Novela: Que me perdone.

Capitulo 1: Mi nueva vida.

Nota: Esta es la continuación del mí fanfic "Sólo Tú", si no lo leíste tal vez no le entiendas a la historia así que es recomendable que lo leas antes de iniciar con esto.

Este capítulo terminé de escribirlo el 4 de mayo, tardé unos cinco días ya que aún no lograba encajar la idea central, pero ahora que lo hice pues aquí esta.

POV SAM.

Lejos de Seattle, lejos del amor de mi vida, lejos de mis amigos, lejos de esa vida que tuve, lejos de todo. Ahora debo comenzar una nueva vida. Mi padre ha pedido a la abuela que me reciba en su casa de aquí hasta que dé término a mis estudios, estoy completamente atada, no puedo escapar.

Sí tan sólo hubiera podido evitar aquel momento en el que mis padres descubrieron mi relación con Carly.

Después de haber dejado a Carly en su departamento junto con su moto yo regresé a la mía, al entrar pude notar que todo estaba obscuro, pero se podía sentir la presencia de alguien en la sala, incluso se veía una sombra que estaba sentada sobre el sofá.

-Mamá, ¿Qué haces despierta a esta hora? –le pregunté, pero al encender la luz me di cuenta que no era mi madre.

-Sorpresa –respondió ese hombre, al cual llamo "padre".

-¿Papá?, ¿Qué haces aquí? –le pregunté confundida. Vaya que era un momento inesperado, ¿qué hacía él aquí?

-Pues vivo aquí –respondió de manera natural mostrando una sonrisa con sus dientes blancos.

Mi padre un hombre alto, cabello rubio, ojos azules, un porte de hombre recto, muy formal, siempre vistiendo de traje, un hombre el cual todo asunto tendría que ser serio, su mirada no era nada expresiva, sus palabras jamás sonarían cariñosas, tan sólo naturales, muy rectas, era un hombre distinto a los padres que conocí de mis amigas/os.

-Ya sé que vives aquí, me refiero a que ¿qué haces aquí? Sí se supone que vendrías hasta navidad –le dije.

-Lo sé, pero hubo cambios en mis planes, tu madre me ha contado que ya recordaste muchas cosas, entre ellas, a Patrick, y que de nuevo sigues llegando tarde, lo cual le preocupa, y yo como buen padre me he encargado de averiguarlo –me dice en un tono serio, tranquilo, que incluso da miedo.

Se pone de pie, yo sigo parada cerca de la puerta de entrada, me indica que me acerque a él y obedezco. Al estar frente a frente toma con sus manos mi rostro y deposita un beso en mi frente.

-Te tengo noticias, Sammy –me dice, y de nuevo muestra esos blancos dientes que juro que cada que los veo sé que algo bueno no pasará. Y al escuchar "Sammy" eso hizo que se me pusiera la piel chinita, sólo Carly puede llamarme así, ¿por qué ahora a él se le ocurrió decirme así?

-¿Qué noticias?, padre –le pregunto tratando de no sonar nerviosa.

-Para poder decírtelas necesito de la presencia de tu madre, así que ve al comedor, siéntate y espéranos ahí en lo que le aviso a tu madre que baje –me ordena.

Sólo obedezco, me dirijo hacia donde me indicó y lo espero pacientemente mientras veo como desaparece por las escaleras que conducen hacia las habitaciones.

Pasaron cinco minutos y vi que ambos se iban acercando mientras bajaban las escaleras. Se sentaron frente a mí.

-¿Y bien? –les pregunté.

-Bueno, como te decía, te tengo noticias, y necesitaba de la presencia de tu madre, ya que ella ha estado preocupada del por qué haz llegado tarde y lamentablemente se enteró que en ninguna de esas ocasiones estuviste con tus "amigas" Wendy o Catherine, entonces eso da a sospechar de que hay un chico, pero vaya sorpresa, tampoco es un chico, sino una chica –

Al escuchar eso mi reacción no puede ser otra más que de sorprendida, ¿Cómo supo eso?

