El resonar de los tacones contra el asfalto se mezclaba con el percutir de las gotas de agua y un lejano trueno. La mujer andaba con apresuro, casi corriendo. No quería, pero siempre que miraba hacia abajo y veía el lodo en sus Louboutin, no podía evitar apresurarse un poco más, aunque ya fuera en vano; ya estaban enfangados.
—Oh, ¡Por los cielos! —musitó entre dientes cuando apoyó la espalda en la puerta, empujándola para abrirla a la vez que forcejeaba con la maldita sombrilla, intentando cerrarla.
—¡Buenos días, Alcaldesa! —saludó la joven detrás del mostrador.
—¿Buenos días? —No pudo evitar virar los ojos. La joven la saludaba de la misma forma cada mañana, pero algo tenía ese día que cualquier cosa, lo más mínimo, la estaba irritando.
Ese día era todo menos bueno.
—Le gusta la lluvia aunque no tanto los truenos —explicó Granny poniendo los ojos en blanco también—. Imagínala así todo el día y yo no puedo tomar un café y salir de aquí. Por cierto, el café se enfrió, pero ahora prepararé otro. Solo estábamos esperando a que llegaras para que no se volviera a enfriar.
Regina asintió con una disculpa en los labios que nunca vocalizó. Era una mujer puntual para todo. Una mujer del hábito. Disfrutaba la rutina. Iba a Granny's tres días a la semana; siempre a las 7:30AM en punto. Ni un minuto más ni menos. Así había sido hasta un mes atrás cuando todo comenzó a salirse de sus manos… resultando en esto: que Granny tuviera que hacerle el café otra vez porque ya no era tan puntual como siempre, porque ni ella misma sabía a qué hora despertaría o a qué hora llegaría a Granny's.
Otro trueno resonó en la distancia y la sacó de sus pensamientos y miró a su alrededor. Un hombre tomaba un café en la esquina y una pareja mayor disfrutaba del desayuno mientras leían el periódico compartiendo los nuevos acontecimientos.
En Storybrooke, Maine no pasaba mucho. El crimen era casi inexistente, con la excepción de las bromas que hacían algunos adolescentes. La última "gran "noticia que hizo que varios le echaran un vistazo a un periódico fue cuando la elección para el puesto de Alcalde se anunció. Un puesto que Regina había ganado anteriormente por segunda vez. Ya la nueva elección estaba próxima y, este año, Regina estaba preocupada. A diferencia de los dos últimos años, ahora su rival, Gold, estaba decidido a tomar el puesto de Alcalde para saciar sus propios intereses.
—¿Se siente bien, Alcaldesa?
Regina sacudió la cabeza y le lanzó una mirada a la mujer que ahora estaba apoyada sobre los codos en el mostrador y la inspeccionaba con la mirada, apoyando la mejilla en uno de sus puños cerrados.
—Sí —contestó fríamente, comenzando a inquietarse—. ¿Cuánto tiempo, Granny?
—Un minuto.
—Ha estado llegando tarde. No es propio de usted —insistió con un tono suave, tal vez hasta preocupado. Regina no estaba muy segura.
—Me disculpo con Granny. No es mi intención darles trabajo de más.
Tragó en seco como forma de callarse a sí misma. ¿Acaso se había acabado de disculpar en voz alta? En el fondo era consciente de que Ruby y Granny se abstenían de preguntar de más. Preguntar sobre las ojeras que ya el maquillaje no podía ocultar, sobre el cansancio reflejado en su rostro y que ya no podía disimular. No importaba cuán impecable mantenía su imagen, que ahora con tacones cubiertos de fango, blusa y falda parcialmente mojada, sentía como si hubiera tocado fondo.
—Gracias —agradeció cuando sostuvo el vaso de café recién hecho.
Las campanas sobre la puerta sonaron e instintivamente las tres dirigieron la mirada hacia la entrada.
—Buenos días, Alcaldesa — saludó Gold con una sonrisa antes de mirarla de arriba abajo— ¿No tan buenas?
La indignación recorrió todo el cuerpo de Regina con la misma fuerza como el del trueno que parecía haber caído justo afuera y que hizo que Ruby diera un brinco.
—Buenos días, Gold —saludó entre dientes antes de hacer camino, abriendo la puerta y la sombrilla.
Sería un día muy largo.
Cuando su asistente la vio entrar, el joven corrió hacia ella para ayudarle con la sombrilla, escurriéndola y dejándola a la entrada antes de seguirle el paso, apresurado.
—Buenos días, Alcaldesa. Pospuse su primera reunión para las 8:30AM y llamé a "Los Hermanos" para que estuvieran en alerta de inundación. La zona tres perdió electricidad, pero ya Los Hermanos se están ocupando.
—Muy bien. —Al menos algo estaba marchando bien entre el caos—. Estaré en mi oficina hasta que el señor Renninger llegue.
