a Kung Jin del rostro y estrujándolo con toda su fuerza.
—¡Jin! — gritaron los guerreros del bien, quienes estaban en el suelo.
—¡No permitiré qué mates a mi familia!
El sombrero de Kung Lao volvió a impactar en Liu Kang, pero ésta vez quedó incrustado en el brazo que Liu utilizaba para presionar la cabeza del joven monje. Enfurecido, Liu Kang lanzó lejos el sombrero y atacó a Kung Lao con una gran bola de fuego. Sin poder concebirlo, el monje shaolin recibió el ataque de lleno, pero se levantó rápidamente. Además, Kung Jin arrojó una potente bola de fuego en la cara a Liu Kang; lo único que pudo hacer fue mirar al dúo de guerreros.
El combate proseguía de manera dolorosa para los primos, quienes estaban siendo repelidos por el Emperador con suma facilidad, pero estos seguían levantándose y tardaban cada vez más en caer, comenzando a darle cierto temor. Todo esto se vaticinó cuando Jin arrojó una flecha y Lao su sombrero, logrando impactar uno en cada brazo del Emperador, quien se arrodilló herido. Éste veía no sólo la sangre de ambas heridas brotar, sino a los Kung combatiendo contra sus súbditos y reina Kitana sin parar. El resto de las Fuerzas Especiales y aliados yacían moribundos en el suelo, pero el ver a aquellos dos combatir con tanta tenacidad y alma que algo en él estaba naciendo: la duda en si estaba haciendo o no lo correcto. Y aunque quería evitarlo, sabía que esto sólo traería a alguien.
Parece que lo has comprendidos, Dark Kang dijo una voz en su cabeza. La voluntad de mi familia ha generado la duda en tu corazón. La duda que me dejará salir de aquí
—¡¿Liu Kang?! — exclamó en voz alta, causando las miradas atónitas del resto —, ¡¿qué haces aquí?!, ¡debiste desaparecer cuándo Quan Chi me creó!
Eso nunca podría pasar, ya que estamos conectados en alma explicó. No importa cuanto lo intentemos, sólo podemos destruir al otro en combate, Dark Kang prosiguió. Cuando tú dudas, yo me fortalezco. Al ver a Kung Jin y Kung Lao demostrarte tu error, dudaste y mi corazón se fortaleció.
El cuerpo de Liu Kang empezó a emitir un aura de distintos colores que confudieron a los presentes. El emperador del Infierno tomó su cabeza, iniciando un griterío desesperado. Impresionados, comprenderían el porque el aura apareció.
El aura mencionada se materializó en un cuerpo, el cual era de Liu Kang, pero no el Liu Kang que veían, sino, uno que les recordaba al que murió veinticino años atrás. El monje shaolin de fuego abrió sus ojos y sonrió, provocando que se asuste un poco el emperador del Netherrealm.
—¡Liu Kang! ¡¿Cómo puede haber dos Liu Kang?! — preguntó un atónito Smoke.
—No somos dos; sólo uno de nosotros puede seguir vivo.
—¡Sí! ¡Y seré yo! — bramó el emperdor, lanzando una llamarada de fuego hacia el monje.
Liu Kang detuvo las llamas con su mano izquierda, destruyendo las llamas al tocarlas El monje clamó que él único muerto de ambos sería el emperador. A continuación, el monje corrió a toda velocidad, mientras cargaba su puño derecho de poder.
—¡Golpe del Legendario Rey de los Dragones!
Al llegar a su enemigo, el puño traspasó el pecho del emperador, apareciendo un dragón gigante de fuego, el cual consumió al Emperador Kang y lo mató para siempre.
—¡Desaparece junto con las injusticias que has hecho en mi nombre! — comentó el chino.
—¡Liu, estás de vuelta! — vociferó de felicidad Kung Lao.
—Sí, y ha sido gracias a ti y a Jin; mi familia.
—Tendremos que armar un frente en común — propuso Kitana; el resto aceptó.
—¡No armarán nada!
Liu Kang formó una espiral de fuego, la cual quemó viva a Kitana, destruyéndola. Los guerreros del bien quedaron impresionados ante la actitud del monje, quien decidió explicar exactamente porque destruyó a su "amada".
—Kitana no es la que creen — dijo —. Ninguno de ellos lo es — siguió —. Les contaré exactamente porque yo sí pude volver, pero ellos no pueden hacerlo.
Cuando Quan Chi trajo mi alma al Infierno, no pudo convertirme en un espectro como lo hizo con mis amigos. Los muchachos no tenían algo que yo sí poseía: un deseo de justicia. Los muchachos tenían falencias o miedos al momento de morir, mientras que yo mantenía esa determinación de seguir adelante y vengar a los que murieron por la estúpidez de Raiden.
Shinnok propuso algo: crear una especie de "alter ego" mío con sólo mis malos recuerdos y mi apariencia llena de cicatrices. Pudieron lograron y ése era el Liu Kang que veían. Sin embargo, él tenía un defecto: si dudaba, yo me fortalecería y saldría para reclamar mi identidad. Durante veinticinco años, esperaba a que alguien hiciera dudar a Dark Liu Kang y salir, pero no pasó nada; es más, él se fortalecía más y más. Pero todo cambió con la derrota de Shinnok.