-Estoy confundida –dice mi madre.

-Yo también, papá, explícate –le digo.

-Mira, tu haz estado llegando tarde, lo cual preocupa a tu madre, ella me lo comentó, así que moví algunos contactos y mandé a investigar el por qué tus llegadas tarde a casa, tu madre pensaba que era porque estabas con tus amigas "Wendy" y "Catherine", pero no, según las investigaciones, captaron esto –dice mi padre pasándome un pequeño sobre de la mitad del tamaño de una hoja tamaño carta.

-¿Qué es esto? –le pregunté confundida tomando el sobre.

-Sigo sin entender, Jason –dice mi madre.

-Deja que lo abra y entenderás, Pam –le dice mi padre.

Lo abrí, y saqué unas fotografías…

-Pero, ¿Qué diablos?, ¿De donde sacaste estas fotografías? –le pregunté poniéndome de pie frente a él.

-Siéntate –me ordena en un tono intimidante. Sólo obedezco y me vuelvo a sentar.

El sobre contenía fotografías, más de nueve o más de diez, no lo sé, no las conté, donde aparezco con mi novia.

-Como dije, al principio creí que se trataba de un chico, pero vaya sorpresa, se trata de una chica, a lo que me refiero es a que, pensé que te dabas tus escapadas con el chico, pero que equivocado estuve, al ver esas fotografías sentí una gran decepción –me dice mi padre en su mismo tono duro y malvado.

Mi madre tomó el sobre y comenzó a ver las fotografías.

-¿Qué es esto?, Sam, pero, ¿Qué mierda es esto? –gritó mi madre enojada mientras veía las fotografías una tras otra de manera rápida.

Yo sólo me puse cabizbaja, ahora sí que sentía vergüenza, la forma en que mi padre hizo las cosas para averiguar sobre mí y mi vida privada.

-Respóndele a tu madre, Sam, dile que mierda es eso –dijo mi padre en ese maldito mismo tono.

-Son fotografías… donde aparezco con…mi… novia –terminé de decirle.

-¿Novia?, pero, ¿Por qué una novia?, ¿Qué rayos pasa contigo? –preguntó mi madre, al parecer quería llorar. –Estoy muy decepcionada de ti, ¿Cómo pudiste hacer esto?, ¿No te cansas de causarle tanta vergüenza a esta familia?, y ahora esto, el manchar el apellido "Puckett" –

-No estoy manchando el apellido, sólo pasó y ya, me enamoré de una chica… -respondí, al parecer comencé a tomar fuerza de voluntad.

-Ya no sigas, Sam, tu madre tiene razón, ¿No te cansas?, y ahora me pregunto, ¿Qué hicimos mal?, sí les dimos la misma educación a ti y a tu hermana, pero bueno, no me pondré a averiguar de qué hicimos mal, como siempre, yo debo hallar solución a los problemas, y este si que es uno grande –

-El estar enamorada de una chica no es un problema, el problema son ustedes –le dije.

-Te equivocas, hija, el problema eres tú, nosotros estamos bien, pero mira, tú me conoces muy bien, y para que veas que soy buena gente, te voy a dar dos opciones para solucionar esto, la número uno es: Terminas esa supuesta relación con esa chica, haciéndola sufrir, claro, para que pague por lo que te hizo, yo sé que ella te orilló a esto o la número dos: moveré mis contactos y me aseguro que el futuro de esa chica quede terriblemente inseguro, y que jamás sea feliz, pero en caso de aceptar la primera, no creas que soy idiota y que podrías seguir tu relación con ella a escondidas, para eso te irás de Seattle, y vivirás con mi madre –

-Un momento, haré lo que me pides, pero no me iré a vivir con tu madre –le dije enojada.

-Si no lo haces entonces Carly sufrirá las consecuencias, y sabes bien, hija mía, que soy un hombre serio y cumplo lo que digo y propongo –me dice en un tono intimidante.

Después de varios segundos lo pensé, lo menos que quería era que mi padre le hiciera daño a Carly.