—Alcaldesa —se apresuró, titubeando un poco.
Regina cerró los ojos e inhaló profundamente antes de detenerse y girarse hacia él.
—¿Qué más, Jim?
—La señorita Kathryn espera por usted adentro.
Regina le lanzó una mirada tajante.
—Intenté decirle que la esperara afuera, pero…
—Basta—. Abrió las puertas no antes de inspirar y exhalar con fuerza. Las cosas no podrían ser así de buenas esa mañana… tenía que estar ella.
—¡Buenos días, Regina!
¿Qué con todo el mundo diciendo eso? ¿Acaso no se han percatado de que el mundo se estaba cayendo?
Regina no contestó, sino que siguió de largo y se sentó detrás de su escritorio, apartando un mechón de pelo mojado de su rostro.
—Estás hecha un desastre —señaló la rubia moviendo la cabeza negativamente.
—Gracias por tu observación. —El sarcasmo era casi palpable en su tono.
Kathryn descruzó sus piernas y se levantó. No fue hasta ese momento que Regina notó la carpeta azul que sostenía en una de sus manos.
—Faltaste a la cita con el Doctor Dutcher.
—Es un incompetente.
—¿En serio? —Enarcó una de sus cejas, entretenida.
—Los resultados fueron negativos e insiste en hacer más pruebas innecesarias.
—Es lo que haría cualquier doctor. Sé que no te cae bien…
—Es un engreído y no confío en él.
Kathryn suspiró. Temía que esto pasaría.
—Siempre haces lo mismo. No pasará lo mismo que con la doctora Beverly. El doctor Dutcher ha tratado mi familia desde que tengo memoria. Es de confianza, Regina.
—Hasta que le ofrezcan una buena cantidad de dinero. Con las elecciones en camino no puedo arriesgarlo.
—Jim me contó lo que pasó el lunes.
Regina dejó de escribir en su agenda y la miró con fuego en la mirada. Tendría una seria conversación con su asistente.
—Ni siquiera mi asistente puede mantener la boca cerrada. ¿Deseas seguir cuestionando mi desconfianza?
—Quiero ofrecerte algo. —Se acercó al buró cuando Regina se mantuvo en silencio—. Quiero ser tu asistente hasta que termine las elecciones. Jim puede asistir con lo demás, pero yo me encargaré personalmente de ti.
Regina mantuvo la mirada fija sobre ella, considerando su propuesta.
—¿Tan aburrida estás?
—Creo que te he demostrado que puedes confiar en mí. Gold está usando to lo que pueda y si hace que el pueblo piense que no estás apta para la posición -aunque no sea cierto- sembrará la semilla de la duda.
—¿Qué estás diciendo?
—Qué tenemos que ver qué es lo que te está pasando, Regina. Me preocupas. Eres mi amiga.
—No había desayunado. El lunes… por eso me desmayé.
—¿También fue por eso la semana pasada? O el por qué estás llegando tarde todos los días. ¿Te has mirado en un espejo? Tienes ojeras, Regina. La gente comienza a darse cuenta que algo te está pasando.
Regina apartó la mirada, recordando la pregunta que le había hecho Ruby. Kathryn tenía razón, la gente estaba notando que algo no estaba bien… incluyendo Gold.
—¿Qué propones? Y que no involucre al Dr. Dutcher, por favor. No quiero volver a verle la cara.
—Pensé que dirías eso —sonrió y le extendió la carpeta azul.
—Este viernes tienes una reunión en Nueva York. El mejor equipo de diagnóstico está en Nueva York ahora. Aprovecharemos la reunión para que te hagas unos exámenes, ya hablé con la directora del hospital, es la Dra. Cuddy, la conociste en las elecciones pasadas.
—¿Lisa Cuddy? —Kathryn asintió.
—El equipo ya revisó tu historial y están interesados en el caso.
—¿Haz compartido mi historial médico? ¿Caso?
—Solo lo más reciente y general… y usé un seudónimo. Por ahora.
Regina se frotó la frente con los dedos, considerando la proposición.
—Solo un día —respondió y fue suficiente para hacer que su amiga sonriera.
N/A: Hola y bienvenidos a mi primer fic de SwanQueen! Disclamer, Disclamer: Los personajes no me pertenecen, en sí nada me pertenece. Solo estoy tomando los personajes prestados para mis ideas locas. Ya saben.
Este fic será un AU y como dice en la sinopsis, está 'ligeramente' inspirado por la serie de House. Los nombres de "Chase" y "Lisa Cuddy" serán usados. No es House, así que Emma no tendrá una personalidad de House 100%. Ya verán a lo que me refiero si siguen leyendo el fic :)
El fic será actualizado cada semana, a veces dos veces a la semana hasta que lo termine. Esto es 100% porque ya está escrito.
Como siempre espero que les guste y espero sus comentarios/criticas :).
