Hola amigos (as) les dejo mi primer fanfic sobre Megumi y Sanosuke, espero que les guste y que dejen sus comentarios.
EL PROMETIDO DE MEGUMI
Capítulo 1
-¡olvídalo Megumi!
La pelinegra torció los ojos ya se esperaba esta reacción por parte de Kaoru, su negativa se había escuchado a veinte kilómetros a la redonda, hasta los pájaros habrían huido al escucharlo.
-¡Kaoru, es sólo por tres días! – dijo la doctora intentando en vano convencer a la chica mapache.
-¡estás loca Megumi!, no pienso permitir que Kenshin se haga pasar por tu prometido ¡ni por una hora!
-No te estoy pidiendo permiso- respondió ofendida la doctora ¿o es que acaso Ken-san y tu mantienen alguna relación que te permita decidir por él? –dijo Megumi acercándose seductoramente a Kenshin que estaba a su lado haciendo que Kaoru pasara por todos los colores, Megumi sonrió al ver el sonrojo de la chica, era totalmente evidente que esa pareja aún no había decidido su suerte, es más al ritmo que iban las cosas dentro de ese grupo de amigos Yahiko sería el primero en casarse de todos, lo cual era francamente desolador.
-Señorita Megumi- añadió Kenshin sonriendo- creo que no es correcto lo que propone es un engaño y no estaría bien con ese hombre, además…
-lo entiendo Ken-san –interrumpió la doctora con una mueca seria y haciendo una reverencia- lamento haberlos molestado y salió como alma que lleva el diablo dejando a Kenshin y a Kaoru mirándose algo nerviosos.
La bella Megumi debió salir a toda prisa de ese dojo, pues aunque adoraba al pelirrojo, no se sentía con ánimos como para escuchar los largos discursos de este sobre el amor, la paz, el bien y el mal ¡era agotador! , ¿Cómo era que había terminado en semejante enredo? claro, ella sabía la respuesta recordaba perfectamente la visita de a su clínica hacía ya casi dos días, su visita era como un sueño hecho realidad hasta que abrió su alemana boca para convertirlo todo en una pesadilla.
-Doctor Muller, no entiendo ¿Por qué me hace esa pregunta? ¿Qué tiene que ver si tengo o no un esposo con mi investigación sobre la tuberculosis? – exclamo la doctora sorprendida ante semejante cuestionamiento.
_ Señorita Megumi ¿no sé por qué está tan sorprendida?, es una pregunta apenas lógica, es indiscutible que su investigación es interesante, puedo ver futuro en ella, va a ser un gran avance en la medicina si usted logra llevarla a cabo con éxito, sin embargo… el hombre levantó su índice al cielo como apuntando a su gran idea… debe usted saber que soy un hombre de negocios y si voy a invertir en su investigación debe tener un hombre que responda por usted.
_yo puedo responder por ella- declaró firmemente el Dr. Gensai, mientras a su lado la doctora sólo miraba al hombre sentado frente a ella, ¡estaba de piedra! ¡Un hombre que respondiera por ella en su campo! Bueno era de esperarse al fin y al cabo no habían muchas mujeres ni en el Japón ni en Europa que se dedicaran a algún oficio especifico aparte de casarse y formar una familia. ¡Eran tiempos duros para una mujer brillante y hermosa como ella!
_ ¡no es suficiente!- respondió el rubio representante de su retrograda especie con una sonrisa que abofeteo el orgullo de Megumi – es bueno saber que un doctor de su calidad y prestigio la apoye pero seamos realistas en estos tiempos una mujer sin familia, soltera y de cierta edad no será aceptada en los círculos científicos ni de Europa ni del mismísimo Japón.
Huérfana, solterona y vieja, eso le había dicho ese hombre, ¡tres insultos por el precio de uno!, sin titubear y con una sonrisa sardónica que ya no soportaba ¡vaya que era valiente, como se notaba que aún no la conocía! No por nada la comparaban con una zorra, ella también era una mujer de negocios y una muy astuta.
-¿y bien? ¿Tiene usted esposo? –preguntó el doctor expectante.
_no, no tengo –dijo Megumi y al ver como el rubio empezaba a levantarse del tatami alzó la voz-pero… el alemán la miró con cuidado y notó un brillo extraño en sus ojos-tengo prometido.
El doctor Gensai apenas la miró sorprendido por la naturalidad con la que dijo semejante mentira, conocía esa mirada sabía que la doctora estaba planeando algo y Megumi era sin duda una mujer de recursos cualquier hombre sería feliz de tenerla de prometida, era una lástima que su corazón ya le perteneciera a otra persona.
-¡excelente! , entonces iniciaremos las negociaciones con él, sólo una cosa más ¿cómo se llama?
Megumi y el Dr. Gensai abrieron sus bocas pero sólo lograron balbucear algunas palabras incoherentes.
-¡oh, lo siento que imprudencia de mi parte! – Dijo haciendo un gran aspaviento con sus manos y sonriendo ampliamente – el hombre hizo una reverencia y antes de salir de la clínica se dirigió con su mirada fija en la doctora – vendré en una semana para conocer al afortunado caballero.
Megumi que se había sonrojado brevemente ante esa mirada azul fija en ella, se recobró rápidamente y se dejó caer pesadamente sobre el tatami ¿y ahora?
_ Él sabe que estas mintiendo –dijo el doctor al lado de ella mirándola de reojo.
_ Lo sé, no sé lo que pretende ricitos de oro pero de ninguna manera le voy a permitir ganar, este problema lo arreglo yo.
_ ¿qué vas a hacer Megumi?
_ ¡Voy a robarle a Kenshin a la tanuki!
Y ni hablar de cómo había resultado ese plan, era más probable que le robara los tesoros al gobierno Meiji que Kenshin a Kaoru, además era de dominio público que esos dos iban a terminar casándose tarde o temprano ¡claro más tarde que temprano! La doctora suspiró, ya se había hecho de noche y debía regresar a la clínica, tal vez a la mañana siguiente encontraría una solución para este desastre ¡qué difícil era ser una mujer de negocios y encima hermosa! ¡Definitivamente un pecado!