-Está bien, pero si me voy de aquí, y hago lo que me pides prométeme que no le harás ningún daño a Carly –

-Yo no le haré un daño, ya suficiente daño le harás tú cuando la termines y de una manera tan cruel –

Mi madre sólo observaba como quedaba la situación, y sólo pudo asentir frente a mi padre diciendo que estaba de acuerdo en lo que estaba haciendo.

Y es por eso que tuve que terminar con Carly, fue lo más doloroso que hice en mi vida, después de todo si resulté ser una cobarde, no pude enfrentar a mis padres, no pude defender mi amor por ella, pero es que mi padre es un hombre de palabra, él puede arruinarle la vida a los Shay en un abrir y cerrar de ojos.

Y ahora voy aquí en su auto, justo detrás de él, mi madre de co-piloto y a mi lado va mi hermana, Melanie.

Estoy dejando una vida, para iniciar otra, debo empezar desde cero, y otro trato que hice con mi padre es que terminaría con esta tontería de que me gustan las mujeres, que ahora sólo me concentraré en mis estudios y trataré de buscar un buen partido (chico) para mí.

El camino seguía yendo en silencio, tan sólo escuchaba mis pensamientos y el ruido del motor del auto al ser acelerado. Mi hermana llevaba sus auriculares puestos viendo hacia fuera por la ventana y mis padres sólo veían hacia el frente.

Esto me parecía completamente absurdo y estúpido, esta solución que propuso mi padre es de lo más tonta, yo aún seguiré amando a mi Panquecito, y eso nada ni nadie lo va a cambiar, así que no sé que pretende él con este viaje.

Por fin llegamos a la casa de mi abuela. La casa enorme, una residencia, pintada de color blanco con los adornos clásicos de mi abuela. Una fuente en el centro de la casa, la cual tuvo que rodear mi padre para estacionarse frente a la entrada principal.

-Bien, hemos llegado, el equipaje lo bajará el mayordomo –dijo mi padre.

-Yo puedo hacerlo –le dije.

-Lo hará el mayordomo, tú entra y saluda a tu abuela –me dijo.

Subí las cortas escaleras que llevaban a la entrada principal, ahí estaba mi abuela esperándonos sonriente.

-Hola, Sam, tanto tiempo sin verte –me dijo dándome un abrazo.

-Lo sé, abuela –le correspondí al abrazo.

La verdad es que no la recordaba muy bien del todo, su rostro me es familiar, y ahora es que compruebo que aún no he recordado lo suficiente.

Melanie la saludó enseguida detrás de mí.

-Hola abuela –le dio Melanie dándole un abrazo mientras sonreía.

-Oh, mi Melanie –le saludó la abuela.

Después de cálidos abrazos entre todos, por fin entramos a la casa y nos dirigimos a la sala.

-Melanie y Sam vivirán contigo por un largo tiempo, mamá –le dijo mi padre.

Él comenzó a caminar alrededor de un lado a otro detrás del sofá en el que nos encontrábamos sentadas Melanie y yo. Mi madre estaba sentada junto a la abuela en el sofá que se encontraba justo en frente.

-Que maravillosa noticia, es un honor que mis nietas vivan aquí –respondió la abuela sonriendo.

-Pam y yo regresaremos a Seattle, vendremos a visitarlas en vacaciones, y estaré depositándote dinero para los gastos, y también a Sam & Melanie les mandaré su mesada para gastos escolares, ropa, accesorios, etc –dijo mi padre en su tono recto y serio.

-Eso me parece bien –respondió la abuela.

-Excelente, entonces, Pam y yo nos vamos. –Dijo mi padre. Mi madre se puso de pie para seguirlo.

-¿No se quedarán a comer? –preguntó la abuela.

-No gracias, mamá, el viaje de regreso será largo.

Melanie y yo nos pusimos de pie frente a nuestros padres.

Melanie se acercó a abrazar a ambos.

-Los extrañaré, vayan con cuidado –les dijo. Mis padres le correspondieron al abrazo.