Kung Jin intervino y se llevó a Kung Lao, logrando así una pequeña duda que iba aumentando. Durante la pelea de hoy, toda esa duda fue aumentando hasta el punto de fortalecer mi alma lo suficiente para salir de allí y combatir.
—Entonces, ¿tú estás muerto?
—No exactamente, Jackson Briggs. Estoy vivo; es más, soy más fuerte que antes.
—¡Espera! ¿Por qué me llamaste por mi nombre completo? Solías llamarme Jax.
—"Solía", tú mismo lo has dicho. Te volviste un cobarde y llegaste a decir que Raiden no me mató. Tú y los demás sabían de nuestro sufrimiento y nunca hicieron nada para salvarnos — comentó —, aunque no sé porque trajeron a ése idiota llorón de Scorpion — dijo —; por su culpa, ninguno de nuestros amigos tiene salvatoria.
—¡¿De qué estás hablando?! — preguntaron los demás.
—Como les acabo de decir: ellos murieron con muchas más falencias y debilidades que fortalezas; Kung Lao es un caso aparte, ya que Jin lo sacó adelante, pero Lao no podía dejarme atrás y vino por mí. La única forma de salvar de la muerte a nuestros amigos, era con Quan Chi vivo. Como Scorpion lo mató, ellos nunca podrán volver a la vida; esos que ven ahí son sólo malos reflejos. Ellos están vagando por la Tierra, en busca de poder descansar en paz.
—¡¿Estás culpándome por la muerte de tus amigos?! ¡Vengo aquí a reinvindicar mi error!
—Lo hecho, hecho está — mencionó el monje —. Te dejaré vivir con esa culpa; la culpa de que guerreros mejores y más dedicados que tú no están más. Vive con eso y desaparece de mi vista, Hanzo Hasashi.
Enfurecido por la ofensa, Scorpion sacó sus espadas y quiso atacar a Liu Kang, quien destruyó las armas al más mínimo contacto con su cuerpo. Posteriormente, un portal se abrió y Liu Kang mandó alli a Scorpion de un puñetazo en la cara. El monje atinó a preguntar si habían entrenado en el último tiempo, cosa que negaron, debido a la reciente invasión de Shinnok.
—Eso explica porque todos ustedes dieron pena contra Dark King Liu Kang — dedujo el monje —. No importa; les pediré que se vayan y se lleven a los heridos que sobrevivieron. Yo destruiré a todos los que quedan — dijo.
—No quiero perderte otra vez, Liu.
—No lo harás, Kung; quiero que te quedes conmigo. Te necesito a mi lado. Ahora y siempre, mi gran amigo.
—Primo... — musitó un asustado Jin.
—Estaré bien. Recuerda, Jin; estoy con la familia. Te dejamos el templo Wu Shi y el futuro de la Tierra; eres el mejor guerrero de la nueva generación.
—¡¿Cómo qué mejor guerrero?! ¡Yo derroté a Shinnok! — gritó Cassie Cage, enfurecida por las palabras de Kung Lao.
—Cállate, niña idiota — se metió Liu Kang, quien le lanzó una bola de fuego a la cabeza, quemando su cabello y dejándola calva.
—¡Mi hija! — exclamaron Johnny y Sonya
—Y los otros dos son un desastre — espetó el monje por Jacqui y Takeda, a quienes les arrojó bolas de fuego en sus entrepiernas —. Así no reproducen a más idiotas.
—¡Mi hijo! ¡¿Qué te pasa, Liu Kang?! — vociferó un furioso Kenshi.
—¡Mi niña! ¡Maldito seas, Liu Kang!
—¡LARGO! — bramó el monje —. O morirán también — aclaró.
—¿Y cómo podrías matarnos? — lo desafió Johnny Cage.
—Así — dijo, alzando su mano hacia arriba —. ¡Ejecución del Rey de los Dragones!
Una gran bola de fuego salió de la mano del monje, la cual salió materializada a los cielos; cuando esa bola parecía explotar, empezó una lluvia de fuego, la cual destruía a todo demonio presente, eliminándolos en un instante.
—¡Nuestros esbirros! — gritaron los zombies que alguna vez fueron guerreros del bien.
—¡Ahora siguen ustedes! — exclamó Liu Kang.
Mientras los guerreros se iban, Kung Jin quería quedarse, pero Cassie se lo llevó arrastrándolo por el suelo. Antes de irse, Liu Kang le contó a Kuai Liang que su hermano vive y está en el Himalaya; además, le pidió a Sareena que se quede junto a él y a Kung Lao. Kuai Liang le agradeció a Liu Kang por la información, quien le dijo que no busque a su hermano, ya que él irá a buscarlo cuando se sienta preparado.
A lo lejos, los guerreros del bien divisaron que Kung Lao decapitó a Sindel, partió en dos a Kabal y rompió el cuello de Stryker; mientras Liu Kang usó otra técnica, donde explotaron los cuerpos de Nightwolf y Smoke.
Por años, nadie supo nada más de ellos dos y Sareena…
Fin del Episodio Uno.
¿Qué detalles me estoy guardando? Pues si son atentos, hay cambios en la historia, como que eliminé el final de la misma. Ya verán porque en los próximos capítulos y cuando coloqué la nueva versión de Amores y Deseos.
¡Saludos!
