Prologo: Reencarnar


Morir para luego vivir, eso fue lo que me ocurrió, fallecí por culpa de un imbécil que no sabe de leyes y conduce ebrio.

Jo puta.

Suspire molesta, flotando en la nada, por culpa de aquel que me atropello, que acabo con mi vida, pero ignoro aquello por un llanto que llamo mi atención, mire a mi alrededor pro no había nada, hasta que una luz blanca me segó y yo comencé a llorar sin saber el por qué.

-¡Es una niña! - Escuche que gritaban con fuerza mientras me envolvían en una manta rosa, me calme solamente cuando llegué a los brazos de una hermosa mujer, quien me acurruco con cuidado y sonrió.

-Calma Sora-chan- Escuche que me decía, mientras una hermosa sonrisa se dibujaba en su rostro. —Mira Tsu-kun tu hermanita- Susurro aquella mujer y un hombre de cabellos rubios se acercaba con un bulto azul en sus brazos.


Dos años han pasado desde aquel momento, ahora Tsuna y yo celebramos nuestro segundo cumpleaños, estoy feliz de mantener todos mis recuerdos y de volver a reencarnar, aunque es en un mundo diferente, hace una semana atras me di cuenta en el mundo en donde estaba, nunca crei el poder reencarnar en Katekyo Hitman Reborn, pero se lo agradezco a quien sea que haya movido los hilos para colocarme en este lugar.


Ya han pasado cinco años y estoy cada vez más unida a Tsuna, es mi querido hermanito y siempre lo cuido ante todo, me volvi una matona en el jardín para así defenderse de quien lo molestan a el, no entiendo por que lo hacen, simplemente no lo hago, si Tsuna es tan condenadamente tierno, que hasta me da rabia cuando lo molestan de aquella forma, razón por la que siempre termino peleando, en detención y después siendo premiada por deliciosas galletas con chips de chocolate, galletas que Tsuna hace con ayuda de mamá, cosa que adoro.

-So-chan- Salí de mis divagaciones apenas escuche la voz de mi hermano mayor llamarme, despege mi vista del hermoso cielo azulada y fije mis castaños ojos en los de mi cielo anaranjado como me gustaba decirle a Tsuna.

-¿Si?- Pregunte volviendo a posar mis ojos en el cielo azulado de primavera, como amaba esta época del año.

-Ya es hora de ir a comer- Después de aquello se retiro, estaba enojado conmigo, lo sabia, me había vuelto a meter en una pelea y esta fue grabe por que tanto yo como mi contrincante terminamos en el hospital, yo con un brazo roto, el derecho, y el con las dos piernas rotas, sin piedad alguna, me reí al recordar aquello, y su grito de niñita que libero ante el dolor, mientra que yo soporte el de mi brazo como un buen macho pecho no peludo que se respeta.

Volví a suspirar mientras bajaba de mi cama y me dirigía a la cocina, mamá y Tsuna ya estaban listos, esperandome, bueno solamente mamá pues Tsuna quien estaba molesto conmigo ignoro la regla de "siempre espera a los demás" y comenzó a comer tranquilamente, como mi brazo derecho estaba roto y enyesado tenia que comenzar a comer con el izquierdo cosa que me era complicada y terminaba toda manchada, razón por la que mi madre, Nana me daba la comida en la boca, si no el curry me lo comeria solita, pero no podía.

Tsuna acabo de los primeros y por ende fue el primero en irse, le mire entristecida, pero no podía hacer nada ni siquiera disculparme, había roto una promesa, aunque fuera por su bien, había roto una promesa razón por la que no tenia perdón hasta que pasara una semana.

Semana en la que Tsuna se calmaría y me volvería a hablar, eso esperaba, por que la ultima vez, se calmo en un mes y fue desesperante escuchar como me hablaba solo con frases cortas y cortantes.

No me gusta pelearme con mi hermano.


Cortito simple un prologo comun y corriente, espero que les guste, nos vemos en el primer cap~

Ciao Ciao~