-Cuídate mucho –le dijo mi madre.

-Sam, acompáñanos afuera –dijo mi padre. Sólo asentí e hice lo que ordenó. Los seguí hasta afuera.

Estando frente a frente, me miraban de una manera diferente a la que vieron a Melanie.

-¿Y bien? –les pregunté.

-Pórtate bien, e intenta no volver a poner en vergüenza a tu familia –dijo mi padre.

-Descuida, protegeré el "apellido" –le respondí.

Mi madre me abrazó y depositó un beso en mi cabeza.

-Cuídate mucho, hija, y aunque dije que estaba decepcionada de ti, no era del todo cierto, sólo sé buena, ¿Sí? –dijo mi madre. Al parecer estaba conteniendo sus lágrimas porque sus ojos se veían llorosos, o tal vez sólo estaba cansada.

-Así será mamá, descuida, estaré bien –le respondí.

Y dicho así mis padres se fueron.

-Muy bien, Sam, y Melanie, el mayordomo las llevará a su habitación a cada quién, pónganse cómodas y en un rato más se les avisará la hora de la comida –dijo la abuela.

El mayordomo cargó ambas maletas, la mía y la de Melanie.

-Síganme, señoritas –dijo el buen hombre.

Lo seguimos y por fin nos indicó a cada quién nuestra habitación. Lo primero que hice fue recostarme en la enorme cama.

Alguien tocó a mi puerta.

-Pase –respondí en un tono sin ánimos de nada. Estaba cansada, el viaje en auto sí que es estresante.

-Sam –me llamó mi hermana.

-¿Melanie?, ¿Qué haces aquí? –le pregunté confundida. Me senté en la cama y la tenía parada frente a mí.

-Tenemos que hablar –me dijo.

-¿Sobre qué? –

-Sobre esto, el nuevo cambio en nuestras vidas –

-Oh, bueno, quiero que sepas que me siento muy mal respecto a ti, sé que estabas muy a feliz viviendo en Inglaterra, pero la regué y todo eso, en serio no fue mi intención –le dije disculpándome de una manera muy honesta.

-Descuida, ¿Sabes?, nunca pensé que mis padres, digo, nuestros padres resultarían ser extremadamente homofóbicos, creí que te brindarían apoyo o algo –me dijo.

-Pues ya viste que no, pero equis, ahora sólo debo concentrarme en mis estudios, y encontrar al "chico ideal" para mí –le dije mostrando una pequeña sonrisa forzada que de inmediato se borró.

-No tienes que hacer eso, mira, no sé cómo sucedieron las cosas exactamente, pero ¿sabes?, está bien, no tienes que buscar al "chico ideal", yo sí te apoyo en tu decisión, si te gustan las mujeres, adelante, lucha por el amor que tenías con esa chica –me dijo tratando de darme ánimos.

-Sabes como es nuestro padre, él me ha amenazado de alguna manera, me dejó atada al miedo, y es tarde para luchar por el amor de Carly, estoy segura que ella ha de odiarme en este momento, lo mejor será que me olvide de ella e inicie mi nueva vida –le dije.

-Pero Sam… -

-Pero nada, Melanie, yo hice un trato con nuestro padre, y debo cumplirlo. –

-De acuerdo, pero recuerda, él no está aquí, no se dará cuenta de lo que hagas en este lugar, recuerda que es un hombre demasiado ocupado –me dijo para después ponerse cerca de la puerta, la abrió y finalmente sólo guiñó su ojo y se fue cerrando la puerta.

¿Qué fue eso?, mi hermana está algo loca, tal vez ese guiño fue una pequeña señal de "Oye, haz lo que quieras", y es cierto, mi padre no se daría cuenta, al menos que mi abuela le chismeara, lo cual dudo, esa señora también es una mujer ocupada, bueno equis, mejor tomaré una ducha rápida.

Y dicho, lo hice, tomé la ducha muy rápido y de pronto el mayordomo tocó a mi puerta avisando que ya era hora de la comida.

Sonreí al escuchar eso.

-Gracias, Larry, bajaré enseguida –le respondí.


Ya listas en el comedor, sólo nos encontrábamos Melanie, la abuela y yo. Cada una estaba concentrada en su plato tratando de terminar cada una con su alimento.

Para romper la tensión o tratar de mejorar el ambiente se me ocurrió que tal vez podría iniciar una conversación pero la abuela se me adelantó.

-Su padre no me dio una verdadera razón del por qué vivirán conmigo, ¿ustedes me pueden contar? –dijo la abuela viéndonos a Melanie y a mí.

La abuela se encontraba sentada en la cabecera de la mesa, Melanie y yo a su derecha.

-Sólo queremos iniciar una nueva vida, abuela, es todo –respondió Melanie mostrando una blanca sonrisa.

Al parecer la abuela quedó convencida con la respuesta que le dio mi hermana, me sentí aliviada.

-Cuéntame, Sam, ¿Ya recuperaste todos tus recuerdos o aún te falta? –me preguntó la abuela.

-Oh, bueno, ya recuperé la mayoría, los más importantes, supongo, así que digamos que sí, creo que todos –le respondí tratando de no sonar nerviosa.

-Que bueno, cuando me enteré de tu accidente estaba preocupada, pero tu padre me contó que ya no era tan grave, que tan sólo era cuestión de tiempo y recuperarías tu memoria –

-Sí, no fue tan grave, y ya está todo bien, sólo fue un susto en su momento –le dije.

Pero, ¿Qué rayos? ¿No fue tan grave? ¿Qué rayos piensa mi padre? Claro que fue grave, no soportaba no poder recordar nada, en fin, eso ya es pasado.


La noche llegó tan rápido, apagué la luz de mi nuevo cuarto, y sólo dejé encendida la lámpara que estaba en el buró izquierdo. Aún no me ponía mi pijama, la verdad es que me dio flojera desempacar todas mis cosas, no sentía ganas de nada, bueno, sólo de llorar, pero ¿De qué me serviría? Sí ya lo hecho está hecho, ya estoy muy lejos de mi Panquecito, quisiera llamarla, pero no lo haré, porque mi padre me quitó mi celular, así que ahora tengo que olvidarme de ella, tengo que iniciar mi vida, ya estoy aquí, todo debe cambiar.

Estando recostada sobre mi cama pensando todas esas cosas, finalmente, decidí ponerme de pie, me apoyé con la poca luz que alumbraba en mi cuarto, subí mi maleta a la cama, la abrí y ahí estaba lo que estaba buscando, ese libro que tanto guardé como un secreto, el libro que leí con ella. Lo cogí con mis manos y lo abrí, había olvidado que adentro había una hoja de papel doblada en rectángulos, la desdoblé y de nuevo venían esas fechas y frases, y ahora es que lo recuerdo totalmente, esa fecha fue cuando comenzó nuestro noviazgo, sonreí al recordar eso, fue una experiencia tan maravillosa.

-Te extraño tanto, Carly –dije mientras abrazaba el libro y lo presionaba en mi pecho mirando el techo como si me estuviera resignando.

-Después de todo en este libro si está plasmada nuestra historia –dije mientras comenzaba a hojearlo. –Por alguna razón el destino nos ha separado, me pregunto, ¿A caso nos vendrá algo mejor?, tal vez no te merecía y te llegue alguien que si cumpla tus satisfacciones, o será qué hice algo malo y así lo estoy pagando, ¿Pero qué malo he hecho?, yo no lo recuerdo, ¿Qué estarás haciendo ahora mismo?, ¿Estarás llorando, odiándome?, ¿Ya habrás encontrado a alguien?, no lo creo, en tan pocos días no puedes encontrar a alguien, sólo han pasado cinco días desde que terminé contigo. Pero bueno, sólo los recuerdos me quedan, dejaré que la vida me sorprenda, que suceda lo inesperado, si nuestro destino es estar juntas lo estaremos de nuevo, por ahora a seguir con esta nueva vida. –Dije mientras caminaba hacia el buro izquierdo para finalmente guardar el libro en el cajón.


[Seattle]

POV CARLY.

Sé que Spencer está preocupado, yo lo sé, lo veo, lo estoy notando de la forma en que me está mirando desde la cocina mientras prepara la cena. Estoy sentada aquí en el sofá viendo supuestamente la televisión. La verdad no le estoy prestando atención, no entiendo ni lo que estoy viendo, no sé si está encendida, mis pensamientos están en otro lugar.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por Spencer, quien se acercó hasta donde estoy.

-Carly, es hora de cenar –me dice.

-No tengo hambre –le respondo.

-Ya es suficiente, hermanita, tienes que comer algo –me dice enojado.

-Comí en la mañana –le respondí. Apenas estaba recuperándome en mi mundo.

-Comer un vaso de Yogurth no es comida de verdad, necesitas alimentarte, hace días que no lo haces, y me preocupa, no quiero que te enfermes o algo –me dice ya en un tono más suave.

Me quedo pensativa, y es cierto, creo que comer Yogurth no es suficiente, pero sinceramente la comida no me entra, el enorme dolor que siento y esta depresión no me lo permite, simplemente no puedo.

-Por favor, hermanita, intenta comer, aunque sea poquito, hazlo por mí –me dice en su tono persuasivo, en ese en el que usa voz de niño pequeño berrinchudo.

-De acuerdo –le digo y me pongo de pie.

Me abraza y le correspondo al abrazo.

-No me gusta verte triste, hermanita, me gustaría poder hacer algo para que no estés así, pero no encuentro la manera de quitarte ese dolor que sientes –me dice.

-El dolor desaparecerá con el tiempo, Spencer, así es el ciclo del rompimiento de una relación, no te preocupes –le dije.

Se suelta del abrazo y me mira de frente.

-Habla con Sam, estoy seguro que pueden arreglarlo, encontrarán la solución juntas –me propone.

-No, Spencer, si ella quisiera arreglar las cosas me hubiera hablado, ella fue quién inició con esto, y ya mejor ni la menciones, no volveré con ella ni aunque me pida disculpas, porque de hecho no la perdonaré, y ya no tengo ganas de intentar comer, mejor me voy a mi cuarto, adiós –le dije en un tono molesto.

La verdad es que cada que menciona a Sam me pongo así, aún tengo el coraje, el rencor, porque la verdad sí se lo tengo, y me recuerda lo cobarde que es.

Subí las escaleras lo más rápido que pude para llegar a mi habitación, ya por fin estando en ella me lancé a mi cama y me recosté viendo hacia el techo.

Y de nuevo más recuerdos comenzaron a llegar a mi memoria, el que más me sorprendió fue recordar de aquella vez que leímos el libro juntas, fue tan genial, pareciera que en este preciso momento nos está pasando lo mismo a Sam y a mí como lo que le pasó a los protagonistas del libro "Infinito", pero sí que es una tontería.

-Cuánto daría por ya no pensar en ella, quiero olvidarla, pero al mismo tiempo no quiero eso, es que no lo entiendo, todo estaba tan bien, y ahora me pregunto, ¿Y sí así tenía que pasar? ¿Será cosa del destino?, ¿Le vendrá algo mejor a ella?, tal vez yo no la merecía, si nuestro destino es estar juntas pues tal vez lo estaremos, pero no, al diablo con esto, ya dije que no la perdonaré, y así será –me dije a mi misma. No me di cuenta pero mis lágrimas salieron sin avisar, y ahora me encontraba más molesta que antes, y sólo espero que este dolor termine pronto. Voy a comenzar mi nueva vida sin Sam…


Y hasta aquí el capitulo uno de la continuación del fanfic "Sólo tú", ya quedó explicado el por qué mi fanfic "Sólo tú" terminó de esa manera y uff tantas cosas que vienen.

¿Un review?, ¿Sí?, uno chiquititillo :P.